Quisiera explicaros
muy
someramente
lo que
cada ser
humano
va a
vivir en
el momento
de su
muerte.
Esta
experiencia es
general,
independiente del
hecho de
que se sea
aborigen de
Australia,
hindú,
musulmán,
creyente o
ateo. Es
independiente
también
de la
edad
o
del
nivel
socioeconómico,
puesto
que
se
trata
de
un
acontecimiento
puramente humano,
de la misma
manera que lo es el
proceso natural de un nacimiento.
La experiencia
de
la
muerte
es
casi
idéntica
a
la
del
nacimiento.
Es
un nacimiento
a otra
existencia que
puede ser
probada de
manera
muy
sencilla. Durante
dos
mil
años se
ha invitado
a la
gente a
"creer"
en las
cosas del
mas
allá. Para
mi
esto
no es
un asunto
mas
de creencias
sino un
asunto del
conocimiento.
Os diré
con gusto como
se
obtiene
ese
conocimiento
siempre
que
queráis
saberlo.
Pero
el
no
querer saberlo
no tiene
ninguna importancia
porque cuando
hayáis
muerto
lo sabréis
de todas
maneras,
y yo
estaré allí
y
me
alegraré
muy
particularmente
por los
que hoy
dicen: "Ay,
la pobre doctora Ross".
En el
momento
de la
muerte
hay tres
etapas. Con
el lenguaje
que utilizo
en el caso
de los
niños
moribundos
de
muy
corta edad
(por ejemplo
el que
empleo
en la
carta Dougy), digo
que
la
muerte
física
del
hombre
es idéntica
al abandono
del capullo
de seda por
la
mariposa.
La observación
que hacemos
es que
el capullo
de seda
y su
larva pueden compararse
con
el
cuerpo
humano.
Un
cuerpo
humano
transitorio.
De
todos
modos,
no
son
idénticos
a
vosotros.
Son,
digámoslo
así,
como
una
casa
ocupada
de
modo
provisional.
Morir
significa,
simplemente,
mudarse
a
una
casa
mas
bella. hablando simbólicamente,
se sobreentiende.
Desde el
momento
en que
el capullo
de seda
se deteriora
irreversiblemente,
ya sea como
consecuencia
de un
suicidio, de
homicidio,
infarto o
enfermedades
crónicas
(no importa la forma),
va a liberar a la mariposa,
es decir, a vuestra alma
En esta
segunda etapa,
cuando vuestra
mariposa
- siempre
en lenguaje
simbólico
- ha
abandonado
su
cuerpo,
vosotros
viviréis
importantes
acontecimientos
que
es
útil que conozcáis
anticipadamente para
no sentiros jamas atemorizados
frente a la muerte.
En la
segunda
etapa
estaréis
provistos
de
energía
psíquica,
así
como
en
la primera
lo estuvisteis
de energía
física. En
esta ultima
vosotros
tenéis necesidad
de un cerebro
que funcione,
es decir
de una
conciencia
despierta para poder comunicar
con los demás.
Desde el
momento
en que
este cerebro
- este
capullo de
seda -
tarde o
temprano
presenta daños
importantes,
la conciencia
dejara
de estar
alerta,
apagándose. Desde
el instante en
que esta
falte, cuando
el capullo
de seda
este
deteriorado al
extremo
de que vosotros
ya no
podáis respirar
y que
vuestras
pulsaciones
cardiacas y
ondas
cerebrales
no admitan
mas
mediciones,
la
mariposa
se encontrara
fuera del
capullo que
la contenía.
Esto no
significa
que
ya
se
este
muerto,
sino
que
el
capullo
de
seda
ha
dejado
de cumplir
sus funciones.
Al liberarse
de ese
capullo
de seda,
se llega
a 1a
segunda etapa,
la de
la
energía
psíquica.
La
energía
física
y
la
energía
psíquica
son
las
dos
únicas energías que
al hombre le es
posible manipular.
El
mayor
regalo que
Dios haya
hecho a
los hombres
es el del libre albedrío. Y de todos
los seres
vivientes el
único que
goza de
este libre
albedrío es
el hombre.
Vosotros tenéis,
por tanto,
la posibilidad
de elegir
la forma
de utilizar
esas energías,
sea de
modo positivo
o negativo.
