El Archivo de Ribla con
los 80 rollos de papiro que componían "Las Escrituras del Patriarca
Aldis" entre las cuales se hallaba transcripta la breve escritura de
la Princesa Sophía madre de Evana, fue como una formidable descarga de
dinamita a la base de una fortaleza que guardara el fantasma de los
siglos ignorados.
Y la Razón, hija
divina de la Suprema Inteligencia que la otorgó como un don a la
criatura humana, se levantó con esplendores de diosa ante los absortos
lectores de aquellos papiros amarillentos, que una urna
funeraria de las orillad del Nilo había devuelto a la humanidad que
buscaba en las tinieblas.
Aparecía allí como un
sol radiante, la Energía Divina transformándolo todo en el correr de
inmensas edades, y por la fuerza omnipotente de sus leyes inmutables,
cuya perfección es. tal, que jamás son cambiadas ni interrumpidas por
nada, ni por nadie.
Desde la nebulosa
inmensa cerniéndose en el espacio infinito como un velo de ilusión, para
luego disgregarse en burbujas de gas que serán los globos siderales,
futura habitación de humanidades, hasta el imperceptible comienzo de su
vida en la célula que será una larva primero, y un organismo después,
todo desfiló como en un gigantesco escenario, ante los lectores
estupefactos de aquel modesto Archivo sepultado en las grutas del Monte
Tabor, donde ignorados hombres de grandes ideales, luchaban en la
sombra para dar luz a la humanidad.
¡Qué grande aparecía la
Majestad Divina, ante ellos! ¿A qué quedaba reducido ese pobre Jehová
pregonado por los textos hebreos que hace una figura de barro, la sopla
y tiene vida; le saca una costilla y surge una mujer? Les parecía
risible que seres con inteligencia y con razón, hubieran podido escribir
una cosa semejante y entregarla como un dogma a la humanidad.
¡Es tan pequeña la
criatura humana que difícilmente puede abarcar con su mentalidad la idea
de lo Eterno lo que no tiene principio, ni tiene fin!
Y le es asimismo penoso
y difícil, comprender y asimilar la idea de la lenta evolución y
transformación de todos los seres y de todas las cosas, a través de una
serie de procesos de perfeccionamiento que ocupan no sólo siglos, sino
edades de millares de siglos.
El Pensamiento Eterno,
condensó en el espacio infinito una nebulosa que era energía emanada de
Sí Mismo. Era lo bastante.
Esa nebulosa seguiría su
evolución durante largas edades hasta llegar a formar un Sistema
planetario, y en cada planeta surgiría a su tiempo la vida inorgánica
primero, y orgánica después, hasta llegar, a través de millares de
siglos a la perfección de la especie humana, admirable y magnífica
semblanza del Eterno Creador: el alma humana animada de los poderes
excelsos de su Divino Hacedor, y capacitada para llegar hasta El,
después de un largo proceso de perfeccionamiento mediante el cultivo y
uso de las facultades de que fue dotada.
Todo esto comprendieron
los lectores de "Las Escrituras del Patriarca Aldis" en aquellos días
serenos y plácidos del otoño Galileo, bajo un cielo de turquesa y en la
dulce quietud de las grutas del Tabor.
Y para dar, como
diríamos, una forma claramente comprensible a este relato, veamos
lector amigo los papiros 79 y 80 que esbozan como en un espejo mágico la
civilización de entonces, y relatan la muerte de Abel, y más tarde la de
sus padres Adamú y Evana.
El lector sería el
maestro Nasan, aquel que pasara 14 años en Alejandría buscando al lado
de Filón, los rastros de la verdad perdida bajo los escombros
amontonados por los siglos.
Los otros nueve Esenios
que con él estaban encargados de instruir y guiar a Jhasua» en la
conquista de la Sabiduría estaban allí presentes, más los cuatro
doctores venidos de Jerusalén, el tío Jaime y Jhosuelín, era ya Un
conjunto respetable de inteligencias y de voluntades puestas al servicio
de la verdad.
El papiro 79 era como
una apoteosis del Hombre-Luz, Abel, que continuó la obra de Bohindra en
favor de la paz y la justicia.
El papiro 80 relataba la
muerte del justo y más tarde la de sus padres Adamú y Evana.
Y el maestro Nasan inició
la lectura del rollo 79 que, decía así:
"Relata la gloria de
Abel, que fue como una bendición-sobre los pueblos, y su trágica muerte
por causa de Kaino, su hermano, adoptivo.
"La Luz- Divina estaba
con él, porque siempre buscó el consejo de los Ancianos y jamás impuso
su voluntad con violencia...
"Se creía un niño entre
los hombres de experiencia y saber, y escuchaba con amor la palabra de
todos para obrar aquello que convenía a. todos.
"Nunca se buscó a sí
mismo y parecía .haber olvidado que era el Thidalá, dirigente de
innumerables pueblos que tenían toda sus esperanza en él.
"El mismo limitó el
poder omnímodo, que los Príncipes de la Alianza le dieron, y quiso a su
lado una trilogía de mujeres que habían dado pruebas de prudencia y de
sabiduría en los países que estaban bajo su tutela: Ada la admirable
compañera de Bohindra, que por muerte de su padre, Jebuz de Galaad y.
por pedido de su pueblo, era Matriarca y Reina del país de Galaad;
Walkiria de Kiffauser, nieta del gran civilizador de los países del
norte, Lugal Marada, cuya muerte y la de sus hijos ocurrida al arrojar
de su país la invasión de razas bárbaras, la colocó a ella en el alto
puesto que la muerte dejó vacío. Los países del Ponto Euxino y del
Cáucaso occidental gritaban a voces lo que ella era para sus pueblos.
