La
palabra mágica es aquí «visualización». Significa que con nuestra
energía espiritual hacemos surgir una imagen interior. Ésta es una
facultad natural de todas las personas, y, por tanto, no resulta tan
difícil practicarla. Este método ya ha sido utilizado con gran éxito
por muchos médicos y psicólogos, entre otras en la oncoterapia.
También se utiliza con frecuencia el término «imaginación», que
puede entenderse aproximadamente como la fuerza de formar imágenes
dentro, la capacidad de ver interiormente o como una fantasía
creativa y dirigida. Lo interesante del tema es que nuestro espíritu
dispone efectivamente de la posibilidad de hacer que se hagan
realidad ideas figurativas intensas. Lo importante es que podamos
afirmar plenamente la imagen interna. Es decir, que queramos
transportarla realmente a la realidad.
La
mayoría de los hombres dominan bastante rápidamente la técnica de la
visualización; otros necesitan algo de práctica, pero el esfuerzo
merecerá la pena con toda certeza.
A
este respecto es interesante observar que, sobre todo, son las
personas en cuyo horóscopo predominan fuertemente los símbolos del
fuego (Aries, Leo y Sagitario) a quienes les resulta particularmente
sencilla la visualización. Por la teoría de los chakras sabemos que
al elemento fuego le corresponde la función sensorial de la visión.
Las personas que más dificultades tienen con la visualización son
las que tienen una dominancia de símbolos de la tierra (Tauro, Virgo
y Capricornio). Para ellos, en general, es más conveniente la
aromaterapia, puesto que al elemento tierra le corresponde el
sentido del olfato. De modo que para toda persona hay algún ámbito
en el que se siente particularmente cómoda, y otros con los que
antes tendría que familiarizarse. Así lo ha determinado la «madre
naturaleza», y es totalmente razonable.
Todo
cuanto necesitamos para la visualización lo llevamos ya dentro de
nosotros. No necesitamos para ella ningún medio auxiliar exterior, y
sólo cuesta un poco de tiempo. Nuestros chakras reaccionan
rápidamente a las imágenes interiores que nos formamos, y mediante
la visualización cromática tenemos una posibilidad certera, y ante
todo de máxima eficacia, de influir sobre ellos positivamente.
Para
efectuar la meditación cromática sobre los chakras, sentémonos
cómodamente pero con la espalda recta, de forma que la columna
vertebral esté lo más recta posible (también puede hacerse el
ejercicio tumbado, o de pie), cerremos los ojos y dejemos que
interiormente nos venga la calma. La respiración debe ser sosegada y
regular. Cuando nos asalten los pensamientos, dejémosles que sigan
fluyendo sin prestar atención. Así, gozaremos de algunos minutos de
silencio Estaremos más tranquilos cada vez y nos abandonaremos
totalmente al sentimiento de silencio y seguridad interiores.
A
continuación dirigimos nuestra atención a la zona del primer chakra,
que se sitúa en la base de la pelvis y se abre hacia abajo. Allí
hacemos surgir una pequeña chispa de luz roja, que paulatinamente va
haciéndose más y más grande cada vez, convirtiéndose lentamente en
una esfera de luz roja luminosa y radiante. Esto puede durar
aproximadamente un minuto, o algo más; el tiempo es accesorio, sólo
es importante la imagen: y cuanto más tiempo seamos capaces de fijar
esta imagen, tanto más intensa será la energía de este ejercicio
Cuando la imagen interior parezca desvanecerse, recógela otra vez
con toda tu inocencia ante tu ojo espiritual, sin presión y sin
coacción. Contémplalo todo más bien como un juego. Sin embargo, se
trata de un juego de un tipo muy especial. Es un juego con las
fuerzas originales del cosmos, con las leyes regulares de la
manifestación.
Pero
aquí prestamos atención también a nuestros limites interiores.
Habitualmente notaremos cuándo es suficiente En general, dos o tres
minutos de visualización son más que suficientes. No pretendemos
sobrecargar nuestros chakras, sino activarlos armónicamente. De
forma que cuando hayas visualizado lo más claramente posible esa
esfera de luz roja ardiente durante unos minutos en el lugar
adecuado, ve dirigiendo tu atención suave y lentamente hacia el
segundo chakra. Se encuentra a un palmo y pico por debajo del
ombligo. Aplica ahí otra vez un sutil impulso cromático, pero esta
vez de color naranja claro. Y otra vez este punto luminoso de color
naranja irá haciéndose paulatinamente más trasparente, más claro más
grande y más radiante. Intenta también percibir ahora con tus ojos
interiores esta hermosa y luminosa esfera de color con la mayor
claridad posible, e intenta mantener la imagen el mayor tiempo
posible. Todo ello se realiza sin gran esfuerzo puesto que cuanto
más natural es el proceso, tanto mejor. Cuanto más transparente y
clara sea tu imagen, tanto más eficaz será tu ejercicio. Y cuando te
parezca que ha sido suficiente, pasa con toda lentitud al siguiente
centro, al chakra del plexo solar, que está situado aproximadamente
a dos dedos por encima del ombligo. Aquí tu esfera de color
irradiará una luz luminosa color dorado.
