Si
los efectos positivos de la terapia por los chakras deben ser
duraderos, deben ir emparejados con un proceso interno de maduración
y crecimiento. Para conseguirlo, te rogamos que tengas en cuenta lo
siguiente:
1)
Selecciona una o varias de las formas de terapia con chakras que
hemos mostrado y que te resulte más evocadora, y practícala con la
máxima regularidad posible. Selecciona tu propia medida. Sólo de
esta forma es posible un desarrollo continuado.
2)
Si durante una terapia con chakras se desatan bloqueos en los
chakras, es posible que vuelvas a revivir las experiencias o
sentimientos que causaron los bloqueos. También pueden aparecer
provisionalmente enfermedades crónicas manifestadas de forma aguda:
de modo semejante a como ocurre la deseada reacción curativa en
diferentes métodos de curación naturales.
Deja
que estas reacciones se produzcan solas sin intervenir y sin
enjuiciarlas. No reprimas ni tu risa ni tus lágrimas. Todo cuanto
experimentes en ellas es un aspecto necesario y valioso de la
depuración natural de tus chakras. Tú mismo notarás cuándo uno de
estos procesos de depuración es demasiado intenso para ti. En tal
caso, deja que el tratamiento vaya remitiendo suavemente y permanece
aún un rato sentado o tumbado, prestando tu más fervorosa atención a
los procesos que se producen en tu cuerpo y tu alma: hasta que dejen
de proyectar sus sombras sobre ti.
3)
Presta especial atención a la apertura y armonización del chakra
cordial, que constituye el punto central del sistema de chakras,
puesto que en él está el amor que te abre a la vida y a otras
personas, un amor que es capaz de neutralizar todas las tensiones
que podrían volver a cerrar tus chakras. Abriendo el chakra cordial
puedes conseguir que también permanezcan abiertos los demás chakras
y que su potencial pueda expresarse de la mejor forma posible.
4)
Estáte atento para integrar en tu vida diaria todas las experiencias
que te aporta la paulatina apertura de los chakras. No rechaces
nada; contempla todo con franqueza y amor. Sólo así podrás entender
los mensajes y aprovecharlos para tu vida y tu desarrollo.
Antes
de pasar a tratar detalladamente cada una de las formas de terapia,
nos gustaría avanzar algo fundamental para su comprensión: en el
inicio de nuestra creación encontramos energía consciente, pura e
ilimitada, una energía que aún no se ha manifestado, que es aún
amorfa y sin atributos. Cuando esta forma de conciencia comienza a
vibrar surgen estructuras energéticas que, con sus variaciones y
transformaciones, provocan toda la multiplicidad de fenómenos de la
creación. Cuanto más compactas sean las vibraciones de la energía
consciente original, tanto más concreta y tangible será su
expresión, hasta que finalmente surja de ella la denominada materia
sólida.
Un
principio semejante lo conocemos a partir de la física cuántica.
Ésta describe un campo unificado, un ámbito de mínima excitación de
la materia que contiene en forma latente todos los estados excitados
de la materia, en cuyo exterior se presentan como fenómenos y
provocan el mundo visible.
En el
proceso de la manifestación de la energía consciente fundamental se
desarrollan primero algunos patrones vibratorios fundamentales que
atraviesan toda la creación en todos los planos.
Sabemos que la luz blanca incolora se difracta en los siete colores
del espectro, de cuyas combinaciones se obtiene toda la riqueza
cromática de nuestro mundo. Los mismos patrones oscilatorios
fundamentales que en el ámbito de la luz se manifiestan como colores
determinados. Los encontramos en el mundo de los sonidos, en forma
de sonidos determinados. También aquí existe una escala fundamental
sobre la- que se apoya un número casi infinito de obras musicales.
Lo mismo puede aplicarse al mundo abstracto de los números, al mundo
de las formas y los movimientos (como se manifiesta, por ejemplo, en
la danza), a los reinos vegetal y animal y al imperio de los aromas,
los cristales y minerales, los metales, etc. En la astrología, los
patrones de vibración fundamentales se expresan por los principios
de los planetas y constelaciones concretas, y en el hombre los
encontramos en forma de diferentes cualidades, ideas y sensaciones,
así como en los funcionamientos de determinadas partes del cuerpo y
órganos, que a su vez se corresponden con los chakras respectivos.
A
través de la ley de la resonancia oscilatoria es posible incorporar
también los chakras. Cuando por medio de nuestros sentidos
interiores o exteriores nos fusionamos con un determinado patrón de
vibraciones, se estimula y activa la vibración del chakra
correspondiente.
