Llama Violeta

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EL GRAN LIBRO DE LOS CHAKRAS

MEDITACIÓN CROMÁTICA DE LOS CKAKRAS

SHALILA  SHARDOM Y BODO  J.  BAGINSKI 

 

Una meditación cromática con los chakras

            «Entiendo por genio la fuerza del alma, que piensa y forma ideas»

 ARISTÓTELES (384-322 a.C.)

            Todas las posibilidades de aplicación sobre las que hemos hablado son los denominados «métodos externos», con los que puedes abrirte a influencias provenientes del exterior y dejar que influyan sobre ti. Sin embargo, existen otras posibilidades excelentes de «interiorizar» colores.

Esto exige un cierto grado de actividad por tu parte. Aquellas personas que por su carácter les gusta influir activamente en su destino, a menudo sienten éste como la posibilidad más eficaz de influir positivamente sobre sus chakras.

 

            La palabra mágica es aquí «visualización». Significa que con nuestra energía espiritual hacemos surgir una imagen interior. Ésta es una facultad natural de todas las personas, y, por tanto, no resulta tan difícil practicarla. Este método ya ha sido utilizado con gran éxito por muchos médicos y psicólogos, entre otras en la oncoterapia. También se utiliza con frecuencia el término «imaginación», que puede entenderse aproximadamente como la fuerza de formar imágenes dentro, la capacidad de ver interiormente o como una fantasía creativa y dirigida. Lo interesante del tema es que nuestro espíritu dispone efectivamente de la posibilidad de hacer que se hagan realidad ideas figurativas intensas. Lo importante es que podamos afirmar plenamente la imagen interna. Es decir, que queramos transportarla realmente a la realidad.

            La mayoría de los hombres dominan bastante rápidamente la técnica de la visualización; otros necesitan algo de práctica, pero el esfuerzo merecerá la pena con toda certeza.

            A este respecto es interesante observar que, sobre todo, son las personas en cuyo horóscopo predominan fuertemente los símbolos del fuego (Aries, Leo y Sagitario) a quienes les resulta particularmente sencilla la visualización. Por la teoría de los chakras sabemos que al elemento fuego le corresponde la función sensorial de la visión. Las personas que más dificultades tienen con la visualización son las que tienen una dominancia de símbolos de la tierra (Tauro, Virgo y Capricornio). Para ellos, en general, es más conveniente la aromaterapia, puesto que al elemento tierra le corresponde el sentido del olfato. De modo que para toda persona hay algún ámbito en el que se siente particularmente cómoda, y otros con los que antes tendría que familiarizarse. Así lo ha determinado la «madre naturaleza», y es totalmente razonable.

            Todo cuanto necesitamos para la visualización lo llevamos ya dentro de nosotros. No necesitamos para ella ningún medio auxiliar exterior, y sólo cuesta un poco de tiempo. Nuestros chakras reaccionan rápidamente a las imágenes interiores que nos formamos, y mediante la visualización cromática tenemos una posibilidad certera, y ante todo de máxima eficacia, de influir sobre ellos positivamente.

            Para efectuar la meditación cromática sobre los chakras, sentémonos cómodamente pero con la espalda recta, de forma que la columna vertebral esté lo más recta posible (también puede hacerse el ejercicio tumbado, o de pie), cerremos los ojos y dejemos que interiormente nos venga la calma. La respiración debe ser sosegada y regular. Cuando nos asalten los pensamientos, dejémosles que sigan fluyendo sin prestar atención. Así, gozaremos de algunos minutos de silencio Estaremos más tranquilos cada vez y nos abandonaremos totalmente al sentimiento de silencio y seguridad interiores.

            A continuación dirigimos nuestra atención a la zona del primer chakra, que se sitúa en la base de la pelvis y se abre hacia abajo. Allí hacemos surgir una pequeña chispa de luz roja, que paulatinamente va haciéndose más y más grande cada vez, convirtiéndose lentamente en una esfera de luz roja luminosa y radiante. Esto puede durar aproximadamente un minuto, o algo más; el tiempo es accesorio, sólo es importante la imagen: y cuanto más tiempo seamos capaces de fijar esta imagen, tanto más intensa será la energía de este ejercicio Cuando la imagen interior parezca desvanecerse, recógela otra vez con toda tu inocencia ante tu ojo espiritual, sin presión y sin coacción. Contémplalo todo más bien como un juego. Sin embargo, se trata de un juego de un tipo muy especial. Es un juego con las fuerzas originales del cosmos, con las leyes regulares de la manifestación.

