NOTA:
El 5 de Septiembre Yeshua sugirió que la gente que disfrutaba de este material
debería considerar leerlo en voz alta, individualmente o en grupos, colocándose
a si mismos en el centro de su vida, y de abrirse para recibir su propia
intuición con respecto a las interpretaciones de su filosofía.
José, mi padre terrestre, fue un maravilloso carpintero. La mayoría de su
considerable habilidad fue utilizada en proyectos de construcción a gran escala.
Como resultado, el estaba un poco lisiado debido a numerosos accidentes, y sus
manos estaban tan marcadas y ásperas y macizas como una montaña de Judea. Más
inesperado entonces, fue un regalo para mi de una delicada arpa que el había
construido de fino sauce. Era pequeña y sorprendentemente liviana y equilibrada
perfectamente contra mi hombro.
Le habían puesto las cuerdas en
Jerusalén.
Y pronto yo lo estaba tocando bastante naturalmente, sus agradables tonos
entibiaban nuestro hogar. José se sentaba en su silla favorita (todos los padres
son iguales) y sonreía mientras yo tocaba. María tarareaba suavemente con la
canción.
María. Mi amada madre terrena.
María fue una madre intensa y una mujer poderosa. Ella se conformó con su lugar
en la sociedad, pero ella no se rindió a ella. Ella ayudó a formar mis visiones
políticas. Ella se aseguró de que yo tratara a todas las mujeres con igual
respeto. María fue una tigresa en lo salvaje, siempre alerta, siempre
defendiendo, siempre un paso delante de aquellos que muy confortablemente la
colocarían en una posición debajo de ellos, simplemente por su sexo.
José y María. Comencé a extrañarlos a ambos cuando comencé la
próxima fase de mi vida, a pesar de que María sería parte de mi vida hasta el
final.
Antes de que yo comenzara lo que ha sido llamado mi ministerio,
viajé a las tierras remotas del Monte Hermón para emprender un período de
meditación y reflexión sobre cómo continuar. De todos mis viajes y educación
conocí la tendencia de la gente de dar su poder personal a un líder carismático,
para venerar a la persona e ignorar el mensaje. Yo tuve que hacer todo lo que
pude para no dejar que esto sucediera. Es una de las razones por las cuales no
escribí nada sobre papel, sino solamente en la arena, y nunca mantuve un lugar
central de veneración. No quería que quien yo era se convirtiera en el mensaje.
No quería que la gente solamente leyera o estudiara mis palabras, y que no
pensara por sí misma. Yo quería solamente ofrecer posibilidades y líneas de
guía, no reglas y leyes. Lamentablemente, solo tuve éxito parcialmente.
Yo sabía que necesitaba ayuda, gente en la que pudiera confiar. Y
como resultado supe que necesitaría crear alguna clase de estructura, sin crear
una iglesia. Encontré hombres que pudieran servir como maestros cuando yo me
hubiera ido. Encontré mujeres también, e hice de ellos una iglesia viviente.
En este tiempo debo hablarles a las mujeres que están leyendo
esto. Sé lo que ustedes han sufrido a través de las eras dentro de un mundo
desequilibrado hacia la energía masculina. Les prometo, aún si ellos no lo
saben, los hombres han sufrido también. Sin embargo, ustedes han sido privadas
de sus poderosas voces demasiado a menudo, y esa nunca fue la intención Yo tuve
que aprovechar la época en la que me hallaba.
Tuve que encontrar ese equilibrio entre la iluminación, mientras no fomentaba
excesivamente el resentimiento..
