Una ley física afirma que, en el universo, la energía no se
destruye, sino que únicamente puede transformarse en otras formas de
energía. La energía que actúa detrás de la manifestación material
del cuerpo y sus funciones y capacidades está compuesta por un
sistema energético complejo sin el cual no podría existir el cuerpo
físico. Este sistema energético está formado por tres componentes
fundamentales:
1 )
Los cuerpos no materiales o cuerpos energéticos.
2)
Los chakras o centros energéticos.
3)
Los nadis o canales energéticos.
En
este sistema los nadis constituyen una especie de arterias
intangibles. La palabra «nadi» procede del sánscrito y significa
aproximadamente «tubo», «vaso» o «arteria». Su función consiste en
conducir el «prana» o energía vital a través del sistema energético
no material.
La
palabra sánscrita «prana» puede traducirse por «energía absoluta».
En el ámbito cultural chino y japonés esta fuerza vital universal se
denomina «chi» o «ki». Representa la fuente original de todas las
formas energéticas y se manifiesta en diferentes áreas existenciales
mediante frecuencias distintas. Una de sus manifestaciones es la
respiración, una de las formas por las que podemos absorber «prana»
dentro de nosotros.

El
plano de la consciencia de toda forma viva depende de las
frecuencias del «prana» que puede absorber y almacenar. Así, por
ejemplo, en los animales encontramos gamas de frecuencia más bajas
que en el hombre, y en los hombres desarrollados hallamos
frecuencias superiores a las que encontramos en personas que se
encuentran al principio de su desarrollo.
A
través de los chakras, los nadis de un cuerpo energético están
unidos con los nadis del cuerpo energético vecino. Algunos textos
indios y tibetanos antiguos mencionan el número de 72.000 nadis;
otros escritos históricos hablan de 350.000 nadis. Los canales
energéticos más importantes son: «sushumna», «ida» y «pingala»,
sobre los que profundizaremos en el capítulo siguiente. Los chinos y
japoneses conocen un sistema similar de canales energéticos que
denominan meridianos (del conocimiento de estos meridianos se
desarrolló la acupuntura).
En el
sistema energético del hombre los chakras sirven de estaciones
receptoras, transformadoras y distribuidoras de las diferentes
frecuencias del «prana». Absorben, directamente o a través de los
nadis, las energías vitales de los cuerpos energéticos no materiales
del hombre, de su entorno, del cosmos y de las fuentes que son el
fundamento de cualquier manifestación, la transforman en las
frecuencias que necesitan las diferentes áreas del cuerpo físico o
de los cuerpos inmateriales para su conservación y desarrollo, y la
retransmiten a través de los canales energéticos. Además, irradian
energías al entorno. Mediante este sistema energético, el hombre
efectúa un intercambio con las fuerzas que actúan en los diferentes
planos del ser en su entorno, en el universo y en la base de la
creación.
Dado
que los chakras mantienen una interrelación muy estrecha con los
cuerpos energéticos, en este capítulo nos gustaría describir
primeramente la apariencia externa y las funciones de estos cuerpos.
En el capítulo siguiente se incluye una descripción general de los
chakras, y en los siete capítulos dedicados a cada uno de los
chakras se encuentra una exposición detallada de las funciones de
cada uno de estos centros energéticos.
En
general, se distinguen cuatro cuerpos energéticos:
1 )
El cuerpo etérico.
2) El
cuerpo emocional o astral.
3) El
cuerpo mental.
4) El
cuerpo espiritual o causal.

Esta ilustración muestra una representación histórica de
una tablilla de chakras y nadis procedente del Tíbet. Junto a los
siete chakras principales podemos reconocer un gran número de
chakras secundarios, así como una red prácticamente inabarcable de
finos canales energéticos, los nadis. Algunos textos que nos han
sido transmitidos por la tradición mencionan 350.000 nadis, a través
de los cuales fluyen las energías cósmicas. Éstos se aúnen en 14
nadis principales, que a su vez se corresponden con los chakras.
Cada
uno de estos cuerpos no materiales posee su propia frecuencia de
vibración fundamental. El cuerpo etérico, que es el más cercano al
cuerpo físico, vibra con la frecuencia más baja. Los cuerpos astral
y mental poseen a su vez frecuencias mayores, y en el cuerpo causal
podemos encontrar representados los índices de vibración máximos.
Cada
uno de estos cuerpos se asemeja a un baile de energías dentro de su
propia gama de vibraciones, en el cual las frecuencias aumentan
constantemente a lo largo del desarrollo y perfeccionamiento de una
persona. Los cuerpos energéticos representan portadores de
conciencia en determinados planos de vibración, y cuando su índice
de vibración aumenta transmiten al hombre energías vitales,
sensaciones y conocimientos superiores dentro de su ámbito de
funciones específico.
Sin
embargo, los diferentes cuerpos energéticos no están totalmente
separados entre sí. Se interpenetran mutuamente mientras cada uno
vibra dentro de su propia gama de frecuencias, de forma que incluso
un clarividente sólo podrá distinguirlos ajustando su capacidad de
clarividencia a la esfera correspondiente.