            Pero aquí prestamos atención también a nuestros limites interiores. Habitualmente notaremos cuándo es suficiente En general, dos o tres minutos de visualización son más que suficientes. No pretendemos sobrecargar nuestros chakras, sino activarlos armónicamente. De forma que cuando hayas visualizado lo más claramente posible esa esfera de luz roja ardiente durante unos minutos en el lugar adecuado, ve dirigiendo tu atención suave y lentamente hacia el segundo chakra. Se encuentra a un palmo y pico por debajo del ombligo. Aplica ahí otra vez un sutil impulso cromático, pero esta vez de color naranja claro. Y otra vez este punto luminoso de color naranja irá haciéndose paulatinamente más trasparente, más claro más grande y más radiante. Intenta también percibir ahora con tus ojos interiores esta hermosa y luminosa esfera de color con la mayor claridad posible, e intenta mantener la imagen el mayor tiempo posible. Todo ello se realiza sin gran esfuerzo puesto que cuanto más natural es el proceso, tanto mejor. Cuanto más transparente y clara sea tu imagen, tanto más eficaz será tu ejercicio. Y cuando te parezca que ha sido suficiente, pasa con toda lentitud al siguiente centro, al chakra del plexo solar, que está situado aproximadamente a dos dedos por encima del ombligo. Aquí tu esfera de color irradiará una luz luminosa color dorado.

            Al cabo de algunos minutos pasa con suavidad y sin esfuerzo al chakra cordial. Aquí nuestra esfera luminosa es de dos colores: rosa en el interior, con una corona verde claro en el borde. Percibe muy claramente estos colores y disfruta de su belleza durante unos instantes, hasta que se instaure un sentimiento de satisfacción y puedas continuar con alegres expectativas.

            Algo más arriba, en la zona del chakra del cuello, visualizamos una nueva esfera luminosa de un azul claro radiante. Tampoco te sientas aquí forzado por nada; ve avanzando siempre según tu propia medida interior, sin exagerar, pues en este ejercicio debes sentirte siempre bien.

            Y nuestro viaje cromático a través del sistema de los chakras continúa: ahora nos encontramos por encima de la base de la nariz, delante de la frente. También aquí aplicamos primero un pequeño impulso cromático, esta vez de un profundo añil, y también aquí se desarrollará a simple vista una magnifica esfera de color radiante. Intentamos fijarla ante nuestro ojo interior lo más claramente posible. En este momento lo único que cuenta es la esfera radiante de color añil.

            Y, por fin, la conclusión: el chakra coronal, de colores violeta y oro; la culminación de nuestro ejercicio. Visualizamos nuestro impulso cromático en el punto más elevado, en el centro y encima de nuestra cabeza. Y también aquí se desarrollan a partir de la pequeña chispa luminosa unos rayos dorados con luz violeta cada vez más claros. Tal vez esta luz brille con más magnificencia que ninguna de las otras. Es un sentimiento maravilloso y exaltador el ser iluminado por esta corona luminosa. Dejamos que los rayos de esta luz iluminen todo el espacio hasta perderse en la lejanía       

            Así hemos hecho irradiar a los siete chakras, y permanecemos todavía un tiempo en silencio antes de volver a abrir los ojos lentamente. Para esta meditación necesitaras aproximadamente 20 minutos.

            Si después escuchas a tu interior, con toda seguridad constatarás que estás tranquilo y equilibrado, pero al mismo tiempo fuerte y lleno de fuerza interior y jovialidad, abierto y protegido, en tu centro y sin levantar los dos pies de la tierra. Tu espíritu ha abierto y equilibrado tus centros energéticos por medio de la vibración cromática visualizada. Así eres dueño de tu cuerpo, pero también de tu cuerpo no material. Esto es lo que has podido experimentar con toda claridad.

            Mientras escribimos estas líneas también hemos efectuado visualmente un recorrido por nuestros chakras, y los hemos activado y armonizado involuntariamente. Un sentimiento igual al que se tiene al final de unas cortas vacaciones, y sólo han sido necesarios unos minutos. Por eso estamos doblemente agradecidos por haber tenido la oportunidad de explicarte esta meditación. Es, efectivamente, una de las posibilidades más asombrosas para autosanar y armonizar cuerpo, espíritu y alma. En la mayoría de los casos, esta vía es mucho más rápida que acudir a la farmacia, y además es un camino natural que podrías recorrer tranquilamente dos veces al día. Naturalmente, esta visualización cromática puedes unirla muy bien con otras formas de terapias con chakras, como la terapia por el sonido, la aromaterapia, los ejercicios respiratorios, etcétera.

            Te rogamos que no te quedes en una compresión intelectual, pues eso sería poco provechoso para ti. Sólo la propia experiencia, la auténtica vivencia interior, puede hacerte avanzar, y hacerlo de una forma maravillosa y, además, sencilla

            Nuestro poder está aquí y ahora, en nuestra conciencia ¡Adelante! ¡Merece la pena!