Simplemente no hubiera sido posible para mi tener seis mujeres y seis hombres
como mis apóstoles,
incluso
las mujeres del tiempo habrían encontrado algo tan nuevo, inquietante. La
libertad de la esclavitud nunca llega suavemente, ni con gracia. Siempre nace de
la lucha. Pero también les informo, mis queridas, amadas hermanas, que yo creé
una compañía de mujeres quienes viajaron con nosotros a donde quiera que
enseñáramos, y a quienes se les proporcionaron los mismos derechos que a cada
hombre en mi compañía. También les proporcioné el mismo derecho de enseñar mis
palabras y mi ministerios con quien quiera que ellas tuvieran contacto. Y
ustedes llegarán a descubrir cuán importantes se volvieron las mujeres para mi
misión, especialmente, María Magdalena. Parte de mi esperanza fue comenzar a
traer de regreso al equilibrio las energías masculinas y femeninas de este
planeta. Nuevamente, en esto yo solamente fui exitoso parcialmente.
En el Monte Hermón también me di cuenta de que a pesar de que ahora
había alcanzado la maestría de la manipulación de las leyes naturales, poderes
latentes que todos ustedes poseen, no podría usarlos, por miedo a, otra vez,
tener gente venerándome como a un trabajador de milagros, y no reconociéndome
como uno de ellos.
Como ustedes ya saben, en esto tampoco tuve éxito completamente.
Finalmente, durante mis meditaciones y oraciones y contemplaciones,
estuve en comunión con la Fuente de Todo Lo Que Es, preguntándole, tal vez,
ustedes lo han hecho en un momento u otro,
en
donde se termina mi voluntad personal inducida por el ego
y la Divina Voluntad comienza? Cómo sé que estoy tomando las decisiones
correctas que afectan al Bien más Elevado?
Amigos, el Gran Arquitecto nunca les pidió que se arrodillaran ante
su Presencia con miedo o suplicando, sino solamente para permitir Su Guía para
que los asista en su viaje, un viaje que ustedes comienzan con la total
bendición del Creador, tal como todos los niños deben dejar el hogar y salir al
mundo. El compromiso espiritual no es una forma aprisionamiento más sutil,
pidiéndoles devoción ciega. La Fuente desea co crear con ustedes. Pero cómo co
crean con el Altísimo? Es como si ustedes estuvieran por aparecer algún día para
comenzar un empleo en una nueva corporación, solamente para descubrir que no
saben qué hace esa corporación o cómo está organizada. Otra forma de ver esto es
que ustedes están perdidos en el medio del bosque, sin saber qué camino tomar
para salir de él. Volando bien arriba de ustedes hay un águila, la cual puede
ver el mundo alrededor del bosque en todas las direcciones y ve la salida más
fácil y rápida. Ustedes pueden tropezar en el bosque tanto tiempo como quieran,
o ustedes pueden pedirle dirección al águila. Nada de lo cual les quita su libre
albedrío de elegir su propio sendero. Esta es la relación que la Madre/Padre
pide: Úsenme. Déjenme ayudar.
Pero aquí también debo ofrecer una pequeña advertencia. La Fuente,
desde su posición sin tiempo, más alta y más ventajosa, siempre sabe lo que es
mejor para ustedes, tal como cualquier padre verdaderamente amoroso lo hace.
Pero, a menudo, lo que es mejor para ustedes no es lo que el ego espera. Les
prometo este día nuevamente, que cada oración que pronuncian, cada requerimiento
que ustedes hacen es escuchado y garantizado – pero sólo mientras asista a su
Bien más Elevado. Un padre amoroso no le da a un niño el auto para que conduzca
sin importar cuánto el niño se lo pida. El padre, primero, le enseña al niño
cómo conducir y las responsabilidades de un conductor. Entonces, llega el auto.
Que es donde la energía de la fe entra.
Así que yo también debo confiar, con fe, en que la Voluntad del
Padre/Madre será hecha conocida para mi y que me guiará, si yo tan sólo pido con
humildad y escucho a mi corazón en contemplación silenciosa. Porque, mis amados,
Todo Lo Que Es no les habla a través de la mente, sino, solamente, a través del
corazón. Y yo les prometo, queridos científicos, ustedes, maestros de la mente,
todos sus grandes descubrimientos, de hecho, crecieron desde su mente, pero
nacieron de su corazón.
