Sin
embargo, el esquema de zonas reflejas de los pies no sólo es el
sistema más conocido y más ampliamente extendido de todos los de su
especie, sino que, además, es el más sencillo y el más claramente
articulado.
La
reflexoterapia podal tradicional consiste en un masaje de presión
puntual especial realizado en los pies. Hoy ya existe un gran número
de publicaciones y representaciones esquemáticas, por lo que no
vamos a incidir con más detalle en este punto.
Por
el contrario, para muchas personas interesadas es nuevo el hecho de
que cada uno de los siete chakras posee su propia «zona de conexión»
en los pies, y que gracias a ellas somos capaces de aplicar una
terapia de máxima eficacia para todos los chakras del cuerpo.
Nosotros mismos nos quedamos sorprendidísimos por esta sencilla y,
sin embargo, altamente eficaz, posibilidad de armonizar los chakras
mediante la reflexoterapia. Con unas pocas manipulaciones dirigidas
pudimos conseguir un notable cambio de la situación energética de
los chakras. También es posible realizar un autotratamiento, pero es
más eficaz y, sobre todo, más agradable, el masaje efectuado por una
segunda persona. En cualquier caso, lo ideal sería un tratamiento
alternativo efectuado consecutivamente.
Lo
primero que nos faltaba era una técnica de masaje adaptada a los
chakras, de modo que tuvimos que probar la eficacia de las
diferentes técnicas en varios grupos de prueba. Nos fue muy útil el
hecho de que Bodo dispone de más de diez años de experiencia en el
tratamiento de zonas reflejas, además de estar familiarizado con
casi todas las técnicas de masaje conocidas, gracias a su dilatada
experiencia práctica.
De
acuerdo con las experiencias que hemos acumulado, el mayor efecto lo
produce un masaje ligero y delicado efectuado con movimientos
circulares sobre las zonas concretas de los chakras. Al contrario
que en el caso de la conocida reflexoterapia, los lubricantes (por
ejemplo, cremas suaves) sí están indicados.
Comenzamos con la zona refleja para el primer chakra, siendo
suficiente un masaje de 2-3 minutos en cada una de las zonas
reflejas del mismo. Hemos de tener en cuenta que en la terapia de
los chakras no se trabaja tanto «en lo material como en el ámbito
energético. Por esta razón, tampoco es necesario realizar el mismo
esfuerzo manual que se aplica habitualmente en la reflexoterapia.
Sin embargo, en el tratamiento de zonas reflejas de los chakras
también mantenemos un ligero contacto físico y ejercemos una suave
presión. La posición inicial más favorable se consigue cuando el
paciente extiende los pies enfrente del terapeuta, permaneciendo
sentado cómodamente o, mejor aún, tumbado. El terapeuta se sienta
junto a los pies de forma que pueda agarrarlos bien sin tener que
esforzarse. Nosotros conseguimos los mejores resultados masajeando
con una mano una zona correspondiente al chakra situada en el dorso
del pie, y efectuando simultáneamente con la otra mano un suave
masaje en círculos sobre la misma zona de la planta del pie. Puede
trabajarse con uno, con dos o con tres dedos, según parezca lo más
indicado en cada una de las zonas.


Sin
embargo, no queremos que te sientas atado a un esquema de
tratamiento rígido. Lo único importante es que el terapeuta pueda
efectuar un suave masaje en los pies efectuando movimientos
circulares durante 2-3 minutos sobre
(Fig: La
localización en los pies de las zonas reflejas de los chakras, y su
relación con el cuerpo.)
cada una de las
zonas reflejas de los chakras, y, si es posible, actuando
simultáneamente sobre el dorso y la planta del pie. El chakra que se
ha masajeado primero en el pie derecho se masajea también a
continuación en el pie izquierdo, puesto que las zonas reflejas se
extienden por los dos pies. De esta forma se trabajan
consecutivamente las siete zonas reflejas correspondientes a los
siete chakras. Los dedos deben aplicarse siempre de la forma más
cómoda y adecuada para el terapeuta, que en todo momento se
concentrará en el chakra que está tratando. En la medida en que sea
posible, el paciente deberá adoptar un estado de «devoto reposo», o
también puede vagar con la mente por el chakra que se está
masajeando.
