Me tomé
un largo rato para decírselo.
—...1 por
eso es como decir a todos los que te rodean —concluí—, es como
decir: "Me interesas tan poco que no me importa si no puedes
respirar. ¡Muérete, si quieres, que yo voy a fumar!"No es una
costumbre muy cortés, la de fumar. No es cosa de hacer con la gente
que te gusta.
En vez de
llenarse de espinas y desaparecer por la puerta, ella asintió:
—Una
costumbre horrible, lo sé. Estaba pensando en dejarla.
Y cerró
la cartera con cigarrillos y encendedor adentro.
Con el
tiempo la física quedó descartada; lo que deseaba probar era la
carrera de modelo. Después, el canto. Tenía una linda voz, hechicera
como la de una sirena en un mar neblinoso. Pero de algún modo,
cuando pasaba del deseo al trabajo para iniciar una carrera, perdía
su dedicación y comenzaba con otro sueño. Por fin todo quedó en mis
manos: ¿por qué no la ayudaba a instalar una pequeña boutique?
Kathy era
despreocupada, de ideas rápidas; Le encantaba el anfibio, aprendió
enseguida a pilotear y era una foránea incurable. Constituía un
cuerpo ajeno a mi organismo, por adorable que fuera, y con
frecuencia el organismo trataba de rechazarla, con tanta suavidad
como le era posible.
Almas
gemelas, no seríamos nunca. Éramos dos botes que se encontraban en
medio del océano, cada uno cambiando de curso para navegar por un
rato en la misma dirección, sobre el mar desierto. Barcos
diferentes, rumbo a puertos diferentes. Y lo sabíamos.
Yo tenía
la curiosa sensación de estar marcando el tiempo, de estar esperando
a que pasara algo para que mi vida pudiera recoger su modalidad
extraña, encantada, su finalidad y dirección.
Si yo
fuera un alma gemela separada de mi amor, pensaba, esperaría a que
ella se las arreglara lo mejor posible sin mí, hasta que, de algún
modo, nos encontráramos mutuamente. Mientras tanto, mi querida
gemela no descubierta, ¿esperas lo mismo de mí? ¿Hasta dónde
podemos permitir que se nos acerquen los cálidos extraños?