Gemoterapia

            En todas las culturas superiores conocidas, las piedras preciosas no han sido estimadas sólo por su belleza, sino ante todo por sus poderes curativos y armonizadores. Las piedras preciosas han crecido a lo largo de millones de años en el seno e la tierra, han pasado en la más absoluta oscuridad por un proceso de refinamiento, depuración y purificación, hasta que en su forma definitiva han sido descubiertas y sacadas a la luz por el hombre.

            Las piedras preciosas son particularmente idóneas para la terapia de los chakras. Creados a partir de los elementos de nuestro planeta madre, nos unen con la fuerza protectora, fortalecedora y nutritiva de la tierra. En su radiante belleza son portadoras de la luz en sus colores naturales más puros, y transmisores de energías y cualidades cósmicas.

            Atraen a las fuerzas del cielo y la tierra, las canalizan y las irradian al mundo. Mediante sus estructuras cristalinas, contienen además principios ordenadores que nos unen retroactivamente con el orden cósmico, y tener un efecto armonizador sobre el cuerpo y el alma.

            Si llevas o colocas encima tuyo una piedra preciosa, surgirá en ti una sutil resonancia de vibraciones. Las fuerzas y cualidades universales que continúan descansando en ti o que están bloqueadas, volcadas o distorsionadas, responden a la vibración de las piedras preciosas. Estas fuerzas se despiertan y reavivan en su forma original.

            Para una terapia de los chakras deberías utilizar piedras preciosas de la mejor calidad. Cuanto más trasparentes sean las piedras y más pura sea su estructura, tanto más transparente y pura es también la energía que irradian y que insuflan en ti.

            Antes de su aplicación, las piedras preciosas deben purificarse energéticamente, puesto que no sólo te transmiten energía a ti, sino que también captan sustancias perjudiciales del cuerpo o vibraciones negativas del cuerpo etérico o del entorno. De esta forma te purifican y te protegen. Algunas piedras, al hacerlo, se tiñen o se agrietan. Si es así, no deben seguirse utilizando. En tal caso, puedes devolverlas a la tierra, enterrándolas en ella. Al cabo de algún tiempo, observa tranquilamente si se han recuperado y han recuperado su color y transparencia originales.

            Para depurar energéticamente las piedras preciosas puedes utilizar agua y sal marina. Para una depuración breve es suficiente que las mantengas uno o dos minutos bajo el agua del grifo, y que después las seques bien con un paño de fibras naturales limpio. Las vibraciones purificadoras del agua arrastran las cargas negativas de la piedra.

            Para una limpieza en profundidad deja las piedras varias horas en agua corriente. Lo más idóneo para ello es un arroyo de aguas naturales y cristalinas. El agua corriente del grifo también sirve en caso de emergencia.

            Otra posibilidad es colocar durante la noche las piedras preciosas en agua con sal marina pura, o también guardarlas en sal marina seca. En este último caso deben estar rodeadas de sal. La sal no debe utilizarse posteriormente. Lo mejor es que a continuación la devuelvas a la energía purificadora de la tierra. Después de la depuración puedes cargar energéticamente las piedras, exponiéndolas durante algunas horas a la luz del sol.

            La depuración y la carga deben repetirse de cuando en cuando en caso de que las piedras preciosas se utilicen con frecuencia. La mayoría de las veces notarás cuándo necesitan un tratamiento así. En caso de una enfermedad, es aconsejable mantenerlas bajo el agua del grifo unos instantes después de cada aplicación. Cuando compres o te regalen las piedras preciosas, probablemente tendrán a sus espaldas un largo viaje en el que habrán absorbido toda clase de vibraciones extrañas. Por eso es bueno que las limpies en profundidad antes de su primera aplicación, y que las recargues, si es posible con energía solar. Después están listas para transmitirte sus energías de la mejor manera posible.

            Tal y como hemos descrito en los capítulos sobre los chakras, cada uno de ellos tiene asignadas varias piedras preciosas Para el tratamiento con piedras preciosas, selecciona aquella piedra cuyas propiedades específicas consideras que serán más provechosas para ti. Pero también puedes limitarte a seguir tu intuición y elegir una piedra que te atraiga especialmente, pues podría ser que no siempre tengas conciencia de la energía que te falta en un momento determinado. Naturalmente, también puedes coger piedras que no hayamos descrito aquí.

            Preocúpate de que no te molesten durante aproximadamente 30 minutos, y escoge un lugar en el que puedas tumbarte cómodamente. Puedes apoyar la gemoterapia mediante sonidos y aromas (tal como hemos descrito en los capítulos correspondientes). Túmbate de espaldas y estira las piernas manteniéndolas separadas.

