Se producen
cuando la personalidad inestable acumula, por decir
así, efectos contrarios a
los que el alma no ha
sabido contrarrestar, dar
un a oportuna respuesta. El campo anímico se carga
de tensión cuando todo lo
de afuera lo interpretamos como hostil, nos
sobrepasa, situación que
acusan habitualmente los adolescentes, al carecer
aún de una personalidad
estable.
ENFERMEDADES INVASIVAS.-
Se
constituyen como consecuencia de la
intrusión de virus, humores
o cualquier tipo de gérmenes patógenos que
acometen la estructura vital del individuo.
Se producen como
consecuencia de debilidad, cuando permitimos que lo
exterior nos contamine
gracias a una personalidad excesivamente influenciada
o bien a situaciones y
procesos que merman nuestra entereza personal.
ENFERMEDADES AUTO-DESTRUCTIVAS.-
Son
aquéllas cuya congestión
energética tiende a
destruir interiormente células o tejidos,
estableciéndose una auto-regeneración de la propia enfermedad. Las
alergias,
los cánceres, las
enfermedades denominadas auto-inmunes..., pertenecerían a
este tipo.
Se establecen
por un conflicto del alma, cuando nos
auto-castigamos, nos
culpamos en exceso, o bien derivamos hacia el campo
astral conflictos de
identidad, pugnas con el mundo que nos rodea.
Comprenderemos que el
orgullo y la soberbia, la rebeldía del Yo que no
acepta las situaciones de
la vida, son causa cardinal para que se vayan
produciendo este tipo de
patologías.
ENFERMEDADES DEGENERATIVAS.-
Se producen
por un agotamiento de
la energía. De esta manera
los órganos, huesos y sistemas no reciben la
afluencia vital que necesitan porque —digámoslo así— la energía se
orienta
hacia otra dirección, o
bien ya no aflora con la suficiente disponibilidad.
La artrosis, el reuma, la
esclerosis, el alzei- mer... etc, serían
enfermedades de este tipo.
Si la energía
se agota es porque la hemos desperdiciado de forma
incorrecta. La vejez y con
posterioridad la muerte, son efectos de un gasto
inadecuado de la energía.
Esto es como decir que si aprendiéramos a
conservarla, si el Yo no
tendiera constantemente a derrocharla o a
desplazarla del ámbito
donde se necesita, no envejeceríamos, dándonos la
oportunidad
consciente de regenerar nuestras glándulas endocrinas.
ENFERMEDADES CARENTES .-
Como su
propio nombre indica, son
aquéllas que se originan
por falta de alimento, bien nos refiramos al
alimento físico, bien al del prana u oxígeno que necesitamos para
respirar o
a aquellos ingredientes de
trato y relación que han de cultivar nuestra
emotividad. En este campo
se establecen los distintos tipos de anemias, la
anorexia y bulimia, como
ciertos aspectos depresivos donde la vida y las
relaciones con los demás no
estimulan al Yo.
Como es fácil
de suponer, estos cinco tipos de enfermedades que
aquí clasificamos están
inter-relacionados, ya que algunas de ellas se
definirían de forma
ambivalente, pudiendo corresponder a dos clasificaciones
tal es el caso del mismo
cáncer, que se puede considerar auto-destructivo y
al mismo tiempo,
degenerativo; como también podremos padecer enfermedades
de varios tipos a la vez.