Desde el momento
en que sois una mariposa
liberada, es decir, desde que vuestra alma
abandona
el
cuerpo,
advertiréis
enseguida
que
estáis
dotados
de
capacidad
para ver
todo lo
que ocurre
en el
lugar de
la
muerte,
en la
habitación del
enfermo,
en el
lugar del accidente o allí donde hayáis dejado vuestro
cuerpo.
Estos acontecimientos
no se
perciben ya
con la
conciencia
mortal,
sino con
una nueva percepción.
Todo
se
graba
en
el
momento
en
que
no
se
registra
ya
tensión arterial,
ni pulso,
ni respiración;
algunas veces
incluso en
ausencia de
ondas
cerebrales. Entonces sabréis
exactamente
lo
que
cada
uno
diga
y
piense
y
la
forma
en
que
se comporte.
Después
podréis
explicar
con
precisión
como
sacaron
el
cuerpo
del
coche accidentado
con
tres
sopletes.
También
ha
habido
personas
que
incluso
nos
han precisado
el numero
de la
matricula
del coche
que los
atropello y
continuo su
ruta sin
detenerse. No
se puede
explicar
científicamente
que alguien
que ya
no presenta
ondas cerebrales
pueda leer
una
matricula.
Los sabios
deben ser
humildes.
Debemos
aceptar con humildad
que
haya
millones
de
cosas
que
no
entendemos
todavía,
pero
esto
no quiere decir que
solo por el hecho de no comprenderlas
no existan o no sean realidades.
Si yo
utilizara en
este
momento
un silbato
de perros,
vosotros no
podríais
oírlo,
y sin
embargo
todos
los
perros
lo
oirían.
La
razón
es
que
el
oído
humano
no
esta concebido
para
la
percepción
de
estas
altas
frecuencias.
De
la
misma
manera,
no podemos
percibir
el
alma
que
ha
abandonado
el
cuerpo,
aunque
esta
pueda
todavía grabar
las longitudes
de ondas
terrestres para
comprender
lo que
ocurre en
el lugar
del accidente o en otro lugar.
Mucha gente
abandona su
cuerpo en
el transcurso
de una intervención quirúrgica
y observa,
efectivamente,
dicha
intervención.
Todos
los
médicos
y
enfermeras
deben tener
conciencia de
este hecho.
Eso quiere
decir que
en la
proximidad
de una
persona inconsciente
no se
debe hablar
más
que de
cosas que
esta persona
pueda
escuchar, sea cual
fuere
su
estado.
Es
triste
lo
que
a
veces
se
dice
en
presencia
de
enfermos
inconscientes, cuando estos pueden oírlo todo.
También
es necesario
que sepáis
que si
os acercáis
al lecho
de vuestro
padre o
madre
moribundos,
aunque estén
ya en
coma
profundo, os
oyen todo
lo que
les decís,
y
en ningún
caso
es
tarde
para
expresar
"lo
siento",
"te
amo",
u
alguna
otra
cosa
que
queráis decirles.
Nunca es
demasiado
tarde para
pronunciar
estas palabras,
aunque sea
después de
la
muerte,
ya
que
las
personas
fallecidas
siguen
oyendo.
Incluso
en
ese
mismo
momento
podéis
arreglar "asuntos
pendientes",
aunque estos
se remonten
a diez
o veinte
años atrás.
Podréis
liberaros de
vuestra
culpabilidad para
poder volver
a vivir
vosotros mismos.
En esta
segunda
etapa,
"el
muerto"
-si
puedo
expresarme
así-
se
dará
cuenta también
de que
él se
encuentra
intacto nuevamente.
Los ciegos
pueden ver,
los sordos
o los
mudos
oyen y
hablan otra
vez. Una
de
mis
enfermas
que tenia
esclerosis en
placas, dificultades
para hablar,
y que
solo podía
desplazarse
utilizando una
silla de
ruedas, lo primero
que
me
dijo
al
volver
de
una
experiencia
en
el
umbral
de
la
muerte
fue:
"Doctora Ross,
yo podía
bailar de
nuevo!", y
son
miles
los que
estando hoy
en
sillas de
ruedas, podrían
al
fin
bailar
otra
vez
aunque
cuando
vuelvan
a
su
cuerpo
físico
se encontraran,
evidentemente, otra
vez en su viejo cuerpo enfermo.
Podréis comprender,
pues, que esta experiencia extracorporal es un
acontecimiento
maravilloso que nos
hace sentirnos felices.