Al
cabo de algunos minutos pasa con suavidad y sin esfuerzo al chakra
cordial. Aquí nuestra esfera luminosa es de dos colores: rosa en el
interior, con una corona verde claro en el borde. Percibe muy
claramente estos colores y disfruta de su belleza durante unos
instantes, hasta que se instaure un sentimiento de satisfacción y
puedas continuar con alegres expectativas.
Algo
más arriba, en la zona del chakra del cuello, visualizamos una nueva
esfera luminosa de un azul claro radiante. Tampoco te sientas aquí
forzado por nada; ve avanzando siempre según tu propia medida
interior, sin exagerar, pues en este ejercicio debes sentirte
siempre bien.
Y
nuestro viaje cromático a través del sistema de los chakras
continúa: ahora nos encontramos por encima de la base de la nariz,
delante de la frente. También aquí aplicamos primero un pequeño
impulso cromático, esta vez de un profundo añil, y también aquí se
desarrollará a simple vista una magnifica esfera de color radiante.
Intentamos fijarla ante nuestro ojo interior lo más claramente
posible. En este momento lo único que cuenta es la esfera radiante
de color añil.
Y,
por fin, la conclusión: el chakra coronal, de colores violeta y oro;
la culminación de nuestro ejercicio. Visualizamos nuestro impulso
cromático en el punto más elevado, en el centro y encima de nuestra
cabeza. Y también aquí se desarrollan a partir de la pequeña chispa
luminosa unos rayos dorados con luz violeta cada vez más claros. Tal
vez esta luz brille con más magnificencia que ninguna de las otras.
Es un sentimiento maravilloso y exaltador el ser iluminado por esta
corona luminosa. Dejamos que los rayos de esta luz iluminen todo el
espacio hasta perderse en la lejanía
Así
hemos hecho irradiar a los siete chakras, y permanecemos todavía un
tiempo en silencio antes de volver a abrir los ojos lentamente. Para
esta meditación necesitaras aproximadamente 20 minutos.
Si
después escuchas a tu interior, con toda seguridad constatarás que
estás tranquilo y equilibrado, pero al mismo tiempo fuerte y lleno
de fuerza interior y jovialidad, abierto y protegido, en tu centro y
sin levantar los dos pies de la tierra. Tu espíritu ha abierto y
equilibrado tus centros energéticos por medio de la vibración
cromática visualizada. Así eres dueño de tu cuerpo, pero también de
tu cuerpo no material. Esto es lo que has podido experimentar con
toda claridad.
Mientras escribimos estas líneas también hemos efectuado visualmente
un recorrido por nuestros chakras, y los hemos activado y armonizado
involuntariamente. Un sentimiento igual al que se tiene al final de
unas cortas vacaciones, y sólo han sido necesarios unos minutos. Por
eso estamos doblemente agradecidos por haber tenido la oportunidad
de explicarte esta meditación. Es, efectivamente, una de las
posibilidades más asombrosas para autosanar y armonizar cuerpo,
espíritu y alma. En la mayoría de los casos, esta vía es mucho más
rápida que acudir a la farmacia, y además es un camino natural que
podrías recorrer tranquilamente dos veces al día. Naturalmente, esta
visualización cromática puedes unirla muy bien con otras formas de
terapias con chakras, como la terapia por el sonido, la
aromaterapia, los ejercicios respiratorios, etcétera.
Te
rogamos que no te quedes en una compresión intelectual, pues eso
sería poco provechoso para ti. Sólo la propia experiencia, la
auténtica vivencia interior, puede hacerte avanzar, y hacerlo de una
forma maravillosa y, además, sencilla
Nuestro poder está aquí y ahora, en nuestra conciencia ¡Adelante!
¡Merece la pena!
Gemoterapia
En
todas las culturas superiores conocidas, las piedras preciosas no
han sido estimadas sólo por su belleza, sino ante todo por sus
poderes curativos y armonizadores. Las piedras preciosas han crecido
a lo largo de millones de años en el seno e la tierra, han pasado en
la más absoluta oscuridad por un proceso de refinamiento, depuración
y purificación, hasta que en su forma definitiva han sido
descubiertas y sacadas a la luz por el hombre.
