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XXIII - EL GUERRERO ES DERROTADO Una vez arriba y otra vez abajo.
Una vez adelante y otra vez atrás. Es este un momento de derrota
para ti. Has perdido una batalla en el Camino del Conocimiento. Has perdido
un combate. Asúmelo, hazte cargo de tu derrota. Nadie más
que tú es el responsable de la misma. A nadie puedes culpar por
ello. O te faltó sabiduría o te faltó valentía.
La cosa es que no hiciste lo que debías hacer en el momento justo.
Debes aceptar con humildad tu equivocación.
Si heriste, pide perdón. Sí destruiste, construye. Si separaste,
une. Lo importante es que no cometas de nuevo el mismo error. Sólo
así podrá el Sol brillar para ti. Ahora bien, además
de hacer cuanto esté a tu alcance por reparar lo dañado debes
estar preparado para enfrentar las consecuencias que de tu accionar devengan.
Reflexionar, corregir, esperar.
Luego actuar.
El cielo se refleja en el mar y
sólo entonces mira hacia la Luna.
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