Las
influencias de la epífisis no se han esclarecido del todo
científicamente. Con gran probabilidad influye en la totalidad del
organismo. Cuando falla esta glándula se produce una madurez sexual
prematura.
Correspondencias astrológicas:
Capricornio/Saturno:
Intuición, concentración en lo esencial, penetración de la materia
con luz divina.
Piscis/Neptuno:
Disolución de los límites, entrega, unificación.
Misión y
funcionamiento del séptimo chakra
El
chakra coronal es donde se asienta la perfección suprema del hombre.
En algunos escritos legados por la tradición se representa en vilo
sobre la cabeza del hombre. Brilla con todos los colores del arco
iris, pero el color predominante es el violeta. La flor exterior del
chakra consta de 960 pétalos. En su interior se encuentra una
segunda flor de 12 pétalos, que irradia luz blanca entreverada de
rayos dorados.
De
forma similar a como la luz incolora reúne todos los colores del
espectro, en el chakra supremo se reúnen todos las energías de los
centros inferiores. El chakra coronal es la fuente y el punto de
partida para la manifestación de todas las restantes energías de los
chakras. Aquí estamos unidos con el ser divino sin atributos y
amorfo, que contiene en sí todas las formas y atributos no
manifestados.
Es el
lugar en que nos encontramos como en casa: desde aquí partió nuestro
viaje hacia la vida, y aquí regresamos al final de nuestra
evolución. Aquí vivimos y nos experimentamos a nosotros en Dios, nos
hemos hecho uno con el origen divino del que procedemos. Nuestro
campo energético personal está fundido con el campo energético
universal.
Todo
cuanto captamos, primero intelectualmente y después intuitivamente,
adquiere ahora una comprensión completa. El conocimiento que
obtenemos a través del chakra coronal va más allá aún del que nos
proporciona el tercer ojo, puesto que ya no estamos separados del
objeto de la percepción. Vivimos las diferentes manifestaciones de
la creación, entre las que también se encuentra nuestro cuerpo, como
un juego de la consciencia divina con la que nos hemos unificado.
La
vía para el desarrollo del chakra supremo está indicada someramente
por la radiación violeta. El violeta es el color de la meditación y
de la entrega. Mientras que en la activación de los seis centros
energéticos inferiores podíamos influir de forma concreta, aquí sólo
podemos abrirnos y convertirnos en receptáculo.
Mediante el despliegue del séptimo chakra se disuelven también los
últimos bloqueos limitadores de los restantes chakras, y las
energías comienzan a vibrar con las frecuencias más altas de que son
capaces. Cada chakra se convierte en un espejo del ser divino en su
plano especial, expresando así el potencial supremo de que dispone.
Tan
pronto como el chakra coronal está completamente despierto, su
misión, recibir las energías cósmicas, ha concluido. Ahora es él
mismo el que emite energías. Para ello el «cáliz de la flor» se
abomba hacia fuera y compone una corona sobre la cabeza.
Funcionamiento
armónico
En el
séptimo chakra no hay bloqueos en sentido auténtico. Únicamente
puede estar más o menos desarrollado.
Cuando el chakra coronal comienza a abrirse, vivirás instantes cada
vez más frecuentes en los que la separación entre tu ser interior y
la vida exterior se anula. Tu conciencia está completamente en calma
y distendida, y en esa calma vives tu auténtica esencia como el ser
puro omnipresente, en el que existen todas las cosas.
A
medida que se va desplegando el chakra coronal es más frecuente la
aparición de estos momentos, y cada vez se experimentan con más
claridad, hasta que se convierten en una realidad permanente. Cuando
tu ser esté maduro para ello, esta iluminación definitiva puede
aparecer súbitamente, y no existe camino de regreso en tu evolución.
Tienes la sensación de haber despertado de un largo sueño y de estar
viviendo la realidad sólo ahora. En tu camino hasta allí te has
convertido en un recipiente vacío, en cuyo receptáculo vacío se ha
vertido el ser divino hasta ocupar su último rincón. Ahora sabes que
esto es tu auténtica esencia, la única realidad permanente. Tu «yo»
individual se ha convertido en el «yo» universal: En tu actuación
realizas la intención del creador, y la luz que tú irradias abre el
corazón de todos los seres que son sensibles a la presencia divina.
