1. – Generalmente
las personas tienen dificultades para mantener la
estabilidad emocional. Varían mucho, de la tristeza a la
alegría, de la depresión a la euforia, del buen ánimo al
desaliento. No siempre esas emociones están asociadas al día
a día. ¿Tienen algo que ver con
la mediumnidad?
¡Sin duda! Esa
(psicosis maniaco-depresiva), es una diversificación
inexplicable de estados emocionales, está asociada a la
naturaleza de los Espíritus que se aproximan a nosotros, de
las influencias que sufrimos.
2. ¿Las almas de
los muertos?
Sí. Hombres desencarnados, liberados de la materia, pero
presos al interés humano. Permanecen entre nosotros y nos
influencian, motivan y hasta nos dirigen. En la pregunta
459, del Libro de los Espíritus, los mentores espirituales
que respondieron a Kardec, informan que esa influencia es
tan intensa que no es raro, que sean ellos los que nos
dirijan.
3. ¿Por qué hacen eso? ¿Cuál es su propósito?
Las motivaciones de esos Espíritus atienden a su propia
condición. Los hay que están perplejos
y quieren ayuda; los que se divierten en atenazar a los
encarnados; los que ejercen venganza;
los que se vinculan a los vicios y desean intermediarios
para satisfacerse…
4. ¿Cómo distinguir nuestro pensamiento de aquel que es
inspirado por un desencarnado?
En principio es difícil, por cuanto el flujo mental de los
Espíritus a los cuales nos asociamos se expresa en nuestra
mente como si fuesen nuestros pensamientos, algo de nuestra
intimidad.
5. ¿Eso significa que tanto pensamiento como emociones
pueden reflejar simplemente lo que pasa con el Espíritu que
se aproxima?
Exactamente, pero es preciso considerar la cuestión de la
sintonía. Generalmente esas entidades guardan compatibilidad
con nuestra manera de ser, tendencias e ideas.
6. Según ese principio, ¿sería imposible, por ejemplo, que
un Espíritu impulsara al suicidio a alguien que jamás pensó
tomar esa iniciativa?
Sí, si el desencarnado consigue inducir en la persona el
deseo de matarse, ciertamente ella
sería afín a esa idea, la admite y llega a aceptarla.
7 - ¿Cómo podemos superar esas influencias negativas,
habilitándonos a recibir sólo buenas influencias?
En la pregunta 469, de El Libro de los Espíritus, Kardec
hace la misma pregunta. El mentor proclama, incisivamente:
Practicando el Bien y poniendo en Dios vuestra
confianza…Tenemos ahí una preciosa brújula para librarnos de
influencias negativas.
8. ¿Cómo funciona?
La confianza en
Dios sustenta el equilibrio de las emociones, en las
situaciones difíciles, evitando los estados depresivos que
nos vuelven vulnerables a las influencias inferiores; la
práctica del Bien nos pone en sintonía con las fuentes de la
Vida, facultando la infalible protección de los benefactores
espirituales.