Llama Violeta

Llama Violeta


 

 
 
 
 
 

 

Nosotros, los jardineros del cosmos.

 
 

Estimado lector, debo confesar que a veces soy afecto a correr riesgos en el plano de las ideas, y esta incómoda afición, a veces me lleva a caminar sobre hielo delgado y cada tanto darme chapuzones en el agua helada, a veces sólo para experimentar el placer del cazador que captura su presa, y otras tal vez para explorar los mundos perdidos o desentrañar aquellas preguntas mudas y sin respuestas, en fin, meterme en embrollos de los cuales después no se muy bien como salir, pero cada tanto, cuando las ostras de la vida muestran sus perlas, entiendo también que las cosas suceden por alguna razón y entonces súbitamente todo se equilibra y encuentra su lugar,

 

así que como sea que resulte la aventura que emprendemos usted y yo con esta nota, ojalá nos sonría la suerte y merezca el tiempo que insuma ser leída, tal vez encuentre usted también su perla, si es que la hubiera.

Uno de los enigmas más recurrentes para la especie humana y que a lo largo de la historia jamás a encontrado una respuesta que satisfaga medianamente a la mayoría es "quienes somos", "de donde venimos" y "hacia donde vamos".A continuación menciono algunos intentos por develar estas interrogantes. La Teoría creaciónista, la primera de todas, y sostenida por casi todas las religiones con diferentes matices, es la base cristiana, judía y de cientos de estudios teológicos, está tomada básicamente del génesis en la Biblia y nos dice más o menos así, "En el principio creó Dios los cielos y la tierra, luego los océanos, los vegetales y animales, y culminó su obra creando al hombre y a su compañera para descansar finalmente en el séptimo día". Es una bella parábola, de profundas implicaciones y tiene un poderoso efecto tranquilizador ya que está dirigida a lo más profundo de nuestra esencia espiritual, y más que suficiente si uno elige creerlo así, es una cuestión de fe.

Cuando Darwin planteó su teoría de la evolución allá por 1858 produjo gran revuelo en la Inglaterra conservadora de la época, en base a sus observaciones había concluido que las especies habían evolucionado en el planeta por un proceso de selección natural que aseguraba la supervivencia del más apto, para horror de los cristianos dijo también que el hombre no era una creación divina, sino el resultado del método de ensayo y error de la naturaleza, que se había desprendido exitosamente de los homínidos(monos) esto fue muy resistido en los medios intelectuales, científicos y en el religioso especialmente, fue objeto de gran debate, sin embargo esto, no hizo mella alguna en la teoría, que conforme pasaba el tiempo adquiría mayor vigor por el mismo peso de la evidencias, y que aún con todo sus vacíos, era la explicación más plausible al origen de la vida que se podía encontrar fuera del ámbito de la fe, más adelante fue complementada en sus puntos ciegos con la teoría del Big Bang (gran explosión luego de la que se creo el espacio y el tiempo, planteada por Stephen Hawking en "Historia del tiempo") y del universo en constante expansión, esto de alguna manera ya trazaba una analogía entre la ciencia y las religiones, las teorías del Big Bang más la evolucionista daban una explicación científica a la creación relatada cronológicamente en el génesis, no obstante, el enigma en algunos puntos sustanciales continúa, ¿el primer protoplasma en el planeta surgió espontáneamente y de la nada en medio de condiciones naturales terribles?, ¿Cómo y cuándo sucedió el paso del mono al hombre? Un salto cuantitativo y cualitativo de enormes implicancias que resulta difícil de creer, haya sido generado por la naturaleza en forma casual y sin ayuda.

En los años 60 comenzó a escucharse sobre la extraña teoría migracionista, la cual planteaba que la vida habría sido implantada en el planeta artificialmente en su etapa más primaria por civilizaciones avanzadas ajenas a la tierra, y posteriormente controlada y supervisada en su evolución, incluso con esporádicas intervenciones para mejorar el material genético de la misma (podría ser la explicación al huidizo eslabón perdido), aquellas especies deberían haber reunido requisitos indispensables de resistencia para sobrevivir a las durisimas condiciones del medio ambiente de aquel tiempo, la misma sostenía también que en el universo existen variadas formas de vida en distintos estadios de evolución, de las cuales las más avanzadas se dedican a propagar la vida en todas los planetas en condiciones de asimilarla exitosamente. Esta teoría fue calificada cuando menos de ridícula a partir de su aparición por los popes de la ciencia, casi todos ellos enrolados dentro de un marco positivista, y amantes del empirismo, pero si uno la sacude un poco y extrae lo mejor de ella, bien podría brindar algunas respuestas a ciertos agujeros de la teoría creacionista y evolucionista que no terminan de cerrar, pero para inferir su grado de factibilidad, sería útil también considerar algunas evidencias actuales que sin proponérselo podrían dar sustento a la misma.

Cuando científicos ingleses anunciaron al mundo con bombos y platillos que habían logrado clonar una oveja adulta (Dolly), esto constituyó un notable avance en los experimentos de ingeniería genética, que hasta el momento sólo habían logrado éxitos de relevancia experimentando con vegetales para mejorar cosechas, haciéndolas más resistentes a pesticidas y cambios bruscos de temperatura, pero no así con animales, no tardaron mucho en llegar los cuestionamientos de índole ética, moral y religiosa ante la proyección de lo que sería seguramente el siguiente paso, experimentar con genes humanos, lo que a la naturaleza suele llevarle millones de años de ensayo y error hasta obtener el resultado más óptimo, para la biología molecular y clonación o selección genética es sólo cuestión de horas en pruebas de laboratorio, y sería justo mencionar que si estas ciencias no avanzan más rápidamente es por cuestiones de moralidad y de la ausencia de un marco jurídico que la contenga.

Si pudiéramos proyectar el desarrollo de todas las ciencias a apenas 100 años en el futuro, casi con seguridad el ser humano estará explorando el espacio más allá del sistema solar y buscando planetas en condiciones de colonizar o diseminando algún tipo de vida resistente aún en aquellos no apto para la vida humana, o quizás en otros hasta pueda experimentar genéticamente con alguna especie, todas son meras conjeturas sobre un futuro con posibilidades infinitas e inciertas, pero si nosotros, la raza humana somos capaces de hacer todo esto y mucho más, ¿es improbable que otros en la inmensidad del universo lo hayan hecho con nosotros? Estas tres teorías históricamente contrapuestas que explican nuestro origen, no serán piezas de un mismo rompecabezas? Como quiera que sea, resulta difícil de creer que el gran creador, luego de crear los cielos, la tierra y a seres a su imagen y semejanza,

al séptimo día decidiera descansar, diera por terminada su obra, cerrara la puerta y tirara la llave, dejando librado al azar a las divinidades menores más rezagadas, llámese vegetales o animales, tanto en este planeta, como en otros en las incontables galaxias, sino que, aunque parezca difícil de creer hoy en día, habría seleccionado bien a quienes serían los continuadores en la tarea de sembrar y cuidar de los jardines del universo, ya que como dijo Albert Einstein, "Dios no juega a los dados"...

 Víctor Hugo Villacorta
E-mail: vhvillacorta@hotmail.com