Las niñas
que
a
consecuencia
de
una
quimioterapia
han
perdido
el
pelo,
me
dicen después
de una
experiencia semejante:
"Tenia de
nuevo
mis
rizos." Las
mujeres que
han
padecido
la
extirpación
de
un
seno,
recobran
su
habitual
normalidad.
Todos estan
intactos de nuevo. Son perfectos.
Mis colegas
escépticos son
muy
numerosos
y dicen:
"Se trata
de una
proyección del deseo".
En
el
cincuenta
y
uno
por
ciento
de
todos
mis
casos
se
trata
de
muertes
repentinas y
no creo
que nadie
vaya a
su trabajo
soñando que
seguirá
disponiendo de sus
dos piernas
para atravesar
una calle.
Y pronto,
después de
un accidente
grave, ve
en
la calle
una pierna
separada de
su cuerpo,
sintiéndose
sin embargo
en posesión
de dos
piernas.
Todo esto,
evidentemente,
no es
una prueba
para un
escéptico, y
con el
fin de
tranquilizarlos hemos
realizado
un
proyecto
de
investigación
imponiéndonos
como
condición el
no
tomar
en
cuenta
mas
que
a
los
ciegos
que
no
habían
tenido
siquiera percepción
luminosa
desde diez
años antes,
por lo
menos.
Y estos
ciegos, que
tuvieron una
experiencia
extracorporal y
volvieron,
pueden decirnos
con detalle
los colores
y las joyas
que llevaban
los que
los rodeaban
en
aquel
momento
como el
detalle del
dibujo de sus
jerseys o corbatas. Es obvio que ahí no podía tratarse de
visiones.
Podríais también
interpretar
muy
bien
estos
hechos
si
la
respuesta
no
os
diera
miedo.
Pero si
os da
miedo,
seréis como
esos
escépticos que
me
han dicho
que estas
experiencias
extracorporales
serian el
resultado
de una
falta de
oxigeno. Pues
bien, si aquí
se
tratara
solamente
de
esa
carencia
de
oxigeno,
yo
se
la
recetaría
a
todos
mis
ciegos. ¿Comprendéis?
Si
alguien
no
quiere
admitir
un
hecho,
encuentra
mil
argumentos
para negarlo.
Esto, de
nuevo, es
su problema.
No intentéis
convertir a
los demás. En
el instante mismo
en que mueran, lo
sabrán de todas maneras.
En esta
segunda
etapa
os
dais
cuenta
también
de
que
nadie
puede
morir
solo. Cuando
se abandona
el cuerpo
se encuentra
en una
existencia en
la cual
el tiempo
ya no cuenta,
o simplemente
ya no
hay
mas
tiempo,
del
mismo
modo
en que
tampoco
podría hablarse
de espacio
y de
distancia tal
como
los entendemos,
puesto que
en ese
caso se trata
de nociones
terrenales.
Por ejemplo,
si un
joven norteamericano
muere
en Vietnam
y piensa
en su
madre
que reside
en
Washington,
la fuerza
de su
pensamiento
atraviesa esos miles
de
kilómetros
y
se
encuentra
instantáneamente
junto
a
su
madre.
En
esta segunda
etapa ha
dejado de
existir, pues,
la distancia.
Son
muchos
los seres
vivientes que han
experimentado
tal
fenómeno,
que
se
manifestaba
de
improviso
cuando
ellos tomaban
conciencia
de
que
alguien
que
vivía
lejisimos,
se
encontraba,
sin
embargo,muy
cerca, junto
a ellos.
Y al
día siguiente
de ese
hecho recibían
una llamada
telefónica
o un
telegrama
informándoles
que la
persona en
cuestión había
fallecido en
un lugar
a cientos de
miles
de
kilómetros
de
donde
ellos
se
encontraban.
Es
obvio
que
estas personas
poseen una
gran
intuición, pues
normalmente
no se
tiene
conciencia de
tales visitas.
En esta
segunda etapa
también
os dais
cuenta de
que ningún
ser humano
puede morir
solo, y
no únicamente
porque el
muerto
pueda visitar
a cualquiera,
sino también
porque la
gente que
ha
muerto
antes que
vosotros
y a
la que
amasteis
os espera
siempre.
Y puesto
que el
tiempo
no existe,
puede ocurrir
que alguien
que a
los veinte
años perdió
a su
hijo, al
morir
a los
noventa y
nueve puede
volver a
encontrarlo,
aun como
un niño puesto
que para
los del
otro lado
un
minuto
puede tener
una duración
equiparable a
cien años de nuestro tiempo.