Las
piedras preciosas son particularmente idóneas para la terapia de los
chakras. Creados a partir de los elementos de nuestro planeta madre,
nos unen con la fuerza protectora, fortalecedora y nutritiva de la
tierra. En su radiante belleza son portadoras de la luz en sus
colores naturales más puros, y transmisores de energías y cualidades
cósmicas.
Atraen a las fuerzas del cielo y la tierra, las canalizan y las
irradian al mundo. Mediante sus estructuras cristalinas, contienen
además principios ordenadores que nos unen retroactivamente con el
orden cósmico, y tener un efecto armonizador sobre el cuerpo y el
alma.
Si
llevas o colocas encima tuyo una piedra preciosa, surgirá en ti una
sutil resonancia de vibraciones. Las fuerzas y cualidades
universales que continúan descansando en ti o que están bloqueadas,
volcadas o distorsionadas, responden a la vibración de las piedras
preciosas. Estas fuerzas se despiertan y reavivan en su forma
original.
Para
una terapia de los chakras deberías utilizar piedras preciosas de la
mejor calidad. Cuanto más trasparentes sean las piedras y más pura
sea su estructura, tanto más transparente y pura es también la
energía que irradian y que insuflan en ti.
Antes
de su aplicación, las piedras preciosas deben purificarse
energéticamente, puesto que no sólo te transmiten energía a ti, sino
que también captan sustancias perjudiciales del cuerpo o vibraciones
negativas del cuerpo etérico o del entorno. De esta forma te
purifican y te protegen. Algunas piedras, al hacerlo, se tiñen o se
agrietan. Si es así, no deben seguirse utilizando. En tal caso,
puedes devolverlas a la tierra, enterrándolas en ella. Al cabo de
algún tiempo, observa tranquilamente si se han recuperado y han
recuperado su color y transparencia originales.
Para
depurar energéticamente las piedras preciosas puedes utilizar agua y
sal marina. Para una depuración breve es suficiente que las
mantengas uno o dos minutos bajo el agua del grifo, y que después
las seques bien con un paño de fibras naturales limpio. Las
vibraciones purificadoras del agua arrastran las cargas negativas de
la piedra.
Para
una limpieza en profundidad deja las piedras varias horas en agua
corriente. Lo más idóneo para ello es un arroyo de aguas naturales y
cristalinas. El agua corriente del grifo también sirve en caso de
emergencia.
Otra
posibilidad es colocar durante la noche las piedras preciosas en
agua con sal marina pura, o también guardarlas en sal marina seca.
En este último caso deben estar rodeadas de sal. La sal no debe
utilizarse posteriormente. Lo mejor es que a continuación la
devuelvas a la energía purificadora de la tierra. Después de la
depuración puedes cargar energéticamente las piedras, exponiéndolas
durante algunas horas a la luz del sol.
La
depuración y la carga deben repetirse de cuando en cuando en caso de
que las piedras preciosas se utilicen con frecuencia. La mayoría de
las veces notarás cuándo necesitan un tratamiento así. En caso de
una enfermedad, es aconsejable mantenerlas bajo el agua del grifo
unos instantes después de cada aplicación. Cuando compres o te
regalen las piedras preciosas, probablemente tendrán a sus espaldas
un largo viaje en el que habrán absorbido toda clase de vibraciones
extrañas. Por eso es bueno que las limpies en profundidad antes de
su primera aplicación, y que las recargues, si es posible con
energía solar. Después están listas para transmitirte sus energías
de la mejor manera posible.
Tal y
como hemos descrito en los capítulos sobre los chakras, cada uno de
ellos tiene asignadas varias piedras preciosas Para el tratamiento
con piedras preciosas, selecciona aquella piedra cuyas propiedades
específicas consideras que serán más provechosas para ti. Pero
también puedes limitarte a seguir tu intuición y elegir una piedra
que te atraiga especialmente, pues podría ser que no siempre tengas
conciencia de la energía que te falta en un momento determinado.
Naturalmente, también puedes coger piedras que no hayamos descrito
aquí.
Preocúpate de que no te molesten durante aproximadamente 30 minutos,
y escoge un lugar en el que puedas tumbarte cómodamente. Puedes
apoyar la gemoterapia mediante sonidos y aromas (tal como hemos
descrito en los capítulos correspondientes). Túmbate de espaldas y
estira las piernas manteniéndolas separadas.
A
continuación, coloca las piedras preciosas sobre cada uno de los
chakras. El mejor efecto se consigue cuando se colocan directamente
sobre la piel desnuda. La piedra para el chakra radical puedes
colocarla en el vértice donde se juntan las piernas o directamente
en el perineo. Con un calzoncillo ajustado harás que se quede fija.