Vamos
a dar un ejemplo. Mediante la influencia de un tono cromático rosa
suave se despierta en tu chakra cordial una sensación de suavidad y
delicado amor. En el plano de las piedras preciosas, un cuarzo rosa
provocaría una resonancia oscilatoria semejante, y en la música
podría ser, por ejemplo, la suave melodía de un arpa o un violín.
También un toque delicado y amoroso puede provocar en tu chakra
cordial una vibración correspondiente y contribuir a abrirlo y
activar su propia vibración. De esta forma, en todos los ámbitos de
la creación encontrarás manifestaciones que se corresponden con el
principio de la suavidad y del amor delicado y que lo despiertan en
ti.
En
los capítulos que preceden hemos asignado a cada chakra sus
experiencias naturales, colores, piedras preciosas, sonidos y aromas
correspondientes, que pueden utilizarse para una terapia con chakras.
Cuanto más clara, pura y natural sea la vibración del medio que
utilices, tanto más efectiva será para activar la vibración de tu
chakra en su forma pura y original y para neutralizar influjos
negativos o una disfunción del chakra.
Experiencia
natural
La
naturaleza ofrece una cantidad inmensa de posibilidades para actuar
sobre los chakras, purificándolos, armonizándolos o activándolos. La
belleza de sus paisajes, sus aguas, sus animales, sus flores y sus
plantas, se une a las vibraciones de los tres chakras inferiores y
potencia y favorece su funcionamiento original. En combinación con
los tres chakras superiores, la belleza de nuestro planeta ayuda a
manifestar y estabilizar las energías de estos chakras. El cielo,
con sus cambiantes colores, luces y estrellas, ejerce un efecto
ensanchador y elevador sobre los tres chakras inferiores, y ayuda en
su funcionamiento original a los tres chakras superiores. En el
chakra cordial, la belleza del cielo y la tierra se une con sus
vibraciones específicas en el amor.
Deja
que las experiencias naturales actúen sobre ti en una actitud de
silencio interior, de receptividad y de agradecimiento. Esto te abre
y te hace sensible a todos los influjos curativos amplificadores y
propicios para la vida.
Concéntrate con toda cautela en el chakra correspondiente mientras
te imaginas que a través de ese chakra acoges en ti la experiencia
natural concreta. Deja que emerjan en ti todos los sentimientos y
sensaciones: son expresión del efecto purificador y activador que la
experiencia natural consciente ejerce sobre tu chakra
Terapia por el
sonido
El
sonido son vibraciones que se hacen audibles. Si nuestro sentido del
oído tuviera un mayor alcance y pudiera percibir todas las
frecuencias con cualquier intensidad, oiríamos la música de las
flores y las plantas, de las montañas y los valles, el cántico del
cielo y de las estrellas, al igual que la sinfonía de nuestro propio
cuerpo.
Los
conocimientos de la moderna ciencia confirman todo lo que los
místicos y sabios de todas las culturas sabían y han utilizado para
la armonización, curación y ampliación de la conciencia del hombre:
toda la vida de la creación es sonido. El hombre y su mundo han
surgido por sonidos y son mantenidos por ellos.
La
ciencia nos confirma que todas las partículas del universo, al igual
que todas las fuerzas de radiación, todas las fuerzas naturales y
cualquier información, reciben sus propiedades específicas por su
estructura musical: por la frecuencia y el patrón, así como por los
armónicos superiores de sus vibraciones específicas.
Efectivamente, el universo, de los miles de millones de posibles
vibraciones físicas, elige con una frecuencia abrumadora (relación
de uno a un millón) las pocas que poseen carácter armónico, las
proporciones de las series de armónicos, de las escalas mayores, y
en más raros casos, de las escalas menores, de las escalas de música
sacra, de los ragas indios, etcétera.
Por
ejemplo, los protones y neutrones del oxígeno vibran en una escala
mayor; en el surgimiento de las plantas verdes vivas a partir de la
luz y la materia se producen tritonos: cada flor y cada brizna de
hierba canta de esta forma su propia canción, y todas estas
canciones suenan conjuntamente armoniosas. Si no lo hicieran así, no
prosperarían juntas, como efectivamente es el caso con algunas
especies de plantas.