Luego de mi tiempo en las montañas, fui a Capernaum, donde
seguramente trabajé como carpintero. Mientras estaba allí escuché que mi amigo
de la niñez estaba cumpliendo su misión enseñando y bautizando en el río Jordán.
El rito del bautismo fue tomado de una práctica esenia de lavar el pasado y
recibir las nuevas aguas del renacimiento espiritual. Juan, fue un orador
apasionado y ardiente quien dirigió multitudes entusiastas. El enseñó que era
tiempo de arrepentirse de los pecados y de prepararse para la llegada del hijo
del único, verdadero Dios.
Una palabra acerca de la palabra “pecado”. La palabra significa
“perder la marca”. Nada más. No tiene, en absoluto, nada que ver con el fuego
del infierno y con la maldición. Yo simplemente sugiero que, como el arquero,
nosotros, a menudo, apuntamos al centro pero erramos el tanto. Simplemente,
significa reconocer el hecho y tratar nuevamente. Y, agradecidamente, para todos
nosotros, no existe límite de cuántas veces podemos tratar nuevamente. Y, de
paso, pregúntenle a cualquier arquero cuál es la mejor manera de embocar el
centro del objetivo y él o ella dirán: “Apunten tan sólo un poquito más arriba.”
Juan, verdaderamente, ha preparado el camino. Ese domingo en enero,
con mis hermanos, James y Jude a mi lado, yo supe que era el momento. Viajamos a
Jordania. El próximo día nos unimos a una gran multitud a la orilla del río y
escuchamos los apasionados requerimientos de Juan de que los ricos comiencen a
alimentar a los pobres, que todos los hombres se traten los unos a los otros
como hermanos. Entonces, él me vio entre la multitud y se detuvo. Mis hermanos y
yo dejamos la multitud y descendimos dentro de las frías aguas y me presenté yo
mismo para el bautismo. Juan se congeló con confusión, “Jesús, mi hermano, mi
maestro, eres tu quien debe bautizarme a mi.” La multitud comenzó a murmurar
con igual confusión mientras que muchos de ellos supieron quién era yo y habían
oído rumores acerca de mi. “Juan, toda la gente es bienvenida al reino de Dios,
nadie es mejor que nadie, yo también me rindo a la voluntad del Padre”. Juan
instantáneamente comprendió y bautizó a mis dos hermanos, y después a mí mismo.
Debe uno ser bautizado para encontrar a Dios? No. Era, meramente, un
símbolo apropiado para los tiempos, un símbolo de limpieza. Es aún apropiado?
Absolutamente, si los ayuda a conectarse con su Naturaleza Divina. Uno no tiene
que creer en el bautismo, o ni siquiera en mi. De hecho, no crean en mí. Crean
en ustedes mismos. Si, yo soy un niño de Dios. También lo son cada uno de
ustedes.
Las últimas palabras de Juan a la multitud permanecieron conmigo:
“Hoy bautizo con agua. Hay uno entre ustedes que bautizará con fuego.”
¿Qué quiso decir Juan con eso? Quiso decir que algún día otra
limpieza tendría lugar. En la Era de Piscis, el agua era el símbolo apropiado.
Cuando habló de fuego, quiso decir fuego espiritual, el símbolo de la Era de
Acuario. Esa era es ahora. Ese fuego está dentro de cada uno de ustedes.
¿Habrá una Segunda Llegada? Si. ¿Es ahora? Si. ¿Va a arribar una
persona, más grande que la vida y va a mostrarles el camino? Si. ¿Quién será esa
persona? Cada uno de ustedes. Habrá un despertar dentro de cada uno de sus
corazones – aquellos que están abiertos. En algunos de ustedes ya ha comenzado.
