El hombre
que Don llevó consigo a la luz de la fogata era… bueno, desentonaba
con la noche del Medio Oeste. Un tipejo enjuto y demacrado, con
facciones de lobo, de aspecto inquietante, que llevaba un traje de
etiqueta y una capa negra ribeteada de raso rojo. La luz le
molestaba.
- Pasaba
por aquí - explicó -. Este campo es un tajo para llegar a mi casa.
- ¿Sí ? -
Shimoda no le creía, sabía que mentía, y al mismo tiempo se
esforzaba por no soltar la carcajada. Yo esperaba descubrir pronto
la verdad.
- Póngase
cómodo - dije -. ¿Podemos ayudarlo en algo ?
Realmente
no me sentía muy generoso, pero el individuo estaba tan apocado que
me habría gustado que se distendiera, si eso era posible.
Me miró
con una sonrisa angustiosa que me dejó helado.
- Sí,
pueden ayudarme. Se trata de algo que necesito desesperadamente,
porque de lo contrario no lo pediría. ¿Puedo beber su sangre ? ¿Sólo
un poco ? Es mi alimento, necesito sangre humana…
Quizá fue
su acento. O no sabía hablas inglés correctamente o yo no había
entendido sus palabras, pero me puse de pie con una rapidez que no
desplegaba desde hacía muchos meses. Tanta fue mi prisa que
llovieron briznas de paja sobre el fuego.
Retrocedió. Generalmente soy inofensivo, pero tengo una contextura
robusta y probablemente le asusté. Volvió la cabeza en otra
dirección.
-
¡Disculpe caballero ! ¡Lo siento ! ¡Por favor, olvide que hablé de
sangre ! Pero usted comprenderá…
- ¿Qué
dice ? - mi tono fue aún más feroz, porque estaba asutado -. ¿Qué
diablos dice ? Ignoro quién es usted. ¿Acaso se trata de una especie
de VAM… ?
Shimoda
intervino antes de que pudiera completar la palabra.
-
Richard, nuestro huésped estaba hablando y le has interrumpido.
Siga, por favor. Mi amigo es un poco precipitado.
- Donald
- dije -, este sujeto…
-
¡Silencio !
Su
reacción me sorprendió tanto que me callé y mis ojos le trasmitieron
una especie de pregunta aterrorizada al extraño individuo
transportado desde sus tinieblas natales a la luz de nuestra fogata.
- Por
favor., Compréndanme. Yo no elegí nacer vampiro. Es una desgracia.
No tengo muchos amigos. Pero necesito beber todas las noches una
pequeña dosis de sangre humana, porque de lo contrario me retuerzo
presa de un dolor atroz, ¡ y si pasara más tiempo sin ella, no
podría vivir! Por favor, sufriré mucho, moriré, si no me permiten
succionar su sangre... sólo un poquito, no necesito más de medio
litro.
Avanzó un
paso hacia mí, relamiéndose, pensando que Shimoda tenía sobre mí
algún ascendiente y me haría capitular.
- Un paso
más y correrá sangre, desde luego. Si se atreve a tocarme, morirá…
No lo
habría matado, pero quería atarle, por lo menos, antes de seguir
hablando.
Pareció
creerme, porque se detuvo y suspiró. Se volvió hacia Shimoda.
- ¿Ha
demostrado ya lo que deseaba ?
- Creo
que sí. Gracias.
El
vampiro me miró y sonrió, muy tranquilo, disfrutando intensamente,
como un actor en el escenario cuando termina la función.
- No
beberé tu sangre, Richard - dijo en un inglés absolutamente cordial,
desprovisto de acento. Se evaporó como si estuviera extinguiendo su
propia luz… A los cinco segundos había desaparecido.
Shimoda
volvió a sentarse junto al fuego.
- ¡
Cuánto me alegra que no hables en serio !
Todavía
temblaba por el efecto de la adrenalina, listo para lidiar con el
monstruo.
- Don,
temo no estar en condiciones para soportar estos trances. Quizá
sería mejor que me expliques lo que sucede. Por ejemplo… ¿qué ha
sido eso ?
- Eso
erra un fampirro de Trronsilvania - dijo -. O para ser más exacto,
era una imagen mental de un fampirro de Trronsilvania. Si alguna vez
quieres demostrarle algo a alguien y crees que no te escucha,
materializa una imagen mental para probar tu tesis. ¿Piensas que
exageré, con la capa y los colmillos y el acento ? ¿Te ha resultado
demasiado espantoso ?
- La capa
era de primera, Don. Pero nunca he visto nada más estereotipado,
extravagante… no me asustó en absoluto.
Suspiró.