Muchos de nuestros conocimientos actuales sobre las plantas debemos
agradecerlos a la moderna espectroscopia fotoacústica. Por ejemplo,
gracias a su ayuda se hizo audible la floración de un capullo de
rosa: un estruendo semejante a un órgano que recuerda los sonidos de
una tocata de Bach. Y la moderna radiotelescopía nos ha confirmado
que también el cosmos está lleno de sonidos, que cada cuerpo celeste
tiene su propio canto. Nuestra música es una imitación de esta
música de la vida. En los servicios religiosos de muchos pueblos
representa una repetición del acto de la creación. Es una energía
importante para la vida que penetra todas las manifestaciones: una
energía que tiene la fuerza suficiente para conservar y renovar la
vida. Podemos aprovecharla para unirnos de nuevo con las fuerzas de
la vida, que son eficaces en el núcleo más íntimo de todas las
cosas, para devolver el equilibrio a nuestras energías y aportar un
estado de armonía con la vida en todo el universo.
No
obstante, no toda la música es adecuada para este fin. Por propia
experiencia, sabemos las diferentes sensaciones que desencadenan en
nosotros los diferentes tipos de música. La música puede tener un
efecto relajador y sedante; puede llevarnos a un estado de
equilibrio y de armonía; puede ser vivificadora e inspiradora; o
también ser superficial y trivial. Los sonidos inarmónicos pueden
incluso provocar nerviosismo y agresividad, o una sensación de
desconcierto o desanimo.
El
efecto de los diferentes tipos de música se hizo palpable
intuitivamente en numerosas demostraciones efectuadas con especies
animales y plantas seleccionadas. Por ejemplo, con música clásica,
las gallinas ponen más huevos, y también las vacas dan más leche;
por contra, con música de rock disminuye rápidamente la frecuencia
de puesta de las gallinas, así como la producción de leche de las
vacas. Las plantas que fueron rociadas durante un largo periodo de
tiempo con música de rock se entristecían y crecían, creciendo en
sentido opuesto al de los altavoces. Por el contrario, ante la
música clásica reaccionaban con un crecimiento más rápido y daban
más hojas y frutos que las plantas del grupo de control que no
fueron expuestas a ningún tipo de música. Las plantas parecen
preferir particularmente la música de Bach. Al oír estos acordes,
algunas especies de plantas se inclinaron hasta formar un ángulo de
35 en dirección al altavoz. La música del sitar árabe parece
ejercer una influencia extraordinariamente positiva. En este caso,
el ángulo de inclinación llegó hasta 60 grados, y las plantas
situadas cerca del altavoz llegaron incluso a envolverlo, como si
quisieran unirse con la fuente de esa música que propiciaba la vida.
A la música folk y country las plantas parecen reaccionar de forma
neutra: no mostraron ningún tipo de reacción que las diferenciara de
las del grupo de control.
Lo
que se aplica a plantas y animales cabe aplicarlo también a los
hombres. Si queremos activar y armonizar nuestros centros
energéticos con ayuda de la música, debemos seleccionarla
cuidadosamente.
En
los capítulos sobre cada uno de los chakras encontrarás suficiente
información sobre el tipo de música que es adecuado para activar y
armonizar cada uno de los centros energéticos. Echa una ojeada a tu
colección de cintas y discos. Probablemente podrás encontrar en ella
algo de música adecuada para los chakras: quizás incluso alguna por
la que sientas predilección para un chakra determinado. Además de
nuestras indicaciones, sigue tu intuición. Al comprar nuevas cintas
o discos, deberías prestar atención a cual de los chakras
corresponde cada música. Elabora tranquilamente unas notas sobre el
tema. De esta forma siempre podrás recurrir rápidamente a la música
correspondiente cuando quieras influir sobre un determinando centro
energético. También puedes construirte tú mismo un viaje musical a
lo largo de los siete chakras grabándote en una cinta trozos de tu
música preferida para cada uno de los centros energéticos, con
fragmentos de 3 a 5 minutos de duración. Haz que cada uno de los
fragmentos musicales comience y termine suavemente. Comienza por la
música para el centro radical y graba los fragmentos que
correspondan a los diferentes chakras hasta el centro de la
coronilla.
Un
viaje musical de este tipo por los chakras puedes encontrarlo en la
cinta o disco compacto titulado Chakra Meditation *. Esta mezcla fue
especialmente compuesta para la terapia y la meditación con chakras.
La primera cara de esta cinta sirve de apoyo para el viaje
fantástico, cuyo texto puedes consultar a partir de la página 215 de
este libro. La otra cara sólo está ocupada con esta música de
chakras. Se basa en el conocimiento de que cada centro energético
tiene asignado un tono determinado de la escala y un modo
determinado:
Do
profundo y Do mayor para el primer chakra;
Re y
Re mayor para el segundo chakra;
Mi y
Mi mayor para el tercer chakra;
Fa y
Fa mayor para el cuarto chakra;
Sol y
Sol mayor para el quinto chakra;
La y
La mayor para el sexto chakra;
Si y
Si mayor para el séptimo chakra.