            A continuación, coloca las piedras preciosas sobre cada uno de los chakras. El mejor efecto se consigue cuando se colocan directamente sobre la piel desnuda. La piedra para el chakra radical puedes colocarla en el vértice donde se juntan las piernas o directamente en el perineo. Con un calzoncillo ajustado harás que se quede fija. La piedra que hayas elegido para el chakra sacro colócala justo en el límite del vello púbico.

            A continuación coloca la piedra para el centro del plexo solar, aproximadamente a dos dedos por encima del ombligo. La piedra preciosa para el chakra cordial debe estar a la altura del corazón en medio del pecho; si quieres, aquí puedes colocar una piedra verde o rosa roja. También para el chakra del cuello puedes utilizar dos piedras, siempre que intuyas que será correcto en tu caso. Si es así, coloca la primera en la oquedad de debajo de la nuez y la segunda en la nuca. La piedra para el tercer ojo se coloca entre las cejas, por encima de la base de la nariz. Finalmente, coloca la piedra preciosa para el chakra coronal directamente sobre tu cabeza: en caso de que tuviera una punta natural, ésta debería estar dirigida hacia tu cabeza.

            En cuanto hayas colocado las piedras preciosas en su lugar, vuelve a extender los brazos hacia fuera, relajado, cierra los ojos y contempla interiormente como las energías fluyen hacia ti. Las piedras preciosas ejercen su efecto por sí solas. No es necesario apoyar su efecto mediante las visualizaciones, las afirmaciones o métodos semejantes. Sencillamente, libera tus expectativas e ideas y confía en que todas las experiencias, imágenes y sentimientos que te vengan sean correctos y necesarios para guiarte a una sanación interior. No analices ni enjuicies tus vivencias durante la terapia con piedras preciosas. La fuerza de las piedras preciosas despierta en ti las fuerzas de autocuración naturales, y esa fuerza sabe cómo puede transportarte hasta la totalidad. Confíate a su guía y acepta las reacciones curativas y los procesos de purificación y concienciación que se produzcan en ti. No relegues ni reprimas ninguna de tus sensaciones, pero tampoco las fuerces. Tu entendimiento racional limitado no puede hacerlo mejor que el efecto que causa en ti la fuerza curativa natural. Ella encuentra el mejor camino.

            Si tienes la sensación de que un chakra determinado necesita especialmente mucha energía o una purificación y armonización a fondo especiales, puedes apoyar el efecto de la piedra preciosa correspondiente mediante cristales de roca. Coloca algunos cristales en torno a la piedra preciosa, de forma que sus puntas se dirijan hacia la piedra. Naturalmente, de esta forma también puedes aportar energías potenciadas a más de un chakra.

            Es posible intensificar más el efecto si sostienes en tu mano dos puntas de cristal de roca, con lo cual también incorporarás a la gemoterapia los chakras de la mano. El cristal de la mano derecha debería apuntar hacia fuera del brazo, mientras que el cristal de la mano izquierda debe orientarse con la punta dirigida hacia el brazo. De esta forma surgirá una constante circulación de la energía: la mano derecha la irradia y la mano izquierda la absorbe.

            Puedes evocar una vivencia maravillosamente profunda e intensa con piedras preciosas si añades otras seis puntas de cristal de roca y unas varillas de turmalina negra. La turmalina negra actúa como un pararrayos con las energías negativas. Coloca los cristales de roca en torno a tu cuerpo con las puntas dirigidas hacia el mismo: la primera, aproximadamente a 10 centímetros, por encima de la cabeza; una o dos más debajo de los pies, y el resto a ambos lados del cuerpo. Después, coloca las varillas de turmalina entre las puntas de cristal de roca Si las varillas tienen un extremo natural, éste debe orientarse alejándose del cuerpo.

            Ahora estás rodeado de un círculo de luz radiante de cristal de roca: las vibraciones negativas procedentes del entorno serán rechazadas, y al mismo tiempo serán desviadas por tu propia aura. Estar tumbado en una corona de luz tan protectora, vivificadora y purificadora es una maravillosa y profunda experiencia. Dado que puede tener efectos muy intensos, no deberías aplicar esta forma de terapia con piedras preciosas con demasiada frecuencia.

            Otra posibilidad de efectuar un tratamiento con piedras preciosas consiste en utilizar sólo cristales de roca para todos los chakras. El cristal de roca, con su luz pura y blanca, contiene el potencial energético de los siete colores del espectro. Cada rayo de un color se corresponde con un chakra. De esta forma el cristal de roca está en condiciones de estimular todos los chakras y de armonizar el sistema energético entero.

