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"El poder de los Salmos"

Celina Fioravanti

 

 

Aqui va un poco de texto o una imagen chica 

 

Capítulo 3

Uso de los Salmos para la curación

 

 

 

Existen diversos fluidos divinos que pueden promover la curación del hombre, eliminar el dolor físico y los males espirituales. La oración es uno de los que consiguen alcanzar del mismo modo al cuerpo material y al alma. Una oración puede tener un poder de curación comparable a cualquier otro recurso terapéutico, con la ventaja de que consigue alcanzar los espacios del espíritu, inalcanzables por medio de los medicamentos clásicos.

Las sanaciones espirituales utilizan la plegaria como vehículo de contacto con Dios, el único que puede traer la ayuda y el alivio; pues, sin Su voluntad, hasta los recursos médicos más avanzados resultan poco efectivos.

Todas las enfermedades empiezan en el alma, y es ésta la que cuando se altera imprime en el cuerpo físico las marcas que lo desgastan. Para empezar un proceso de curación es necesario que el enfermo procure mejorar sus condiciones espirituales y realice las correcciones necesarias en su forma de actuar, pensar y hablar. En ese proceso, los salmos poseen una presencia marcante, pues muchos son orientadores de conducta. En el capítulo siguiente, se valora cómo la lectura de los salmos posibilita la reforma interna, que será el punto de partida para la curación.

Los salmos también pueden realizar curas de urgencia, aliviar cuando se siente dolor y actuar frente a los procesos traumáticos y todas las manifestaciones físicas negativas. Incluso las curaciones llamadas milagrosas, por ser casos de enfermedades consideradas incurables, pueden tener una transformación del cuadro clínico cuando el enfermo manifiesta fe en sus oraciones.

El perdón es la realización espiritual más importante que un enfermo necesita efectuar. Si no se perdona de corazón, el alma permanece atrapada por los efectos nocivos de la rabia, de la envidia, del desprecio, de la inseguridad y de tantos otros sentimientos negativos que terminan con la salud mental y física. Es necesario perdonar los errores cometidos para que el alma elimine el sentimiento de culpabilidad por asuntos del pasado.

El perdón libera. Aconsejamos que empiecen sus oraciones destinadas a la curación de cualquier persona con una introducción, que puede encontrar en el salmo 32, y que es una plegaria de agradecimiento por el perdón recibido. Al terminar su lectura, pida perdón a las personas que, de forma consciente o inconsciente, haya ofendido. Si existe alguien con quien tenga vínculos kármicos fuertes, pídale perdón en ese momento. Si lo prefiere, también puede escoger otro salmo para todo lo relacionado con el perdón, el 25.

Muchos salmos hablan de enfermedades y partes del cuerpo. Para escoger el más adecuado, conviene realizar una lectura general de los salmos con el propósito de encontrar la frase adecuada que se adapte a las necesidades de cada uno. Si no consiguen realizar esta elección, encontrarán al final del libro un índice en el que se relacionan los puntos del cuerpo y las enfermedades de acuerdo con el salmo en que aparecen mencionados.

Siempre que añadimos las oraciones a los tratamientos, se multiplica el poder de curación. La plegaria no sustituye la atención médica, pero es bueno utilizarla para potenciar sus recursos y aumentar su eficacia.

La oración de los salmos no sólo puede hacerla el enfermo sino también cualquier persona que desee ayudarlo. Pedir insistentemente la curación para sí mismo y para los demás es una de las condiciones para recibir la gracia. Siempre es posible crear con las oraciones un campo de fuerza curativo y regenerador. Al insistir con las plegarias, mantenemos ese campo activo; lo que puede ser necesario en algunos casos. Es importante orar con frecuencia, repetir durante varios días el deseo que se espera ver cumplido, esperando la ayuda.

Las oraciones deben hacerse teniendo fe, pues sólo de este modo se ponen en funcionamiento las energías curativas necesarias. La fe y la oración juntas son capaces de unir al hombre con Dios y traer a la Tierra la fuerza divina, que es el fluido generador de la curación tan esperada. Los salmos, al ser antiguos, ya poseen una gran energía acumulada, y cada vez es más fácil conseguir, por medio de ellos, la unión con Dios. No obstante, los salmos no son las únicas plegarias capaces de curar. Una oración que sale del corazón y cualquier otra plegaria de la religión personal contienen el mismo poder de recuperación. La clave del poder de la oración reside en la fe.

No debe dejar de orar aunque nazcan nuevas esperanzas, pues también protege contra el dolor, contra la soledad y la inseguridad en los últimos momentos de la vida.

