Creer en sus postulados sobre
reencarnación y vidas pasadas, así como la regresión como vía para contactarse
con ellas, es potestad de cada uno. Pero lo que no se puede negar es que el
famoso psiquiatra norteamericano ha cautivado al mundo con sus libros, sus ideas
y su atrayente personalidad.
Existen investigadores gracias a los cuales, en las últimas
décadas, se ha despertado un gran interés por la reencarnación y la regresión.
Éste es el caso de Brian Weiss. ¿Quién no ha leído alguno de sus libros,
traducidos ya a 35 idiomas? “Muchas vidas, muchos sabios” (o “Muchas vidas,
muchos maestros”), por ejemplo, sorprendió al mundo occidental al plantear la
posibilidad de abrir una puerta al reino de la regresión a vidas pasadas; “A
través del tiempo” plantea técnicas hipnóticas rápidas y seguras para sanar todo
tipo de síntomas clínicos; en “Lazos de amor”, y más recientemente en “Mensaje
de los sabios”, su autor revela que la fuerza esencial de la vida está en el
universo y que la energía sanadora máxima es el amor.
Eso es justamente lo que este famoso escritor irradia cuando se lo tiene
enfrente: amor. Con una sonrisa amable y suavidad al hablar nos dice: “Peruana…
¡qué lindo país!”, y así empieza una conversación en la que el tiempo parece
detenerse. ¿Será también el arte de Weiss?
–Su vida profesional adoptó un nuevo giro a raíz de trabajar con una paciente
que, bajo hipnosis, revivió supuestas vidas pasadas. ¿En qué medida lo marcó
este suceso?
–Esta paciente tuvo un efecto muy profundo en mi vida porque yo era un
científico, había escrito bastantes libros y ensayos, y mi reputación académica
era notoria; estaba alcanzando incluso renombre internacional en psicofármaco
logia. Pero cuando comencé a trabajar con ella, con Catherine, la visión que
tenía de la vida y la muerte cambió por completo. Por aquel entonces se me
habría podido definir como un agnóstico; creía en la ciencia, en la lógica, en
los valores del hemisferio cerebral derecho. Esto aconteció hace 23 años, y
desde entonces he tratado a 3,500 pacientes más. Empecé a investigar en áreas
como la reencarnación humana, áreas en las que nunca se me había ocurrido
investigar antes. En fin, cambió mi sistema de valores, me di cuenta de lo que
era importante y lo que no.

–¿Cómo así se interesa por la hipnosis?
–La hipnosis no es algo misterioso ni extraño; simplemente es una forma de
profunda concentración y atención focalizadas. Por ejemplo, cuando uno está
absorto en una lectura interesante o viendo una película intrigante y no le
presta atención a los sonidos del entorno ni a otros estímulos periféricos, es
porque se encuentra en un tipo de trance hipnótico.
–¿Algunas personas se atemorizan por la hipnosis?
–Sí, es un miedo común, pero la persona siempre tiene el control. Es como
leer un libro y estar tan absorto que uno es incapaz de escuchar el ruido del
tráfico. Uno puede salirse de ese estado en cualquier momento. A nivel de la
psiquiatría, se ha redescubierto la hipnosis como una herramienta útil, desde el
tratamiento de adicciones y fobias, superar malos hábitos, fortalecer el sistema
inmunológico y reducir el estrés, hasta para llegar a niveles mentales profundos
y rescatar recuerdos perdidos.
–¿Hablamos de lo mismo cuando nos referimos a la regresión hipnótica?
–No. En ese caso, estamos ante un proceso mediante el cual se traen recuerdos
pasados al presente consciente. Durante el trance, la memoria se agudiza y la
persona puede recordar eventos de su infancia, niñez temprana y aún de épocas
anteriores, como el estado de gestación o antes de haber nacido y, en algunos
casos, de vidas pasadas.
–¿Es posible lograr beneficios terapéuticos mediante la regresión hipnótica?