La piedra que hayas elegido para el chakra sacro colócala justo en
el límite del vello púbico.
A
continuación coloca la piedra para el centro del plexo solar,
aproximadamente a dos dedos por encima del ombligo. La piedra
preciosa para el chakra cordial debe estar a la altura del corazón
en medio del pecho; si quieres, aquí puedes colocar una piedra verde
o rosa roja. También para el chakra del cuello puedes utilizar dos
piedras, siempre que intuyas que será correcto en tu caso. Si es
así, coloca la primera en la oquedad de debajo de la nuez y la
segunda en la nuca. La piedra para el tercer ojo se coloca entre las
cejas, por encima de la base de la nariz. Finalmente, coloca la
piedra preciosa para el chakra coronal directamente sobre tu cabeza:
en caso de que tuviera una punta natural, ésta debería estar
dirigida hacia tu cabeza.
En
cuanto hayas colocado las piedras preciosas en su lugar, vuelve a
extender los brazos hacia fuera, relajado, cierra los ojos y
contempla interiormente como las energías fluyen hacia ti. Las
piedras preciosas ejercen su efecto por sí solas. No es necesario
apoyar su efecto mediante las visualizaciones, las afirmaciones o
métodos semejantes. Sencillamente, libera tus expectativas e ideas y
confía en que todas las experiencias, imágenes y sentimientos que te
vengan sean correctos y necesarios para guiarte a una sanación
interior. No analices ni enjuicies tus vivencias durante la terapia
con piedras preciosas. La fuerza de las piedras preciosas despierta
en ti las fuerzas de autocuración naturales, y esa fuerza sabe cómo
puede transportarte hasta la totalidad. Confíate a su guía y acepta
las reacciones curativas y los procesos de purificación y
concienciación que se produzcan en ti. No relegues ni reprimas
ninguna de tus sensaciones, pero tampoco las fuerces. Tu
entendimiento racional limitado no puede hacerlo mejor que el efecto
que causa en ti la fuerza curativa natural. Ella encuentra el mejor
camino.
Si
tienes la sensación de que un chakra determinado necesita
especialmente mucha energía o una purificación y armonización a
fondo especiales, puedes apoyar el efecto de la piedra preciosa
correspondiente mediante cristales de roca. Coloca algunos cristales
en torno a la piedra preciosa, de forma que sus puntas se dirijan
hacia la piedra. Naturalmente, de esta forma también puedes aportar
energías potenciadas a más de un chakra.
Es
posible intensificar más el efecto si sostienes en tu mano dos
puntas de cristal de roca, con lo cual también incorporarás a la
gemoterapia los chakras de la mano. El cristal de la mano derecha
debería apuntar hacia fuera del brazo, mientras que el cristal de la
mano izquierda debe orientarse con la punta dirigida hacia el brazo.
De esta forma surgirá una constante circulación de la energía: la
mano derecha la irradia y la mano izquierda la absorbe.
Puedes evocar una vivencia maravillosamente profunda e intensa con
piedras preciosas si añades otras seis puntas de cristal de roca y
unas varillas de turmalina negra. La turmalina negra actúa como un
pararrayos con las energías negativas. Coloca los cristales de roca
en torno a tu cuerpo con las puntas dirigidas hacia el mismo: la
primera, aproximadamente a 10 centímetros, por encima de la cabeza;
una o dos más debajo de los pies, y el resto a ambos lados del
cuerpo. Después, coloca las varillas de turmalina entre las puntas
de cristal de roca Si las varillas tienen un extremo natural, éste
debe orientarse alejándose del cuerpo.
Ahora
estás rodeado de un círculo de luz radiante de cristal de roca: las
vibraciones negativas procedentes del entorno serán rechazadas, y al
mismo tiempo serán desviadas por tu propia aura. Estar tumbado en
una corona de luz tan protectora, vivificadora y purificadora es una
maravillosa y profunda experiencia. Dado que puede tener efectos muy
intensos, no deberías aplicar esta forma de terapia con piedras
preciosas con demasiada frecuencia.
Otra
posibilidad de efectuar un tratamiento con piedras preciosas
consiste en utilizar sólo cristales de roca para todos los chakras.
El cristal de roca, con su luz pura y blanca, contiene el potencial
energético de los siete colores del espectro. Cada rayo de un color
se corresponde con un chakra. De esta forma el cristal de roca está
en condiciones de estimular todos los chakras y de armonizar el
sistema energético entero.
Puedes colocar los cristales de roca de forma que sus puntas se
dirijan hacia el corazón. Sobre el chakra cordial puedes colocar dos
cristales: uno con la punta dirigida hacia la cabeza y el otro en
sentido opuesto. De esta forma toda la energía fluye hacia el centro
del sistema de chakras, hacia el corazón, y desde allí será
irradiado nuevamente. Esta forma de colocación es una propuesta
nuestra. También puedes utilizar otros sistemas; y si te resultan
positivos, también puedes utilizar cristales de roca pulidos o
tallados.
