.

Dios

El Maestro Jesús

Neale D. Walsch
Dalai Lama

Ronald Hubbard

Grupo Elron
A. Einstein

S. Hawking

Carl Sagan

C. Darwin

Paracelso

Carlos Castaneda

Richard Bach

A. S. Exupery

Napoleón Hill

Og  Mandino

Eckhart Tolle

Esther Hicks

James Redfield

Jorge Bucay

khalil Gibran

Hermann Hesse
Paulo Coelho

Lair Ribeiro

Linda Goodman

Louise Hay
H. Blavatsky
Annie Bessant
Alice Bailey

R. Luque Alvarez

Brian Weiss
S. Freud

E. Fromm

krishnamurti

Tagore

D. Chopra

Saint Germain

El Buda

Link

 
 
 

El Poder esta Dentro de Ti

Introduccion

Louise L. Hay

 

Introducción
Yo no soy sanadora. No sano a nadie. El concepto que tengo de mí misma es el de un peldaño en la
senda del autodescubrimiento. Creo un espacio en donde las personas pueden aprender lo
increíblemente maravillosas que son, enseñándoles a amarse a sí mismas. Soy una persona que
apoya a otras. Les ayudo a hacerse cargo de su vida. Les ayudo a descubrir sus propios poderes, su
sabiduría y su fortaleza interiores. Les ayudo a quitar las barreras y obstrucciones que obstaculizan
su camino, de modo que puedan amarse a sí mismas sean cuales fueren sus circunstancias o las
situaciones en que se encuentren. Esto no quiere decir que no vayamos a tener problemas nunca,
sino que lo importante es la forma en que reaccionemos ante ellos.
Después de años de asesorar a mis clientes y de dirigir cientos de seminarios o talleres y
programas intensivos de preparación, a lo largo y ancho de los Estados Unidos y del mundo, he
descubierto que sólo hay una cosa que sana todo problema: amarse a uno mismo. Cuando
comenzamos a amarnos a nosotros mismos cada día más, es sorprendente cómo mejora nuestra
vida. Nos sentimos mejor, encontramos los trabajos que deseamos y obtenemos el dinero que ne-
cesitamos. En cuanto a las relaciones, o bien mejoran, o las negativas se disuelven e iniciamos otras
nuevas. Gimo se puede ver, es una premisa muy sencilla: ámate a ti mismo. Se me ha criticado por
ser demasiado simplista, y yo he descubierto que las cosas simples son generalmente las más profundas.

     

Alguien me dijo no hace mucho: «Me has hecho el regalo más maravilloso. Me has hecho el
regalo de mí mismo». Somos tantos los que nos escondemos de nosotros mismos y ni siquiera
sabemos quiénes somos... No sabemos lo que sentimos, no sabemos lo que deseamos. La vida es
un viaje de autodescubrimiento. Yo creo que la iluminación es entrar en nuestro interior y ver quiénes
y qué somos realmente, y saber que tenemos la capacidad de cambiar para mejor, amándonos y
cuidando de nosotros mismos. No es egoísmo. Esto nos limpia, nos despeja de tal forma que
podemos amarnos a nosotros mismos lo suficiente para amar a los demás. Ciertamente que
podemos ayudar al planeta si procedemos de un espacio lleno de amor y de alegría y basado en lo
individual.
Con frecuencia se llama Amor al poder que ha creado este increíble Universo: «Dios es amor».
Muchas veces hemos escuchado la afirmación: «El amor hace girar el mundo». Es absolutamente
cierto. El amor es el elemento amalgamador que mantiene todo el Universo unido.
Para mí, el amor es un aprecio profundo. Cuando hablo de amarnos a nosotros mismos, quiero
decir tener un profundo aprecio por quienes somos, aceptar los diferentes aspeaos de nosotros
mismos, nuestras pequeñas rarezas, los desconciertos, las cosas que tal vez no hacemos del todo
bien, y también nuestras maravillosas cualidades; aceptar todo el lote con amor, sin condiciones.