Además, en la composición de esta música se eligieron instrumentos,
ritmos y cadencias individualmente adaptados a cada chakra para
producir una activación y armonización óptima de los centros
energéticos, y con ello de todo tu ser. Este viaje por el mundo de
los sonidos puedes efectuarlo aisladamente o como apoyo y
complemento a las restantes formas de terapia descritas en el
presente libro.
También es adecuado para este mismo fin la Spectrum-Suite, de Steven
Halpern, que igualmente se compuso teniendo en cuenta los tonos y
modos correspondientes a cada chakra Al igual que muchas otras
composiciones musicales de estilo «Nueva Era», esta música es muy
sencilla. Lo único que exige es lo que se denomina una audición
pura, es decir, una audición liberada de todos los patrones
racionales y sentimentales a que estábamos habituados hasta ahora.
La
obra más amplia que nosotros conozcamos de música chakra es el
Chakra-Orgel*, publicada asimismo en la editorial Windpferd-Verlag.
Está compuesta de siete juegos, cada uno de los cuales contiene unas
instrucciones para la meditación con chakras, una cinta con música
chakra (especialmente adaptada a cada uno de los centros
energéticos) y una introducción hablada para la meditación;
además, para cadachakra hay una mezcla especial de aromas y una
piedra preciosa. Cada cinta tiene una duración de 60 minutos: 30
minutos de música de chakra y 30 minutos de música como introducción
a la meditación.
Para
efectuar la terapia con música de chakras debes sentarte o tumbarte
cómodamente de forma que puedas relajarte.
Si
estás sentado, ten en cuenta que la espalda debe estar recta, para
que las energías puedan fluir sin obstáculos entre los diferentes
centros energéticos.
Ábrete a la música y deja que fluya dentro de ti. Deja que sus
vibraciones modifiquen las vibraciones de tu cuerpo, de tu espíritu
y de tu alma. Deja a un lado tus expectativas e ideas e introdúcete
en su sonido, métete completamente en él. En la primera parte de la
música dirige suavemente tu atención, sin efectuar ningún esfuerzo,
hacia el centro radical, y «observa» lo que allí sucede. Permite
todas las imágenes y sentimientos que la música desencadene en ti.
Experimentarás cómo, a medida que asciendes de un chakra al
siguiente, te vas encontrando cada vez más relajado, y al mismo
tiempo te sientes más vivo y feliz. Tal vez sientas que los sonidos
operan con una intensidad muy particular en determinados centros
energéticos, o quizás percibas claramente los bloqueos en algún
chakra. En tal caso, la siguiente vez puedes favorecer el flujo
energético en ese chakra con algunos cristales de roca (ver el
capitulo correspondiente a la terapia con piedras preciosas).
Cuando la música haya dado su último acorde, disfruta durante un
rato el silencio que se ha producido.- Es un silencio vivo que
probablemente experimentes raras veces. Al igual que la luz incolora
contiene todos los colores, este silencio contiene todos los sonidos
del universo. En este maravilloso y pleno silencio tu alma está
extraordinariamente despierta y dispuesta a captar el sonido divino
que resuena a través de todos los fenómenos, y a las manifestaciones
o revelaciones que esta «voz de Dios» te ofrece.
Para
finalizar, imagínate cómo el silencio parte desde el chakra coronal
y fluye a todos los centros energéticos.
Puedes repetir este baño purificador y vivificante de energía
espiritual todas las mañanas y todas las tardes; o siempre que
sientas necesidad; o, sencillamente, cuando quieras disfrutar.
Si
tienes algún fragmento de música que te guste especialmente porque
te relaja, te tranquiliza, te transporta y te llena de alegría
interior en mayor medida que los demás, también puedes utilizarlo,
como es natural, como apoyo para cualquier otra forma de terapia.
También nos gustarla recomendarte el baile. Una vez que has
compuesto tú mismo un viaje musical a través de los chakras, baila a
sus sones siempre que te sientas con ganas de hacerlo. Deja que sea
tu cuerpo el que encuentre las formas de expresión adecuadas.