"Y Solania de Van, que
nacida, en las .agrestes orillas del Lago Van, era entonces Matriarca
del norte Africano desde Corta —agua, hasta las Columnas de Hércules
(desde Túnez hasta el Estrecho de Gibraltar.), después de haber llevado
la Ley de la Gran. Alianza desde el Bajo Nilo hasta más allá de las
Cataratas en el país de Artinon. .
"Estas tres ilustres
mujeres, tenían sus lámparas encendidas para alumbrar el camino de Abel
en medio de los pueblos de tres Continentes.
''Venía después el
Consejo de los diez. Ancianos Kobdas, conocedores de los países de la
Alianza y de sus costumbres y leyes. Y por último la Junta de
representantes de cada uno de los pueblos de la Gran Alianza que pasaban
de los doscientos.
"Yo no hago más —decía
él— que sellar con el anillo de Bohindra lo que todos vosotros habéis
querido que sea. Tan sólo me opondré cuando queráis la injusticia y la
guerra, que Son los más espantosos delitos que repudia la Bondad
Suprema.
“Tasaron cien lunas
sobre los países de la Alianza, y la barca dorada de la fraternidad se
deslizaba suavemente por las aguas mansas de una paz que no alteraba
ninguna borrasca.
"La serpiente voraz del
egoísmo parecía haber 'sido exterminada para siempre.
"Luna tras luna llegaban
los Koraforcas trayendo al Santuario de la Paz, los mensajes de los
países aliados comunicando a la Gran Junta Central de Gobierno las
innovaciones, los cambios, los proyectos, los progresos realizados,
siempre dentro del marco augusto de la Ley que todos habían jurado.
"A veces el mensaje era
portador de tristezas y desolaciones ocasionadas por la furia de los
elementos.
"Témpanos de hielo que
habían azotado poblaciones de la costa del mar, inundaciones que habían
perjudicado los campos de labranzas destruyendo cosechas; epidemias en
los ganados, erupción de volcanes, terremotos, etc., etc.
"Pero ahí estaba
almacenado el Tesoro Sagrado que ordenaba la ley, aportado por
todos los países año por año, en previsión de estos casos funestos
inevitables sobre el planeta, pero remediables oportunamente, cuando el
amor fraterno reina en los corazones de los dirigentes de pueblos.
"Y entonces era digno de
verse, las caravanas de camellos, asnos y muías llevando el socorro a
los pueblos que habían sido azotados por los elementos.
"Pero en este planeta de
escasa evolución, no puede durar largo tiempo un estado semejante que ya
fuera propio de un mundo de mayor adelanto.
"La serpiente feroz del
egoísmo se despertó de nuevo, y acaso donde menos se esperaba.
"En el papiro 62 de
estas Escrituras, quedó relatado que Kaino fue reconocido como nieto de
Etchebea por línea paterna, por cuya razón le correspondía una
participación en el vasto territorio del país de Nairi en el alto
Eufrates. Pero la larga esclavitud de su padre cuyo paradero se ignoró
por mucho tiempo, puso aquellas tierras y pueblo bajo el dominio de
Iber, el soberano del país de Ethea, que las regía con toda la solicitud
de un padre que se desvela par la felicidad de sus hijos. Y las tribus
que poblaban aquella región no aceptaban la imposición de otro soberano.
Y Kaino, que siempre se vio dominado por la ambición, no se conformaba
con ser un Jefe de tercer orden en el principado pequeño de Shivara,
cuya capital Nood estaba aún bajo la dependencia de su tío
materno, su antiguo jefe y señor.
"Cuando se supo su
origen y que era un descendiente directo del grande y querido Etchebea,
su corazón se llenó de amargura al saberle repudiado por los pueblos que
ocupaban los dominios que pertenecían a su padre.
"El genio conciliador de
Bohindra había podido mantener en quietud relativa aquel espíritu
turbulento como una tempestad, encomendándole misiones de importancia y
muy arriesgadas en países lejanos, en los cuales pudiera hacer grandes
méritos que lo hicieran conocido y amado de los pueblos.
"Mas, su carácter duro y
dominante, entorpecía su propia camino, por más que la ternura maternal
de Evana, la suavidad persuasiva de la reina Ada, y la sugestión que
sobre él ejercía la Matriarca Walkiria, hicieron siempre un gran
contrapeso a las violentas reacciones de su temperamento.
"Su tío materno, el
Anciano Príncipe de Shivara, cayó postrado en cama para no levantarse
más, motivo que dio origen a la perturbación de la paz en aquel país de
la Gran Alianza. El Consejo del Anciano Príncipe juzgaba que Kaino
debía presentarse al pueblo como sucesor, pero los jefes de las tribus
no le querían para gobernante, sino que pedían a un nietecito del
Príncipe, que sólo tenía 12 años de edad y sus padres habían
muerto.
"El niño se hallaba
internado en el Pabellón del Rey, en el Santuario de La Paz, educándose
como toda la noble juventud de su tiempo.
"Kaino se afianzó en las
fuerzas guerreras del país, se conquistó con promesas a todo el cuerpo
de arqueros que defendía el orden y custodiaba las fronteras, y pensó
que con la fuerza dominaría a las tribus que le repudiaban.