Lo que
la
Iglesia
enseña
a
los
niños
pequeños
sobre
su
ángel
guardián
esta basado
en estos
hechos ya
que esta
probado que
cada ser
viene acompañado
por seres
espirituales desde
su
nacimiento
hasta
su
muerte.
Cada
hombre
tiene
tales
guías,
lo creáis
o
no,
y
el
que
seáis
judío,
católico
o
no
tengáis
religión
no
tiene
ninguna importancia
pues
este
amor
es
incondicional
y
es
por
eso
que
cada
hombre
recibe
el regalo
de un
guía. Mis
niños pequeños
los llaman
"compañeros
de juego,"
y desde
muy temprano
hablan con
ellos y
son perfectamente
conscientes de
su presencia.
Luego van
al colegio
y sus
padres les
dicen: "Ahora
ya eres
mayor,
ya vas
al colegio.
No hay
que jugar
mas
a esas
chiquilladas".
Así se
olvida uno
que se
tiene "compañeros
de juego"
hasta que
se
llega
al
lecho
de
muerte.
De
este
modo
ocurrió
con
una
anciana
que
al
morir
me
dijo: "Ahí
esta de
nuevo". Y
sabiendo yo
de lo
que ella
hablaba, le
pedí que
me
participara
lo
que
acababa
de
vivir:
"¿Sabe
usted?,
cuando
yo
era
pequeña,
el siempre
estaba conmigo,
pero lo
había olvidado
completamente".
Al día
siguiente
moría contenta de
saber que alguien que la había querido
mucho la esperaba de
nuevo.
En general
sois
esperados
por
la
persona
a
la
que
mas
amáis.
Siempre
la encontrareis
en primer
lugar. En
el caso
de los
niños pequeños,
de dos
o tres
años por ejemplo,
cuyos abuelos,
padres y
otros
miembros
de la
familia
aun están
con vida,
es su ángel
de
la
guarda
personal
quien
generalmente
los
acoge;
o
bien
son
recibidos
por Jesús
u
otro
personaje
religioso.
Yo
nunca
he
tenido
la
experiencia
de
que
un
niño protestante,
en
el
momento
de
su
muerte,
haya
visto
a
María,
mientras
que
ella
es percibida
por numerosos
niños
católicos. Aquí
no se
trata de
una discriminación,
sino
de que
son
esperados
en
el
otro
lado
por
aquellos
que
tuvieron
para
ellos
la
mayor
importancia.
Después de
realizar en
esta segunda
etapa la
integridad del
cuerpo y
después de
haber reencontrado
a
aquellos
a
los
que
mas
se
ama,
se
toma
conciencia
de
que
la
muerte
no es
mas
que un
pasaje hacia
otra forma
de vida.
Se han
abandonado las
formas físicas
terrenales
porque
ya
no
se
las
necesita,
y
antes
de
dejar
nuestro
cuerpo
para tomar
la
forma
que
se
tendrá
en
la
eternidad,
se
pasa
por
una
fase
de
transición totalmente
marcada
por
factores
culturales terrestres.
Puede tratarse
de un
pasaje de
un túnel o
de un
pórtico o
de la
travesía de
un puente.
Como
yo soy
de origen
suizo pude
atravesar una
cima
alpina llena
de flores
silvestres
Cada uno
tiene el
espacio
celestial que se
imagina
y para
mi
evidentemente
el cielo
es Suiza,
con sus
montañas
y flores
silvestres. Pude
vivir esta
transición como
si estuviese
en la
cima
de los
Alpes, con
su gran
belleza, cuyas
praderas tenían
flores de
tantos colores
que
me
hacían el
efecto de una
alfombra persa.
Después, cuando
habéis
realizado este
pasaje,
una luz
brilla al
final. Y
esa luz
es mas
blanca, es
de una
claridad
absoluta, y
a
medida
que os
aproximáis
a esta
luz, os
sentís llenos
del
amor
más
grande,
indescriptible
e
incondicional
que
os
podáis
imaginar. No hay
palabras para describirlo.
Cuando alguien
tiene una
experiencia
del umbral
de la
muerte,
puede
mirar
esta luz solo
muy
brevemente.
Es necesario
que vuelva
rápidamente
a la
tierra, pero
cuando uno
muere
- quiero
decir,
morir
definitivamente
- este
contacto entre
el capullo
de seda
y la
mariposa,
podría compararse
al cordón
umbilical
("cordón de
plata") que
se rompe.