Llámenlo el Cristo, el cual solamente significa el Espíritu de Dios dentro del
Hombre y la Mujer. Llámenlo Naturaleza Buda. Llámenlo Conciencia Krishna o Gran
Espíritu.
Llámenlo Luz. Llámenlo Amor.
Las profecías en este caso aún son correctas. Pero ustedes, mis hermanos y
hermanas, son por los que han estado esperando.
Yo sabía que no volvería a ver a Juan nuevamente.
Después de mi bautismo, regresé a las montañas por otros cuarenta
días para contemplar mi próximo curso de acción. Tenía que ser cuidadoso ya que
necesitaba tiempo para difundir mi mensaje, y la gente estaba ansiosa esperando
por el líder que los liberara. Yo era ese hombre, pero no en la forma que ellos
pensaban. Y ya había visto cómo mi decisión de no unirme a los Celotes había
causado tales divisiones en mi propia familia y comunidad. No, tenía que
comenzar en pequeño, y tomar un paso a la vez, confiando que el mensaje en sí
mismo fuera todo el poder que necesitaría para alcanzar a la gente. Juan fue el
grito de cambio. Yo sería el murmullo de paz.
También fui puesto a prueba durante esos cuarenta días, tal como
todos ustedes son puestos a prueba en sus propias formas. Pero no fui tentado
por “Satán” en la forma de leones o serpientes o fuegos consumidores. Fui
tentado por mi propio ego humano el cual me reveló el futuro, un futuro
devastado por la guerra y las enfermedades, el planeta ennegrecido por el fuego
nuclear. Y escuché las palabras quemando en mis oídos> “Tu misión falló. Nadie
escuchó.
A nadie le importó.
Fue todo para nada. Tu muerte no tuvo significado.” Y después se me mostró como
podría haber impactado directamente en el mundo recibiendo el título de Mesías.
Gobernando las tierras, usando mis poderes para manifestar el cielo en la
Tierra. La tentación fue grande, y mi corazón dolió por la vision final de la
paz en la Tierra. Luché con mi mente, mi corazón y con mi ego. Qué sendero
tomar? Podía yo saber qué era lo mejor? La voluntad de quién estaba yo
escuchando, la de la Madre/Padre o la mía? No. Yo continuaría confiando de la
forma que me era mostrada cada día. Yo podía continuar confiando en esa
tranquila, pequeña voz en mi corazón. Podía no construir templos. Podía sembrar
semillas. Podría permitirle a la gente su libre albedrío de experimentar los
resultados de sus elecciones. Y si las elecciones resultaban en que la Tierra
era un bollo de ceniza ardiendo en el espacio, entonces esa elección era
honrada. “Váyanse detrás de mis espaldas”, le dije a los demonios de mi ego.
“Estoy en el negocio del Padre.”
Y mi primer orden de negocio sería darle la bienvenida a los
primeros de aquellos que me seguirían, aún si ellos no supieran en ese momento
que estábamos destinados a conocernos.
Más que ir en detalle de cómo aquellos doce hombres, quienes se
convertirían en mis apóstoles, se reunieron, permítanme tocar brevemente por qué
los acepté en mi compañía. Cada uno ofrecía un vistazo dentro del carácter de la
naturaleza humana. Yo necesitaba a esos individuos, no sólo para unirnos como
uno, sino para ponernos de acuerdo con las diferencias entre ellos mismos, las
mismas diferencias que separan a toda la gente. Nuestra compañía sería su aula
en la naturaleza humana, sus fortalezas y debilidades. Ellos pelearían los unos
con los otros. Ellos aprenderían a perdonar. Ellos jugarían juntos. Ellos se
cuestionarían los unos a los otros. Ellos se irían con disgusto y regresarían
con arrepentimiento. Y finalmente ellos dejarían la compañía como mejores
hombres.