            Puedes colocar los cristales de roca de forma que sus puntas se dirijan hacia el corazón. Sobre el chakra cordial puedes colocar dos cristales: uno con la punta dirigida hacia la cabeza y el otro en sentido opuesto. De esta forma toda la energía fluye hacia el centro del sistema de chakras, hacia el corazón, y desde allí será irradiado nuevamente. Esta forma de colocación es una propuesta nuestra. También puedes utilizar otros sistemas; y si te resultan positivos, también puedes utilizar cristales de roca pulidos o tallados.

            En general, el tratamiento con piedras preciosas no debería dilatarse más de 20 minutos. A veces, 5 minutos pueden ser suficientes. Cuando hayas retirado las piedras del cuerpo es bueno quedarse tumbado otros cinco minutos con los ojos cerrados, y dejar que las experiencias vayan apagándose paulatinamente. Naturalmente, también puedes incorporar las vibraciones de las piedras preciosas a tu vida diaria llevándolas como joya o en el bolsillo. En tal caso, elige una o varias piedras con cuyas cualidades quisieras unirte. En ocasiones, una de estas piedras se convertirá en un compañero inseparable. También puedes colocar una o varias piedras preciosas en aquellos lugares en los que permanezcas habitualmente.

            En el capítulo titulado «Cromoterapias» ya hemos expuesto una forma muy especial de aplicar las piedras preciosas mediante un radiador especial. Además de este aparato, el gemólogo que hemos nombrado, Joachim Roller, ha desarrollado un bálsamo de piedras preciosas especial para cada chakra que contiene auténtico polvo de piedras preciosas. Se aplica en la zona del chakra correspondiente y tiene un efecto curativo, activador y protector.

            Para concluir este capítulo, quisiéramos darte aún algunas indicaciones generales sobre el manejo de las piedras preciosas: el cuerpo exterior de éstas es portado por un ser interior siempre que dedicas tu amorosa atención a un ser te abres a los dones que tiene para obsequiarte. Lo dicho es aplicable tanto al hombre como a los animales, a las plantas tanto como a los seres del reino mineral. Por esta razón, trata con amo y  respeto las piedras, agradéceles sus servicios y guárdalas en un lugar donde siempre puedan regocijar tu ojo y tu corazón.

Aromaterapia

            Todas las plantas, los animales y las personas tienen su propio olor inconfundible, aun cuando a veces sólo puedan percibirlo y diferenciarlo quienes poseen un olfato muy refinado. En el olor se manifiesta su personalidad, su peculiaridad especifica, y también su estado de salud o de enfermedad. Los olores agradables siempre se han asociado con el bienestar, con la armonía y la alegría de vivir. Un bebé sano recién nacido irradia un sutil aroma maravillosamente dulce que recuerda al melocotón maduro. Algo similar puede constatarse en las personas que han purificado completamente su cuerpo por el ayuno repetido, la alimentación sana y la meditación.

            En cuanto nos llega a la nariz cualquier olor agradable, de forma automática inspiramos más profundamente, inundamos nuestros pulmones de ese aire vivificador preñado de aromas, y nos sentimos estimulados y activados. Por el contrario, ante un olor desagradable contenemos involuntariamente el aliento; sentimos que al respirar introducimos en nosotros algo enfermo, desagradable, algo que no favorece la vida en nosotros. Pero el hecho de que percibamos algo como agradable o como desagradable depende tanto de nuestra evolución como de nuestra forma de vida. Por ejemplo, un fumador podrá oler con agrado el «aroma» de su cigarrillo, aun cuando sea probadamente perjudicial para la salud.

 

            En otros tiempos, los lugares sagrados, los reyes, jerarcas y sacerdotes estaban siempre rodeados de aromas y fragancias. Los sahumerios, con mucho la forma más temprana de aromaterapia, se utilizaban, por ejemplo, para mantener alejada la peste y otras enfermedades. Las fragancias aromáticas se utilizaban para expulsar los malos espíritus, para invocar a los dioses y para que el hombre entrara en consonancia con las esferas celestiales. Griegos, egipcios, babilonios, indios y chinos, por nombrar sólo unos pocos pueblos, utilizaron las esencias aromáticas para corregir el desequilibrio en el hombre y para armonizar las energías, para curar y prevenir enfermedades, para purificar y depurar, para estimular y relajar.

            ¡Cuántos métodos curativos naturales que proceden de la medicina natural descubrirá aún la aromaterapia de nuestro tiempo!