En
general, el tratamiento con piedras preciosas no debería dilatarse
más de 20 minutos. A veces, 5 minutos pueden ser suficientes. Cuando
hayas retirado las piedras del cuerpo es bueno quedarse tumbado
otros cinco minutos con los ojos cerrados, y dejar que las
experiencias vayan apagándose paulatinamente. Naturalmente, también
puedes incorporar las vibraciones de las piedras preciosas a tu vida
diaria llevándolas como joya o en el bolsillo. En tal caso, elige
una o varias piedras con cuyas cualidades quisieras unirte. En
ocasiones, una de estas piedras se convertirá en un compañero
inseparable. También puedes colocar una o varias piedras preciosas
en aquellos lugares en los que permanezcas habitualmente.
En el
capítulo titulado «Cromoterapias» ya hemos expuesto una forma muy
especial de aplicar las piedras preciosas mediante un radiador
especial. Además de este aparato, el gemólogo que hemos nombrado,
Joachim Roller, ha desarrollado un bálsamo de piedras preciosas
especial para cada chakra que contiene auténtico polvo de piedras
preciosas. Se aplica en la zona del chakra correspondiente y tiene
un efecto curativo, activador y protector.
Para
concluir este capítulo, quisiéramos darte aún algunas indicaciones
generales sobre el manejo de las piedras preciosas: el cuerpo
exterior de éstas es portado por un ser interior siempre que dedicas
tu amorosa atención a un ser te abres a los dones que tiene para
obsequiarte. Lo dicho es aplicable tanto al hombre como a los
animales, a las plantas tanto como a los seres del reino mineral.
Por esta razón, trata con amo y respeto las piedras, agradéceles
sus servicios y guárdalas en un lugar donde siempre puedan regocijar
tu ojo y tu corazón.
Aromaterapia
Todas
las plantas, los animales y las personas tienen su propio olor
inconfundible, aun cuando a veces sólo puedan percibirlo y
diferenciarlo quienes poseen un olfato muy refinado. En el olor se
manifiesta su personalidad, su peculiaridad especifica, y también su
estado de salud o de enfermedad. Los olores agradables siempre se
han asociado con el bienestar, con la armonía y la alegría de vivir.
Un bebé sano recién nacido irradia un sutil aroma maravillosamente
dulce que recuerda al melocotón maduro. Algo similar puede
constatarse en las personas que han purificado completamente su
cuerpo por el ayuno repetido, la alimentación sana y la meditación.
En
cuanto nos llega a la nariz cualquier olor agradable, de forma
automática inspiramos más profundamente, inundamos nuestros pulmones
de ese aire vivificador preñado de aromas, y nos sentimos
estimulados y activados. Por el contrario, ante un olor desagradable
contenemos involuntariamente el aliento; sentimos que al respirar
introducimos en nosotros algo enfermo, desagradable, algo que no
favorece la vida en nosotros. Pero el hecho de que percibamos algo
como agradable o como desagradable depende tanto de nuestra
evolución como de nuestra forma de vida. Por ejemplo, un fumador
podrá oler con agrado el «aroma» de su cigarrillo, aun cuando sea
probadamente perjudicial para la salud.
En
otros tiempos, los lugares sagrados, los reyes, jerarcas y
sacerdotes estaban siempre rodeados de aromas y fragancias. Los
sahumerios, con mucho la forma más temprana de aromaterapia, se
utilizaban, por ejemplo, para mantener alejada la peste y otras
enfermedades. Las fragancias aromáticas se utilizaban para expulsar
los malos espíritus, para invocar a los dioses y para que el hombre
entrara en consonancia con las esferas celestiales. Griegos,
egipcios, babilonios, indios y chinos, por nombrar sólo unos pocos
pueblos, utilizaron las esencias aromáticas para corregir el
desequilibrio en el hombre y para armonizar las energías, para curar
y prevenir enfermedades, para purificar y depurar, para estimular y
relajar.
¡Cuántos métodos curativos naturales que proceden de la medicina
natural descubrirá aún la aromaterapia de nuestro tiempo!