En
nuestros grupos experimentales constatamos una y otra vez que esta
terapia tiene un efecto particularmente grande cuando masajeamos
cada una de las zonas reflejas con un movimiento circular en el
mismo sentido en que gira el chakra correspondiente: en el hombre,
el primer chakra con giro hacia la derecha, el segundo hacia la
izquierda, el tercero hacia la derecha, etc. Por el contrario, en la
mujer el primer chakra con giro hacia la izquierda, el segundo hacia
la derecha, el tercero hacia la izquierda, etc. (el sentido de giro
de la energía dentro de los chakras lo hemos descrito con más
detalle en él capitulo titulado «La misión y el funcionamiento de
los chakras»). Evidentemente, así es como mejor se estimula y
equilibra el flujo de energía natural. Bien durante del tratamiento,
bien después del mismo, en algunos casos se producen determinadas
reacciones que conocemos por muchas terapias naturales (por ejemplo,
ligeros fenómenos de desintoxicación del cuerpo). No debemos valorar
estos síntomas como nuevas enfermedades. A veces experimentaremos
también una liberación de emociones, que pueden manifestarse por el
llanto o la risa. Tampoco debemos reprimir estas reacciones, puesto
que asimismo son la manifestación de una razonable autorregulación
de nuestro organismo.
Después del tratamiento de los chakras, el «paciente» debe
permanecer un rato en silencio. Puede resultar muy interesante
escuchar al cuerpo durante esta fase de reposo: ¿Se ha producido
algún cambio? ¿Cómo me siento ahora? ¿Estoy equilibrado?
De
acuerdo con nuestra experiencia, esta forma de terapia debería
efectuarse al principio cada dos días, siendo recomendable una serie
mínima de siete sesiones. Naturalmente, el reflexomasaje de los
chakras puede combinarse con cualquiera de los métodos expuestos en
el presente libro, y muy particularmente con la gemoterapia, la
cromoterapia, la aromaterapia y con los sonidos correspondientes. La
reflexoterapia de los chakras también es muy efectiva y está
perfectamente indicada para los niños y los bebés. Varios de los
participantes en nuestros grupos de prueba calificaron esta terapia
de «lúdica», y su profundo efecto sorprendió a todos ellos. Nuestra
colega Marianne Uhl ha publicado un libro especial sobre este tema,
titulado Chakra energiemassage*. Nos gustaría recomendar
encarecidamente este libro, aun cuando disentimos de su exposición
en algunos puntos. Para nosotros siempre ha sido muy importante la
propia experiencia: la asunción irreflexiva de un método nunca nos
ha satisfecho.

Ejercicios
corporales para liberar bloqueos energéticos
LOS
siguientes tres ejercicios de contracción, altamente eficaces para
liberar las energías bloqueadas en los chakras, los aprendimos de
Keith Shexwood, a quien expresamos aquí nuestro agradecimiento.
Keith Shenvood imparte excelentes seminarios sobre
perfeccionamiento, armonización y curación del hombre. En estos
ejercicios tomó como referencia el antiguo saber de la tradición
yogui de la India.
La
realización de los siguientes ejercicios tiene un efecto benefactor
y equilibrador sobre todo nuestro organismo que se hace patente de
inmediato. Lo mejor es tumbarse de cuerpo entero sobre el suelo o
sentarse con la espalda lo más recta posible en la posición del loto
o sobre los talones. Cerramos los ojos y nos dejamos deslizar a un
estado completamente plácido. Nuestra respiración es tranquila y
relajada. Algunos practicantes cuentan lentamente al revés; desde
diez hasta uno, entrando con cada número en una relajación cada vez
más profunda.
Ejercicio 1o
La contracción del centro radical
Espiramos pausadamente y a continuación tratamos de contraer hacia
dentro con la mayor fuerza posible la zona del abdomen inferior.
