El
texto está articulado para permitirte también extraer aislados los
pasajes de cada uno de los diferentes chakras, en caso de que
prefieras trabajar preferentemente sobre un determinado centro
energético. La observación que figura al principio relativa a la
respiración y a la entonación final debe tenerse siempre en cuenta a
lo largo de este viaje fantástico.
Un
aroma sutil que provenga de una lamparilla o de una barrita de
incienso puede potenciar las vibraciones de las piedras preciosas.
En caso de que no utilices la cinta que hemos elaborado, cualquier
música de fondo suave puede ayudar a que la experiencia sea más
profunda.
Pon
los medios para que no te molesten durante la meditación. La
estancia debe estar agradablemente caldeada, sería bueno que
tuvieras a mano una manta. Túmbate comoda mente y evita cruzar las
piernas durante todo el viaje fantástico, pues tal posición
obstaculizaría el libre flujo de las energías (una excepción es la
postura del loto).
La
meditación provocará una suave apertura y activación de tus chakras.
Pueden aparecer reacciones curativas, disolverse energías estancadas
y hacerse conscientes sentimientos y sensaciones relegados. Acepta
cuanto ocurra, sin rechazar nada. Confíate interiormente a la fuerza
curativa natural. Durante el viaje fantástico no necesitas hacer
nada. Limítate a seguir las palabras que oirás. No te esfuerces en
imaginarte de forma particularmente clara las imágenes y sensaciones
prefijadas. Tampoco intentes interpretar intelectualmente el texto,
puesto que las palabras tendrán su efecto en otros planos de tu ser.
Simplemente, deja que surjan en ti las ideas, pensamientos y
sentimientos que se relacionen por sí mismos con las palabras
pronunciadas. Haz patente esta actitud interior siempre que inicies
este viaje fantástico.
Ahora, cierra los ojos y observa durante un rato tu respiración.
Limítate a observarla, sintiendo cómo viene y va, sin pretender
influir sobre ella. Con cada aliento te irás relajando, hundiéndote
más y más profundamente en un estado de agradable sosiego y de paz
interior...
•
Dirige tu atención al primer centro energético, que se abre hacia
abajo entre el ano y los genitales. Permanece allí, sin intenciones,
sin expectativas. Tu concentración provoca una suave activación del
chakra radical. Sientes cómo comienza lentamente a girar. Una
energía cálida y pulsátil fluye hacia él. En su interior va
surgiendo paulatinamente una intensa y clara luz roja. A intervalos,
tu primer chakra va imbuyendo su energía en tu cuerpo, cada vez más
profundamente. La sangre la transporta a todas las células, y las va
llenando de un calor apacible y de fuerza vital original. Te
abandonas completamente a este flujo pulsátil de pacífica energía...
Ahora, siente cómo va abriéndose cada vez más tu centro radical, y
cómo la energía siempre fresca de la tierra va fluyendo e
introduciéndose en tu cuerpo. Sigue a esta energía hasta su origen,
cada vez a mayor profundidad en la tierra, hasta su centro, que
resplandece con la misma luz roja intensa que tu primer chakra. A
través de los diferentes estratos de la tierra, un flujo de energía
continua avanza desde el núcleo más íntimo de nuestro planeta madre
hasta tu chakra radical. Experimentas una fuerza oculta que habita
la tierra...
Tu
cuerpo fue formado de esta fuerza de la tierra, la fuerza que lo
mantiene y nutre. Es la misma energía que formó los paisajes de
nuestra tierra, los, cuerpos de las plantas, de los animales y de
los hombres. Ahora estás unido en lo más íntimo con la tierra y sus
criaturas. Sientes en ti el pulso de la fuerza viva que habita en
ella. Amparado en el ciclo de la tierra viva te confías plenamente a
sus energías protectoras, nutrientes y curativas...