Las
esencias de las plantas, cada una con su propio mensaje, aguardan a
poder servir al hombre con sus colores, sus sustancias activas y sus
aromas, contribuyendo así a aportar a los tiempos futuros más
armonía, salud, alegría de vivir y una conciencia mayor. Dado que
las plantas hunden sus raíces en la tierra y dirigen sus hojas y
flores hacia la luz, reciben el alimento de las energías del cielo y
de la tierra, haciendo surgir de ellas belleza, color y aroma, y
transmitiendo todo ello a los hombres. En sus esencias aromáticas,
las plantas conservan su sustancia más íntima en estado de pureza
intacta, para dejarla fluir generosamente en un momento dado. Su
fragante alma se une con nuestras fuerzas espirituales y desencadena
en nosotros procesos de transformación.
Quizás ya hayas experimentado alguna vez cómo se transforma la
atmósfera de una estancia cuando se propaga por ella el aroma de una
barrita de incienso o de una lámpara aromática. En ese «clima»
modificado nos sentimos más ligeros y sueltos; nuestro espíritu se
hace más claro y nuestra capacidad de percepción más transparente.
Es como si la sutil, ligera y etérea sustancia de nuestra alma
recordara que también ella tiene alas, que la gravidez y la
oscuridad de los problemas agobiantes no pertenece a su auténtico
ser, que es libre y puede elevarse por encima de los limites del
espacio y del tiempo. De esta forma, bajo el influjo de las esencias
aromáticas podemos dejar realmente atrás los sucesos, o bien verlos
de forma más objetiva y, por tanto, en su auténtica perspectiva. El
ligero y transparente sentimiento de alegría puede hacer su entrada
en nosotros; nuestra percepción se abre a dimensiones inhabituales
de vivencias más sutiles y de percepción ampliada del tiempo.
Las
investigaciones más recientes indican que, mediante los olores, se
desencadenan las impresiones sensoriales más fuertes, y que las
esencias aromáticas influyen directamente sobre nuestra actitud
psíquica.
El
sentido del olfato es la función sensorial que más intensamente está
ligada a las informaciones almacenadas en nuestro subconsciente.
Seguro que conoces el fenómeno siguiente: que cuando encontramos un
olor que nos acompañó durante una vivencia pasada vuelven a emerger
recuerdos largo tiempo olvidados, reviviéndose ante nosotros
imágenes sentimientos y estados de ánimo de un instante pasado. En
general, las experiencias que recordamos de esta manera son
experiencias hermosas. De modo que estas sustancias volátiles actúan
sobre un plano profundo y fundamental de nuestro ser, en un ámbito
situado más allá de nuestros bloqueos y de las vivencias procesadas,
en un lugar del alma donde estamos muy cerca del ser puro, como en
los momentos de alegría inmediata por la existencia que recuperamos
con el recuerdo a través del medio de los aromas. Los aceites
esenciales tienen la facultad de llevarnos a esos planos del
bienestar y de disolver los bloqueos que nos obstaculizan el camino.
Las
fuerzas anímicas, etéricas y no materiales de las plantas afectan al
cuerpo energético no material del hombre, en el que también se
asientan los chakras, y despliegan en él su efecto curativo y
armonizador.
Como
es natural, para la aromaterapia aplicada a los chakras deberás
utilizar sólo esencias vegetales puras. Todos los aromas fabricados
artificialmente carecen de la fuerza activadora de las plantas, al
igual que carecen de la compleja e intrincada variedad de sustancias
activas que sólo pueden originarse en el jardín de la Madre
Naturaleza. Este mundo de la fuerza natural de los aromas está
vedado a los consumidores de perfumes sintéticos modernos.
Como
las esencias son sustancias orgánicas naturales, su efecto está en
consonancia con las necesidades del cuerpo y del alma. Con
frecuencia tienen un efecto normalizador, es decir, poseen la
tendencia a proporcionar un estado general sano y armónico.
Ante
todo, las sustancias aromáticas deben olerse aisladas solo así
pueden desplegar de forma óptima sus efectos. Sin embargo, es
evidente que las moléculas aromáticas que inspiramos no las
transportan sin compañía. Además, emiten vibraciones que también
ejercen un efecto sin el medio intermediario que es la nariz. Por
ejemplo, se ha observado cómo una hembra de pavo real atraía a
docenas de animales machos desde kilómetros de distancia, aun cuando
volaran en contra del viento y el olor no pudiera alcanzarlos. Este
fenómeno de las vibraciones puede explicar, entre otras cosas, por
qué las sustancias aromáticas también ejercen su efecto a través de
la piel.
En la
activación de los chakras con aceites esenciales se aplican ambas
formas de transmisión. Utiliza una esencia diferente para cada
chakra. El efecto de cada uno de los aceites y sus correspondencias
con los chakras puedes consultarlo en los capítulos de este libro
dedicados a cada chakra concreto. Queremos pensar que el listado se
entiende como una recomendación, y no como una asociación estricta.