Primero contraemos el músculo del ano y tiramos de él hacia dentro,
como si quisiéramos reprimir la defecación. A continuación,
contraemos los órganos tan intensamente como nos sea posible.
Finalmente, tratamos de contraer hacia dentro, en dirección hacia la
columna vertebral, la zona umbilical del abdomen inferior. Este
último paso del ejercicio apoya las dos contracciones precedentes,
puesto que se tira del recto y de los órganos sexuales hacia atrás y
hacia arriba.
Tenemos así un estado de máxima contracción del abdomen inferior; lo
mantenemos durante algunos segundos, y después nos soltamos
completamente, retornando a nuestra situación inicial relajada. Al
cabo de algunos segundos repetimos las tres fases del ejercicio y
mantenemos de nuevo la contracción de toda la cavidad pélvica
durante varios segundos: luego soltamos y relajamos.
El
mismo ejercicio una tercera vez. Después disfrutamos unos minutos de
reposo, permaneciendo con la consciencia en el lugar en que se ha
practicado el ejercicio. Este ejercicio de contracción libera sobre
todo los bloqueos del primer y del segundo chakra y estimula la
energía Kundalini. Es normal y deseable una creciente sensación de
energía o calor.
Ejercicio 2o
La contracción del diafragma
(El
diafragma es una placa músculo-tendinosa que delimita y separa la
parte superior de la cavidad abdominal de la cavidad torácica.)
Continuamos en nuestro estado relajado de paz y sosiego interiores.
La respiración es pausada y regular. Al espirar, intentamos contraer
hacia arriba nuestro diafragma de forma que se eleve en dirección a
la cavidad torácica. Al hacerlo, los órganos del abdomen superior se
ven simultáneamente comprimidos hacia atrás, en dirección a la
columna vertebral. Intentamos mantener esta vigorosa contracción
durante algunos segundos. A continuación relajamos unos segundos
explayándonos completamente, y repetimos este ejercicio dos veces
más. En la pausa que sigue seguimos dirigiendo nuestra atención al
lugar donde hemos realizado el ejercicio. En general,
experimentaremos un cosquilleo o vibración de intensidad diversa:
algunas personas también sienten calor, o incluso una sensación de
calor intenso. Esta reacción es desencadenada por la energetización
del chakra del plexo solar: parte de la energía liberada asciende
hasta el chakra cordial, que también se activa mediante este
ejercicio. Se extiende en nosotros una sensación de profunda
satisfacción interior. Permanecemos completamente relajados y somos
testigos de lo sucedido.
Al
cabo de algunos minutos de profunda tranquilidad pasamos al
siguiente ejercicio.
Ejercicio 3
o La contracción de la nuca
En
este ejercicio inspiramos a través de la nariz y, partiendo de
nuestra situación de relajamiento, intentamos contraer o apretar
simultáneamente hacia abajo la nuca y la barbilla, en dirección al
cuerpo. Al hacerlo, tiramos de los hombros hacia arriba, de forma
que el cuello se haga cada vez máis corto. Mantenemos esta tensión
durante unos segundos concentrándonos en nuestra nuca. Después, nos
volvemos a relajar completamente y dejamos todo suelto. A los pocos
segundos repetimos este ejercicio y nos relajamos de nuevo. Lo mismo
una tercera vez: tensar unos segundos y soltar.
Este
tercer ejercicio de contracción disuelve las energías estancadas en
el chakra del cuello, purificando este importante canal que une la
cabeza y el corazón. Cuando aquí se recupera el flujo energético
libre de obstáculos, sentimos en la zona de la nuca y los hombros un
fuerte «ardor», que va acompañado de un sentimiento de fortaleza
interior, sinceridad y autoconfianza. Mediante este ejercicio se
armonizan y equilibran las fuerzas del yin y del yang.
