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El Poder
esta Dentro de Ti
Cuarta
Parte
La Totalidad de las Posibilidades
Louise L. Hay |
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La
totalidad de las posibilidades
Cada uno de nosotros está vinculado totalmente con el
Universo y con toda la vida. El Poder está dentro de
nosotros
para ensanchar nuestros horizontes y nuestra conciencia.
Ahora deseo que vayas incluso más lejos. Si ya llevas algún
tiempo en la senda del trabajo en ti
mismo, ¿quiere eso decir que no tienes nada más que hacer?
¿Te dormirás ahora en tus laureles y
descansarás? ¿O comprendes que el trabajo interior es una
ocupación de toda la vida y que una vez
empezado nunca se detiene? Puedes llegar a rellanos y
tomarte un descanso, pero
fundamentalmente se trata de un trabajo al que vale la pena
entregar toda la vida. Tal vez necesites
preguntarte en qué aspeaos de tu vida necesitas continuar
trabajando, y qué más te hace falta.
¿Estás sano? ¿Eres feliz? ¿Es próspera tu vida? ¿Te sientes
realizado en tu creatividad? ¿Te sientes
seguro? ¿Te sientes a salvo?
Limitaciones aprendidas en el pasado
Hay una expresión que me gusta muchísimo usar: la totalidad
de las posibilidades. La aprendí de uno
de mis primeros maestros en Nueva York, Eric Pace. Esta
expresión siempre me proporciona un
lugar para que mi mente despegue y vaya más allá de donde yo
creía posible; más allá de las
creencias limitadas en las que me eduqué de joven.
Cuando era niña no sabía que las críticas que los adultos y
mis compañeros me hacían
ocasionalmente eran sólo consecuencia de un mal día o de
algún pequeño desencanto y que en
realidad no eran ciertas. Yo aceptaba de buena gana estas
ideas y creencias sobre mí misma, y así
se fueron convirtiendo en parte de mis limitaciones. Puede
que no pareciera tonta ni desgarbada ni
torpe, pero ciertamente yo creía que lo era.
La mayor parte de nosotros adoptamos las ideas que tenemos
sobre la vida alrededor de los cinco
años. Durante la adolescencia añadimos otras, pero muy
pocas. Si les preguntáramos a muchas
personas por qué creen tal o cual cosa sobre algún tema y
ellas pudieran seguirle la pista hacia atrás,
descubrirían que tomaron ciertas decisiones al respecto a
esa temprana edad.
De modo que vivimos con las limitaciones de nuestra
conciencia de cinco años. Fue algo que
aceptamos de nuestros padres, y aún continuamos viviendo con
las mismas limitaciones de la
conciencia que tenían ellos. Hasta los padres más fabulosos
del mundo no lo saben todo y tienen sus
propias limitaciones. Repetimos lo que nuestros padres
decían cuando decimos: «No puedes hacer
eso», o «No resultará». Sin embargo, no necesitamos para
nada las limitaciones, por importantes que
puedan parecer.
Algunas de estas creencias pueden ser positivas y
sustentadoras. Esos pensamientos nos fueron
de mucha utilidad en nuestra vida, por ejemplo: «Mira a
ambos lados de la calle antes de cruzar», o
«La fruta y la verdura fresca son muy buenas para la salud».
Otras ideas pueden haber sido útiles
cuando éramos niños, pero al hacernos mayores ya no son
apropiadas. Por ejemplo, «No te fíes de
los desconocidos» puede ser un buen consejo para un niño.
Perpetuar esta creencia cuando ya
somos adultos sólo nos crea aislamiento y soledad. Lo bueno
de todo esto es que siempre y en todo
momento podemos hacer ajustes.
Cuando decimos «No puedo», «No resultará», «No tengo
suficiente dinero» o «¿Qué pensarán los
vecinos?», nos limitamos. Esta última expresión es un
obstáculo bastante importante. «¿Qué van a
pensar los vecinos, o mis amigos, o mis compañeros, o quien
sea?» Es una buena excusa: no te-
nemos que hacerlo, porque ellos no lo harían y no lo
aprobarían. Así como cambia la sociedad,
cambian también los vecinos, de modo que no tiene sentido
apoyarnos en esta suposición.