"Y el Consejo de
Gobierno de Shivara pidió auxilio a la Gran Junta Central, cuya sede
habitual era el Santuario de La Paz. De inmediato comprendieron Abel y
Ada que el origen del disturbio era Kaino, cuya ambición les había
causado antes tantos sufrimientos. Y antes de que el desacuerdo tomara
mayores proporciones, resolvieron ir a verle Evana y la Reina Ada, cuya
autoridad maternal suavísima, le había desarmado en otras alteraciones
semejantes.
"Una caravana de dos
elefantes y 50 arqueros a caballo salió de La Paz en dirección al país
de Shivara. Y mientras aquellas dos nobles mujeres, cada una en su
pequeña tienda sobre el lomo de los elefantes, meditaban en el modo de
vencer la rebeldía de Kaino, otra mujer valerosa, Walkiria, que se
encontraba también en el Santuario de La Paz, meditaba a su vez sobre la
forma justa y aceptable para los pueblos interesados de satisfacer los
anhelos hasta cierto punto justos de Kaino, sin contrariar la voluntad
de los pueblos.
"Postergado y humillado
siempre por los acontecimientos que le salían al paso cortando sus
caminos, Kaino había llegado a una exasperación tan violenta, que se
hacía insoportable para todos.
"La Matriarca Walkiria
sabía perfectamente hasta qué punto había lastimado a Kaino el
engrandecimiento de Abel, su hermano adoptivo. Obligado a ser siempre a
su lado una figura de segundo orden, se había empeñado en reconquistar
por lo menos lo que según su modo de ver le correspondía por derecho, la
herencia paterna que le adjudicaba en el país de Nairi, los pueblos que
estaban colindantes con el país de Ethea gobernado por Iber, el dulce y
paternal Iber, que era como un vaso de miel para sus súbditos.
"Todos aquellos pueblos
se habían puesto por propia voluntad bajo su tutela cuando muerto el
noble príncipe Etchebea y llevados como esclavos sus hijos a los países
del hielo, se vieron como rebaño sin pastor.
"Iber no hacía nada por
tenerles bajo su mando; antes, al contrario, les aconsejaba aceptar al
que, siendo heredero natural del viejo Príncipe, tenía derecho sobre el
país.
"Le dejaremos sus
tierras regadas tantos años con nuestro sudor decían algunos, y nos
iremos con nuestros ganados al país de Ethea. Kaino traicionó a Bohindra,
a la Gran Alianza, a los que le sirvieron de padres... ¿Qué confianza
podemos tenerle?
"El conflicto estaba
planteado, y así lo veía la Matriarca Walkiria, que retirada en su
alcoba del Pabellón de la Reina meditaba buscando una solución.
"La fina intuición que
le acompañó siempre, parecía decirle que tras de toda aquella niebla
vendría algo terrible que estremecía su corazón de mujer.
"Y reunida en
confidencias íntimas con Abel, Adamú y el que esto escribe, que éramos
como su familia del Eufrates, seguía con el pensamiento a Evana y Ada,
que marchaban hacia el país de Shivara.
"Nuestro hermano Iber
—decía Abel— ha mandado mensaje que casi todos los pueblos del país de
Nairi se han hecho solidarios para resistir a Kaino. No le quieren allí
bajo ninguna forma. Y si él persiste en presentarse con un cuerpo de
arqueros, aquello será una matanza horrible, porque todos los hombres y
hasta muchas mujeres, están armados de flechas, de hachas, de
catapultas para esperarle.
"Lo que haya de ser será
—decía Adamú—. Esperemos que la Reina Ada y Evana logren convencerle.
"En esta incertidumbre
se hallaban, cuando llegó jadeante un mensajero de Shivara trayendo la
noticia de que Kaino no se había dejado convencer. Que había puesto en
prisión los 50 arqueros de la escolta de la Reina, y a ella y a Evana
las guardaba como rehenes en el pabellón de palacio en que fueron
hospedadas desde su llegada.
"—Iré yo —dijo Abel,
apenas oyó la infausta noticia. "—Y yo —añadió Adamú juntamente conmigo,
que también me creía obligado a acompañar a mi nieto.
—Conviene que os quedéis
—dijo Abel— para que toda esta juventud y niñez hospedada en los
Pabellones de los Reyes no se alarmen, viendo que faltamos todos los
íntimos que hemos cuidado de ellos.
"—Iré yo, y creo que
basta —añadió Abel.
"—Llevad mi escolta de
arqueros —dijo Walkiria—, que yo respondo de su valor y de su capacidad.
Les tengo experimentados desde los tiempos terribles de nuestras grandes
luchas en el norte. Nadie os será más fiel que ellos.
"—Bien —dijo Abel—; os
acepto, Matriarca. Podéis avisarles que saldré esta misma tarde.
"Mas la Matriarca ya
había forjado rápidamente su plan de acción, según su costumbre.
"Como era riguroso
invierno, aquellos cien hombres vestidos con casacones y gorros de piel
de oso negro que apenas les dejaban los ojos al descubierto, parecían de
una estatura gigantesca cuando se presentaron a Abel ya montados en sus
caballos de guerra.
"Sólo sabíamos de esta
expedición de Abel, su padre, la Matriarca Walkiria y yo. Los tres le
despedimos cuando ya él, vestido también de un casacón y gorro de piel
negro, entró al recinto de oración. También entramos Adamú y yo. La
Matriarca se dirigió a su alcoba.
"Nadie se dio cuenta que
de allí salió en seguida otro arquero vestido igual que los demás.
Cuando salimos con Abel al parque lateral del Santuario donde ocultaban
las cabalgaduras, vimos uno de los arqueros que estaba desmontado y que
otro de ellos le acercaba un caballo sobre el cual saltó con gran
ligereza y se mezcló a los demás.