Si
realizas consecutivamente los tres ejercicios de contracción que
hemos descrito, podrás constatar instantáneamente una clara mejoría
de tu estado general. No obstante, te aconsejamos encarecidamente
que no exageres este ejercicio. Realizarlo dos veces al día, por la
mañana y por la tarde, es en principio más que suficiente.
Quien
disponga de alguna experiencia puede practicar los ejercicios de
contracción, en el mismo orden indicado, varias veces consecutivas.
Pero siempre prestando atención a su propio bienestar. Nunca debemos
superar nuestros límites naturales internos, que nos indican
claramente cuándo es suficiente.
Para
muchas personas, estos ejercicios se han convertido en un componente
fijo de su vida; para nosotros, también, pues bastan unos minutos
para realizarlos, y lo que conseguimos a cambio es sorprendente. Sin
embargo, lo que nos hace avanzar no es conocer estos eficacísimos
ejercicios, sino practicarlos a diario.
Transmisión de la
energía vital universal
EL
espacio que nos rodea está lleno de prana, de energía vital
universal. De modo que una consecuencia lógica sería aprovechar y
utilizar directa y convenientemente estas fuerzas fundamentales,
altamente eficaces del cosmos. En el capitulo dedicado a la
respiración por los chakras, ya hemos indicado una posibilidad de
hacerlo. Sin embargo, existen otros métodos muy interesantes y
efectivos de utilizar estas energías cósmicas para disolver bloqueos
y para conseguir un desarrollo integral. Uno de estos métodos se
llama «Reiki» *.
Este
método terapéutico natural y de efectos integrales fue (re)descubierto
aproximadamente a mediados del siglo XIX por el japonés doctor Mikao
Usui, un monje cristiano que viajó por muchos países de Oriente y de
Occidente. Reiki» significa energía vital universal», y es una
posibilidad terapéutica mediante la cual podemos transmitir
directamente al hombre esta energía fundamental que es eficaz en
todo el universo. En el Reiki, el terapeuta únicamente actúa como
una especie de catalizador o de canal de paso. La energía cósmica
fluye a través de las manos del terapeuta hasta el interior del
paciente, sin necesidad de que añada sus propias energías. En la
actualidad, el Reiki es uno de los métodos terapéuticos naturales
que más se está expandiendo. Hace algunos años publicamos sobre este
tema el libro titulado Reiki - universale Lebensenergie zur
ganzeitlichen Selbstheilung, Patientenbehandlung und Fernheilung von
Korper, Geist und Seele («Reiki: energía vital universal»
para la autocuración integral, el tratamiento de pacientes y la
curación a distancia de cuerpo, espíritu y alma»), que ya ha sido
traducido a varios idiomas y se ha reeditado varias veces.
Y el Reiki se
está imponiendo con tanta fuerza porque es sencillísimo de practicar
y, además, es altamente eficaz. Puedes aprender este método en dos
cursillos de fin de semana. En uno de estos seminarios el maestro
inculca directamente al alumno la facultad de canalizar la energía
vital universal. Esto se consigue mediante la consagración o
iniciación, en la que se abren los canales de sanación que existen
en todas las personas, aun cuando en la mayoría se encuentren
obstruidos.
El
Reiki es fácil de practicar incluso para los niños, después de
ponerlos adecuadamente en situación, y se precisan muy pocos
conocimientos especiales. Esta energía está dotada de una cierta
«inteligencia propia»; es decir, que fluye automáticamente hacia
donde es necesaria, y siempre en la dosis correcta.
Desde
su descubrimiento, el Reiki se ha practicado con éxito en todo el
mundo en cientos de miles de casos; y lo han utilizado tanto legos
como curanderos y médicos. En cuanto la energía Reiki fluye de tus
manos tienes una posibilidad maravillosa de armonizar de forma
duradera tus chakras o los de otra persona.
Como
los canales curativos por los que fluye la energía Reiki existen de
forma natural en todas las personas, esta energía puede fluir en
pequeña escala por cualquier persona que haya comenzado a abrirse a
las energías superiores, pudiendo transmitirse a través de las
manos. Si tienes la sensación de que tus manos transmiten en la
imposición una cierta paz o relajación, aun cuando no hayan sido
consagradas, no dejes de prestar atención a cuanto vamos a exponer a
continuación.
