¿Quiénes
somos? ¿Qué somos? Somos ante todo conciencias con el poder de
pensar y elegir. Cuando no puedo elegir, creo que pienso pero en
realidad otros piensan por mí. Elegir y pensar van de la mano. La
conciencia, para ser lo que es, necesita un espacio de libertad, una
dimensión en la que pueda pensar y elegir. ¿Cómo sustraernos a todas
las influencias en este siglo de la informática, en donde las
ciencias de la manipulación mental están tan desarrolladas que se
las considera honorables?
Encuentro solo un camino, el de siempre, el que no cuesta un
centavo, el que está en nosotros desde que somos lo que somos, el
camino hacia el propio ser marcado por una espiritualidad esencial,
una verdadera espiritualidad que nos lleve de la información a la
experiencia, que nos conduzca del camino objetivo al subjetivo y nos
muestre la realidad del alma, no como algo que se aprende en un
libro sino como algo que se experimenta y se siente.
Hoy más
que nunca tenemos que preservar “lo que somos”, almas pasando por la
experiencia de vivir en la materia. Recuperar el alma en la
conciencia, reconocer que por encima de todos los valores materiales
están los valores del alma, aquellos que llamamos los del espíritu
humano.
Uno es
lo que es, no lo que tiene. Ninguna de tus posesiones le añade valor
a lo que eres aunque el mundo conspire ante esta verdad tan obvia.
Dentro del mundo de los valores materiales, lo obvio suele
esconderse y la única alternativa que tenemos para reconocer la
verdad está dentro de cada uno de nosotros.
El
corazón nos llama, el alma espera. El mundo de las apariencias vibra
ante esta llamada y es energetizado por el mundo de las cualidades,
de los valores, que a su vez vibra y es energetizado por el mundo
del propósito, de la voluntad. Ese propósito es el Plan, el
arquetipo que, debido a las limitaciones de las “apariencias” que
aún no responden a la cualidad, que no reconocen su alma, permanece
oculto.
El
peligro en el que nos encontramos radica en que los falsos valores,
aquellos que sostienen “las apariencias”, están comandando nuestro
mundo y amenazando su estabilidad, haciendo menos permeable las
formas al influjo de la energía del alma. Esto sucede siempre que
prevalecen los valores materiales.
Pero
llegó Acuario. La Nueva Era está en camino y nada podrá impedir el
designio de las estrellas. El impulso que conduce a la síntesis es
ahora muy fuerte para que sea demorado. La conciencia del alma clama
por expresar su sentido de profunda unidad y revelar en el mundo
material la verdad del hecho de la integración de las formas.
¿Cómo
saber cuándo los falsos valores tratan de imponerse? Cuando de
alguna forma estén expresando distancias entre los seres humanos,
distancias que pueden esconderse dentro de la retórica de la
expresión pero que se evidencian en la acción. ¿Por qué la humanidad
expresa en este tiempo, como nunca antes, una división tan dolorosa
como es aquella que señala a los que comen de los que no comen? Sólo
puede ser expresión de una civilización que se alejó de la misma
esencia del ser humano y confundió el ser con el tener....
El
contacto con el alma nos salva, nos abstrae del mundo de los falsos
valores y de la propaganda. Pero, en medio de la situación actual
que parece conducirnos a la guerra, ¿cómo lograrlo?
Es
necesario entrar en un estado de flujo que es lo contrario al
esfuerzo que nos empuja al ataque. Para salirnos de la contienda, en
medio de la guerra, necesitamos un espacio auspicioso. Y es ahí en
donde la Naturaleza nos ayuda con su mágica influencia y todas sus
criaturas que ya viven de lleno la Nueva Era.
Cuando
tengas una pregunta que tu corazón no pueda responder, pregúntale al
Deva de la Montaña, el Deva del viento, a los grandes seres
Directores de los elementos de la Tierra y tendrás las respuestas.
Toda la vida habla en cada flor, en cada pequeña parte de la
creación, en la interminable red inteligente que llamamos la
Naturaleza. Ellos nos hacen el by pass, nos conectan con el alma,
mientras que el intelecto nos aleja cuando se atrapa en la guerra,
el esfuerzo, la contienda.
Busca tu
espacio, y si no lo encuentras en tu mundo externo, fabrícalo en tu
mundo interno. ¿Dónde está tu límite? En donde colocas tu
conciencia. Puede ser la montaña, el mar, una constelación...
Penetra en el estado de flujo, de juego en el que puedes soltarte y
entregarte al alma. Más que un pensamiento, es una entrega. No
desees otra cosa que el bien para todos y abre tu corazón a la gran
conjunción humano dévica. Suspende todo deseo que te condiciona y te
mantiene en los estados inferiores del mundo interno.
Hoy, los
vientos de Acuario nos ayudan. No te sientas culpable si, en medio
del dolor y la contienda, eres feliz porque el alma fluye libremente
en ti, porque en ese acto estás sirviendo a la humanidad mucho más
efectivamente que en tu trinchera, atacando al enemigo, no importa
que creas que la causa es la más justa...