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La historia de la humanidad es más antigua de
lo que generalmente es aceptado. Las enseñanzas de la Sabiduría Eterna
postulan que no transcurrieron menos de 18, 5 millones de años desde la
individualización del hombre-animal. El siguiente articulo es un breve
resumen de algunos de los progresos más significativos de su evolución.
Hace aproximadamente 21 millones de años el
hombre-animal hizo su aparición en la escena del mundo, como una especie
separada en el reino animal. Estos especimenes todavía no tenían la
capacidad de pensar, y por ello deben considerarse como animales, pero tenían
la forma física y la apariencia de los seres humanos primitivos.
Unos 2,5 millones de años después, o hace 18,5
millones de años, un grupo de Seres de otros sistemas planetarios, en
particular de Venus, fueron traídos a la Tierra, para ayudar a despertar el
principio mental y conducir a la individualización del hombre-animal. Este
grupo formó el núcleo de esos Seres superiores que seguidamente se
conocieron como la Fraternidad Blanca o la Jerarquía de los Maestros de
Sabiduría. Su centro fue establecido en los planos etéricos, y es mencionado
por los esoteristas como 'Shamballa'. Aunque se encuentra en el dominio etérico,
se reconoce que Shamballa ocupa una posición definida en el espacio en el
desierto de Gobi.
Después de un periodo de 1,5 millones de años,
o hace 17 millones de años, se decidió que se obtendrían resultados más
efectivos si representantes de la Fraternidad funcionasen en cuerpos
materiales densos en el plano físico, permitiéndoles así servir como guías
prácticos y líderes de la raza evolutiva. La primera avanzada de la
fraternidad se estableció en un lugar entonces conocido como Ibez, situado en
algún lugar de las regiones centrales de Sudamérica. Eones después, los
restos de esta cultura original todavía se podían encontrar en las
instituciones antiguas mayas.
Un segundo ramal se asentó en Asia, dando lugar
entre otros a la aparición y el trabajo de los Adeptos de los Himalayas y el
sur de India. En relación a esto el Maestro Djwhal Khul, conocido como el
Tibetano, predice que en una fecha futura mucho del misterio que todavía
envuelve a la prehistoria en general, y la temprana historia del Próximo
Oriente, el desierto de Gobi y Asia Central en particular, será revelado con
el descubrimiento de ciertos monumentos y documentos antiguos. Algunos de
ellos se encontrarán en la superficie de la tierra, y otros en subterráneos
muy intrincados donde muchos de estos registros arcaicos se conservan todavía
intactos y se han guardado en un lugar seguro como un testimonio convincente
de la veracidad de estos hechos históricos antiguos.
Históricamente la raza humana original se
conoció como los Lemures, llamados así en referencia a su país Lemuria,
situado en algún lugar de la región que ahora ocupa el Océano Pacifico, y
que probablemente también incluía partes de América del Norte y del Sur.
Después de un largo periodo de unos tres
millones de años de evolución lenta, la mayor parte de Lemuria fue destruida
por la acción volcánica y desapareció bajo el mar, dejando sólo algunas
pequeñas islas donde una vez existió un vasto continente. Sin embargo,
algunos restos de la raza escaparon para convertirse en los fundadores de la
futura raza atlante, que se originó hace unos 12 millones de años. Mientras
Lemuria se encontraba al oeste de las Américas, el continente de Atlántida
estaba situado principalmente al este de estos continentes, abarcando una región
que actualmente está cubierta en su mayor parte por el océano Atlántico, y
que se extendía desde las Américas hasta Europa y el Norte de África.
Son muy pocos los conocimientos detallados que
se poseen de estas dos razas humanas primitivas, pero se puede dar una
descripción general de las diferentes etapas a través de las cuales
evolucionaron. La chispa mental, el primer atributo distintivo del alma, que
sirvió para elevar a los Lemures del reino animal al humano, permaneció
largo tiempo de alguna manera latente. A su debido tiempo, este despertar
gradual produjo hombres que todavía retenían en mayoría sus tendencias
animales. Sólo las formas de emoción primitivas, como el deseo sexual y el
miedo al dolor físico, eran todavía aparentes.

El despertar de los principios del deseo y la
emoción indicó la llegada de la fase atlante, cuando el hombre ya no estaba
satisfecho con una existencia simplemente física o animal. En aquellos
primeros tiempos de Lemuria y Atlántida las masas primitivas eran guiadas por
los reyes sacerdotes, ayudados por los Adeptos, iniciados y discípulos, los
descendientes directos de la antigua Fraternidad Blanca, que todavía formaban
la única fuente real de guía espiritual e inteligente. La Jerarquía tomó
finalmente la decisión de retirar a sus representantes a los planos etéricos.
Como sucedió previamente con Lemuria, Atlántida fue destruida, incluyendo la
mayor parte de su población, por convulsiones cataclísmicas de la corteza
terrestre y el hundimiento posterior de gran parte del continente.
Según H. P. Blavatsky en La Doctrina Secreta,
esta inundación del continente de la Atlántida ocurrió hace varios millones
de años. Sin embargo, algunas grandes islas pudieron sobrevivir al desastre y
éstas proporcionaron un santuario para algunos grupos más avanzados y
favorecidos que fueron salvados para servir como núcleos en la restauración
parcial y la regeneración de la raza y para permitir que el plan evolutivo
humano continuara sin una interrupción innecesaria.

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Hace 98.000 años aproximadamente, la mayor
parte de estas islas desaparecieron a su vez en el mar, dejando sólo un resto
relativamente pequeño "al oeste de las Columnas de Gibraltar", que
Platón menciona como Poseidonis (o Atlantis). Este trozo que quedaba
finalmente también desapareció bajo las aguas en el 15.000-16.000 AC, pero
no antes de que un número de sobrevivientes pudiera escapar e introducir la
civilización en donde se establecieran, en partes de lo que ahora conocemos
como Europa, las regiones mediterráneas, y en el Próximo y Medio Oriente. Es
este hundimiento de la Atlántida lo que dio lugar al simbólico relato bíblico
sobre el Diluvio y el Arca de Noé.
SAMAEL AUN WEOR
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