Esto es
realmente cierto porque es un dato objetivo y científico pero
¿debemos creer por eso que la felicidad depende de una cierta
bioquímica en nuestro cuerpo?, ¿o no será que esas reacciones
químicas son una consecuencia y no un origen del estado de
felicidad?.
¿Qué es
primero el huevo o la gallina?. Nunca lo dudeis: Primero fue el
huevo porque el huevo lo contiene todo en potencia. Primero es que
vosotros querais ser felices amando a la vida y también a vosotros
mismos de una forma natural y equilibrada.
Es
cierto que esas sustancias están en nuestra mente cuando sentimos la
dicha y la gracia del amor pero ¿cómo las producimos?, ¿por qué
fluyen con algunas personas y no con otras?, y sobre todo ¿por qué
dejamos de producirlas?, ¿por qué no podemos segregarlas a
voluntad?.
Lo que
está claro es que las claves de la felicidad al igual que las claves
de la vida debemos de buscarlas en nuestra mente, porque al fin y al
cabo ahí es donde lo procesamos todo, porque ahí está nuestra forma
de interpretar la vida y nuestra vida.
Y
buscando dentro de la mente nos encontramos con una auténtica selva
de ideas y pensamientos que muchas veces no nos ayudan a ser felices
sino que nos lo impiden y es la profunda diferencia en cuanto ideas
y mentalidad lo que hace que haya tantas formas diferentes de buscar
la felicidad.
Pero más
allá de lo que se busca, el estado de felicidad tiene unas
características comunes que deben cumplirse para poder decir que
alguien es realmente feliz: Aporta una mayor intensidad energética
que se manifiesta en entusiasmo, alegría y, sobre todo, en un ánimo
positivo y confiado ante la vida. Aporta una satisfacción personal,
un estar contento consigo mismo que se irradia y que te hace estar
contengo también con los demás.
Aunque
hay otros muchos factores que pueden indicar que una persona es
feliz, estos dos son los más importantes y si no se da ninguno de
los dos habría que preguntarse si la persona es realmente feliz o
simplemente es que no le van mal las cosas.
Probablemente la sensación de felicidad no mana de una sola fuente
sino de varias pero lo que está claro es que el primer manantial del
que debemos beber para sentirnos felices es el de sentirnos
satisfechos con nosotros mismos, el de amarnos realmente.