El principal salmo de curación es el número 6. Sus palabras son una súplica que demuestran la urgencia de la persona que pide ayuda. En ese salmo, el enfermo reconoce sus males como algo que tuvo origen en sus errores pasados, pero considera que el sufrimiento que ha soportado ya ha sido suficiente para el aprendizaje que debía realizar. Hacer la oración de este salmo junto a la persona que está sintiendo dolor es como aplicar una medicina; el alivio siempre es evidente y llega con rapidez. Esa plegaria termina dando las gracias como si la curación ya se hubiera realizado. Ese modo de orar, agradeciendo aquello que se desea como algo ya alcanzado es muy positivo. Al agradecer, la persona demuestra confianza en Dios y no deja espacio a la duda, que anularía su fe en la capacidad divina.

Existen otros salmos que también son importantes para la curación espiritual. Lea el salmo 9 en un momento difícil, cuando sienta que su salud peligra o su energía se debilita, y sentirá de inmediato que la confianza y la fuerza crecen en usted. Este salmo resulta de gran valor en enfermedades que los médicos definen como incurables.

El salmo 13, aunque sea una oración pequeña, tiene un gran poder de curación. Actúa especialmente en los casos en que la enfermedad aparece por culpa de comportamientos negativos de la persona, como es el caso de los vicios.

Cuando el origen del mal se encuentra en los asedios espirituales; es decir, cuando la persona es víctima de espíritus perturbados, la ayuda que proporciona el salmo 16 es muy valiosa. Su rezo crea una protección que anula las influencias espirituales negativas. El salmo 16 también aleja el miedo a la muerte.

El salmo 18 tiene la misma capacidad de protección contra los enemigos espirituales, y además potencia la fuerza física. Las personas que acaban de someterse a una operación quirúrgica o que están saliendo de un período de enfermedad encontrarán en él apoyo para su convalecencia.

El desánimo es un factor que abate a las personas enfermas y que pone en peligro el estado físico de las sanas. Para combatir el desánimo, el salmo 20 puede resultar de gran utilidad.

El salmo 30, al igual que el 6, actúa con vitalidad sobre los problemas de salud en general. Es conocido como el salmo de la longevidad. Lo utilizan con mucho éxito las personas de edad avanzada.

Para las mujeres que desean quedarse embarazadas, el salmo 36 puede aumentar la fertilidad. La futura madre que recurre a ese salmo se verá en breve engendrando un hijo sano y bien formado. Otros salmos indicados para esta situación son el 102 y el 112. El salmo 113 actúa contra la esterilidad y está pensado para los casos en que existen barreras físicas que hay que superar para poder engendrar un hijo.

Todo tipo de herida física se trabaja con el salmo 38. Esa oración debe efectuarse colocando las manos sobre la parte afectada —sin tocarla— repetidamente, hasta su completa curación. Ese salmo también sirve para las enfermedades de origen kármico y resulta de gran ayuda en los casos de depresión.

Los problemas que se localizan en la boca y la garganta suelen estar relacionados con las malas palabras. Por eso, el salmo 39, cuyo contenido se refiere a las palabras negativas, puede utilizarse con excelentes resultados en esas situaciones de enfermedad.

El enfermo se impacienta y desea salir rápidamente de la cama. El salmo 41 facilita la pronta recuperación de una enfermedad que impide abandonar el lecho. Suelen ser enfermedades que inmovilizan al enfermo, como es el caso de los derrames, de la hepatitis y de las fracturas.

Para escapar de la muerte, recibiendo la gracia de vivir mucho más tiempo, el salmo 49 tiene las palabras adecuadas. Es un salmo de reflexión sobre el fin de la vida y de las actitudes que se practican durante la existencia.

Para limpiar el alma de residuos negativos, principalmente los del pasado, que pueden influir en la salud presente, las palabras del salmo 51 tienen cualidades de purificación, pues limpian los residuos espirituales negativos.

En las situaciones en que se puede correr riesgo de vida, la oración del salmo 56 es muy efectiva. Ese salmo aleja a los enemigos encamados y desencarnados. Es un gran protector.

El salmo 57 evita los ataques de animales y el 58 las picaduras de serpientes venenosas. Ambos forman un escudo protector contra bichos peligrosos. Resulta de gran utilidad para las personas que viven en el campo o que están expuestas a los animales.

El salmo 71, como ya hemos mencionado al inicio del libro, sirve para proteger a las personas que deben someterse a una operación quirúrgica. Debe rezarse durante los siete días que preceden a la operación y los familiares y amigos pueden hacer esta plegaria durante la misma intervención. Ese salmo resuelve todas las cuestiones, aunque sean muy difíciles, pues favorece la curación en los casos más complicados.