Si ahora quieres saber algo, no necesitas más que dirigir tu
atención a ello, puesto que todo existe en ti en el ser divino con
el que te has hecho uno. Así, la creación es un juego que se consuma
en la infinitud de tu propia conciencia.
Conoces que incluso la materia sólida no es otra cosa que una forma
mental en la conciencia divina, y que como tal no existe en el
sentido auténtico. Todo lo que has considerado real se convierte en
una ilusión. Vives el vacío máximo: pero este vacío es idéntico a la
plenitud máxima, puesto que es vida en su esencia pura. Y esta
esencia divina de la vida es pura felicidad.
En
los años en que, debido a los ciclos vitales, existe una apertura
especial para las energías del chakra coronal, recibes la
oportunidad de adquirir en el marco de tu anterior evolución una
profundidad de conocimiento y una totalidad que hasta entonces no te
parecía posible. Las meditaciones y los sentimientos de entrega a
Dios pueden darte más que en ningún otro momento intuiciones de tu
origen divino y provocar vivencias de la unidad. De forma que
deberías aprovechar esta oportunidad para ir hacia el interior más
que nunca.
En
este contexto, consideramos también interesante el hecho de que las
fontanelas de un bebé continúen abiertas desde los primeros 9 a 24
meses de vida. En la primera época de su existencia terrenal, lo
niños continúan viviendo en la conciencia de una unidad indivisa.
Repercusiones de
un séptimo chakra predominantemente cerrado
Como
hemos visto, la apertura y armonización de los chakras descritos
hasta ahora pueden transmitirnos una gran plenitud de conocimiento,
experiencias y capacidades. Pero sin la apertura del chakra coronal
siempre tendrás la sensación de separación de la plenitud del ser, y
por ello no estarás totalmente libre de la angustia. Por esta
angustia, en los chakras se seguirá manteniendo un resto de bloqueos
residuales. Los chakras no podrán desplegar toda la amplitud de sus
posibilidades, y las energías individuales no vibrarán en perfecta
consonancia con la intención del creador, y, por lo tanto, no habrá
plena armonía entre ellas.
Si en
los años en los que se va aproximando la evolución del chakra
coronal (ver ciclos vitales) no te abres a las verdades
espirituales, en esa época pueden aparecer sentimientos de
inseguridad y desorientación. Deberías interpretarlo como una
llamada de atención para mirar más hacia el interior. Probablemente
también tomes conciencia de una cierta falta de sentido de tu vida
anterior. La angustia ante la muerte puede aparecer igualmente con
más claridad en tu conciencia. Tal vez intentes suprimir estos
sentimientos corrosivos refugiándote en un buen número de
actividades o cargando sobre ti nueva responsabilidad, para probar
que eres imprescindible. Pero ocurre con no poca frecuencia que las
personas en este estadio atraen hacia sí una enfermedad que les
obliga al reposo. En caso de que no prestes atención a los mensajes,
probablemente en tu vida posterior te quedarás estancado en las
exterioridades y en las limitaciones de tu «yo» personal.
Posibilidades de
purificación y activación del séptimo chakra
Experiencia
natural
La
amplitud e inmensidad, la proximidad al cielo y la liberación de los
acontecimientos de tu vida personal, que puedes experimentar en la
cima solitaria de una montaña elevada, son los más adecuados para
favorecer una apertura de tu chakra coronal.
Terapia por el
sonido
Forma
musical:
La música para el chakra coronal es el silencio. En el silencio todo
nuestro ser está extremadamente vigilante y receptivo para el sonido
divino que resuena a través de toda la creación y que representa la
fuerza del amor y de la armonía en todas sus manifestaciones. Pero
cualquier música que te lleve a este silencio, que te prepare a él o
te introduzca en él, es adecuada para el chakra coronal.