"¡Cuan lejos estábamos
de pensar que aquel arquero retardado en montar era la Matriarca
Walkiria en persona, pues ella a nadie había comunicado su intento.
"Aquel inmenso grupo de
hombres vestidos de pieles negras se puso en movimiento a la mitad de la
tarde con un sol velado de ligera niebla.
"—Padre —me dijo Adamú
como en un sollozo—, ¡qué mal presagio tiene mi corazón en este
viaje de mi hijo!
"—En verdad —respondí
yo— que no vale Kaino con toda su parentela la ansiedad que nos causa a
todos.
"La angustia de la Reina
y de Evana es bastante para que se le condene al Peñón de Sindi, como yo
quería en la otra rebeldía que tuvo, y que casi costó la vida a Bohindra.
¡Oh la piedad! La piedad es buena paira los indefensos y los débiles, no
para un rinoceronte siempre dispuesto a clavar los dientes.
"Desde la torre mayor
del Santuario continuamos viendo aquella mancha negra que corría por la
pradera a la luz pálida de un sol brumoso de invierno.
"—Extraño que no esté
aquí la Matriarca Walkiria —dije yo, que había creído encontrarla en la
torre.
—Estará desconsolada —me
contestó Adamú—, pues ella no quería la partida de Abel por juzgarla muy
peligrosa.
"—A ella no le ha pasado
desapercibido el odio disimulado de Kaino para mi hijo. Fue un mal que
apareció en la niñez, cuando el nacimiento de Abel, y ese mal ha crecido
juntamente con él.
"—Abel ha querido evitar
una matanza terrible si de aquí salían cuerpos de ejército a rescatar a
la Reina y a Evana. De hacerlo así, era ya una guerra declarada.
"—El cree que aún será
posible un razonamiento con Kaino.
"—Dios te oiga —le
contesté, y ambos nos dirigimos al Pabellón del Rey, donde se oía la
algarabía de los muchachos que se hallaban en el recreo de la tarde.
"En el Pabellón de la
Reina se escuchaban los alegres cantares de las doncellas, bajo la
custodia de sus regentes, las Kobdas auxiliares de la Reina Ada en la
educación de la juventud femenina hasta la edad de que tomaran esposo.
"Nada hacía sospechar en
el Santuario que una gran tempestad se cernía sobre él.
"Cuando ya cerrada la
noche entré en mi alcoba particular, encontré sobre un retazo de papiro
esta breve escritura:
"Pangrave Aldis: valor!
La hora llega. No decaiga vuestro ánimo, pues debéis ser la fortaleza de
todos. -Senio".
"No necesité más para
comprenderlo todo.
"La breve escritura
había sido dejada allí por el sensitivo que la recibió en el recinto de
oración, en el momento en que yo me despedía de Abel y mi angustiado
corazón sentía ansiedades de muerte.
"¿Qué pasó allá en
Shivara en los tres días que siguieron al de su partida?
"Vamos a verlo.
"Evana y la reina Ada
habían agotado todos los recursos de su ternura y bondad para convencer
a Kaino de que no sería más feliz por asumir el mando de los pueblos de
Nairi en contra de la voluntad de los mismos.
"La sangre que se
derramara por su causa caería sobre él, aplastándolo como a una sierpe
venenosa.
"Su ambición desmedida
que lo llevó a desertar del Santuario protector a los 15 años, le daba
ahora el amargo fruto que saboreaba. Ninguno de los pueblos que por
herencia le pertenecían accedía a ser gobernados
"Ya que mi hermano Abel
ha subido tan alto —decía—, que me ayude a subir también a mí, que me
veo desposeído de todo como un animal dañino del cual todos huyen.
"Ningún soberbio
comprende que su mal lo lleva en sí mismo, y se empeña en cargar sobre
otro la causa y la culpa que sólo está en él.
"Convencido de que Abel
podía forzar a los pueblos de Nairi y de Shivara a aceptarlo como
soberano, mandó clausurar con fuertes cerrojos el pabellón en que
estaban hospedadas la Reina y Evana, y puso guardias de toda su
confianza. Y despachó mensajero a La Paz de que ambas habían sido
tomadas como rehenes para obligar al Alto Consejo de la Alianza a pactar
con él las condiciones del rescate.
"Cuando Abel llegó, y
antes de entrar en Nood, se levantó bandera blanca para anunciar misión
de paz y que nadie se alarmara por aquel centenar de arqueros que le
escoltaban.
"La gran Fortaleza
estaba al final de una avenida abierta en el espeso bosque que rodeaba
el edificio, y que poblado de fieras encadenadas, ofrecía un pavoroso
aspecto en la noche iluminado por antorchas que chisporroteaban.
"Ya clareaba el nuevo
día cuando Abel llegó a la plazoleta de la fortaleza.
"Viajeros de] Santuario
de La Paz —anunció la bocina del heraldo, y esta voz llegó al pabellón
de la Reina y Evana, que comprendieron lo que sucedía.
"Mas no pensaron que era
Abel mismo quien venía
"Kaino salió a recibirle
escoltado por una decena de guerreros armados de lanzas. Abel hizo una
señal a los suyos de que se mantuvieran a distancia, y sólo se acercó a
su hermano.
" Traigo mensaje de
paz"—le dijo afablemente, como si nada ocurriera y tocándole el pecho
con su diestra, según el saludo de práctica.
" La paz no me interesa,
sino la justicia —contestó secamente Kaino.
"_ La justicia y la paz
son hermanas, y siempre están juntas. Para hablar contigo he venido,
Kaino, y sólo me anima el deseo de llegar a un acuerdo...