Mediante esta danza, vibras al unísono con el juego en movimiento de
la creación en todos los planos. Sus fuerzas pueden expresarse a
través de tu cuerpo y fluir con más intensidad dentro de las
acciones de la vida diaria. Naturalmente, también puedes bailar al
son de la música de cada chakra concreto, si quieres unirte
preferentemente con las fuerzas de este centro energético y
expresarlas activamente
Queremos presentarte sólo dos terapias más relacionadas con el
sonido, o meditaciones con sonido, que también te serán muy
eficaces. Aquí, el único instrumento es tu propia voz, de forma que
las vibraciones te penetren por dentro y por fuera. Además, cada vez
entonarás un solo tono para revitalizar cada uno de los chakras
individualmente.
Por
la teoría de los armónicos sabemos que en cada tono están contenidos
todos los demás, aunque nosotros normalmente no los percibimos
conscientemente. Cuando vibra una cuerda (y también nuestras cuerdas
vocales son como las cuerdas de un instrumento), no vibra sólo la
cuerda entera es decir, el tono fundamental, sino que resuena
también la mitad de la cuerda, es decir, la siguiente octava
superior; y también resuenan los dos tercios de la cuerda, es decir,
la quinta; y resuenan tres cuartos de la cuerda (la cuarta), y un
quinto de la cuerda (la sexta mayor), y cuatro quintos de la cuerda
(la tercera mayor), y cinco sextos de la cuerda (la tercera menor),
etcétera. Esto significa que toda la escala resuena como serie de
armónicos. En la India existen varios instrumentos, que destacan y
acentúan de manera muy especial los armónicos, de forma que puedan
ser percibidos conscientemente por el oído humano. Algo similar
sucede en el canto armónico
Para
nosotros, el conocer los armónicos que resuenan involuntariamente
significa que, con cada tono que entonamos para un determinado
centro energético, también se producirá un efecto sobre todos los
demás centros, de forma que cada vez, además de estimular un chakra
individual, surgirá una armonía con todos los restantes centros
energéticos.
Ambas
formas de la terapia por el sonido puedes efectuarlas sentado o de
pie: si estás sentado, preferentemente en la posición de loto, o en
la posición del sastre o del diamante (de rodillas, con el trasero
apoyado sobre los talones).
La
primera de las formas de terapia por el sonido que queremos
exponerte aprovecha los tonos de la escala que están asignados a los
chakras, así como las vocales del alfabeto, teniendo en cuenta que
en la India la «m¨ también se considera vocal. El efecto de las
vocales puedes consultarlo en los capítulos dedicados a los chakras.
Entona las vocales al espirar. Canta cada vocal tres veces con
intensidad normal, dirigiendo tu atención al chakra correspondiente,
y deja que el tono entre en resonancia en esa zona.
Comienza con el chakra radical y canta las vocales en el siguiente
orden:
«u» en do profundo para el primer chakra,
«o» cerrada en re para el segundo chakra,
«o» abierta en mi para el tercer chakra,
«a» en fa para el cuarto chakra,
«e» en sol para el quinto chakra
«i» en la para el sexto chakra.
«m» en si para el séptimo chakra.
En
las vocales del alfabeto está contenido todo el cosmos. Te conducen
hacia el interior y hacia el exterior, hacia abajo y hacia arriba, y
están coronadas por la «m¨ de la unidad perpetua.
Puedes recorrer la escala entera una vez hacia abajo y una vez hacia
arriba. Después, permanece un rato en silencio como se ha descrito,
y deja que resuenen las experiencias.
La
última forma de terapia por el sonido: en lugar de las vocales
utiliza los mantras radicales asignados a los chakras. Los mantras
son sílabas meditativas que actúan a través de vibración. Expresan
determinados aspectos de la unidad indivisa divina y unen a los
meditantes con esta fuerza cósmica. Para la meditación con los
chakras se utilizan los denominados mantras bija o mantras
radicales. «Bija significa energía simiente, fuerza radical, la
fuerza que hay detrás de toda manifestación material. En ellos se
concentran en gran medida las manifestaciones especiales de la
unidad suprema. Vamos a enumerar aquí una vez más los mantras bija
que activan cada uno de los chakras.
LAM para el primer chakra.
VAM para el segundo chakra.
RAM para el tercer chakra
YAM para el cuarto chakra
HAM para el quinto chakra.
KSHAM para el sexto chakra.
OM para el séptimo chakra.
Que
nosotros sepamos, no entra dentro de la doctrina tradicional entonar
los mantras radicales en los tonos de la escala. Pensamos que
deberías probar de qué forma te resulta más agradable y efectivo.
También puedes recitar los mantras interiormente, sin sonido
audible.