Andrés fue el primero en unirse. El era un organizador y
administrador hábil. Yo lo necesité para construir nuestra compañía. Simón, a
quien yo llamé Pedro, era impulsivo y dramático y un optimista. Nataniel era un
filósofo, confiable y exhibía una gran sentido del humor. James Zebedee era a
menudo indignante, con temperamento, pero también con el corazón de un
diplomático. Matías fue un publicano – un recaudador de impuestos – una
profesión la cual era muy desdeñada por la gente, y por más que unos pocos de
nuestra compañía. El estaba a cargo de las finanzas, incluso los apóstoles
necesitaban alimento y refugio. Juan Zebedee era confiable, corajudo y devoto,
pero también poseía un fuerte ego. Simon Zealotes era un Celote y una
inspiración para otros. Felipe tenía una mente curiosa y práctica por
naturaleza. Tomás era el “dubitativo Tomás” que todos llegaron a conocer en sus
propias vidas. James y Judas Alpheus eran gemelos idénticos y uno podría
describirlos como...promedio. No los describiría de esta manera; para mi ellos
eran puros ejemplos de ser “como niños para ganarse el reino del cielo”. Ellos
me dieron gran alegría y eran instrumentales en traer a la gente “promedio” a la
enseñanza. Judas Escariote también era un comprometido Celote, sentencioso y
altamente crítico de sí mismo y de otros, quien escondía una profunda falta de
auto estima.
¿Por qué permitiría yo a un “elemento peligroso” tal como Judas en la
compañía? Porque todos eran bienvenidos
entre nosotros. Ninguno era perfecto. Todos eran imperfectos. Todos eran
valiosos. El Creador no juega a lo seguro con Sus Hijos. Tampoco yo.
María Magdalena de Betania. Hermana de Lázaro y Marta. Cuando la
conocí por primera vez en la casa de Lázaro, yo podía ver el fuego en sus ojos.
Mientras Marta atendía sus responsabilidades de una anfitriona , María
rápidamente se sentó a mi lado e intentó escuchar mis palabras. Ella hizo
preguntas directas. Ella era una maestra nata. Cuán feliz me hace que María,
finalmente, reciba su crédito por la invalorable parte que jugó en mi misión.
Cómo me entristeció, todos estos años, que algunos pensaran que ella era una
prostituta. Yo no desterré a los siete demonios de María.’
Yo la sané de una afección común. En esos tiempos las enfermedades eran,
a menudo, referidas como demonios. María fue mi mano derecha. Ella fue tan
apóstol como cualquiera de mi compañía. Y no, no nos casamos por razones que yo
ya he descripto, pero nos amábamos. Ella no se sentó a mis pies pero estuvo
parada a mi lado. Ella fue una poderosa maestra de mi mensaje. Era fue una
protectora de mi misión. Fue hacia el destrozado corazón de María que yo eché mi
última mirada desde la cruz. Y fue hacia el puro corazón de María solamente a
quien yo primero me mostré después de mi resurrección.
María, mi amada. Gracias.
La Boda en Cana
La hija de una prominente familia se estaba casando y yo mismo,
miembros de mi familia y mis apóstoles estábamos todos invitados. Por ahora, la
palabra había salido de mi enseñanza y rumores de milagros los cuales, hasta ese
punto, no habían aún ocurrido. Lamentablemente, aparecieron muchos más de los
que estaban invitados para verme a mi más que para celebrar la boda. Llegó un
punto en el que mi madre terrena, María, descubrió que los anfitriones se
estaban quedando sin vino, María, ahora convencida de mis poderes, vino a mi
para resolver el problema. Como todos los humanos divinos tales como ustedes
mismos, yo también estaba sujeto al stress y mucho había sido puesto sobre mi
ese día, y cuando me enfrenté para practicar el ‘milagro’, chasquee mis dedos a
María, “Qué tengo que ver yo con esto?” Inmediatamente, me arrepentí. Vi la
mirada de shock y dolor de su rostro, con condolencia profunda, silenciosamente,
deseé que el problema se solucionara. Y así fue. El agua se convirtió en vino, Y
yo tan sorprendido como cualquiera porque yo solamente pensé en la solución, y
así se hizo. Mis poderes se volvieron más refinados de lo que nunca me había
dado cuenta. Un amoroso, compasivo pensamiento solamente tenía que entrar en mi
corazón, y ‘sería manifestado’ – si no contaba la Voluntad de Dios, a la cual yo
había jurado servir. Yo tenía que ser cuidadoso en mi forma de pensar.