"—Deja que entren a la
fortaleza tus hombres —dijo dulcificando Kaino su voz.
"A una señal de Abel,
los cien arqueros entraron en la plazoleta y se desmontaron.
"—Esperadme aquí, que yo
hablaré con mi hermano.
"Y en el pórtico
exterior de la fortaleza, Abel y Kaino hablaron.
"Uno de los arqueros de
Abel, habló al oído al que tenía a su lado y disimuladamente y
ocultándose en la sombra de los grandes árboles que enredaban sus ramas
con las columnatas, se acercaron al edificio todo cuanto les fue
posible.
El lector habrá
comprendido que el primer arquero era la Matriarca Walkiria y el otro el
que mandaba la centuria que era aquel capitán Crisanto, segundo del
velero Añade que había salvado la vida de Abel en una oportunidad
ya relatada en otra parte de estas Escrituras.
"—Mi viejo tío está para
morir —decía Kaino y si tú quieres, él me nombrará su heredero del país
de Shivara.
"—Bien hermano mío,
yo trataré el asunto con tu tío. Te doy mi palabra y ya sabes que nunca
te he engañado.
"—Quiero que obligues a
Iber a que abandone a los Nairitas para que me acepten como su único
soberano, puesto que lo soy por derecho paterno.
"—Bien sabes que Iber,
nunca te ha resistido. Quien te resiste es el pueblo y tendrías que
conquistar su amor con tus hechos Kaino.
Procúrate que el pueblo
de Nairi, se entere de que has tomado como rehenes a la reina Ada y a tu
madre para conseguir tus deseos. ¿Efe acción ésta que conquista el amor
de los pueblos? ¿No ves Kaino que la violencia engendra odios y que el
odio es una fuerza destructora?
"—No es hora de
filosofía sino de obrar —contestó Kaino. Vamos a ver a mi tío. Cuando
Abel pasó, Kaino tiró detrás de él tan hábilmente una lazada de cuerda
encerada, que Abel quedó atado por la cintura y con sus brazos sujetos.
"Pero los dos arqueros
que se habían escondido en el pórtico hicieron lo propio con Kaino, que
sin saber como, se vio amarrado por dos cuerdas que se apretaban más y
más a su cuerpo.
"— ¡Miserables! —gritó
viendo los dos arqueros que le seguían.
"—Vos lo fuiste antes, y
a vuestra traición hemos respondido como se merecía —contestó Walkiria
con fuerte voz.
"— ¡Esa voz, esa voz!
—exclamó Kaino tratando de mirar a los ojos a aquel arquero, pero como
aparecía tan cubierto de piel y a más estaba detrás de él 210 logró su
deseo.
"—Esta voz es de la
Justicia que va a pediros cuenta de lo que habéis hecho.
"— ¡La Matriarca
Walkiria! —dijeron al mismo tiempo Abel y Kaino, volviendo el rostro
hacia ella.
"— ¡Sí, la Matriarca
Walkiria —respondió tirando hacia atrás el capuchón de piel que le
ocultaba el rostro—. ¿Ereis vos el descendiente de Etchebea que reclama
el puesto de su ilustre abuelo? Si se levantara de su tumba sería para
maldeciros por vuestra infamia sin nombre. ¡Aprisionar a la Reina Ada,
la compañera de Bohindra, que fue el padre de todos!... ¡Aprisionar a
vuestra madre que os conservó la vida para que hoy la uséis en contra de
ella!... ¡No merecéis ver la luz del sol, ni pisar la tierra santa que
nos alimenta a todos!
"La vibración de su voz
y sus palabras, era tan intensa que refrenó por un momento la cólera de
Kaino.
"—Vos Matriarca —dijo—
no tenéis nada que ver en este asunto. Es gratuita vuestra intervención.
"— ¿Habéis olvidado el
pacto que hicimos en Kiffauser por el cual quedaba obligaría yo a
teneros en cuenta en toda empresa importante que quisiera realizar, y a
vos, a no hacer nada sin consultarme? ¿Lo habéis olvidado? Yo que soy
mujer he cumplido mi palabra, pero vos no habéis cumplido la vuestra.
Estaría por negar que corriera por vuestras venas la sangre noble de
Etchevea.
"—Matriarca —dijo Abel—,
podríais haberos ahorrado este grave disgusto. Hablemos tranquilamente y
todo llegará a buen término.
"Walkiria sacó de su
pecho un pequeño puñal y cortó la cuerda que sujetaba a Abel.
"— ¡Gracias Matriarca!...
ahora yo cortaré al de mi hermano. "— ¡No, Grandeza! y perdonad! A él se
le debe tratar como se trata a los traidores. Me habéis hecho compartir
con vos la autoridad suprema. Dejadme ejercerla en este instante.
¡Vuestra alma no puede medirse con los buitres!
"Dio tres silbidos en su
voz-quía de plata, y los cien arqueros entraron a la fortaleza.
"—Las llaves del
encierro de la Reina y de vuestra madre —dijo a Kaino con una voz que
causaba terror.
"Kaino estaba rojo de
furor, pero los cien arqueros le rodeaban con sus puñales desenvainados
y estaba sujeto por dos fuertes lazadas de cuerda.
"—Buscad en mi bolsillo
—dijo—. El capitán Crisanto se acercó y sacó las llaves.
"—Yo abriré —dijo Abel—
pues más de una vez estuve en esta fortaleza.
"Dos arqueros siguieron
tras de Abel y otros dos sostenían las cuerdas que sujetaban a Kaino.