–Sí, claro. Por ejemplo, la persona puede aliviar graves síntomas que la
afectan en la actualidad al revivir emociones causadas por situaciones
traumáticas por las que haya atravesado en el pasado o tal vez durante vidas
anteriores. Se ha dicho que si no aprendemos de las equivocaciones del pasado,
estaremos destinados a equivocarnos nuevamente.
–Algunos de sus libros se venden con un CD con instrucciones precisas para
relajarse y hacer una regresión en casa. Muchos de sus lectores y pacientes han
superado así el insomnio, la ansiedad, fobias, problemas de peso, etcétera.
Pero, ¿es realmente efectivo ese material?
–Sí, y con esa intención lo preparé. Son muy seguros, no hay mensajes
subliminales ni nada parecido. He comprobado que cuando mis pacientes los
emplean, luego les resulta mucho más rápido y sencillo el trabajo en mi
consulta. Asimismo, recibo numerosos informes de personas que han tenido
experiencias espirituales tan intensas con ello que han cambiado su filosofía
vital.
–¿La persona recuerda todo cuando sale de la regresión?
–La gran mayoría recuerda todo. Algunos recuerdan haber encontrado la luz y
revisado su vida. Diría, en todo caso, que el 95% de las personas recuerda su
experiencia.
–Y usted, ¿se ha sometido a un proceso de regresión?
–Sí, unas ocho o nueve veces, con diferentes colegas y con mi esposa. Incluso
tuve una experiencia especialmente interesante durante una sesión de shiatsu:
recordé haber sido una especie de sacerdote en tiempos babilónicos, pero no
tengo forma de comprobarlo. Ni siquiera regresé con un nombre, pero estaba en un
zigurat y era una persona que no ayudaba a los demás, sino que se aprovechaba de
ellos para su ganancia personal. En otra vida me vi como un sacerdote católico y
sufrí tortura y muerte por la Inquisición en Dublín. En ella, mi actitud era muy
distinta a la anterior. Son recuerdos cargados de mucha emoción. ¿Cómo voy a
probar algo así en un laboratorio? Hay zonas del cerebro que se activan durante
estas experiencias, según comprobó el neurólogo Penfield, pero creo que hace
falta investigar mucho más todavía. En Occidente queremos explicar todo
científicamente, pero también debemos ser pragmáticos y filosóficos.
–¿El revivir una vida pasada puede alterar el proceso de lo que ocurrió en
ella?
–Puedo decir que lo que pasó antes ya está cimentado en la historia y no
puede alterarse. El recordar una vida pasada bajo hipnosis no puede alterar lo
que ya ocurrió, pero puede cambiar nuestra interpretación de esos hechos y
cambiar su efecto en nosotros.
–¿En cuántos casos de los que ha estudiado ha podido verificar datos sobre
vidas pasadas?
–Recuerdo, por ejemplo, el caso de una mujer inglesa que recordó una vida
pasada en Irlanda. Nació en los años treinta y murió en los cincuenta a raíz del
parto de su quinto hijo. Los cinco niños todavía vivían y confirmaron todos los
recuerdos de su madre tal y como ella los había recuperado durante la regresión.
No se trata evidentemente del inconsciente colectivo ni nada similar. A la fecha
ya contamos con cientos de casos, pero como ahora viajo mucho, lo que hago es
entrenar cada año en esta terapia a unos 200 profesionales en todo el mundo.
Cuantos más la practiquen, más datos tendremos para una evaluación científica.
Es increíble que muchas personas con síntomas físicos, o incluso con tumores que
han sido confirmados por resonancias magnéticas o tomografías, cuando se someten
a una técnica de regresión se curan. Se trata de cambios fisiológicos,
palpables, una prueba clara de la conexión entre cuerpo y mente.
Me parece haber vivido esto…
Probablemente no exista nadie que no haya tenido esta sensación alguna vez en
su vida: una cara nueva que se nos hace familiar, una situación que tenemos la
sensación de haber vivido, un lugar que nos recuerda algo pero no sabemos qué…
–¿Qué explicación le merece a usted el fenómeno conocido como déjà-vu?