Dado
que las dos terapias por el sonido descritas en último lugar (o
meditaciones por el sonido) requieren muy poco tiempo, puedes
practicarlas con facilidad todos los días. Al hacerlo es mejor que,
al igual que en todas las demás formas de terapia lleves puestas
ropas lo más naturales posible, y que te rodees dé plantas
naturales. Hemos descrito al principio de este capitulo como todas
las cosas generan su propia música. Estas vibraciones repercuten
sobre nosotros igual que las vibraciones de la música audible y de
los ruidos perceptibles, si bien en una media menor. Generan en
nosotros una resonancia que modifica nuestros propios patrones de
vibración o que puede perturbar su funcionamiento armónico. Podemos
suponer que todas las cosas crecidas y surgidas de forma natural
provocan sonidos armónicos en consonancia entre sí y que nos ponen
en sintonía con la gran sinfonía de la creación. Por contra, las
sustancias y materiales creados artificialmente generarán casi
siempre disonancias, comparables con a los ruidos, con frecuencia
desagradables, que generan las máquinas creadas por el hombre Esto
puede ser una razón por la que las personas sensibles no se sientan
bien ni en el mundo del plástico ni con ropa sintética.
Si
practicas regularmente de la forma descrita una cualquiera de las
terapias por el sonido, sentirás cómo te vas abriendo cada vez más a
la música de la vida.
Para
finalizar este capítulo, quisiéramos decir unas palabras del músico
sufí indio Hazrat Inayat Khan: «La experiencia de la armonía y de la
unicidad puede hallarla un hombre en todas partes: en la belleza de
la naturaleza, en los colores de las flores, en todo en cuanto ve, y
en todo cuanto encuentra a su paso. En las horas de meditación y de
soledad y en las horas en las que está inmerso en el mundo.
Dondequiera que oiga música experimenta una alegría y armonía
plenas. Al derribar los muros que le rodean experimenta la unicidad
con lo absoluto. Este ser uno es una manifestación de la música de
las esferas».
Cromoterapia
Los
colores son sonidos que se han hecho visibles, si bien vibran con
frecuencias mucho más elevadas de las que puede percibir nuestro
oído. Para su percepción, la naturaleza ha creado otro medio: el
ojo. A través de su forma de vibración especifica (longitud de onda
o frecuencia), los colores ejercen sobre nosotros una poderosa
influencia, con independencia del hecho de que lo hagan
conscientemente o no. Siempre estamos expuestos a influencias
cromáticas: fenómeno que comienza con los grandiosos fenómenos de la
naturaleza, el azul del mar y del cielo, el verde de los bosques y
las praderas, el marrón del terruño recién arado, el amarillo de la
arena del desierto, y hasta el cambiante juego de colores de la
aurora y el crepúsculo. Pero también nuestro pequeño mundo
individual está marcado y configurado cromáticamente: a través de
nuestro vestido y nuestra ropa de cama, de los muebles y alfombras
de nuestra vivienda y del puesto de trabajo; incluso el color de
nuestros alimentos tiene sus repercusiones. En todas partes estamos
expuestos a las vibraciones cromáticas, cuyo efecto se percibe
consciente o inconscientemente.
Utilizar los colores consciente y sensatamente, o aprovecharnos de
su efecto, es algo que está a nuestro alcance, y que casi debería
darse por hecho. Las diferentes vibraciones cromáticas influyen
sobre nosotros en gran medida a través de los chakras. En los
capítulos dedicados a cada uno de los chakras de este libro se
describen los colores que están en estrecha relación con el chakra
mencionado. Básicamente, son los colores espectrales de la
difracción de un rayo de luz, de los que se asigna uno a cada chakra.
Todos nosotros conocemos esta difracción de la luz, que se produce
cada vez que un rayo de luz incide sobre un vidrio con un ángulo
determinado, o también sobre un prisma fabricado especialmente para
este fin.

Un rayo de luz
blanca se difracta cuando atraviesa un prisma, descomponiéndose en
los siete colores del espectro, que se hacen visibles con sus
frecuencias o longitudes de onda diferentes. Al mismo tiempo se
representa su correspondencia con los chakras
En la naturaleza
estos colores se hacen visibles cuando atraviesan una gota de lluvia
o de rocío, y en el arco iris podemos contemplar este espectáculo en
su forma más sublime. En él tenemos todos los colores espectrales en
su forma más pura. Y cuando curamos con colores, éstos deberían ser
también lo más puros posible.
En la
práctica terapéutica utilizamos con frecuencia una lámpara de
cromoterapia especial, en la que colocamos planchas de cristal
tintadas mediante las que irradiamos voluntariamente a los
pacientes. Incluso esta simple medida revela ser muy eficaz. Mejor
aún serla un radiador cromático especial, con el que podrían
irradiarse de forma óptima y simultánea los siete chakras.