"—Sabíamos que vendrías
—exclamaban a un mismo tiempo Ada y Evana abrazándose de Abel con una
angustia indecible.
"—Hay que libertar a
nuestra escolta —decía Ada— para defendernos de Kaino que tiene hombres
armados entre el bosque.
"Los viejos criados del
Príncipe salieron al ruido causado por todo este movimiento, y ellos
indicaron a Abel donde estaban los arqueros. En los calabozos de la
fortaleza habían sido encerrados cuando la Reina y Evana lo fueron
también.
"— ¡Calma! —Les dijo
Abel—, viéndoles enfurecidos. Preparadlo todo para que llevéis a la
Reina y a mi madre a La Paz, inmediatamente.
"Volvamos hacia Kaino.
"—Habéis nacido príncipe
de Nairi y de Shivara, y vuestras obras de aventurero y de forajido
entorpecen vuestro camino que pudo ser de justicia y de gloria —decía
Walkiria cuya exaltación nerviosa la iba llevando a ese estado en que
ella solía ponerse en las situaciones culminantes. ¿Qué puede hacerse
con vos que no se haya hecho ya? Sois en verdad un ser dañino que no
puede gozar de libertad entre las gentes de bien.
"La Reina y Evana se
negaban a partir sin Abel, el cual volvió a donde había quedado Kaino.
"Ambas le siguieron sin
que él se diera cuenta y grande fue su sorpresa al encontrar a la
Matriarca Walkiria como un ángel de justicia de pie ante Kaino sujeto
con cuerdas.
"—Venís a tiempo Reina
Ada, para confirmar la sentencia que ya tengo dada contra este vil
traidor que ha pisoteado cuanto hay de noble y santo en la vida. Irá al
Peñón de Sindi amarrado a una roca para toda
bu vida.
"Evana se echó a llorar
amargamente y la Reina Ada acercándose a Kaino le dijo con indecible
dulzura.
"— ¡Hijo mío, más dolor
me causa ejercer justicia contigo, que el que me ha causado tu mala
acción paira mí. ¿Cómo olvidaste otra vez nuestro amor para ti? Kaino
guardó silencio.
"Mientras tanto los
hombres de su guardia habían sido avisados de lo ocurrido y como gatos
monteses trepándose a los árboles, llegaron a los techos de la fortaleza
por los cuales se deslizaron como culebras en busca de presa.
"Walkiria y Kaino se
apercibieron, y ambos se aprestaron a la lucha.
"Los hombres de
Kaino caían de los techos como frutas maduras cuando el viento sacude el
árbol, y los arqueros de Walkiria les apresaban vivos o muertos según
se presentara el caso.
"Los silvos de Kaino
dieron a entender a los suyos que se trataba de una lucha a muerte, y se
tornaron como fieras rabiosas.
De nada valía la palabra
de paz de Abel que llamaba a la calma, mientras apartaba a su madre y a
la Reina a un rincón del pórtico.
"—Llevadlas al interior
de la Fortaleza —decía Walkiria a Abel— que mis arqueros bastan paira
restablecer el orden.
"En realidad lo que más
deseaba la Matriarca, era alejar de allí a Abel, pues había visto las
miradas de Kaino que les señalaban a sus hombres la persona de Abel, por
lo cual la intención de ellos era apoderarse de él.
"Ada y Evana abrazadas
de Abel le arrastraban también hacia dentro.
"Casi todos los hombres
de Kaino estaban ya maniatados, cuando de pronto entró silbando una
flecha que hirió al centurión de los arqueros en el hombro izquierdo,
luego otra y otra más. Eran disparadas desde el espeso bosque que
llegaba hasta la plazoleta delantera.
"—Adentro Príncipe Abel,
adentro —gritaba Walkiria.
"—Idos vos también
Matriarca —le dijo Kaino, y yo pondré calma en mis hombres. Y diciéndolo
se tiró con todo su peso sobre ella para arrojarla a tierra.
"Entonces Walkiria que
parecía un dios guerrero, le puso el pie sobre la espalda pues había
caído boca abajo.
"—Muerde la tierra
reptil venenoso —le dijo— y que la Justicia de Dios caiga sobre ti.
"En ese preciso instante
uno de los hombres de Kaino que espiaba desde el techo, arrojó con
fuerza su puñal sobre Abel, que se inclinaba a socorrer a su madre presa
de un desmayo. El arma aguda y de doble filo penetró como un punzón en
la espalda de Abel por el lado izquierdo tocándole el corazón. Walkiria
corrió hacia él y le sacó el puñal que destilaba sangre.
"— ¡No es nada, no es
nada! —Decía Abel— procurando tenerse en pie sostenido por Walkiria y la
Reina.
"—El odio es fuerza
destructora. ¡El amor es vida y es paz!
"—Piensa en el amor
Kaino y que Dios te perdone.
"— ¡Madre!... Reina mía,
Walkira, sed clementes con los que aún no saben ser buenos!...
"Fueron sus últimas
palabras.
"Kaino no había vuelto
en sí del golpe recibido y yacía aún tendido entre los cuerpos de sus
hombres heridos, y otros amarrados con cuerdas.
"Abel fue llevado al
lecho de la Reina y Evana al suyo. Cuando la madre volvió al
conocimiento, el gran hijo, el amado hijo que había sido su gloria y su
dicha, ya no vivía más sobre la tierra.
"Se abrazó a su cadáver
aun tibio y la escena que allí tuvo lugar no es para ser descripta sino
para ser sentida y vivida por aquellos que sepan lo que es un amor como
el que aquella madre tuvo a ese hijo.