Lógicamente, la aplicación práctica del Reiki a los- chakras es muy
sencilla: imponemos con toda suavidad nuestras manos sobre cada uno
de los centros energéticos y dejamos que la energía Reiki afluya a
ellos con su fuerza armonizadora y curativa.
Cada
uno de los siete chakras guarda una estrecha interrelación con otro
chakra. Como la energía Reiki fluye simultáneamente por ambas manos,
no sólo puedes proporcionar energía vital a los chakras, sino que al
mismo tiempo puedes compensar los centros energéticos
correspondientes, imponiendo una mano a cada uno de los dos chakras
relacionados.
Una
imagen simbólica muy hermosa que transmite de forma muy gráfica la
correspondencia entre los chakras es la del candelabro de siete
brazos. Este objeto de culto judío, cuyo origen se remonta al
Antiguo Testamento, tiene una profunda significación simbólica. En
nuestra ilustración las llamas simbolizan los chakras.

«Candelabro
chakra» de siete brazos
Como
podrás observar, la llama central (chakra del corazón) mantiene un
estrecho contacto con las restantes llamas (chakras), adoptando una
posición central. Por así decirlo, el chakra del corazón posee una
función de intermediación central. Muchas tradiciones antiguas
dedicaron una atención especial a este centro energético, y nosotros
deberíamos incorporarlo a todas las terapias posibles. Sabemos de
muchos practicantes de Reiki que, por la noche, se tumban en la cama
y colocan ambas manos sobre el chakra del corazón, llegando incluso
a dormirse en esta postura. Se trata de una aplicación del Reiki
óptima para desarrollar las cualidades del corazón.
Con
ayuda de la ilustración, fácilmente podrás darte cuenta de los
chakras que están estrechamente relacionados entre sí:
El
chakra radical con el chakra coronal.
El
chakra sacro con el chakra frontal.
El
chakra del plexo solar con el chakra del cuello.
Para
compensar los chakras, coloca simultáneamente tus manos sobre dos
centros energéticos mutuamente relacionados: por ejemplo, una mano
sobre el chakra radical y otra sobre el chakra coronal, o una mano
sobre el chakra sacro y la otra sobre el chakra coronal, o,
finalmente, una mano sobre el chakra del plexo solar y la otra sobre
el chakra del cuello; también puedes, con ambas manos, hacer que la
energía Reiki suba al chakra del corazón. Las manos deben dejarse
sobre los chakras de tres a cinco minutos. Resulta curioso observar
en silencio cómo se consuma el intercambio energético entre los
chakras.
También puede ser interesante explorar una vez qué chakras necesitan
ser recargados con nueva energía vital cuando existan dolencias o
enfermedades concretas. En los capítulos dedicados a los chakras
hemos expuesto cuáles están relacionados con cada uno de los
órganos. Por ejemplo, si nosotros o uno de nuestros pacientes tiene
dolencias en el hígado, en la lista podemos ver que el hígado está
energéticamente relacionado con el chakra del plexo solar.
Consecuentemente, en caso de que exista una enfermedad hepática
trataríamos el chakra del plexo solar, y simultáneamente podríamos
dar Reiki al hígado con la otra mano. Otra posibilidad consiste en
tratar el chakra que mantiene una estrecha interrelación con el
centro energético afectado (ver el candelabro de siete brazos), y
compensar ambos chakras con Reiki. Como ya habrás visto, el chakra
del corazón, centro del sistema de chakras, está relacionado con
todos los demás centros energéticos, por lo que también puede
recomendarse efectuar la compensación con el chakra del corazón.
No
obstante, como estas sugerencias serán de interés sobre todo para
los practicantes de Reiki, vamos a cerrar aquí el tema. A través de
nuestras explicaciones puede que te hayas hecho una idea de la forma
en que funciona el Reiki. Quisiéramos recomendar esta forma de
terapia a todas las personas que están buscando un método sencillo y
efectivo de lograr una salud integral y la armonía interior.