Después ya
no es
posible volver
al cuerpo
terrestre,
pero de
cualquier
manera,
cuando
se ha
visto la
luz, ya
no se
quiere volver.
Frente
a esta
luz, os
dais cuenta
por primera
vez de
lo que
el hombre
hubiera
podido ser.
Vivís la
comprensión
sin juicio,
vivís un amor
incondicional,
indescriptible.
Y
en
esta
presencia,
que
muchos
llaman
Cristo
o Dios,
Amor
o Luz,
os dais
cuenta de
que toda
vuestra vida
aquí abajo
no es
mas
que una escuela
en la
que debéis
aprender
ciertas cosas
y pasar
ciertos exámenes.
Cuando habéis
terminado el programa
y lo habéis aprobado, entonces podéis entrar.
Muchos preguntan:
"¿Por
que niños
tan buenos
deben
morir?".
La respuesta
es sencillamente
que esos
niños han
aprendido en
poco tiempo
lo que
debían
aprender. Y según
las
personas
se
tratara
de
cosas
diferentes,
pero
hay
algo
que
cada
uno
debe aprender
antes
de
poder
volver
al
lugar
de
donde
vino,
y
es
el
amor
incondicional.
Cuando lo
aprendáis
y
lo
practiquéis,
habréis
aprobado
mas
importante
de
los exámenes.
En esta
Luz, en
presencia de
Dios, de
Cristo, o
cualquiera que
sea el
nombre
con que se
le denomine,
debéis
mirar
toda vuestra
vida terrestre
desde el
primero
al ultimo
día de la muerte.
Volviendo a
ver como
en una
revisión
vuestra propia
vida, ya
estáis en
la tercera
etapa. En
ella
disponéis
ya
de
la
conciencia
presente
en
la
primera
etapa
o
de
esa posibilidad
de
percepción
de
la
segunda.
Ahora
poseéis
el
conocimiento.
Conocéis exactamente
cada pensamiento
que tuvisteis
en cada
momento
de vuestra
vida, conocéis
cada acto que hicisteis y cada palabra que pronunciasteis.
Esta posibilidad
de
recordar
no
es
mas
que
una
ínfima
parte
de
vuestro
saber total.
Pues
en
el
momento
en
que
contempléis
una
vez
mas
toda
vuestra
vida, interpretareis
todas
las
consecuencias
que
han
resultado
de
cada
uno
de
vuestros pensamientos,
de cada una de vuestras palabras y de cada uno de vuestros
actos.
Dios es
el
amor
incondicional.
Después
de esta
"revisión"
de
vuestra
vida,
no será a Él a
quien vosotros haréis responsable de vuestro destino. Os daréis
cuenta de que erais vosotros
mismos
vuestros
peores
enemigos,
puesto
que
ahora
debéis
de reprocharos
el haber
dejado pasar
tantas
ocasiones para
crecer. Ahora sabéis que cuando vuestra
casa
ardió,
que
cuando
vuestro
hijo
murió,
que
cuando
vuestro
marido
fue herido,
o
cuando
tuvisteis
un
ataque
de
apoplejía,
todos
estos
golpes
de
la
suerte representaron
posibilidades
para enriquecerse,
para crecer.
Crecer en
comprensión,
en amor,
en
todo
aquello
que
aun
debemos
aprender.
Ahora
lo
lamentáis:
"En
lugar
de haber
utilizado la
oportunidad
que se
me
ofrecía,
me
volví cada
vez
mas
amargo.
Mi cólera y también
mi negatividad han aumentado...".
Hemos
sido creados
para una
vida sencilla,
bella ,
maravillosa.
Y quiero
destacar que
no solo
en América
hay niños
apaleados,
maltratados
y abandonados
sino también
en la
bella
Suiza.
Mi
mayor
deseo
es
que
veáis
la
vida
de
una
forma
diferente.
Si considerarais
la vida
desde el
punto de
vista de
la
manera
en que
hemos
sido creados
vosotros no
plantearíais
mas
la
cuestión
de
saber
que
vidas
se
tendría
el
derecho
de prolongar.
Nadie
preguntaría
mas
si es
necesario
administrar
o no
un cocktail
de litio para
abreviar
el
sufrimiento.
Morir
no
debe
significar
nunca
padecer
el
dolor.
En
la actualidad
la
medicina
cuenta con
medios
adecuados
para impedir
el sufrimiento
de los