Llama Violeta

Llama Violeta


 

 
 
 
 
 
 

 

* PaBLo NeRuDa *

* Puedo Escribir Los Versos Más Tristes Esta Noche...
* Me Gusta Cuando Callas...
* Ausencia...
* Mujer, Nada Me Has Dado...
* En Su Llama Mortal La Luz Te Envuelve...
* Te Recuerdo Como Eras...
* Hemos Perdido Aún Este Crepúsculo...
* Para Mi Corazón Basta Tu Pecho...
* He Ido Marcando Con Cruces De Fuego...
* En Mi Cielo Al Crepúsculo Eres Como Una Nube...
* Aquí Te Amo...
* Una Canción Desesperada...
* Pensando, Enredando Sombras En La Profunda Soledad...
* Inclinado En Las Tardes...
* Vendrás Conmigo...
* Si No Fuera Porque Tus Ojos...
* Tengo Hambre De Tu Boca...
* Amo El Trozo De Tierra Que Tú Eres...
* No Te Amo Como Si Fueras Rosa De Sal...
* Cuántas Veces, Amor, Te Amé Sin Verte...
* Antes De Amarte, Amor, Nada Era Mío...
* Desnuda Eres...


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* PueDo ESCRiBiR LoS VeRSoS MáS TriSTeS ESTa NoCHE...

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo "La noche está estrellada,
Y titilan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso no es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Cómo antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
Y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

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* Me GuSTa CuaNDo CaLLaS...

Me gusta cuando callas por que estás como ausente,
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
Y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
Emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
Y te pareces a la palabra melancolía.

Me gusta cuando callas y estas como distante.
Y estás como quejándote, mariposa de arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza,
Déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gusta cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

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* AuSeNCia...

Apenas te he dejado
Vas en mí, cristalina
O temblorosa,
O inquieta, herida por mí mismo
O colmada de amor, como cuando tus ojos
Se cierran sobre el don de la vida
Que sin cesar te entrego.

Amor mío,
Nos hemos encontrado
Sedientos y nos hemos
Bebido toda el agua y la sangre,
Nos encontramos
Con hambre
Y nos mordimos
Como el fuego muerde,
Dejándonos heridas.

Pero espérame,
Guárdame tu dulzura.
Yo te daré también
Una rosa.

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* MuJeR, NaDa Me HaS DaDo...

Nada me has dado y, para tí, mi vida
Deshoja su rosal de desconsuelo,
Porque ves estas cosas que yo miro,
Las mismas tierras y los mismos cielos.

 

Porque la red de nervios y de venas
Que sostiene tu ser y tu belleza
Se debe estremecer al beso puro
Del sol, del mismo sol que a mí me besa.

Mujer, nada me has dado y, sin embargo,
A través de tu ser siento las cosas,
Estoy alegre de mirar la tierra
En que tu corazón tiembla y reposa.

Me limitan en vano mis sentidos,
Dulces flores que se abren en el viento,
Porque adivino el pájaro que pasa
Y que mojó de azul tu sentimiento.

Y sin embargo no me has dado nada,
No se florecen para mí tus años,
La cascada de cobre de tu risa
No apagará la sed de mis rebaños.

Hostia que no probó tu boca fina,
Amador del amado que te llame,
Saldré al camino con mi amor al brazo
Como un vaso de miel para el que ames.

Ya ves, noche estrellada, canto y copa
En que bebes el agua que yo bebo,
Vivo en tu vida, vives en mi vida,
Nada me has dado y todo te lo debo.

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* En Su LLaMa MoRTaL La LuZ Te ENVueLVe...

En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
Contra las viejas hélices del crepúsculo
Que en torno a tí da vueltas.

Muda, mi amiga,
Sola en lo solitario de esta hora de muertes
Y llena de las vidas del fuego,
Pura heredera del día destruido.

Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
Crecen de súbito desde tu alma,
Y a lo exterior regresan las cosas en tí ocultas,
De modo que un pueblo pálido y azul
De tí recién nacido se alimenta.

Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava
Del círculo que en negro y dorado sucede,
Erguida, trata y logra una creación tan viva
Que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.

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* Te ReCueRDo CoMo ERaS...

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
Las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
Boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
Hacia donde emigraban mis profundos anhelos
Y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma,
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

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* HeMoS PeRDiDo AúN ESTe CRePúSCuLo...