Yo no había intentado utilizar mis poderes, los cuales me hubieran
apartado de aquellos que estaba tratando de alcanzar. Pero había sucedido. Fue
hecho. Y la palabra sobre lo ocurrido se esparció. Yo continué confiando que una
mayor conciencia me guiaría en estas cuestiones. Y que habría ocasiones en las
que trabajaría con las leyes naturales, si la demostración sirviera para un
propósito mayor.
¿Pero cómo ocurren los “milagros”? Ninguna ley natural es violada.
Todo existe ya en la Mente de Dios. La Fuente no está sorprendida – nunca. No
existe nada fuera del Creador.
Nada.
El Universo no es diferente a sus hologramas. Cada pieza del holograma posee
el cuadro entero. Toda la información existe. Todo lo que sucede en la
producción de “milagros” es ‘hacer surgir’
lo que ya existe desde el Anteproyecto Divino. El agua no se convierte en
vino. El vino se ‘hace surgir’ y reemplaza el agua. En el caso de caminar sobre
el agua, el método más simple es utilizar la energía duplicada del cuerpo para
que esté en dos o tres lugares al mismo tiempo. ¿Ciencia ficción una vez más?
No, mis amigos, ustedes hacen exactamente esto cada noche cuando duermen. Tal
como un pensamiento – un cuadro – un mundo – puede instantáneamente venir a la
vida en vuestra imaginación, así es en los reinos más elevados donde la materia
es bastante menos densa. Lo que ustedes piensan, instantáneamente se manifiesta.
Es una de las rezones por las que esta escuela llamada Tierra está
tan alejada de las otras partes habitadas del Universo: Ustedes tienen, aún, que
aprender a cómo controlar sus pensamientos. Ahí afuera, ellos crearían un enorme
caos. Sean agradecidos de que su mundo es tan denso de que cada pensamiento
oscuro que ustedes piensan no sale a la vida.
Mi primer discurso público sucedió en un templo en Capernaum, la
sala llena desbordó luego del las noticias del evento de la boda. A medida que
miraba sus rostros curiosos y expectantes, supe que ellos estaban esperándome
para proclamar mi liderazgo en una revuelta político/militar contra Roma.
“Hermanos y hermanas, he llegado a proclamar el reino de Dios
aquí en la Tierra. Este reino abrazará a todos, judíos y gentiles, ricos y
pobres, hombres libres y esclavos, porque el Padre de todos nosotros no hace
distinción entre las personas. ¿Cómo se
gana uno la entrada a este reino? No por el juramento o por el edicto de los
reyes. Este reino del cielo está aquí, ahora, meramente esperando vuestro deseo
de entrar. Meramente expresen su fe, su amor por ustedes mismos y por vuestro
hermano, y por Dios. Crean con fe infantil que el Padre los ama, y que ustedes
están en el reino. ”
Ellos me miraron, desconcertados. ¿Qué acababa de decir? ¿Qué quiso
él decir? ¿El reino de Dios está aquí y ahora? No lo veo. ¿Tan sólo amen y
estarán ahí? He amado a mis hijos y a mi esposa y a mi país y aún estoy
encadenado. El cambio no viene desde la mano abierta sino desde el puño cerrado.
No esperaba menos. Estaba ofreciendo una forma de pensar y de vivir
que nunca había sido experimentada antes. Tomaría tiempo, tal vez, más del que
yo tenía. Pero uno sólo puede sembrar semillas. Uno puede solamente tener fe en
ese águila alta, arriba en el bosque.