            Las esencias de las plantas, cada una con su propio mensaje, aguardan a poder servir al hombre con sus colores, sus sustancias activas y sus aromas, contribuyendo así a aportar a los tiempos futuros más armonía, salud, alegría de vivir y una conciencia mayor. Dado que las plantas hunden sus raíces en la tierra y dirigen sus hojas y flores hacia la luz, reciben el alimento de las energías del cielo y de la tierra, haciendo surgir de ellas belleza, color y aroma, y transmitiendo todo ello a los hombres. En sus esencias aromáticas, las plantas conservan su sustancia más íntima en estado de pureza intacta, para dejarla fluir generosamente en un momento dado. Su fragante alma se une con nuestras fuerzas espirituales y desencadena en nosotros procesos de transformación.

            Quizás ya hayas experimentado alguna vez cómo se transforma la atmósfera de una estancia cuando se propaga por ella el aroma de una barrita de incienso o de una lámpara aromática. En ese «clima» modificado nos sentimos más ligeros y sueltos; nuestro espíritu se hace más claro y nuestra capacidad de percepción más transparente. Es como si la sutil, ligera y etérea sustancia de nuestra alma recordara que también ella tiene alas, que la gravidez y la oscuridad de los problemas agobiantes no pertenece a su auténtico ser, que es libre y puede elevarse por encima de los limites del espacio y del tiempo. De esta forma, bajo el influjo de las esencias aromáticas podemos dejar realmente atrás los sucesos, o bien verlos de forma más objetiva y, por tanto, en su auténtica perspectiva. El ligero y transparente sentimiento de alegría puede hacer su entrada en nosotros; nuestra percepción se abre a dimensiones inhabituales de vivencias más sutiles y de percepción ampliada del tiempo.

            Las investigaciones más recientes indican que, mediante los olores, se desencadenan las impresiones sensoriales más fuertes, y que las esencias aromáticas influyen directamente sobre nuestra actitud psíquica.

            El sentido del olfato es la función sensorial que más intensamente está ligada a las informaciones almacenadas en nuestro subconsciente. Seguro que conoces el fenómeno siguiente: que cuando encontramos un olor que nos acompañó durante una vivencia pasada vuelven a emerger recuerdos largo tiempo olvidados, reviviéndose ante nosotros imágenes sentimientos y estados de ánimo de un instante pasado. En general, las experiencias que recordamos de esta manera son experiencias hermosas. De modo que estas sustancias volátiles actúan sobre un plano profundo y fundamental de nuestro ser, en un ámbito situado más allá de nuestros bloqueos y de las vivencias procesadas, en un lugar del alma donde estamos muy cerca del ser puro, como en los momentos de alegría inmediata por la existencia que recuperamos con el recuerdo a través del medio de los aromas. Los aceites esenciales tienen la facultad de llevarnos a esos planos del bienestar y de disolver los bloqueos que nos obstaculizan el camino.

            Las fuerzas anímicas, etéricas y no materiales de las plantas afectan al cuerpo energético no material del hombre, en el que también se asientan los chakras, y despliegan en él su efecto curativo y armonizador.

            Como es natural, para la aromaterapia aplicada a los chakras deberás utilizar sólo esencias vegetales puras. Todos los aromas fabricados artificialmente carecen de la fuerza activadora de las plantas, al igual que carecen de la compleja e intrincada variedad de sustancias activas que sólo pueden originarse en el jardín de la Madre Naturaleza. Este mundo de la fuerza natural de los aromas está vedado a los consumidores de perfumes sintéticos modernos.

            Como las esencias son sustancias orgánicas naturales, su efecto está en consonancia con las necesidades del cuerpo y del alma. Con frecuencia tienen un efecto normalizador, es decir, poseen la tendencia a proporcionar un estado general sano y armónico.

            Ante todo, las sustancias aromáticas deben olerse aisladas solo así pueden desplegar de forma óptima sus efectos. Sin embargo, es evidente que las moléculas aromáticas que inspiramos no las transportan sin compañía. Además, emiten vibraciones que también ejercen un efecto sin el medio intermediario que es la nariz. Por ejemplo, se ha observado cómo una hembra de pavo real atraía a docenas de animales machos desde kilómetros de distancia, aun cuando volaran en contra del viento y el olor no pudiera alcanzarlos. Este fenómeno de las vibraciones puede explicar, entre otras cosas, por qué las sustancias aromáticas también ejercen su efecto a través de la piel.

            En la activación de los chakras con aceites esenciales se aplican ambas formas de transmisión. Utiliza una esencia diferente para cada chakra. El efecto de cada uno de los aceites y sus correspondencias con los chakras puedes consultarlo en los capítulos de este libro dedicados a cada chakra concreto. Queremos pensar que el listado se entiende como una recomendación, y no como una asociación estricta. Por ejemplo, todos los aceites florales de fragancia dulce tienen un efecto armonizador sobre el chakra sacro, aun cuando aquí nosotros recomendamos aplicarlos en parte a otros chakras. La lavanda, además, es adecuada para relajar el chakra frontal; el romero también actúa estimulando el chakra radical, etc. Al efectuar tu elección, guíate por nuestras recomendaciones, por tu intuición y por tu nariz.