Hemos perdido aún este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
Mientras la noche azul caía sobre el mundo.

He visto desde mi ventana
La fiesta del poniente en los cerros lejanos.

A veces como una moneda
Se encendía un pedazo de sol entre mis manos.

Yo te recordaba con el alma apretada
De esa tristeza que tú me conoces.

Entonces, ¿dónde estabas?
¿Entre qué gentes?
¿Diciendo qué palabras?
¿Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
Cuando me siento triste, y te siento lejana?.

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
Y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.

Siempre, siempre te alejas en las tardes
Hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.

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* PaRa Mi CoRaZóN BaSTa Tu PeCHo...

Para mi corazón basta tu pecho,
Para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
Lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en tí la ilusión de cada día..
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia,
Eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
Como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
Pájaros que dormían en tu alma.

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* He IDo MaRCaNDo CoN CRuCeS De FueGo...

He ido marcando con cruces de fuego
El atlas blanco de tu cuerpo.
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.

Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,
Muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.

Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.

Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.
Así como las redes no retienen el agua.
Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando.

Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.
Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca.
Oh, poder celebrarte con todas las palabras de alegría.
Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un Loco.

Triste ternura mía, ¿qué te haces de repente?
Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío
Mi corazón se cierra como una flor nocturna.

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* En Mi CieLo AL CRePúSCuLo ErEs CoMo UNa NuBe...

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
Y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
Y viven en tu vida mis infinitos sueños.

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
El agrio vino mío es más dulce en tus labios:
Oh, segadora de mi canción de atardecer,
Cómo te sienten mía mis sueños solitarios!.

Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
De la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
Estanca como el agua tu mirada nocturna.

En la red de mi música estás presa, amor mío,
Y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

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* AQuí Te AMo...

Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.

Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.

O la cruz negra de un barco. Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto.
Aquí te amo.

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.

Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y, como yo te amo, los pinos en el viento
Quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.

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* UNa CaNCióN DeSeSPeRaDa...

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El rio anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir ¡ oh abandonado!.

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
¡Oh, sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!.

En tí se acumularon las guerras y los vuelos.
De tí alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. ¡Todo en tí fue naufragio!.

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
Turbia embriaguez de amor, ¡todo en ti fue naufragio!.

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, ¡todo en tí fue naufragio!.

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, ¡todo en tí fue naufragio!.

Hice retroceder la muralla de sombra,
Anduve más allá del deseo y del acto.

Oh, carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
A tí en esta hora húmeda evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
Y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
Y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

¡Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
En la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!.

Mi deseo de tí fue el más terrible y corto,
El más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
Aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
Oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
En que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ése fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
Y en él cayó mi anhelo, todo en tí fue naufragio!.

Oh sentina de escombros, en ti todo caía,
Qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste
De pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
Descubridor perdido, todo en tí fue naufragio!.

Es la hora de partir, la dura y fría hora
Que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. ¡Oh abandonado!.

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* PeNSaNDo, ENReDaNDo SoMBRaS En La PRoFuNDa SoLeDaD...

Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,
Enterrando lámparas.
Campanario de brumas, ¡qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías,
Molinero taciturno,
Se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.

Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente mi vida antes de tí.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
Corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
La furia triste, el grito, la soledad del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.

Tú, mujer, ¿qué eras alli, qué raya, qué varilla
De ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque, arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio.

Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
¿Quién llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad,
¡Hora mía entre todas!
Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.

¡Sacudida de todas las raíces,
Asalto de todas las olas!
Rodaba, alegre, triste, interminable, mi alma.

Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
¿Quién eres tú, quién eres?.

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* INCLiNaDo En LaS TaRDeS...

Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
A tus ojos oceánicos.

Allí se estira y arde en la más alta hoguera
Mi soledad, que da vueltas los brazos como un
Náufrago.

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
Que olean como el mar a la orilla de un faro.

Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
De tu mirada emerge a veces la costa del espanto.

Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
A ese mar que sacude tus ojos oceánicos.

Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
Que centellean como mi alma cuando te amo.

Galopa la noche en su yegua sombría
Desparramando espigas azules sobre el campo.

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* VeNDRáS CoNMiGo...

"Vendrás conmigo" dije, sin que nadie supiera
Dónde y cómo latía mi estado doloroso,
Y para mí no había clavel ni barcarola,
nada sino una herida por el amor abierta.