Hasta ahora no conocemos un aparato semejante, por lo
que aquí hacemos un esbozo a título de sugerencia:
Naturalmente, también puedes utilizar una lámpara de escritorio
absolutamente normal con una lámina de papel de color situada
delante (cuidado con el calentamiento: ¡peligro de incendio!), e
irradiar con esa luz la zona de cada chakra por ejemplo, durante
5-10 minutos, o incluso el cuerpo entero.

Una posibilidad
altamente interesante de la cromoirradiación es la que ofrece desde
hace algunos años el gemólogo Joachim Roller. Este investigador
desarrolló un pequeño radiador puntual en cuya parte delantera se
encuentran diferentes piedras preciosas, de forma que el rayo de
luz, al estar focalizado en haz y atravesar la piedra preciosa,
alcanza una cualidad vibratoria específica y óptima. Cada uno de los
radiadores con piedra preciosa pueden ajustarse de tal forma que,
por ejemplo, permiten adaptarlo individualmente a una persona
sentada. El principio de esta aplicación especial se basa en el
principio de los conocimientos ayurvédicos, de los que Joachim
Roller se ocupó en sus dilatados años de estudios.
Su
consecuencia terapéutica, demostrada en varios simposios, habla por
sí sola. Él oferta este irradiador de piedras preciosas como juego
de elementos para trabajar con chakras, o también individualmente.
No son baratos, pero, a pesar de ello, muy recomendables para la
terapia de los chakras.
Con
todo, los conocimientos del especial efecto de la luz filtrada no
son nuevos. Ya los antiguos egipcios, e incluso los griegos,
utilizaban las vibraciones cromáticas de forma controlada y
consciente para curar a los pacientes. Dependiendo de la dolencia
del paciente, se colocaba a éste en una estancia con grandes
ventanales que se cubrían con telas de colores, por ejemplo, azules,
rojos o violetas. La luz incidente del sol alcanzaba una nueva
cualidad vibratoria que repercutía positivamente en determinadas
enfermedades, de forma tanto física como psíquica y anímica. Estamos
seguros de que este método continúa siendo practicable hoy día. En
nuestras iglesias encontramos a menudo grandes vidrieras que dan una
nueva cualidad a la luz incidente. Suponemos que los antiguos
arquitectos de las construcciones sagradas conocían este efecto, y
que utilizaban los colores reflexivamente y con conocimiento del
tema.
Irradiador de
piedras preciosas.
Es
evidente que el color de nuestra ropa (también de nuestra ropa
interior) ejerce una gran influencia sobre nuestro bienestar. Si
quieres activar un chakra, lleva ropa del color idóneo para él en la
zona correspondiente. También puedes ejercer una clara influencia
sobre tu bienestar con el color de la lencería de cama. Por ejemplo,
si te sientes permanentemente débil y falto de energía, podrías
emplear papeles pintados rojos y cortinas rojas, y colocar un buen
número de flores rojas a tu alrededor. También los alimentos,
especias y bebidas rojos son adecuados para fortalecer un primer
chakra débil. El zumo de remolacha, que ayuda en caso de anemia,
tiene sentido también desde el punto de vista de la cromoterapia. A
fin de cuentas, nuestra fantasía no tiene limites en la aplicación
de la cromoterapia: siempre que tengamos en mente al mismo tiempo el
esquema fundamental cromático de los chakras.
Deberíamos pensar que toda la creación está estructurada según
determinados principios cromáticos razonables. No es ninguna
casualidad que nuestra sangre sea roja, es decir, que presente el
mismo color que las ascuas de fuego o que un volcán. El color rojo
siempre está relacionado con la energía y la actividad: da lo mismo
que una rosa roja atraiga a un insecto para la polinización o que
las luces de neón rojas de un bar animen a sus clientes a
actividades sexuales; es siempre un único e igual principio el que
se esconde tras ello. Conocemos el concepto de «barrio chino»* para
aquellos barrios de la ciudad en cuyos establecimientos se puede
encontrar el amor a cambio de dinero. En el ámbito de la sexualidad,
el color rojo expresa el instinto puramente físico. Por contra, el
color naranja, al estar relacionado con el segundo chakra, invita
más al placer de una sensualidad más refinada, que conduce a una
alegría vital más profunda; invita a un erotismo en el que también
desempeñan su papel los sentimientos del amor. A este respecto, nos
parece interesante el hecho de que el color preferido de los adeptos
de Bhagwan fuera durante muchos años el color naranja. Estos
pocos ejemplos nos permitendarnos cuenta de que, al menos
parcialmente, se conoce y aprovecha el efecto de los colores. Y
esto ocurre, sin embargo, sólo en unos pocos ámbitos de nuestra
existencia. Una premisa óptima para un aprovechamiento tan sencillo
como efectivo de las vibraciones cromáticas sólo se da cuando
conocemos las correspondencias cromáticas de los siete chakras
principales y las aprovechamos sensatamente a la luz de la doctrina
de los chakras.