"Kaino fue mandado al
Peñón de Sindi, condenado a cadena perpetua por la intercesión de la
Reina Ada que recordaba las últimas palabras de Abel: "Sed clementes con
los que aun no saben ser buenos". Todos los príncipes y caudillos de la
Alianza querían para él una terrible muerte: Ahorcado, descuartizado,
quemado vivo, todo les parecía poco para su crimen. Las últimas palabras
de Abel le salvaron la vida.
"Era el Hombre-Luz, el
Hombre-Amor, el Hombre-Dios, y su amor para todos los seres envolvió
también a Kaino, que amarrado a una roca en el pavoroso Peñón de Sindi,
comprendió por fin, que teniéndolo todo, lo había perdido todo, y que
habiendo nacido junto a la luz, se había rodeado de tinieblas, por su
soberbia y desmedida ambición.
"¡Qué doloroso regreso
el de las tres amantes mujeres que recibieron el postrer suspiro del
Hombre-Luz!
"Sobre el lomo de
un elefante, bajo colgaduras de púrpura, regresó Abel al Santuario de La
Paz, acompañado de su madre, la Reina Ada y Walkiria.
"Había salido tres días
antes a todo el correr de su caballo, a salvar a su madre y a la Reina
de las furias de Kaino, y volvía traído por ellas, que aunque estaban
con vida, tenían la muerte dentro del alma.
"—Mi niño rubio —decía
Evana besándole los cabellos— ya no veré más tus ojos color de hoja
seca.
"— ¡Aquí estoy madre!...
y estos mismos ojos te miran desde el inmenso infinito! —le dijo una
suave voz apenas perceptible.
"Evana levantó sus ojos
inundados en llanto, y vio junto a ella la visión resplandeciente de
Abel.
"Ese mismo día le vimos
todos en el recinto de oración, cuyo ambiente saturado de angustia, no
permitía otra vibración que la de aquel nombre tan amado, que parecía le
llevábamos todos grabado a fuego en el corazón".
El Esenio lector Nasan
dejó caer el papiro sobre el pupitre y ex clamó como en un suspiro muy
hondo:
—¡Así paga siempre la
humanidad a los grandes seres que le traen la luz y el amor!
Jhasua con una palidez
mate en su semblante, parecía absorbido por un pensamiento profundo que
hacía incierta y vaga su mirada.
Los cuatro doctores de
Israel parecían volver a la realidad de su vida suspendida unas horas
viviendo el pasado remoto, a donde les había llevado la lectura de los
papiros del "Patriarca Aldis".
— ¿Qué opináis de esto?
—preguntó por fin Jhasua a sus amigos.
—Que sobrepasa a cuanto
podíamos esperar —contestó José de Arimathea.
—La sencillez de la
narración —añadió Nicolás de Damasco— le da el tinte inconfundible de
los hechos vistos, palpados y vividos. Sólo un testigo ocular relata de
ese modo.
—Y es sólo el rollo 79
que hemos leído —observó Nicodemus—. Es un pequeño fragmento de las
Escrituras que constan de 80 rollos.
—Y todos desde el
primero al último tienen el mismo estilo sencillo y claro sin
contradicciones ni subterfugios —dijo el maestro Melkisedec, que era
quien lo había traducido al sirio-caldeo, como otro maestro lo había
vertido al griego que era su lengua nativa.
—Necesitamos sacar
copias —decía Gamaliel para que podamos estudiar a fondo estos asuntos.
—Se están sacando, ya lo
veis —replicó el Servidor—. Por lo menos ya tenemos dos: una en
sirio-caldeo y otra en griego.
—Falta una en latín
—dijo Nicolás— y esa si me permitís la sacaré yo.
—Ya está comenzada —dijo
otro de los maestros de Jhasua— y creo que para la luna próxima estará
terminada.
—Pero vosotros trabajáis
como máquinas —observó el tío Jaime—. Decidme ¿cuándo dormís y cuándo
coméis?
—Comer y dormir —contestó el
Servidor— es cosa muy rápida y que nos lleva poco tiempo. Nuestra vida
entera, es el trabajo por la Verdad Eterna que hará buenos y justos a
los hombres.
— ¿Creéis pues que el
mayor mal de la humanidad es la ignorancia? —preguntó Nicodemus.
—Justamente. Y la obra
máxima de los hombres de ideal, es dar la Verdad a las muchedumbres como
el pan de cada día.
—La humanidad mata a los
predicadores de la Verdad —observó Gamaliel— y de ahí viene la
dificultad para su divulgación-
—Los mártires de la
Verdad, surgen de nuevo a la vida y vuelven a morir por ella, y la
siguen pregonando a través de los siglos que la sepultan luego bajo los
escombros de falsedades que por sí mismas se. derrumban —observó Tholemi
otro de los sabios maestros de Jhasua.
—Hay que tener en cuenta
—dijo Nicolás de Damasco— que no toda la humanidad tiene el mismo
desarrollo intelectual que es necesario para comprender la Verdad
Divina.
—En cuanto a la
comprensión de la Grandeza Divina, tenéis razón —contestó el Servidor—
pero todos podemos comprender un relato como las Escrituras del
Patriarca Aldis, que son como un retazo de vida humana clara y
lógicamente vivida hace 8.300 años antes de la hora actual. ¿Qué
necesidad había de desfigurar los hechos naturales y sencillos, con lo
inverosímil y maravilloso menos comprendidos aún?
—He pensado muchas
veces, que lo más indispensable que hay para predisponer a la humanidad
a la comprensión de la Verdad, es familiarizarla con la ley de
evolución en los mundos y en los seres —dijo Gamaliel.