Cuando retornas de este viaje interior permaneces unido a la fuente
de la energía vital invencible, que fluye incesantemente en ti a
través de tu chakra radical. Estás en la vida tranquilo y relajado,
lleno de agradecimiento y amor hacia este maravilloso planeta que es
tu hogar.
•
Mientras el pulso de la fuerza de la tierra continúa fluyendo a
través tuyo, deja que tu concentración se encamine a tu segundo
chakra, que se abre hacia delante un palmo por encima del ombligo.
Limítate a percibir esta zona, sin expectativas, sin metas. Tu
concentración activa el segundo chakra. Sientes en él un sutil
movimiento de giro. Es más fluido y vivo que en el chakra radical.
Se siente como un torbellino de agua caliente y viva, como una danza
de energía fluida que da vueltas sin parar. Con cada giro que
completa se intensifica en tu interior una luz anaranjada. Sus
vibraciones se propagan por tu cuerpo recorriéndolo en círculos cada
vez mayores, se unen con la circulación de tu sangre y con el
purificador flujo de su linfa. Tu cuerpo se convierte en un fluir
único y vivo...
La
energía fluida continúa propagándose, emana de cada uno de tus poros
hasta rodearte e inundarte por completo. Te envuelve, te rodea en
una caricia, te lleva y te mece suavemente. Sientes un hondo
recogimiento y te vas entregando cada vez más a la caricia y el
acunar de esa agua de la vida tu alma va abriéndose cada vez más a
su fuerza purificadora y fecunda. Los canales obstruidos se abren,
se despiertan los sentimientos olvidados. Nueva vida fluye por
doquier hacia ti...
Ese
fluir vivo va extendiéndose más y más dentro de ti, se convierte en
un mar cuyas cálidas aguas te mecen y transportan amorosamente.
Sobre ti se cierne un cielo inmenso. En el horizonte emerge una
aurora de color naranja que inunda el cielo y el mar de luz con
reflejos dorados y anaranjados. Es como si hubieras despertado a la
primera mañana de un nuevo mundo. Un profundo sentimiento de
felicidad te inunda, se expande en olas sobre la creación. Sientes
que es la misma vida fecundadora de la creación la que fluye a
través tuyo. La vida dentro de ti comienza a fluir con la vida de la
creación. Te abandonas confiadamente a este flujo de la vida...
Cuando retornas de este viaje, quedas unido a la fuente de la vida
fecundadora que hay en ti. Estás abierto para la fuerza procreadora
y engendradora que te inunda y rodea.
•
Mientras el agua de la vida continúa fluyendo a través tuyo, haz que
tu concentración se encamine hacia el tercer centro energético, que
se abre hacia delante unos centímetros por encima de tu ombligo.
Permanece allí sin intensiones, sin metas. Tu concentración provoca
una suave activación del chakra del plexo solar. Ahí sientes el
estado personal de tu fuerza. Acéptalo como es. Tu aceptación relaja
el tercer chakra poco a poco. Comienza a girar con una energía
cálida y vigorosa. Las vibraciones giratorias hacen surgir en su
interior una luz dorada y brillante. Su brillo va aumentando
paulatinamente, como la luz de un sol naciente. De ella surge una
radiación cálida que va llenando tu cuerpo más y más con su luz
benefactora. El dorado calor te inunda. Relajado y complacido, te
abandonas a ese soleado brillo. La luz ilumina hasta la más
recóndita zona de tu alma, llenándote de transparencia y claridad.
Las sombras se disuelven. Desde el centro, situado en mitad de tu
cuerpo, la luz soleada irradia todo tu ser, hasta que sólo moran en
ti la paz, la fuerza y la plenitud dorada...
Irradia más allá de tu cuerpo, te envuelve en una corona de luz
vibrante y envía su iluminación al mundo. Tu tercer chakra se
convierte en un sol que irradia el esplendor más claro, se convierte
en una fuente inagotable de calor que da la vida, de fuerza y de
luz...