Si alguien te dice: «Nadie lo ha hecho jamás de este modo»,
tú puedes contestar: «¿Y qué?». Hay
miles de maneras de hacer algo, así pues, hazlo de la forma
que te parezca mejor. Nos enviamos
otros mensajes absurdos, como: «No soy lo suficientemente
fuerte», «No soy lo suficientemente
joven», «No soy lo suficientemente mayor», «No soy lo
suficientemente alto» o «No soy del sexo
adecuado para hacer eso».
¿Cuántas veces has dicho la última frase? «No puedo hacerlo
porque soy una mujer» o «No
puedo hacerlo porque soy un hombre». Tu alma no tiene sexo.
Yo creo que escogiste tu sexo antes
de nacer para aprender una determinada enseñanza espiritual.
Sentirse inferior debido al sexo no
sólo es una mala excusa sino también otra forma de renunciar
al propio poder.
Con frecuencia nuestras limitaciones nos impiden expresar y
experimentar el total de las
posibilidades. «No tengo la educación apropiada.» ¿Cuántos
de nosotros hemos dejado que esa
limitación nos impida hacer algo? Es preciso que entendamos
que la educación es algo impuesto por
grupos de personas que nos dicen: «No podéis hacer esto ni
lo otro a menos que lo hagáis a nuestro
modo». Podemos aceptar esa limitación o podemos «pasar» de
ella. Durante muchísimos años yo la
acepté porque había abandonado mis estudios antes de
terminar la escuela secundaria. Solía decir:
«Oh, no tengo ninguna educación. No sé pensar. No puedo
conseguir un buen trabajo. No sé hacer
nada bien».
Entonces un buen día comprendí que la limitación estaba en
mi mente y que no tenía nada que ver
con la realidad. Cuando abandoné mis propias creencias
limitadoras y me permití pasar a la totalidad
de las posibilidades, descubrí que sabía pensar. Descubrí
que era muy inteligente y que sabía
comunicarme. Descubrí toda suerte de posibilidades que,
contempladas desde las limitaciones del
pasado, parecían imposibles.
Limitación de la
capacidad interior
También
hay muchas personas que piensan que lo saben todo. El problema de
saberlo todo es que
así no se crece, y nunca se aprende nada nuevo. ¿Aceptas que hay un
Poder y una Inteligencia
mayores que tú, o piensas que no y que eres tu cuerpo físico? Si
piensas esto último, entonces debes
estar lleno de temor debido a tu mente limitada. Si comprendes que
hay un Poder en este Universo
que es más grande y más sabio, y que formas parte de Él, entonces
puedes penetrar en el espacio
en donde se encuentra la totalidad de las posibilidades.
¿Cuan a menudo te sumes en las limitaciones de tu actual conciencia?
Cada vez que dices «No
puedo», te pones delante una señal de
«STOP».
Cierras la puerta a tu propia sabiduría interior y
obstruyes el flujo de energía que es tu forma de saber espiritual.
¿Estás dispuesto a ir más allá de lo
que crees hoy? Esta mañana te despertaste con ciertos conceptos e
ideas. Tienes la capacidad de ir
más allá de ellos para experimentar una realidad muchísimo mayor.
Esto se llama aprendizaje,
porque introduce algo nuevo, que puede encajar con lo que ya está
allí, o ser incluso mejor.
¿Te has fijado que cuando te pones a ordenar un armario desechas
algunas ropas y chismes que
ya no necesitas? Haces un montón con las cosas que vas a regalar y
tiras lo que ya no sirve.
Después colocas las cosas con las que te quedas en un orden
totalmente diferente. Así te resulta
más fácil encontrar lo que buscas y al mismo tiempo dejas sitio para
lo nuevo. Si antes de arreglar el
armario te hubieras comprado algo nuevo, habrías tenido que meterlo
apretadamente entre otras
cosas desordenadas. Si despejas y ordenas el armario, haces sitio
para colocar lo nuevo.
También es necesario que despejemos y ordenemos nuestra mente, que
la limpiemos de
contenidos que ya no nos sirven para dejar sitio a las nuevas
posibilidades. Donde está Dios todo es
posible, y Dios está en cada uno de nosotros. Si continuamos
aferrados a nuestras ideas preconce-
bidas, entonces seguiremos bloqueados. Cuando alguien está enfermo,
¿dices: «Ay, pobrecillo, debe
de sufrir mucho»?
¿O miras a esa persona y ves la absoluta verdad de su ser y afirmas
la salud del Poder Divino que
lleva dentro? ¿Ves la totalidad de las posibilidades y sabes que
pueden ocurrir milagros?
