1. Se acostumbra a decir que la reunión mediúmnica tiene un
horario para comenzar, pero no para acabar. ¿Es así?
Es un aforismo equivocado que complica el trabajo. Con todo
lo que se pretende hacer con eficiencia y provecho, es
necesario tener reglas en la reunión mediúmnica. Una de
ellas es fijar
el horario para comenzar y terminar.
2. ¿No son los
mentores espirituales los que determinan el cierre,
atendiendo las necesidades de las entidades que se
comunican?
Esclarecido y experimentado, el mentor espiritual también
observa las normas. Obviamente,
en algunas circunstancias el horario podrá ser ligeramente
alargado, pero nada significativo, para no comprometer la
disciplina
3. ¿Y si el propio mentor espiritual alarga la reunión
rutinariamente, enfatizando la necesidad de ayudar a las
entidades sufridoras?
Tendremos que poner en duda el acierto de tal medida,
sopesando en cuanto a sus inconvenientes. Cabría hasta una
evaluación del propio mentor. Mejor que nadie, él debe saber
que hay una disciplina a ser observada.
4. ¿Cuál es la duración ideal de la reunión mediúmnica?
La experiencia demuestra que debe quedar entre una hora y
media a una hora y cuarenta y cinco minutos. No máximo de
dos horas. Pasando ese límite, raros participantes
conservaran la concentración fundamental al buen
aprovechamiento de los trabajos. Por otro lado, nada impide
que la reunión sea reducida a poco más de una hora, lo que
generalmente ocurre con
los grupos que se inician.
5. Si estuvieran presentes cinco médiums o más, ¿no será
natural que se alargue el horario, para que todos puedan
cumplir su tarea?
La cantidad de manifestaciones debe obedecer al tiempo
disponible. Si hay varios médiums, que cada cual transmita
sólo una manifestación. Si hay muchos, que se divida el
grupo en dos.
6. ¿Y si el médium continúa sintiendo la necesidad de
transmitir manifestaciones, incluso
después de cumplida su cuota o agotado el horario?
Compete a los mentores espirituales el control para que eso
sólo ocurra con carácter de excepción, cuando haya necesidad
apremiante. Si ocurre con frecuencia, hay algún problema con
el médium. Debe ser orientado.
7. A veces la reunión se extiende porque el dirigente se
queda esperando la manifestación de un mentor. ¿Es
razonable?
No. No siempre hay médiums en condiciones de recibirlos. No
siempre ellos lo juzgan oportuno. Serán siempre bien
recibidas sus manifestaciones, pero sin crear obligaciones
en ese sentido, situándolas como indispensables.
8. Hay quien considere necesaria la manifestación de los
mentores de todos los médiums para
una “limpieza psíquica”, después del contacto con los
Espíritus perturbados y perturbadores…
Otra orientación
equivocada. Es elemental, en el entrenamiento, que el médium
aprenda a captar el pensamiento de las Entidades sin
absorber sus vibraciones desajustadas.