
CAPITULO 16
Despertarme a las siete para volar a Florida no va a ser agradable,
pensé, cuando ella me hubo dejado a la puerta de mi hotel y su coche
se perdió en la oscuridad. Para mí era desacostumbrado estar en pie
después de las diez de la noche: resabios del piloto ambulante, que
se recogía bajo el ala una hora después del atardecer. Dormirse a
las cinco, despertar a las siete y volar cinco mil kilómetros sería
un desafío.
¡Pero
había tenido tanto que oír de ella, tanto que decir!

No moriré por
perder un poco de sueño, pensé. ¿Cuánta gente hay en este mundo con
quien yo pueda conversar hasta las cuatro de la mañana, hasta mucho
después de desaparecer la última galletita, y no sentirme en absoluto
cansado? Leslie ¿y quién más?, me pregunté
Me quedé dormido sin encontrar la respuesta.

|
|