La lectura del salmo 73, que es una meditación sobre los efectos de la tentación en el hombre, está indicada para los que deseen resolver problemas de salud relacionados con los vicios. Puede efectuarla el enfermo o la persona que desee ayudarlo. Es necesario insistir como mínimo durante 49 días.

Otro salmo importante es el número 88. Es un llamamiento de quien se encuentra en las puertas de la muerte y se siente abandonado por la familia y por los amigos. Esta situación agrava la aversión que causa su enfermedad. De este modo, el salmo ayuda a las personas que se encuentran en una posición semejante. Es el salmo de la desesperación y de la necesidad de recibir la solidaridad en el dolor. Está indicado igualmente en los casos de nacimiento prematuro o cuando el bebé nace débil y su vida corre peligro.

El salmo 91, cuya protección es reconocida en todas las áreas, sirve en este caso para proteger contra las enfermedades relacionadas con las epidemias y para cuando nos enfrentamos a enfermedades como el sida, el cólera y la meningitis, que poseen esas características y afligen a la humanidad.

Quien desea un hijo puede utilizar el salmo 102, que también tiene otra interesante aplicación: puede facilitar que vuelva el apetito a las personas que comen poco o no se alimentan con placer. También protege a los niños de las enfermedades.

El salmo 103 favorece la aproximación de los ángeles. Esos seres de luz trabajan para traemos lo que necesitamos. Podemos emplear este salmo para que un ángel facilite la curación.

Muchas veces el desgaste físico es reflejo de la poca unión que existe entre el hombre y la madre Tierra. Quien desee restablecer sus energías y entrar en sintonía con el planeta que habitamos puede rezar el salmo 104, que restablece la unión con la naturaleza.

Los sentidos del oído, tacto, vista, olfato y paladar nos relacionan con el mundo, pues por medio de las sensaciones que recibimos de los órganos sensoriales percibimos todo lo que nos rodea. Cuando un órgano de los sentidos está funcionando mal, la vida se hace más difícil. Para proteger los cinco sentidos y sus órganos, la oración del salmo 115 es perfecta, pues sus palabras hablan sobre este asunto. Este salmo también favorece la llegada de hijos.

Algunas veces, en la enfermedad, necesitamos encontrar al médico apropiado, aquel que será capaz de hacer el diagnóstico correcto y que estará amparado por Dios para dar con el tratamiento apropiado para recuperar la salud. Para encontrar ese médico, rece el salmo 116. También puede emplear este salmo para agradecer la ayuda recibida.

El salmo 119, en algunas Biblias con el número 118, es el salmo de mayor poder y actúa sobre cualquier asunto. Es fácil reconocerlo, pues es el único salmo realmente extenso. En general, la obtención de lo que pedimos por medio de la oración viene de la manera que mejor se encaja en los planos divinos. Por eso, este salmo trae la curación siempre que ésa sea la voluntad de Dios.

Para cuidar a los nietos se puede rezar el salmo 128, que también trae una vida larga y feliz.

El salmo 130 es otro salmo de gran valor cuando se está enfermo. Habla sobre el perdón, que es una condición indispensable para que se cumpla la curación. Su súplica, sencilla y breve, tiene palabras que transmiten la gran intensidad del sufrimiento vivido. Se utiliza mucho en las enfermedades graves.

Los bebés encuentran en el salmo 131 su fuerza y protección. Ese salmo también ayuda a destetar a una criatura sin que sufran ni la madre ni el niño. El salmo 135 está relacionado con la protección del primogénito.

Una persona puede sufrir un ataque a su integridad física por parte de enemigos o asaltantes. Para defender el cuerpo contra los daños causados por la violencia puede recurrir al salmo 140.
En algunos momentos de la enfermedad, puede surgir la necesidad de optar por un médico o por un determinado camino terapéutico y la persona no sabe qué hacer. Para recibir la luz en el momento de tomar una decisión de este tipo, puede hacer la oración del salmo 145, que facilita el encuentro de la respuesta adecuada en el momento de duda.

Para proteger a las personas de avanzada edad y a los niños, puede hacer la plegaria de salmo 148. Ese salmo también protege a los animales y a los vegetales, que enferman igual que nosotros.
Los problemas respiratorios, considerados básicamente como enfermedades de fondo espiritual, mejoran cuando se apoyan en la oración del salmo 150.

"El poder de los Salmos"

Celina Fioravanti

 

 

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