Un hombre me dijo una vez, con mucha seguridad, que era
absolutamente imposible que un adulto
cambiara. Vivía en el desierto y padecía todo tipo de enfermedades.
Deseaba vender su propiedad,
pero como no quería cambiar su manera de pensar, se mostró muy
rígido cuando llegó el momento
de negociar con un comprador. La venta tenía que realizarse a su
modo. Era evidente que lo pasaría
muy mal al intentar vender su propiedad en la medida en que estaba
convencido de que no podría
cambiar jamás. Lo único que necesitaba hacer era abrir su conciencia
a una nueva forma de pensar.
Ensanchar
nuestros horizontes
¿Cómo nos
impedimos penetrar en la totalidad de las posibilidades? ¿Qué otra
cosa nos limita?
Todos nuestros temores son limitaciones. Si estás asustado y dices:
«No puedo; no resultará», ¿qué
sucede? Vuelves a tener experiencias terribles. Los juicios son
limitaciones. A ninguno de nosotros
nos gusta que nos juzguen; pero, ¿cuán a menudo juzgamos nosotros?
Cada vez que te descubras
juzgando o haciendo una crítica, por pequeña que sea, recuerda que
lo que das lo recibirás de vuelta.
Es posible que necesites dejar de limitar tus posibilidades y
convertir tu manera de pensar en algo
maravilloso.
Hay diferencia entre hacer un juicio y tener una opinión. A muchos
se nos pide que emitamos
nuestro juicio sobre algo. En realidad lo que damos es nuestra
opinión. Una opinión es nuestro
parecer respecto a algo, como, por ejemplo: «Prefiero no hacer eso»
o «Prefiero el color rojo al azul».
Decir que alguien obra mal o se equivoca porque viste de azul, es un
juicio. Es necesario distinguir
entre ambas cosas. La crítica siempre supone un error o una mala
acción por parte de ti o de otra
persona. Si alguien te pide tu opinión o tu preferencia, no permitas
que lo que digas se convierta en
una crítica o un juicio sobre otra persona.
De igual manera, cada vez que te abandonas a la culpa te impones una
limitación. Si haces daño a
alguien, dile que lo lamentas y no vuelvas a hacerle daño nunca más.
No vayas ahí arrastrando tu
sentimiento de culpa, porque éste es un obstáculo que te impide
experimentar cosas buenas y no
tiene nada que ver con la realidad de tu verdadero ser.
Cuando no estás dispuesto a perdonar, limitas tu crecimiento. El
perdón te permite corregir algo
malo en tu yo espiritual, comprender en lugar de sentir
resentimiento, tener compasión en lugar de
odiar.
Considera tus problemas como oportunidades para crecer. Cuando
tienes un problema, ¿ves
únicamente las restricciones de tu mente limitada? «Ay, pobre de mí.
¿Por qué me ha ocurrido esto?»
No siempre es necesario saber cómo van a resolverse las situaciones.
Es preciso confiar en el Poder
y la Presencia interiores, que son muchísimo más grandes que uno. Es
preciso afirmar que todo está
bien y que todo se va a solucionar para el mayor bien. Si te abres a
las posibilidades cuando tienes
problemas, puedes hacer cambios; los cambios se producen de las
formas más increíbles, de formas
que tal vez no te podrías ni imaginar.
Todos nos hemos encontrado en nuestra vida en situaciones en que
decimos: «No sé cómo voy a
solucionar esto».
Nos parecía que estábamos frente a un muro de piedra, y sin embargo
todos estamos aquí ahora y
lo hemos solucionado mediante lo que quiera que fuese. Tal vez no
entendimos cómo sucedió, pero
sucedió. Cuanto más nos comprometemos con la energía cósmica, la
Inteligencia Única, la Verdad y
el Poder que llevamos en nuestro interior, más rápido se hacen
realidad esas maravillosas
posibilidades.

Conciencia
de grupo
Es
esencial dejar atrás nuestros limitados pensamientos y
creencias y despertar nuestra conciencia a
una perspectiva más cósmica de la vida. La evolución de la
conciencia superior en este planeta está
ocurriendo a una velocidad mayor que nunca. El otro día vi
un gráfico que me dejó fascinada.
Mostraba el desarrollo de diversos sistemas en nuestra
historia y cómo han cambiado. El desarrollo
de la agricultura fue eclipsado por la expansión industrial.
Después, alrededor de 1950, se impuso la
fase de la información en la medida en que mejoraron las
comunicaciones y se extendió el uso de los
ordenadores.