¿Quién intentaría continuar atizando un volcán? Pues en la vida esto
sucede muy a menudo. Queremos darte un ejemplo extraído de nuestra
propia vida. Un día vino a la consulta de Bodo una monja que se
quejaba de determinados problemas en la zona dorsal inferior. Cuando
se tumbó en la mesa de tratamiento, a Bodo le extrañó la ropa
interior de color rojo chillón que llevaba, pues para esta religiosa
resultaba casi imposible expresar libremente hacia fuera su
sexualidad. Lo que se había producido era una masiva sobrecarga de
energía en la zona terminal de la columna vertebral (primer chakra).
De tal forma que el color de ropa interior que llevaba estaba
contraindicado.
Si
esta mujer se hubiera expuesto, por ejemplo, a la acción de
vibraciones cromáticas violetas, habría encontrado una ayuda para
transformar «espiritualmente» su sobrecarga energética, y con el
azul habría podido amortiguar ligeramente estas energías, o
neutralizarlas.
En
este ejemplo nos damos cuenta claramente de cuál es el alcance de
las vibraciones cromáticas; y como la imagen de una monja con ropa
interior de color rojo chillón no es fácil de olvidar, te hemos
contado esta experiencia, ya de por sí extraordinaria.
Conociendo las relaciones que existen entre los colores y nuestros
centros energéticos, podemos aplicar de forma consciente y dirigida
las vibraciones cromáticas. Si, por ejemplo, queremos activar
nuestro chakra cordial, lo mejor es que pongamos muchos acentos
cromáticos en el rosa suave: podemos colocar flores rosas en la
vivienda y en el puesto de trabajo, llevar ropas preferentemente de
color rosa, o incluso llevar las tantas veces citadas «gafas rojas»
a través de las cuales vemos efectivamente el mundo de color de
rosa. También existen bombillas rosas, velas de color rosa o incluso
aditivos para el baño del mismo color, y si nos preparamos un yogur
o un pudín, ¿por qué no también rosa? Como joya, llevaríamos el
cuarzo rosa, por ejemplo; y en la mesilla de noche, en el escritorio
o en la cocina podríamos colocar algunas piedras preciosas de color
rosa.
Si
quieres rodearte continuamente de este color delicado para el
corazón, puedes colorear de rosa tu vivienda o incluso una
habitación que elijas: con cortinas, alfombras, papeles pintados y
tapicería puedes poner los contrapuntos cromáticos adecuados. -
En
nuestra cultura el rosa es el color preferido para los vestidos de
las niñas recién nacidas, y en las mujeres adultas, el rosa es un
color muy apreciado para la ropa intima. Evidentemente se considera
una cualidad muy femenina desarrollar los refinados impulsos del
amor en el chakra cordial. Aquí quisiéramos animar a los hombres a
saltarse las convenciones y a que se rodeen también de impulsos
cromáticos rosas si les parece indicado. Si no ves ninguna
posibilidad de exponerte conscientemente a una vibración cromática
predilecta, deberías decidirte por el blanco incoloro o por la luz
blanca, pues, como ya se ha mencionado, la luz blanca pura (no luz
de neón) contiene en sí todo el espectro cromático, y, por tanto, el
color que eventualmente puedas usar. Llevando ropa de color blanco,
o incluso exponiéndote a la radiación de la luz solar natural, estás
aprovechando automáticamente todo el espectro cromático. Esta forma
de aplicación ya era conocida entre los antiguos egipcios y los
griegos: colocaban a sus enfermos al sol durante el día, o los
envolvían en túnicas blancas.
Un
efecto opuesto es el que tiene el color negro, que posee la menor
vibración cromática; por lo tanto, constituye la aplicación
cromática menos favorable de todas las posibles. Llevar
permanentemente ropa negra conduce a una sensible amortiguación de
todas las funciones de los chakras, y quien sea «un carácter lábil»
pronto lo notará, aun cuando esta ropa esté precisamente ahora de
moda.