3. ¿Qué número
podríamos definir como “razonable”?
De ocho a veinte participantes, debidamente preparados y
consciente de su responsabilidades.
4. ¿Por qué establecer un límite? ¿Si la reunión mediúmnica
necesita de una sustentación fluídica proporcionada por los
participantes, no sería interesante un número mayor,
cincuenta, por ejemplo?
Vamos a recordar la cuestión de la armonización del grupo.
Es preciso que las personas se conozcan bien, cultiven la
amistad, sean simpáticas unas a otras. Cuanto mayor es el
número
de participantes, más difícil es alcanzar esa condición. El
grupo tiende a quedar demasiado heterogéneo.
5. Considerándolo
así, el ideal sería incluso un grupo con un solo digito.
Menos de diez…
El ideal será siempre un grupo razonable de personas
armonizadas. He trabajado con un grupo de veinte personas,
sin mayores problemas.
6. La
armonización de un grupo de ese porte pide el concurso del
tiempo. ¿Cómo enfrentar esa dificultad después del inicio?
Como ya comentamos, nadie debe participar de reuniones
mediúmnicas sin una iniciación. En
el CEAC tenemos el curso preparatorio de dos años. En el
primer año, los participantes
estudian la Doctrina Espírita, en temas básicos, utilizando
El Libro de los Espíritus y El Evangelio
según el Espiritismo. En el segundo año se estudia el Libro
de los Médiums. Al final el personal está bien esclarecido,
consciente y en sintonía con los propósitos y
responsabilidades de la reunión.
7. Más allá de
esa preparación, ¿qué más puede ser hecho en beneficio de la
armonización del grupo?
Un antiguo mentor espiritual recomendaba que los
participantes de la reunión mediúmnica debieran integrarse
en trabajos asistenciales, ayudando con la atención de los
necesitados. Objetivo: mejorar el patrón vibratorio con la
práctica del Bien. El ideal sería que todo el grupo asumiera
un compromiso común.
8. ¿Y si algún participante no dispone de tiempo para otra
actividad