Llama Violeta

Llama Violeta


 

 

 
 
 
 
 
 

 

Ser mejores personas... 

 
Para mantener mejores relaciones: no interrumpas abruptamente a quien te habla, conserva tu ecuanimidad. Si te dejas alterar por los demás, perderás tu sentido de la razón y la fuerza de tus argumentos; mantén el equilibrio emocional para reclamar tu derecho al respeto. No descalifiques a tus opositores con insultos ni ofensas, pues aunque tengas la razón... serás el perdedor.
 

Al despertarte en la mañana, no saltes de tu cama violentamente, hazlo con serenidad, cancela los afanes y desesperos, pues estos provocan desorden y confusión. Cuando actúas con afán duplicas el esfuerzo necesario y corres mayores riegos de equivocarte. La naturaleza es una gran maestra, nunca un minuto tendrá 59 ni 61 segundos, cada cosa a su tiempo y a su ritmo. Cálmate, con calma podrás encontrar más oportunas soluciones.

Si la tristeza te invade, ¡sonríe! Si el sonreír no basta, ¡silva! Si el silbar falla, ¡canta! Busca dentro de ti los muchos motivos que tienes para ser feliz y estar agradecido, la tristeza se irá desvaneciendo como la nieve ante la caricia cálida del sol. Si estás triste, no le des más cuerda al abatimiento, levanta tu ánimo! Actúa como una persona feliz, y esta emoción se irá convirtiendo en una actitud permanente.

Quien posee la actitud de la serenidad puede disfrutar de la vida aún en medio de las dificultades. Recuerda el sabio proverbio: Enfréntate con calma a la peor emergencia. Si no quieres que te abrumen los conflictos, reconoce que la serenidad es la manera más propicia para manejar los problemas y hallarles solución. Asume HOY una actitud serena, e intenta conservarla como parte de tu manera de ser, enriquecerás tu vida.

Estás angustiado? Sientes que pasas por una grave crisis? Aprovecha la situación de desequilibrio que te aqueja para detenerte y tomar conciencia de que tu crisis tiene dos salidas: una, para dejarte arrastrar por el desánimo y hundirte en la postración; y otra, para tomar la serena decisión de aprender de las circunstancias que te han llevado a la crisis, activando tus potencialidades para aprender, superarte y seguir adelante.

Una fórmula eficaz para triunfar es idear un proyecto, hacer un plan y luego, trabajar con ahínco, con disciplina, con entusiasmo y perseverancia hasta verlo realizado. La imaginación te proyecta a las alturas, pero para ascender a ellas, debes potencializar tus energías y aprovechar positiva y activamente tus capacidades.

Olvídate de incertidumbres pesimistas. Reconoce que son más los bienes de que disfrutas, que los males que te afligen. Despierta en ti la capacidad de asombro ante las bellezas de los milagros cotidianos y los logros de la naturaleza humana. Regocíjate con los talentos que Dios te concedió. Programa tu satisfacción permanente. En lugar de dramatizar tus frustraciones, aprovecha tus grandes dones para superarte y salir avante.

Acércate a las personas a tu alrededor con un rostro que refl eje tu paz interna. Habla siempre con palabras adecuadas, sin apresuramientos, sin gritos, con respeto por la individualidad de cada persona. Si tienes que regañar o reclamar, hazlo con voz calmada y sin ofender, así lograrás que te escuchen y te atiendan. Recibirás de las demás personas... exactamente lo mismo que les ofrezcas.

Tu puedes ser un sembrador de felicidad, de esperanzas y de objetivos nobles y altruistas, siendo ejemplo y promotor de actitudes positivas, nobles y de superación. No basta sólo con predicar y enseñar, debemos dar ejemplo. Como puede hablar de bondad y buen trato una persona egoísta y grosera? Como puede hablar de equidad y justicia una persona egoísta? Piensa en esto: Nadie puede dar lo que no tiene.

Apoya a quienes veas desanimados, ten siempre una voz de aliento para quienes se sienten derrotados. Apoya con tus palabras a los desalentados para que les infundas capacidad de superar frustraciones y sobrellevar angustias. Si hay amor en tu corazón, podrás tr ansmitir confianza, apoyo y esperanza.

Reconoce calmadamente tus limitaciones sin menospreciarte y sin estancarte. Procura superar tus fallas a prendiendo de ellas. Tú tienes el poder de superarte . Al reconocerte conductas o actitudes equivocadas, comienzas a superarlas, y si te amas lo suficiente, podrás alcanzar los niveles de excelencia que te mereces y deseas lograr.

   

Si te asusta el fantasma de la derrota sufrida, o si te acorrala el complejo de inferioridad y quieres salir de la cárcel de la mediocridad en la que te ha recluido tu pesimismo, antes de acostarte, borra de tu mente, anula y evita esos pensamientos derrotistas, reemplázalos con la convicción de que puedes hacer más y hacerlo mejor. Actúa convencido de que si trabajas con mayor confianza en ti mismo, lograrás lo que te propones. No lo dudes!

No condenes a quien se equivoca, no ridiculices a nadie. No menosprecies a quien tiene un defecto físico. Nunca ofendas a nadie, no grites ni exijas en forma perento ria, no intentes forzar a que se hagan las cosas a disgusto, nada bueno lograrás. Evita crear resentimientos en las demás personas. Serás la primera víctima de estas actitudes.

A quien le gusta la gente fría, agria, antipática y dura? Aprende a comportarte de manera simple, simpática, atenta y gentil, te sentirás mucho más feliz. Si eres cordial allanarás los caminos del amor y de la buena voluntad. Muéstrate alegre y acogedor. Escucha con interés a tus interlocutores, valora sus buenas ideas y respalda sus iniciativas valiosas. Admira a tus amigos y declárales tu aprecio. La simpatía te hace atractivo y aceptable para los demás.