Además, existen diferentes medios auxiliares, utilizados por algunos
terapeutas, para aprovechar las energías cósmicas. En nuestro ámbito
cultural, muchas personas prefieren confiarse a los aparatos
técnicos en vez de a las posibilidades naturales que se nos ofrecen.
La utilización de maquetas de pirámides y del acumulador de orgón
han demostrado especialmente sus cualidades.
Gracias a su forma, en las pirámides se concentran energías
cósmicas; también son capaces de retransmitir esas energías, al
igual que el Reiki. Las maquetas de pirámides de pequeño tamaño
pueden colocarse sobre el cuerpo para dirigir las energías a
determinadas zonas corporales. Para esta aplicación concreta se
fabrican u ofertan en el mercado muchas maquetas diferentes de
diversos materiales; todas ellas están construidas respetando la
escala de la pirámide de Kéops de El Guiza, que tiene un ángulo de
inclinación de 51 grados. Al utilizarlas, debes fijarte en que una
de sus aristas se alinee exactamente con el eje norte-sur, pues sólo
así podrá desplegar todo su efecto.
Nosotros mismos hemos efectuado ensayos con pirámides de madera,
hierro fundido, mármol, plata, cobre, cerámica, aluminio, cartón,
plexiglás, vidrio, e incluso de piedras preciosas auténticas, y
hemos utilizado maquetas de los más diversos tamaños. Simpatizamos
particularmente bien con las pirámides talladas en cristal de roca,
cuarzo rosa o amatista; puesto que en ellas se combina
simultáneamente el efecto de la gemoterapia. Básicamente, estas
pirámides se colocan sobre el cuerpo en el lugar sobre el que deben
actuar, y se dejan reposar entre 5 y 10 minutos. Los chakras
reaccionan muy positivamente a la energía concentrada en las
pirámides. Al utilizarlas es muy provechoso que nuestra conciencia
permanezca en el lugar donde se realiza el efecto.
Un
interesante descubrimiento reciente sobre la energía de las
pirámides fue el que publicó el investigador Manfred Keppeler en su
libro Die Gluckspyramide («La pirámide de la felicidad»). Tras
tediosos estudios y cálculos, encontró que la escala de Kéops
generalmente utilizada es la que ofrece condiciones óptimas para
Egipto, pero no en nuestras latitudes. Basándose en ejemplos
reproducibles, calculó el ángulo óptimo para las pirámides en los
países europeos: el resultado fue una pirámide de mayor pendiente
que la conocida de Kéops. En su maqueta de pirámide, el ángulo de
inclinación era de 65 grados, que permitiría aumentar
proporcionalmente el potencial energético.
Tampoco vamos a exponer aquí exhaustivamente la utilización del
acumulador de orgón, cuya aplicación podemos verla en numerosas
consultas de medicina natural; pero, cuando menos, debemos mencionar
esta posibilidad que se nos ofrece. Fue desarrollado por el
psicoanalista e investigador Wilhelm Reich (1897-1957). En largos
años de estudios trató de probar el «od» del barón de Reichenbach
(1788-1869), o de darle una aplicación práctica. Exteriormente, el
acumulador de orgón se asemeja mucho a un armario, pero sus paredes
están formadas por un gran número de capas de diferentes materiales,
superpuestas según unas instrucciones precisas. En esta caja se
concentran las energías cósmicas, y pueden aprovecharse
terapéuticamente. También aquí se produce una energetización de los
chakras. Otro procedimiento consiste en cargar determinados
portadores (por ejemplo, trocitos de algodón) en el acumulador de
orgón, y después colocarlos sobre los chakras o pegarlos sobre ellos
con esparadrapo. Este método produce un efecto asombrosamente bueno,
como hemos podido comprobar múltiples veces mediante la prueba
kinesiológica del brazo, que ya hemos descrito.
Si
alguno de los métodos descritos te atrae, pruébalo y déjate
sorprender por su efecto.