Además se cree
que un cuarzo como la amatista puede propiciar el ambiente para la
meditación y la inspiración, de igual modo en la antigüedad se la
consideraba como un protector en las batallas, de allí que los
Cruzados la llevaran como amuleto. Asimismo, se piensa que el cuarzo
rosado puede facilitar una buena convivencia entre las personas.
Agata:
favorece la tranquilidad emocional, y además en la antigüedad el
ágata de la India era considerado un excelente remedio para los ojos
y la egipcia era efectiva contra mordeduras de arañas y escorpiones.
Onice
(onix): es un aliado en cuestiones prácticas.
Opalo,
considerado el cuarzo de las leyendas, en el pasado ha dado mucho de
que hablar, por cuanto se pensaba que envuelto en laurel ayudaba a
hacerse "invisible" a quien lo portaba. Debido a la novela Ana de
Geirstein, del gran escritor Walter Scott, al ópalo se le comenzó a
considerar una piedra de infortunios, contradiciendo el significado
que siempre había tenido, especialmente en Oriente de traer "buena
suerte". Para potenciar la relación entre la persona y la piedra de
poder (en este caso el cuarzo) es necesario realizar una práctica
que contempla ejercicios respiratorios y ciertos mudras (símbolos
gestuales con las manos).
La creencia en
los poderes de las piedras está fundada en la convicción de que
ellas son nuestras HERMANAS MAYORES, que están en este planeta mucho
antes de la existencia de la vida humana y que por tanto su memoria
espiritual está familiarizada con significativos acontecimientos de
nuestra madre naturaleza. Establecer una comunicación con estas
hermanitas nos permite entonces viajar a inmemoriales épocas y
experimentar otras dimensiones perceptuales.
Características y tipos de Cuarzo.
El cuarzo constituye uno de los tres grupos de la subclase de los
tectosilicatos, de la clase de los silicatos ( Si O4 ), que son los
componentes más importantes de las rocas. De este modo el cuarzo
está considerado el más importante de los silicatos y, de acuerdo a
la gemología, se presenta en dos formas específicas, la
fenocristalina y la criptocristalina.
De la primera
forma son el cristal de roca o cuarzo yalino, la amatista o cuarzo
violeta (cuyo nombre significa la que "no embriaga"), la citrina o
cuarzo amarillo (confundida muchas veces con el topacio, de allí que
también se la conozca como topacio español), y otras variedades como
el cuarzo ahumado o cairngorm, el cuarzo transparente o cabello de
Venus, el cuarzo rosado y el cuarzo jacinto de Compostela o cuarzo
hematoide.
De la forma
criptocristalina son la calcedonia común o calcedonia blanca, la
calcedonia azul o crisoprasa azul, la cornalina, la sarda, la ágata,
el ónix (ónice) y la crisoprasa o calcedonia verde claro. También
pertenecen a esta forma el pedernal, el jaspe y el heliotropo o
piedra sangre.