Mira siempre la cara luminosa de la vida. Espera que suceda lo mejor y verás que así será. Tú eres tu propio(a) dueño(a); de ti depende dar vuelta a la situación y ver que es lo que esconde la otra cara. Si eliges ver sólo la cara oscura de la vida, no esperes atraer hacia ti a las almas que conocen la dicha de la verdadera libertad, porque lo igual atrae a su igual; tan sólo atraerás hacia ti a las almas que estén en el mismo estado. Cuando estés en la cumbre y tu amor fluya libremente, atraerás hacia ti a todas las personas, pues a todo el mundo le atrae un alma gozosa. Aprende a levantar el ánimo de una persona o de una situación y nunca te permitas hundirte en la desesperación más honda a causa de la actitud de nadie. Estás aquí para crear paz, armonía, belleza y perfección, todo lo mejor de la vida, así que, anda y haz algo al respecto!

Si trabajas duro mereces y necesitas descansar adecuadamente. Pero una cosa es descansar y otra holgazanear. Debes ser activo y diligente, dándote momentos de descanso oportuno, para poder continuar con tu actividad de manera fresca e idónea. Las personas muy cansadas se equivocan más y les rinde menos. Descansar no es necesariamente no hacer nada, puede ser simplemente cambiar de actividad. Piénsalo.

Un corazón egoísta es duro y seco. Quien actúa con mezquindad no puede ser feliz, ni hacer feliz a nadie. Procura estimular la alegría en los demás e indúcelos a generar ambientes agradables para compartir. Comparte con los más necesitados, comunícate cariñosamente con quienes te rodean. Muchas personas tienen vidas desiertas de amor, tu puedes ser un oasis amoroso para ellos.

Para superar y evitar el estrés mantén el equilibrio en todos los aspectos de tu vida; sé moderado y toma todo con calma y prudencia. Concédete vacaciones de siete minutos en la maña y otros siete en la tarde, relájate y cálmate. Mantén la comunicación con tus seres queridos; trabaja con dedicación pero sin dejarte agobiar por el trabajo.

Para triunfar es preciso que seas dueño de ti mismo y pongas toda tu energía al servicio de tu realización personal. Si conservas la mente lúcida y mantienes el control de tus emociones, podrás superar cualquier situación, como capitán que debes ser, de tu propia vida. Lleva las riendas de tu conducta y mantén bajo control todas tus acciones. Tu conciencia puesta al servici o de tu crecimiento y superación, es la que debe comandar tu voluntad.

El estrés dificulta tu paz interior, afecta tu salud, tu felicidad y tu vida. Para evitarlo, renuncia a querer lograr objetivos de manera acelerada y forzosa. Aprende a utilizar el tiempo en forma adecuada. Evita tensionarte por querer hacer varias cosas a la vez. No empujes el rio, déjalo correr a su ritmo. No te amargues imaginando futuros llenos de dificultades. Mira tus problemas con objetividad y hasta con buen humor y saca provecho de tus errores.

Reconoce el y el poder valor dinámico de la palabra. Que lo que digas sea verdad y que tus palabras sean las adecuadas, que reconozcan la dignidad humana y realcen los valores humanos. Utiliza tus palabras sólo para agradecer, para bendecir, para servir, orientar, aconsejar y promover acciones positivas de superación, crecimiento y armonía entre todas las personas. Descontamina tu palabra de mentiras, pues son una forma de violencia. Nunca utilices tu palabra con r udeza ni en forma grosera. Usa el poder de tu palabra sólo para dignificarte.

Al despertar cada mañana, ofrece tu primer pensamiento al Padre Eterno y dale gracias por el nuevo día y por el regalo de la vida. Prográmate un día sereno, proponiéndote vivirlo en paz contigo mismo y en armonía con las personas a tu alrededor. Cancela todo sentimiento de rencor o resentimiento, para que no intoxiques tu espíritu. Disfruta de cada minuto y cada segundo, aprovecha la enseñanza valiosa que contiene cada día, búscala.

Trabaja con todo interés y atiende los problemas del momento, enfrentándolos como oportunidades de probar tu capacidad para salir adelante. No pases tus problemas a otros para ahorrarte el esfuerzo mental en su solución, pues actuando así, perderás una oportunidad de crecer, mejorar, experimentar y superarte. La vida trae cotidianamente algunos problemas, no te preocupes por ellos, ocúpate en buscarles soluciones apropiadas, se convertirán en importantes escalones para tu crecimiento y superación.

Tienes la ilusión de que hallarás la felicidad cuando te ganes el mayor de la lotería? Muchas personas han recibido capitales en herencias o rifas y descarriaron sus vidas convirtiéndolas en miserables. Cuando pienses en la felicidad entiende que ella será el fruto de tu trabajo, de tu superación, de tus éxitos y logros familiares, sociales y al servicio de los demás. El camino hacia un mayor nivel de bienestar no pasa por tus bolsillos o por tu banco, pasa por tu corazón.

Acéptate tal cual eres y trabaja por ser mejor, pero sin recriminarte. Valora tu cuerpo y atiende por tu salud. Reconócete el mérito de poseer los dones que tienes. ¡Bendícete y felicítate por tus aciertos! Declárate el mejor amigo de ti mismo. Dale gracias a Dios por todos los beneficios que has recibido y agradécele las oportunidades de superarte y crecer como persona y en tu profesión. Incluso aquellas que no entiendes o que te parecen  
(recogido en la lista de NASDAT)

 

 
 
 
 
 
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