–El déjà-vu es una impresión o sensación de haber estado antes en un lugar
que uno nunca ha visitado, o encontrarse en una situación que le parece haber
vivido anteriormente. Para mí, una explicación que tiene lógica es que se trata
de experiencias que se han tenido en una vida anterior. He sido informado por
pacientes que, al visitar por primera vez un pueblo o una ciudad, han sabido
cómo ir a un lugar específico, qué calle tomar y cosas así.
–Digamos que es una visión hacia el pasado. ¿Podemos ver a futuro?
–Nosotros vemos nuestra vida aún antes de nacer, sabemos qué gente importante
conoceremos. Actualmente estoy haciendo un trabajo sobre energía con físicos que
se está complicando, pues ellos hablan de string period, del “no tiempo”; es
decir, dicen que todas las vidas tienen lugar en forma simultánea, lo que
algunas veces nos puede llevar a experimentar estados de energía diferentes.
Teilhard de Chardin lo dijo mejor que nadie: “No somos seres humanos con una
experiencia espiritual, sino seres espirituales atravesando por una experiencia
humana”. Ésa es la esencia: nosotros existimos en muchos estados distintos que
van más allá de nuestro cuerpo físico y que no están sujetos a tiempo ni
espacio.

–Pero, ¿dirige a sus pacientes hacia el futuro?
–No, porque me preocupa que ellos tomen las decisiones incorrectas. Pongamos
un ejemplo, sea inventado o como metáfora: una mujer puede intuir que el fin del
mundo se producirá dentro de diez años. Podrá existir un 0.000001% de
posibilidad de que eso pase y ella, al predecir este posible futuro, decide no
procrear en esta vida. Ésa puede ser una mala decisión; quizá debería hacerlo,
porque aún tiene lecciones que aprender, o quizá –es una metáfora– podría ser el
término de cierta etapa en su vida y el comienzo de otra, sin que ello
signifique el fin del mundo físico.
Una sola religión
–¿Cuál es su idea respecto de la reencarnación?
–Reencarnación es el concepto de que poseemos un alma inmortal –puede
llamársele también conciencia o espíritu– que abandona nuestro cuerpo en el
momento de la muerte física para luego renacer en una nueva criatura y continuar
en esa nueva vida con las lecciones que eventualmente la llevan a una
realización espiritual plena.
–Concepto que se contradice con algunas consideraciones religiosas. ¿Cuál es
su posición frente a la religión?
–Más bien, el concepto de reencarnación está presente en las diferentes
religiones para explicar el misterio de la muerte: el budismo, el hinduismo,
incluso el judaísmo y el cristianismo hablaban de ella hasta hace pocos siglos.
Pero mis apreciaciones se basan más en lo clínico, en lo que he visto, y no me
baso en ninguna religión. En todo caso, para mí existe una sola religión: el
amor. Eso es lo que todas tienen en común. Favorezco cualquier religión que
promueva el amor, y todo aquello que une a la gente en lugar de dividirla, lo
promuevo.
–Deduzco que todo esto ha cambiado su óptica de la vida, sus prioridades como
ser humano…
–Digamos que son menos importantes para mí las cosas materiales que poseo o
lo que puedan pensar los demás. Ser una persona espiritual, compasiva, amorosa
con los demás y con uno mismo... Eso sí que importa, porque es lo que nos
llevamos cuando pasamos al otro lado.
–Me comentó que ha visitado nuestro país. ¿Qué sensación le causó? ¿Qué
energía encontró?
–Encontré mucha energía positiva y una fuerza intensa. Me encantaría
regresar.
–Hablando de energía, Machu Picchu está considerado como un lugar altamente
energético. ¿Lo ha visitado?
–Desgraciadamente no, tengo muchas ganas de ir, pero por la altura he tenido
un poco de temor. Espero ir muy pronto y reencontrarme con la energía de los
peruanos.