Por desgracia, muchos de nosotros no queremos amarnos hasta que perdamos peso,
encontremos el empleo ideal o consigamos un aumento de sueldo, o novio o novia, o lo que sea. Con
mucha frecuencia ponemos condiciones a nuestro amor. Pero podemos cambiar. Podemos amarnos
tal como somos, ¡ahora mismo!
También falta amor en nuestro planeta en su conjunto. Yo creo que nuestro planeta tiene un
malestar llamado sida, y cada día muere más y más gente. Este reto físico nos ofrece la oportunidad
de superar barreras, de ir más allá de los valores morales y las diferencias religiosas o políticas, y de
abrir nuestro corazón. Cuantos más seamos los que logremos hacerlo, con mayor rapidez encontraremos las respuestas.
Estamos en medio de un enorme cambio individual y mundial. Pienso que todos los que vivimos
en esta época hemos escogido estar aquí para contribuir a este cambio, para promoverlo y
transformar el mundo desde el antiguo estilo de vida a una existencia más amorosa y pacífica. En la
Era de Piscis buscábamos a nuestro salvador «fuera»: «Sálvame. Sálvame. Cuida de mí, por favor».
Ahora, en la Era de Acuario, estamos aprendiendo a buscar a nuestro salvador en nuestro interior.
Nosotros somos el poder que hemos andado buscando. Nosotros estamos a cargo de nuestra vida.
Si no estamos dispuestos a amarnos a nosotros mismos hoy, tampoco nos vamos a amar
mañana, porque cualquiera que sea la disculpa que tengamos hoy, la seguiremos teniendo mañana.
Es posible que dentro de veinte años sigamos teniendo la misma disculpa, e incluso que dejemos
esta vida aferrados a ella. Hoy es el día en que podemos amarnos totalmente y sin ninguna expectativa.
Deseo contribuir a crear un mundo en donde estemos a salvo para amarnos mutuamente, con
confianza, donde podamos expresarnos tal como somos y ser amados y aceptados por la gente que
nos rodea sin juicios, críticas ni prejuicios. El amor comienza por casa. La Biblia dice: «Ama a tu
prójimo como a ti mismo». Demasiado a menudo olvidamos la segunda parte: «como a ti mismo». No
podemos amar realmente a nadie a no ser que nos amemos primero a nosotros mismos. El amor a
nosotros mismos es el regalo más importante que podemos ofrecemos, porque cuando nos amamos,
no nos hacemos daño y tampoco se lo hacemos a ninguna otra persona. Si hubiera paz interior, no
habría guerras, ni delincuentes, ni terroristas ni personas sin hogar. No habría enfermedades, ni
malestares, ni sida, ni cáncer, ni pobreza ni hambre. Por lo tanto, ésta es para mí la receta para la
paz mundial: que haya paz en nuestro interior. Paz, comprensión, entendimiento, perdón y, por
encima de todo, amor. Dentro de nosotros tenemos el poder para efectuar estos cambios.
El amor es algo que podemos escoger, de la misma forma que escogemos la ira, el odio o la
tristeza. Podemos optar por el amor. Esta opción se encuentra siempre en nuestro interior.
Comencemos ahora mismo, en este momento, a escoger el amor. Es la fuerza más potente que
existe.
La información que aparece en este libro, que ha formado parte de mis charlas durante los últimos
cinco años, es sólo un paso más en la senda de tu autodescubrimiento, una oportunidad de saber un
poco más sobre ti y de comprender el potencial que te pertenece por derecho propio. Tienes la
oportunidad de amarte más de modo que formes parte del increíble universo del amor.

 El amor
comienza en nuestro corazón, comienza por nosotros mismos. Permite que tu amor contribuya a la
curación de nuestro planeta.

L L HAY
Enero de 1991