            La aromaterapia es particularmente idónea para unirla con la visualización cromática, con las diferentes formas de terapia por el sonido y con la gemoterapia. Su mejor complemento es, no obstante, la terapia respiratoria, de la que nos ocupamos seguidamente. La respiración sirve como intermediario en el intercambio energético entre las esencias y los chakras, y al respirar las esencias introduces dentro de ti las vibraciones de los aceites.

            Utiliza los aceites esenciales en disolución al 10 por 100 con aceite de palma (aceite de jojoba, aceite de almendra, aceite de sésamo, etc.), si quieres aplicarlos directamente sobre la piel; o vierte dos gotas de la esencia pura sobre un algodón que después colocarás sobre el chakra correspondiente. Lo mejor es que previamente prepares cerca de ti todos los algodones que vayas a utilizar. En este caso, empieza también por el chakra basal. No apliques nunca la siguiente esencia hasta que con la conciencia hayas pasado al siguiente chakra al cabo de unos minutos. Si utilizas otras formas de terapia sin recurrir a la aromaterapia, puedes utilizar barritas de incienso, o el aroma de una lámpara, para dar un toque de fragancia a tu método. Para ello, elige un aroma acorde con tus sensaciones.

            Después, deja que los aromas te embriaguen, te eleven y te transporten a nuevas esferas vivenciales.

Formas de yoga

            Cuando en Occidente escuchamos la palabra «yoga», solemos pensar en ciertos ejercicios corporales bastante complicados. Pero tales prácticas sólo constituyen una forma de yoga. El auténtico significado del yoga va mucho más lejos. Traducido literalmente, «yoga» significa «yugo», en el sentido de uncirse con lo divino con el objetivo de unificarse con él. Todo camino que conduzca a dicha unificación puede denominarse «yoga», y esos caminos pueden andarse desde los planos más diversos. Por tanto, también la mayoría de las formas de meditación se encuadran en este concepto.

            En los capítulos dedicados a los chakras hemos asignado una o varias formas de yoga a cada uno de los centros energéticos. Estas formas de yoga activan de manera especial el chakra correspondiente, teniendo ahí su punto de partida para el objetivo de la unificación, común a todas las formas de yoga.

            Si deseas practicar una forma de yoga o de meditación, nuestras correspondencias pueden servirte de ayuda en la elección del método adecuado. No obstante, en el marco del presente libro es imposible seguir incidiendo en las diferentes posibilidades. Además, muchas de las clases de yoga indicadas deben ser enseñadas por un maestro cualificado si se quieren obtener los mejores resultados. A pesar de ello, todas las formas de yoga representan una posibilidad eficaz de favorecer la purificación y armonización del sistema de chakras en su conjunto.

La respiración por los chakras

            TAL vez ya hayas tenido conciencia alguna vez de que a través de la respiración estás unido a todo cuanto te rodea. En último término, todos los hombres, animales y plantas respiramos el mismo aire, y tú inspiras lo que ellos han espirado, y viceversa. Pero la respiración no sólo nos une con todo hacia el exterior; también hacia el interior establece un contacto y un intercambio constantes. Nuestra respiración penetra hasta la más minúscula célula, aportando fuerza vital a nuestro cuerpo.

            Del sánscrito conocemos la palabra «prana», que en nuestro idioma podemos traducir como respiración, aliento vital, o energía cósmica o universal. Estas diferentes traducciones describen los distintos planos del aire que respiramos. Efectivamente, mediante la respiración nos unimos con esa fuerza vital y energética que todo lo penetra, sin que en último término exista ninguna creación en la forma que conocemos. Aquí somos conscientes de las dimensiones de nuestra respiración, que representa algo tan universalmente grande y, sin embargo, tan cotidiano.

            Así que no debe seguir extrañándonos que casi todas las tradiciones espirituales notablemente evolucionadas concedan a la respiración tan alto valor y que hayan desarrollado multitud de técnicas respiratorias especiales para favorecer la conciencia. En las culturas orientales, la respiración siempre ha sido algo más que un mero «captar aire». Aun cuando, en apariencia, en todo el mundo la sustancia que respira el hombre sea fundamentalmente la misma, la conciencia que acompaña a la inspiración de dicho aire es un factor decisivo. La respiración consciente y realizada de forma concreta aumenta a todas luces el efecto curativo y armonizador de la energía vital contenida en el aire que respiramos; podríamos decir, incluso, que mediante la conciencia exploramos y podemos hacer aprovechables determinadas frecuencias energéticas del aire que respiramos. De modo que se han desarrollado técnicas respiratorias especiales y refinadísimas, que merecen pareja gran estima en casi todos los círculos espirituales y conscientes del valor de la salud.