Junto a este periodo de información hay también una gráfica
indicadora del grado de
concienciación, y ésta deja pequeña la fase de información a
una velocidad de progreso incontestada.
¿Te imaginas lo que esto significa? Yo viajo bastante, y
dondequiera que voy veo a personas que
están estudiando y aprendiendo. He estado en Australia,
Jerusalén, Londres, París y Amsterdam. En
todos estos lugares he conocido a grupos de personas que
buscan formas de expandirse, abrirse e
iluminarse; personas fascinadas por la forma en que trabaja
la mente humana; personas que emplean
su sabiduría para asumir el control de su vida y de sus
experiencias.
Estamos llegando a nuevos planos de espiritualidad. Aunque
aún se dan guerras religiosas, cada
vez están menos extendidas. Estamos comenzando a
comunicarnos los unos con los otros en niveles
de conciencia más elevados. La caída del muro de Berlín y el
nacimiento de la libertad en Europa son
ejemplos de que nuestra conciencia se dilata, ya que la
libertad nos pertenece por derecho natural. A
medida que despierta, la conciencia individual va influyendo
en la conciencia de grupo.
Cada vez que utilizas tu conciencia de forma positiva, te
comunicas con otras personas que están
haciendo lo mismo. Cada vez que la utilizas de forma
negativa, te comunicas con la negatividad.
Cada vez que meditas, te comunicas con otras personas que
están meditando. Cada vez que
visualizas el bien para ti mismo, lo haces también para los
demás. Cada vez que visualizas la
curación de tu cuerpo, conectas con otras personas que están
haciendo lo mismo.
Nuestro objetivo es ensanchar nuestra forma de pensar para
que vaya más allá de lo que fue o de
lo que podría ser. Nuestra conciencia puede producir
milagros en el mundo.
La totalidad de las posibilidades está conectada con todo,
incluidos nuestro Universo y el más allá.
¿Con qué te conectas tú? El prejuicio es una forma de temor.
Si tienes prejuicios, estás conectado
con otras personas que también los tienen. Si abres tu
conciencia y haces todo lo posible por llegar al
amor incondicional, conectas con la curva del gráfico que va
subiendo. ¿Deseas quedarte atrás? ¿O
deseas elevarte con la curva?
Con frecuencia hay crisis en el mundo. ¿Cuántas personas
envían energía positiva a la zona
conflictiva afirmando que todo se revolverá lo más
rápidamente posible y que existe una solución que
redundará en el mayor bien para todas las personas
involucradas? Es preciso que usemos nuestra
conciencia de forma tal que creemos armonía y abundancia
para todo el mundo. ¿Qué tipo de
energía envías tú? En lugar de censurar y quejarte, puedes
conectar con el Poder a nivel espiritual y
afirmar los resultados más positivos imaginables.
¿Hasta qué punto estás dispuesto a ensanchar los horizontes
de tu pensamiento? ¿Estás dispuesto a
ir más lejos que tus vecinos? Si tus vecinos tienen una
mente limitada, busca nuevos amigos. ¿Hasta
dónde estás dispuesto a expandirte? ¿Estás dispuesto a
cambiar el «no puedo» por el «puedo»?
Siempre que escuches decir que algo es incurable, date
cuenta en tu mente de que eso no es
cierto, de que hay un Poder mayor. Para mí «incurable» sólo
significa que la medicina aún no ha
descubierto la forma de curar esa enfermedad determinada. No
significa que no sea posible, sino que
es necesario que entremos en nuestro interior y encontremos
una cura. Podemos ir más allá de las
estadísticas. No somos números en un gráfico. Éstos son sólo
las proyecciones de otra persona, de
la mente limitada de otra persona. Si no nos damos las
posibilidades, nos negamos la esperanza.
Durante el Congreso Nacional para el Sida en Washington, el
doctor Donald M. Pachuta dijo que
«nunca hemos tenido una epidemia, nunca, que haya sido el
cien por ciento fatal». En algún lugar de
este planeta, alguien ha sido curado de cada enfermedad, sin
excepción, que hayamos podido crear.
Si nos limitamos a aceptar la fatalidad y el desastre, nos
bloqueamos. Es preciso que adoptemos un
enfoque positivo para encontrar respuestas, que comencemos a
utilizar nuestro Poder interior para
curarnos.