Cuando retornas de este viaje, ordenas tu vida a partir de este
centro luminoso de paz y fuerza, partiendo de tu centro interior. La
luz que hay en ti irradia al mundo y aporta plenitud y, brillo en
todos los planos. Tú permites convertirte en un centro radiante para
los hombres, animales y plantas, para todo cuanto te rodea.
•
Mientras el cálido y soleado brillo continúa llenándote, dejas que
tu concentración se encamine al centro del corazón, que se abre
hacia delante en el centro del pecho, a la altura del corazón.
Limítate a percibir esta zona, sin expectativas, sin metas. Tu
concentración activa- el chakra del corazón, que comienza a vibrar
con suaves ondas de energía giratoria. La suavidad de su vibración
hace surgir en su interior un resplandor de color rosado con un aura
verde luminosa. Se siente como una delicada flor de luz embutida en
una corona de hojas verdes. Mientras tu atención continúa vagando
por ella, sientes como esa flor comienza lentamente a abrirse sin
parar, hasta revelar en su centro un corazón de luz dorada. De la
flor de tu chakra cordial emana una radiación amorosa que te
envuelve en una vibración de amor y armonía. Te sientes como llevado
por tiernas manos angelicales con espíritu amoroso hasta el último
de tus tendones. Te vas abandonando a esta suavidad y a esta amorosa
comprensión...
Ahora
sientes como del centro dorado de tu corazón emerge una honda
alegría, una sonrisa, una felicidad interior. Es como si de allí
surgiera el sonido de una maravillosa música. Sus vibraciones se van
propagando más y más dentro de tu cuerpo, despertando sus melodías.
Resuenan en tu alma, la llenan de amor y armonía. Llenan el espacio
que te rodea, sus vibraciones se introducen hasta las profundidades
de la creación. Y por doquier retorna a ti, como una respuesta, el
sonido de una música que se unifica con la música de tu corazón en
una sinfonía perfecta. Abre una puerta a otro plano del mundo:
experimentas como una vibración de amor y alegría recorre toda la
creación. Vibras en conjunción con todo lo creado en esa música de
amor divino que todo lo penetra...
Cuando retornas de este viaje, ya no estás solo. A través de tu
chakra del corazón permaneces para siempre unido con el corazón más
intimo de todas las cosas.
•
Mientras la música de tu corazón continúa resonando en ti, deja que
tu concentración se encamine a tu centro del cuello, que presenta
una abertura hacia delante, y una menor hacia atrás*. Limítate a
percibir esta zona, sin expectativas, sin metas. Tu concentración
activa el chakra del cuello. Sientes cómo comienza a vibrar con una
energía infinitamente sutil que gira. La libertad de su frecuencia
hace surgir en su interior una luz azul clara transparente y
resplandeciente. Es la vibración de la vastedad azul del cielo, que
aquí mora en ti. Entonces permites que esta vibración transparente y
luminosa vaya difundiéndose dentro de ti hasta que llena todo tu
ser...
La
luz va haciéndose en ti más brillante y ensanchándose, libre e
ilimitada como la bóveda celeste. Tú cedes todo el espacio que
existe en tu mundo interior y exterior, al igual que el cielo
infinito permite en sí la vida de todas las estrellas, planetas y
astros. Todo en ti y en tu vida recibe su sitio, cosas que perecen y
surge lo nuevo, y tú permites esta danza de la vida en la
maravillosa infinitud que es tu auténtico ser...
Todo
puede ser como es, todo puede ir y venir. En esta libertad y
amplitud de tu conciencia te sientes sano y completo. Un claro
sentimiento de felicidad vibra en ti a través de la ancha bóveda
celeste. Y tú mismo permaneces en silencio, al acecho solo de cuanto
escuchas en tu espacio infinito. Te dejas convertir en un canal para
los mensajes que recibe tu alma más Intima...
Cuando retornas de este viaje, llevas en ti la luz de la inmensidad
del cielo. Te aceptas tal como eres y dejas fluir libremente hacia
el exterior las energías.