Vocal:
El sonido «m» abre el chakra coronal. En la India se considera
también una vocal. La «m» se entona en la clave de SI de la escala.
Es como un zumbido perenne, sin limites y sin estructura. Así,
representa la unidad indivisa, la conciencia pura, amorfa e
ilimitada, en la que están contenidas en forma latente todas las
formas.
Mantra:
OM
Cromoterapia
El
violeta y el blanco actúan abriendo y ensanchando el chakra coronal.
El
color violeta provoca una transformación del espíritu y el alma y
los abre a dimensiones espirituales. Disuelve limitaciones y puede
llevarte a la vivencia de la unidad cósmica.
El
color blanco contiene el espectro entero con todos los matices
cromáticos. Integra los diferentes planos de la vida en una
totalidad jerárquicamente superior y abre el alma a la luz al
conocimiento y a la curación divinos.
Gemoterapia
Amatista:
El fuego rojo de la actividad y la luz azul de la sensibilidad, del
silencio y de la amplitud se unen en la amatista en una nueva
fuerza. La amatista proporciona una tranquilidad llena de vida en la
que se disuelven las angustias y las inarmónicas, y transmite
confianza y entrega a las fuerzas del universo. Dirige el espíritu
hacia la infinitud y favorece la meditación y la inspiración.
Cristal de roca:
El cristal de roca guía al hombre a una totalidad mayor que aúna en
sí armónicamente la variada multiplicidad de la vida. Aporta
claridad y luz al espíritu y al alma y promueve el conocimiento
espiritual. Ayuda al alma a unirse con el alma universal. Además,
disuelve los estancamientos y bloqueos, proporciona protección y da
nueva energía.
Aromaterapia
Olíbano:
No es casual que el incienso, que se obtiene de la resina del
olíbano, sea el medio clásico utilizado en las ceremonias religiosas
para hacer sahumerios. Su aroma tiene un efecto sublimador sobre el
espíritu y el alma y purifica la atmósfera. Permite dejar atrás lo
cotidiano, profundiza la capacidad de la fe y eleva el alma a un
plano donde puede convertirse en receptáculo para la luz divina.
Loto:
La flor de loto es en Oriente un símbolo de belleza y perfección
espiritual. Hundiendo sus raíces en el lodo se eleva con su flor por
encima de él. Igualmente, un hombre completo que vive en el mundo;
sin embargo, su auténtica esencia permanece intacta y es una con
Dios. La luz y la armonía irradian partiendo de él y difunden al
mundo amor, alegría y conocimiento. El aroma de la flor de loto
porta este mensaje intrínsecamente. Dirige al alma sensible y
dispuesta por el camino hacia la unidad con Dios.
Para la
comprensión de las correspondencias astrológicas
EN la
bibliografía especializada encontramos las más diversas
correspondencias de los planetas y las constelaciones con cada uno
de los chakras. Evidentemente, hay varios sistemas que parten de
diferentes premisas. Por ejemplo, a los planetas y las
constelaciones se les asignan determinados colores. A través de
estas correspondencias cromáticas podemos extraer conclusiones sobre
los chakras relacionados, puesto que cada uno de ellos también tiene
una determinada radiación cromática. Otros sistemas parten de los
elementos, que están en correspondencia tanto con las constelaciones
como con los chakras. Otras posibilidades son las que ofrecen las
correspondencias de los órganos y partes del cuerpo con los planetas
y constelaciones, lo que nos permite sacar conclusiones sobre las
correspondencias con los chakras. Con frecuencia encontramos también
una combinación de varios sistemas diferentes. Otro sistema asigna
los siete planetas de la astrología clásica (Sol, Luna, Mercurio,
Marte, Júpiter y Saturno) a los siete chakras. Aquí se acentúa el
hecho de que las correspondencias varían en una evolución superior
del hombre, con lo cual también se incorporan los planetas
transatúrnicos (Urano, Neptuno y Plutón), que no fueron descubiertos
hasta tiempos recientes.
Pensamos que todos y cada uno de estos sistemas tiene una cierta
validez y que reconoce determinados aspectos del campo de
manifestación de cada chakra.