Por ejemplo, todos los aceites florales de fragancia dulce tienen un
efecto armonizador sobre el chakra sacro, aun cuando aquí nosotros
recomendamos aplicarlos en parte a otros chakras. La lavanda,
además, es adecuada para relajar el chakra frontal; el romero
también actúa estimulando el chakra radical, etc. Al efectuar tu
elección, guíate por nuestras recomendaciones, por tu intuición y
por tu nariz.
La
aromaterapia es particularmente idónea para unirla con la
visualización cromática, con las diferentes formas de terapia por el
sonido y con la gemoterapia. Su mejor complemento es, no obstante,
la terapia respiratoria, de la que nos ocupamos seguidamente. La
respiración sirve como intermediario en el intercambio energético
entre las esencias y los chakras, y al respirar las esencias
introduces dentro de ti las vibraciones de los aceites.
Utiliza los aceites esenciales en disolución al 10 por 100 con
aceite de palma (aceite de jojoba, aceite de almendra, aceite de
sésamo, etc.), si quieres aplicarlos directamente sobre la piel; o
vierte dos gotas de la esencia pura sobre un algodón que después
colocarás sobre el chakra correspondiente. Lo mejor es que
previamente prepares cerca de ti todos los algodones que vayas a
utilizar. En este caso, empieza también por el chakra basal. No
apliques nunca la siguiente esencia hasta que con la conciencia
hayas pasado al siguiente chakra al cabo de unos minutos. Si
utilizas otras formas de terapia sin recurrir a la aromaterapia,
puedes utilizar barritas de incienso, o el aroma de una lámpara,
para dar un toque de fragancia a tu método. Para ello, elige un
aroma acorde con tus sensaciones.
Después, deja que los aromas te embriaguen, te eleven y te
transporten a nuevas esferas vivenciales.
Formas de yoga
Cuando en Occidente escuchamos la palabra «yoga», solemos pensar en
ciertos ejercicios corporales bastante complicados. Pero tales
prácticas sólo constituyen una forma de yoga. El auténtico
significado del yoga va mucho más lejos. Traducido literalmente,
«yoga» significa «yugo», en el sentido de uncirse con lo divino con
el objetivo de unificarse con él. Todo camino que conduzca a dicha
unificación puede denominarse «yoga», y esos caminos pueden andarse
desde los planos más diversos. Por tanto, también la mayoría de las
formas de meditación se encuadran en este concepto.
En
los capítulos dedicados a los chakras hemos asignado una o varias
formas de yoga a cada uno de los centros energéticos. Estas formas
de yoga activan de manera especial el chakra correspondiente,
teniendo ahí su punto de partida para el objetivo de la unificación,
común a todas las formas de yoga.
Si
deseas practicar una forma de yoga o de meditación, nuestras
correspondencias pueden servirte de ayuda en la elección del método
adecuado. No obstante, en el marco del presente libro es imposible
seguir incidiendo en las diferentes posibilidades. Además, muchas de
las clases de yoga indicadas deben ser enseñadas por un maestro
cualificado si se quieren obtener los mejores resultados. A pesar de
ello, todas las formas de yoga representan una posibilidad eficaz de
favorecer la purificación y armonización del sistema de chakras en
su conjunto.
La respiración
por los chakras
TAL
vez ya hayas tenido conciencia alguna vez de que a través de la
respiración estás unido a todo cuanto te rodea. En último término,
todos los hombres, animales y plantas respiramos el mismo aire, y tú
inspiras lo que ellos han espirado, y viceversa. Pero la respiración
no sólo nos une con todo hacia el exterior; también hacia el
interior establece un contacto y un intercambio constantes. Nuestra
respiración penetra hasta la más minúscula célula, aportando fuerza
vital a nuestro cuerpo.
Del
sánscrito conocemos la palabra «prana», que en nuestro idioma
podemos traducir como respiración, aliento vital, o energía cósmica
o universal. Estas diferentes traducciones describen los distintos
planos del aire que respiramos. Efectivamente, mediante la
respiración nos unimos con esa fuerza vital y energética que todo lo
penetra, sin que en último término exista ninguna creación en la
forma que conocemos. Aquí somos conscientes de las dimensiones de
nuestra respiración, que representa algo tan universalmente grande
y, sin embargo, tan cotidiano.
Así
que no debe seguir extrañándonos que casi todas las tradiciones
espirituales notablemente evolucionadas concedan a la respiración
tan alto valor y que hayan desarrollado multitud de técnicas
respiratorias especiales para favorecer la conciencia. En las
culturas orientales, la respiración siempre ha sido algo más que un
mero «captar aire». Aun cuando, en apariencia, en todo el mundo la
sustancia que respira el hombre sea fundamentalmente la misma, la
conciencia que acompaña a la inspiración de dicho aire es un factor
decisivo. La respiración consciente y realizada de forma concreta
aumenta a todas luces el efecto curativo y armonizador de la energía
vital contenida en el aire que respiramos; podríamos decir, incluso,
que mediante la conciencia exploramos y podemos hacer aprovechables
determinadas frecuencias energéticas del aire que respiramos. De
modo que se han desarrollado técnicas respiratorias especiales y
refinadísimas, que merecen pareja gran estima en casi todos los
círculos espirituales y conscientes del valor de la salud.