Repetí "ven conmigo", como si me muriera,
Y nadie vio en mi boca la luna que sangraba,
Nadie vio aquella sangre que subía al silencio.

¡Oh amor, ahora olvidemos la estrella con espinas!.
Por eso cuando oí que tu voz repetía
"Vendrás conmigo", fue como si desataras
Dolor, amor, la furia del vino encarcelado

Que desde su bodega sumergida subiera,
Y otra vez en mi boca sentí un sabor de llama,
De sangre y de claveles, de piedra y quemadura.

 

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* Si No FueRa PoRQue TuS OJoS...

Si no fuera porque tus ojos tienen color de luna,
De día con arcilla, con trabajo, con fuego,
Y aprisionada tienes la agilidad del aire,
Si no fuera porque eres una semana de ámbar.

Si no fuera porque eres el momento amarillo
En que el otoño sube por las enredaderas
Y eres aún el pan que la luna fragante
Elabora paseando su harina por el cielo.

¡Oh bienamada, yo no te amaría!.

 

En tu abrazo yo abrazo lo que existe,
La arena, el tiempo, el árbol de la lluvia,

Y todo vive para que yo viva,
Sin ir tan lejos puedo verlo todo,
veo en tu vida todo lo viviente.

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* TeNGo HaMBRe De Tu BoCa...

Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo
Y por las calles voy sin nutrirme, callado,
No me sostiene el pan, el alba me desquicia,
Busco el sonido líquido de tus pies en el día.

Estoy hambriento de tu risa resbalada,
De tus manos color de furioso granero,
Tengo hambre de la pálida piedra de tus uñas,
Quiero comer tu piel como una intacta almendra.

Quiero comer el rayo quemado en tu hermosura,
La nariz soberana del arrogante rostro,
Quiero comer la sombra fugaz de tus pestañas

Y hambriento vengo y voy olfateando el crepúsculo
Buscándote, buscando tu corazón caliente
Como un puma en la soledad de Quitratúe.

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* AMo EL TRoZo De TieRRa Que Tú EReS...

Amo el trozo de tierra que tú eres,
Porque de las praderas planetarias
Otra estrella no tengo. Tú repites
La multiplicación del universo.

Tus anchos ojos son la luz que tengo
De las constelaciones derrotadas,
Tu piel palpita como los caminos
Que recorre en la lluvia el meteoro.

De tanta luna fueron para mí tus caderas,
De todo el sol tu boca profunda y su delicia,
De tanta luz ardiente como miel en la sombra.

Tu corazón quemado por largos rayos rojos,
Y así recorro el fuego de tu forma besándote,
Pequeña y planetaria, paloma y geografía.

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* No Te AMo CoMo Si FueRaS RoSa De SaL...

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
O flecha de clavees que propagan el fuego,
Te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
Secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
Dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
Y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
El apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni dónde,
Te amo directamente sin problemas ni orgullo,
Así te amo porque no sé amar de otra manera
Sino así de este modo en que no soy ni eres,
Tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
Tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

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* CuáNTaS VeCeS, AMoR, Te AMé SiN VeRTe...

Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,
Sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
En regiones contrarias, en un mediodía quemante,
Eras sólo el aroma de los cereales que amo.

Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa
En Angol, a la luz de la luna de Junio,
O eras tú la cintura de aquella guitarra
Que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.

Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía cómo era. De pronto
Mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
Frente a mis ojos estabas, reinándome y reinas.
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.

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* ANTeS De AMaRTe, AMoR, NaDa ERa Mío...

Antes de amarte, amor, nada era mío,
vacilé por las calles y las cosas,
Nada contaba ni tenía nombre,
El mundo era del aire que esperaba.

Yo conocí salones cenicientos,
Túneles habitados por la luna,
Hangares crueles que se despedían,
Preguntas que insistían en la arena.

Todo estaba vacío, muerto y mudo,
Caído, abandonado y decaído,
Todo era inalienablemente ajeno,

Todo era de los otros y de nadie,
Hasta que tu belleza y tu pobreza
Llenaron el otoño de regalos.

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* DeSNuDa EReS...

Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
Lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
Tienes líneas de luna, caminos de manzana,
Desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
Tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
Desnuda eres enorme y amarilla
Como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
Curva, sutil, rosada hasta que nace el día
Y te metes en el subterráneo del mundo
Como en un largo túnel de trajes y trabajos:
Tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
Y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

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