•
Mientras perdura en ti la infinitud luminosa y transparente, haz que
tu imaginación se encamine hacia el centro frontal, que se abre
hacia delante en el centro de la frente, justo encima de las cejas.
Limítate a percibir esta zona, sin intenciones, sin metas. Tu
concentración activa el chakra frontal. Observas como comienza a
girar y a vibrar. Sus vibraciones son tan sutiles que apenas se
perciben, y hacen surgir un sentimiento de vivo silencio. De la
profundidad de este silencio comienza a brillar paulatinamente una
luz añil transparente. Es la luz de una noche profunda con su oculta
vivacidad en la infinitud del espacio. Introdúcete con tu percepción
en esta luz, deja que su apacible brillo vaya penetrando tu
conciencia...
Cuanto más tiempo permanezcas concentrado en la luz añil, más
profundos y sutiles experimentarás los planos de su radiación. Su
vibración te serena, te hace receptivo y te amplía. El silencio en
ti es cada vez mayor. Los pensamientos retornan a la superficie de
tu espíritu. Tu conciencia se llena plenamente de la radiación
serena de la tranquila luz. Te vas hundiendo más y más en la paz
azul y te nutres de la fuente omnipresente de esa luz, del origen
del que mana. Es una zona de perfecto silencio dentro de ti, en la
que tú permaneces también en completo silencio, con absoluta
concentración. En este plano sosegado del ser habita un saber que
viene a ti como intuición, en imágenes, sonidos, sensaciones o
intuiciones inmediatas. Aquí estás unido con la inteligencia,
cósmica, te abres al espíritu universal que actúa en ti y en toda la
creación...
Cuando retornas de este viaje, atraviesas la vida con una verdad
mayor, con una silenciosa franqueza por la verdad oculta tras las
manifestaciones exteriores del mundo.
•
Mientras perdura en ti el profundo y receptivo silencio, deja que tu
atención se encamine hacia el chakra coronal, que se abre hacia
arriba encima de tu cabeza y en el centro. Permanece allí sin
intenciones, sin metas. Tu concentración va abriendo con absoluta
lentitud esta puerta, que irradia una luz transparente de color
lila. Es como si pisaras un lugar sagrado, un templo de luz lila que
se abre hacia arriba. Y en la abertura se vierte una nueva luz
blanca y radiante que encierra simultáneamente todos los colores.
Como una ducha rocía su bendición sobre ti. Todos tus poros se van
abriendo, la van absorbiendo hasta que te llena completamente...
Es
una luz sin límites ni tiempo. Notas que desde su inicio ilumina tu
interior como si fuera el corazón más Intimo de toda la creación. En
esta luz perfecta eres uno con el ser divino omnipresente. Su brillo
es absolutamente sereno y contiene toda la música. Está lleno de
paz, como el instante de la salida del sol, y, sin embargo, oculta
toda la danza de la vida; en su infinita presencia. Paz en esa luz
para dar y tomar. Aquí estas en casa, aquí has llegado a la meta de
tu viaje...
Algo
de esa luz continuará brillando para siempre en ti. Deja que ilumine
con su brillo tu vida y tu mundo.
•
Ahora dirige tu concentración a tu cuerpo. Respira algunas veces
profundamente, estírate y desperézate hasta que te encuentres otra
vez aquí y ahora... Tómate tu tiempo antes de abrir lentamente los
ojos...
Algo
de tus vivencias continuarán resonando en ti y cambiarán tu vida.
Pero ese cambio ocurrirá por sí solo. Acéptalo sin forzar. Cada vez
que lo sientas puedes iniciar de nuevo este viaje. Pero deja a tu
alma tiempo suficiente para procesar e integrar estas vivencias. Tu
viaje será un poco distinto cada vez. Si lo realizas regularmente,
tus experiencias serán más profundas y claras con el paso del tiempo
y se realizarán cada vez más en la vida diaria.
Anexo
Resumen de
correspondencias

Resumen de
correspondencias