"La escuela de Sócrates
y Platón tuvo esa tendencia, pero fue ahogada al nacer, por los
materialistas epicúreos que encontraron más cómodo disfrutar la alegría
de la vida llena de realidades palpables y halagadoras, dejando lo
intangible, lo invisible, para los siglos futuros o para la vida de
ultratumba.
No obstante que estos
comentarios absorbían la atención general, todos percibieron que Jhasua
había quedado como sumido en profunda meditación. Y José de Arimathea le
sacó de ese estado.
—Jhasua ¿en qué piensas
que así te encierras en ese silencio? —le preguntó.
—Pensaba en Kaino
—contestó—. ¿Qué extraña fuerza indomable será esa que le dominaba aún
en medio de un ambiente como el que había entre los Kobdas? ¿Por qué él
fue insensible a la influencia divina del bien y del amor, que subyugaba
y atraía a todos? ¿Por qué sus torcidas tendencias no se equilibraban
con el peso de tanto bien, como vio a su alrededor desde la niñez? Ser
malo entre los malos puede ser fácil; pero ser malo entre los buenos, es
ya una monstruosidad del mal.
—Del relato mismo del
Patriarca Aldis —dijo Melkisedec— se desprende en varios pasajes, que
los Kobdas se preocuparon mucho por él, debido a que por revelaciones
espirituales conocieron su pasado desde remotas edades, y en casi todas
sus encarnaciones anteriores había obrado mal, en contra de los obreros
del bien y de la justicia, impulsado por la ambición.
—Además —añadió el
Servidor— sabemos que hay seres que desde lejanos comienzos de vida
física en especies inferiores, y por acontecimientos espirituales o por
influencias astrales, tienen más predisposición al bien que al mal. En
cambio hay otros que conservan por más tiempo las tendencias propias de
sus lejanos comienzos en la materia orgánica, lo cual les dificulta
sacudir el yugo de los instintos feroces y brutales.
"A esto hay que añadir,
que cuando el ser llega a la capacidad de comprensión y razonamiento,
está la ley del libre albedrío que abre al alma horizontes muy amplios,
los cuales acepta o rechaza libremente.
"Somos libres de aceptar
lo mejor, o lo peor, pero estamos sujetos a las consecuencias que trae
el bien o el mal, elegido.
"La variedad de los
seres es infinita, y así como no hay dos fisonomías perfectamente
iguales, no hay tampoco dos inteligencias iguales en evolución.
"Kaino comprendía
únicamente la grandeza del poder del oro, de la fuerza y la quería
poseer a toda costa. Como no podía conquistarla por sus obras dignas del
amor de los pueblos, la buscaba por la violencia y por la fuerza. Tuvo
evolución intelectual, pero no le interesó la evolución moral.
"Y ¿cuántos Kainos hay
en el mundo Jhasua, que teniendo a su lado el bien, la justicia, el
amor, se enredan en los caminos del mal, llevados por una ambición
material que acaso les de lo que anhelan, pero a costa de su propio
espíritu que se retrasa inmensamente en su camino hacia el Bien Supremo,
que es Dios.?
Además, el bien trae
consigo la luz divina, como el mal trae las tinieblas para el alma que
se entrega a él.
"De ahí viene que no
todas las almas comprendemos de igual manera al Bien Supremo, al Ideal
Eterno.
"Somos muchos los que
creemos que ese Bien Supremo del cual emana toda vida, existe con vida
eterna, pero somos muy pocos los que nos dedicamos al estudio de esa
Causa Suprema. Y somos pocos porque para llegar sólo a despertar en
nosotros el deseo de estudiarlo y conocerlo en todas sus fases y
aspectos, en toda su grandeza y poderes supremos, ya es necesario que
tengamos una evolución avanzada, por lo menos que hayamos entrado de
lleno en el camino de nuestro perfeccionamiento. Para desear conocer a
Dios, es porque ya van muriendo en nosotros las ambiciones de grandeza
material y los groseros deseos.
"Cuando a la humanidad
le baste su pan en la mesa y su túnica para cubrirse, entonces seremos
muchos los buscadores de Dios y los que comprenderemos sus leyes
divinas y eternas, que ahora aparecen como hermosas creaciones
fantásticas para la gran mayoría, debido a su atraso moral y
espiritual.
—Muy bien Servidor
—dijeron varias voces a la vez—. Vuestra filosofía sobre Kaino, debe
ponernos en guardia a todos los que sentimos ya demasiado fuerte el
impulso de dar un gran vuelo hacia la Verdad Suprema —añadió Nicodemus.
— ¿Ponernos en guardia?
¿en qué sentido? —preguntó Jhasua que pareció volver a la realidad de
esos momentos.
—En saber escoger los
seres que han de compartir con nosotros esos vuelos sublimes y atrevidos
hacia la Divinidad, a la cual queremos penetrar desde nuestro oscuro
destierro —contestó Nicodemus.
Todas las más antiguas
Escuelas de Divina Sabiduría han tenido esta vigilante cautela. Y por
eso la Fraternidad Esenia tiene los Siete Grados de educación y
desarrollo espiritual, en los cuales vamos puliéndonos a nosotros
mismos y dando pruebas de nuestro adelantamiento en los caminos de Dios
—contestó el Servidor.
—En los grados primero y
segundo —añadió Nasan— ya se vislumbra en cada alma si podrá volar de
frente a la Luz Eterna, o si deberá quedar por más tiempo sin poder
desprenderse de los prejuicios de ideas preconcebidas desde existencias
anteriores.