¿Qué es la fe, exactamente? No es sólo una idea, es también una
energía, tal como cualquier otra cosa, con su propia atracción magnética.
“Actúen como si tuvieran fe y la fe les será dada.” Es una confianza. La fe es
igual al acto de dar para recibir. Crean en algo, no importa cuán increíble
parezca, y lo atraen más cerca de ustedes. Crean que ustedes tienen fe y ustedes
tendrán fe. La fe es un acto de rendición a un conocimiento más elevado, y en
esa rendición, ustedes son acarreados sin esfuerzo en un río de amor y
sabiduría, llevándolos a sus sueños más magníficos.
Fue después de este discurso público que envié a los apóstoles por
sí mismos en su primera misión. Les advertí que no predicaran sino que sólo
ofrecieran guía. Les dije que no estábamos en contra de nadie, incluida Roma,
pero para todos, y para nosotros mismos nosotros no éramos parte de ningún
movimiento político. Hablen desde sus corazones, les ofrecí, y ellos hablaron
bien. Y entonces también pedí de ellos un acto de fe: Cuando partan, solamente
lleven las ropas en sus espaldas. No lleven alimento, ni agua, ni dinero.
Confíen en la amorosa Guía que comprende que ustedes viven en un mundo material
y que ustedes deben tener alimento, ropa y refugio. Confíen en que eso les será
dado, tal como le es dado a los pájaros del aire y a los lirios de los campos.
Por qué un amoroso Dios no los cuidaría a ustedes, Sus hijos?
Tener la fe de una semilla de mostaza no significa tener una fe
pequeña, significa tener una fe absoluta, la fe que la bellota tiene de que se
convertirá en un roble, a pesar de que eso no parece posible. Es la fe en que el
río los lleve y no nadar en contra de la corriente. Les prometo, serán cuidados,
pero esa protección no aparecerá en la forma en que al ego humano le gustaría.
Ustedes podrían recibir un considerable yate para capear el temporal. Podrían
recibir un resistente bote a remo. Y un bote a remo para una persona que se está
ahogando se parece bastante al Queen Mary. Ambos los llevarían seguros a
destino. Los juicios de valor no son de la nave, son nuestros.
Antes de que enviara a los apóstoles en su primera misión, los reuní
y les di mi bendición: “Benditos son aquellos pobres en cosas mundanas porque la
abundancia del Reino les pertenece. Benditos son aquellos que tienen hambre y
sed de rectitud, porque ellos serán llenados. Benditos son los dóciles, porque
ellos heredarán la tierra. Benditos son los puros de corazón, porque ellos son
uno con Dios. Benditos son aquellos que sufren, ellos serán confortados.
Benditos son aquellos que lloran, ellos se regocijarán. Benditos son los
misericordiosos, ellos recibirán gracia. Benditos son los hacedores de la paz,
ellos serán llamados lo hijos de Dios. Benditos sean aquellos que son
perseguidos por su rectitud, de ellos es el reino del cielo.”
Y entonces: “No combatan el fuego con fuego, hagan ojo por ojo. Si
tu vecino te golpea la mejilla, ofrézcanle al vecino la otra. Reciban injusticia
antes que ser su fuente. Sean amables y misericordiosos con aquellos que están
angustiados y en miseria.
Amen a sus enemigos.
No juzguen si no quieren ser juzgados. Sin embargo, también les advierto que
esperen escuchar a falsos profetas que vendrán a ustedes vestidos de corderos,
escondiendo lobos dentro de ellos. Por sus frutos los conocerán. El Padre en el
cielo hace brillar el sol tanto en lo maligno como en lo bueno; y envía lluvia
sobre los justos y los injustos. Ustedes son los hijos de Dios ”
Esa primer misión fue un gran éxito.