Nuestros otros poderes
Se
dice que sólo utilizamos el diez por ciento de nuestro
cerebro: ¡sólo el diez por ciento! ¿Para qué
está el otro noventa por ciento? Yo creo que las dotes
psíquicas, la telepatía, la clarividencia y la
clariaudiencia son capacidades normales y naturales. Lo que
sucede es que no nos permitimos ex-
perimentar estos fenómenos. Tenemos todo tipo de motivos
para no experimentarlos o para no
creernos capaces de ello. Con cierta frecuencia los niños
pequeños tienen muchas dotes psíquicas.
Por desgracia los padres les dicen en seguida: «No digas
eso», «Es sólo tu imaginación», «No creas
en esas tonterías»... Inevitablemente, el niño va
desconectando esas capacidades.
Creo que la mente es capaz de cosas increíbles. Estoy segura
de que yo podría ir perfectamente
de Nueva York a Los Ángeles sin avión si supiera
desmaterializarme y luego volverme a materializar
allí. Aún no sé cómo, pero sé que es posible.
Creo que somos capaces de realizar cosas increíbles, pero
aún no tenemos el conocimiento de
ello porque no lo emplearíamos para nuestro bien.
Probablemente causaríamos daño a los demás
con ese conocimiento. Hemos de llegar a un punto en que
realmente sintamos el amor incondicional
para poder utilizar el otro noventa por ciento de nuestro
cerebro.
Caminar sobre el fuego
¿Cuántos de vosotros habéis oído hablar de personas que
caminan sobre el fuego? Siempre que
hago esta pregunta en mis seminarios se levantan varias
manos. Todos sabemos que es
absolutamente imposible caminar sobre brasas ardiendo,
¿verdad? Nadie puede hacerlo sin
quemarse los pies. Sin embargo, hay personas que lo han
hecho, y no son seres extraordinarios; son
personas como tú y como yo. Probablemente aprendieron a
hacerlo en un seminario de fin de
semana que trataba de este tema.
Tengo una amiga, Darby Long, que trabaja con el doctor Cari
Simonton, el especialista en cáncer.
Organizan seminarios para enfermos de cáncer, los cuales
presencian una demostración de caminar
por el fuego. Darby lo ha hecho muchas veces e incluso ha
guiado a otras personas por encima de
las brasas. Siempre pienso en lo increíble que ha de ser
para los enfermos de cáncer presenciar y
experimentar este proceso. Probablemente les deja
asombrados. Después de esta experiencia, su
concepto de la limitación debe de ser algo distinto.
Creo que Anthony Robbins, el joven que comenzó con esto de
caminar por el fuego en Estados
Unidos, está en el planeta para hacer algo realmente
extraordinario. Estudió Programación
Neurolingüística (PNL), proceso que le permitió observar las
pautas de comportamiento de otras
personas y luego repetir sus reacciones para producir
resultados similares. La PNL se basa en las
técnicas de hipnotismo del doctor Milton Erickson, técnicas
que fueron observadas y grabadas
sistemáticamente por John Grinder y Richard Bandler. Cuando
Tony oyó hablar de caminar por el
fuego quiso aprenderlo para así poder enseñarlo a otras
personas. Un yogui le dijo que eso le llevaría
años de estudio y meditación. Pero empleando la Programación
Neurolingüística, Tony lo aprendió en
unas cuantas horas. Sabía que si él era capaz de hacerlo,
cualquier persona era capaz de hacerlo.
Se ha dedicado a enseñar a la gente a caminar sobre el
fuego, no porque esto sea un fabuloso truco
de salón, sino porque les enseña a superar sus limitaciones
y temores.
Todo
es posible
Repite conmigo: «Vivo y habito en la totalidad de las
posibilidades. Donde estoy está todo el bien».
Piensa en estas últimas palabras: todo el bien. No algo ni
un poquito, sino «todo el bien». Cuando
uno cree que todo es posible, se abre a las respuestas en
todos los aspeaos de su vida.
Donde estamos está la totalidad de las posibilidades.
Siempre depende de nosotros, individual y
colectivamente. O nos rodeamos de muros, o los echamos abajo
y nos sentimos lo bastante seguros
para abrirnos y dejar entrar todo el bien en nuestra vida.
Comienza a observarte con objetividad.
Fíjate en lo que pasa en tu interior, en cómo te sientes,
cómo reaccionas, en lo que crees; obsérvate
sin hacer ningún comentario ni ningún juicio.
Cuando logres
hacerlo, vivirás tu vida desde la totalidad
de las posibilidades.

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