Si
dirigimos nuestra conciencia a nuestra respiración, podemos provocar
un efecto enormemente positivo. Asimismo, la influencia sobre los
chakras a través de la respiración cuenta con una tradición muy
dilatada, por lo cual es comprensible que también en este campo se
hayan desarrollado multitud de técnicas especiales. Aquí vamos a
describir para ti un método de respiración por los chakras sencillo
y fácil de poner en práctica, pero a la vez altamente eficaz, y que
cualquiera puede practicar por sí solo en casa.
Para
ello, debemos sentarnos en una posición cómoda, con la espalda
recta, o tumbarnos horizontalmente de espaldas. Al cabo de unos
instantes de silencio inspiramos y espiramos pausada y regularmente,
preferentemente por la nariz. Al mismo tiempo nos imaginamos que, al
inspirar y espirar, el aire pasa por nuestros chakras y vuelve a
salir pasando por ellos. Comenzamos con el chakra radical: nos
concentramos en este chakra y mentalmente inspiramos y espiramos
suavemente y sin prisas a través de él. Dejamos que el prana
vivificador fluya plácidamente a nuestro interior, y que después
fluya al exterior con la misma placidez. Este ejercicio dura
aproximadamente entre 3 y 5 minutos, y después pasamos al siguiente
centro, al chakra sacro, respirando de igual forma. Proseguimos así
con la respiración por los chakras, dejando transcurrir entre 3 y 5
minutos en cada chakra hasta que alcancemos el centro de la
coronilla. Lo importante es que nuestra conciencia permanezca
siempre en el lugar adecuado: es decir, siempre en el chakra para el
que respiramos.
Casi
todas las personas que han realizado una vez este sencillo ejercicio
se sienten después llenas de energía y, al mismo tiempo, armonizados
y equilibrados. Algunos incluso llegan a emocionarse por el
convincente efecto que tiene este sencillo ejercicio, y más de una
vez se han oído comentarios como éstos: «Me siento como si hubiera
vuelto a nacer», «Soy un hombre nuevo», o «Me siento verdaderamente
rejuvenecido». Algunos practicantes tuvieron la sensación de estar
finalmente en el centro de sí mismos; otros, simplemente, se
sintieron tranquilos y relajados.
¡Es
realmente maravilloso todo lo que puede aportar este sencillo
ejercicio! Aquí alcanzamos, efectivamente, una fuente de alegría, de
paz, de fuerza y de amor. Ésta es una terapia muy efectiva, sobre
todo para las personas con depresiones o que se sienten faltos de
energía y vacíos. Con la respiración por los chakras recargamos
nuestro sistema energético con fuerzas ordenadas.
Otra
posibilidad es la que ofrece la combinación de la respiración por
los chakras y las vibraciones de las piedras preciosas, los aromas,
los sonidos y los colores. Al mismo tiempo que utilizas estos medios
de la forma en que hemos descrito en el capítulo correspondiente del
libro, respiras complementariamente sus energías y las introduces en
los chakras.
Además, existe la posibilidad de la respiración dinámica por los
chakras. En esta variante se inspira y espira vigorosamente y con
ritmo rápido, imaginándose que la respiración se efectúa a través de
los chakras. Esta técnica de respiración también se conoce como «chakra-breathing»,
y tiene muchos entusiastas seguidores, sobre todo entre los alumnos
de Bhagwan Shree Rajneesh. Existe una muy buena introducción
práctica en una cinta magnetofónica* que no dudamos en recomendar
para este ejercicio dinámico, puesto que el «chakra-breathing»
resulta muy difícil de explicar suficientemente sólo con palabras.
Podríamos decir que este método extremadamente vigoroso de
respiración despierta en nosotros un «fuego» enorme. Sin embargo, el
trabajo que se lleva a cabo es realmente auténtico. Para algunos es
el camino absoluto para purificar y activar los chakras; a otros no
les entusiasmó mucho. También en este caso debes seguir tu voz
interior, que siempre te muestra lo que es bueno para ti mismo.
Muchos de vosotros habréis oído hablar sobre el «pranayama», o
incluso habréis puesto en práctica técnicas semejantes La palabra «pranayama»
procede igualmente del sánscrito, y significa «dominio del prana».