            Si dirigimos nuestra conciencia a nuestra respiración, podemos provocar un efecto enormemente positivo. Asimismo, la influencia sobre los chakras a través de la respiración cuenta con una tradición muy dilatada, por lo cual es comprensible que también en este campo se hayan desarrollado multitud de técnicas especiales. Aquí vamos a describir para ti un método de respiración por los chakras sencillo y fácil de poner en práctica, pero a la vez altamente eficaz, y que cualquiera puede practicar por sí solo en casa.

            Para ello, debemos sentarnos en una posición cómoda, con la espalda recta, o tumbarnos horizontalmente de espaldas. Al cabo de unos instantes de silencio inspiramos y espiramos pausada y regularmente, preferentemente por la nariz. Al mismo tiempo nos imaginamos que, al inspirar y espirar, el aire pasa por nuestros chakras y vuelve a salir pasando por ellos. Comenzamos con el chakra radical: nos concentramos en este chakra y mentalmente inspiramos y espiramos suavemente y sin prisas a través de él. Dejamos que el prana vivificador fluya plácidamente a nuestro interior, y que después fluya al exterior con la misma placidez. Este ejercicio dura aproximadamente entre 3 y 5 minutos, y después pasamos al siguiente centro, al chakra sacro, respirando de igual forma. Proseguimos así con la respiración por los chakras, dejando transcurrir entre 3 y 5 minutos en cada chakra hasta que alcancemos el centro de la coronilla. Lo importante es que nuestra conciencia permanezca siempre en el lugar adecuado: es decir, siempre en el chakra para el que respiramos.

            Casi todas las personas que han realizado una vez este sencillo ejercicio se sienten después llenas de energía y, al mismo tiempo, armonizados y equilibrados. Algunos incluso llegan a emocionarse por el convincente efecto que tiene este sencillo ejercicio, y más de una vez se han oído comentarios como éstos: «Me siento como si hubiera vuelto a nacer», «Soy un hombre nuevo», o «Me siento verdaderamente rejuvenecido». Algunos practicantes tuvieron la sensación de estar finalmente en el centro de sí mismos; otros, simplemente, se sintieron tranquilos y relajados.

            ¡Es realmente maravilloso todo lo que puede aportar este sencillo ejercicio! Aquí alcanzamos, efectivamente, una fuente de alegría, de paz, de fuerza y de amor. Ésta es una terapia muy efectiva, sobre todo para las personas con depresiones o que se sienten faltos de energía y vacíos. Con la respiración por los chakras recargamos nuestro sistema energético con fuerzas ordenadas.

            Otra posibilidad es la que ofrece la combinación de la respiración por los chakras y las vibraciones de las piedras preciosas, los aromas, los sonidos y los colores. Al mismo tiempo que utilizas estos medios de la forma en que hemos descrito en el capítulo correspondiente del libro, respiras complementariamente sus energías y las introduces en los chakras.

            Además, existe la posibilidad de la respiración dinámica por los chakras. En esta variante se inspira y espira vigorosamente y con ritmo rápido, imaginándose que la respiración se efectúa a través de los chakras. Esta técnica de respiración también se conoce como «chakra-breathing», y tiene muchos entusiastas seguidores, sobre todo entre los alumnos de Bhagwan Shree Rajneesh. Existe una muy buena introducción práctica en una cinta magnetofónica* que no dudamos en recomendar para este ejercicio dinámico, puesto que el «chakra-breathing» resulta muy difícil de explicar suficientemente sólo con palabras. Podríamos decir que este método extremadamente vigoroso de respiración despierta en nosotros un «fuego» enorme. Sin embargo, el trabajo que se lleva a cabo es realmente auténtico. Para algunos es el camino absoluto para purificar y activar los chakras; a otros no les entusiasmó mucho. También en este caso debes seguir tu voz interior, que siempre te muestra lo que es bueno para ti mismo.

            Muchos de vosotros habréis oído hablar sobre el «pranayama», o incluso habréis puesto en práctica técnicas semejantes La palabra «pranayama» procede igualmente del sánscrito, y significa «dominio del prana».

También en estos métodos de respiración se estimulan los chakras y se compensan sus potenciales de energía. No obstante, las técnicas «pranayama» deberían aprenderse siempre bajo la dirección personal de un maestro.

            Sea cual sea la forma en que apliquemos conscientemente nuestra respiración, siempre merecerá la pena.

 

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