Lo más importante
es que mantenga mi válvula abierta, Sara, para poder elegir siempre
unos pensamientos que hagan que me sienta bien.
-Espera un
momento, Salomón. ¿Pretendes decir que por mala que sea una persona,
y por horribles que sean las cosas que haga, no piensas en esas
cosas? ¿Qué nadie comete nunca un acto tan horrible como para que tú
te enfades con esa persona?
Obran de buena
fe, Sara.

-¡Venga ya!
¡Ellos te tirotearon! ¿Es que ni siquiera el hecho de que quisieran
matarte te parece lo suficientemente grave?
Permite que te
haga unas preguntas, Sara. ¿Crees que si me enfadara con Jason y
Billy por haber disparado contra mí dejarían de disparar contra
otros animales?
Sara calló. No
creía que el enojo de Salomón influyera en Jason y Billy. Ella se
había enojado con ellos multitud de veces por disparar contra
animales, pero no había conseguido nada. 
-No, Salomón.
Supongo que no. ¿Crees que mi enojo serviría de algo? Sara
reflexionó también sobre eso.
Si me enojara con
ellos, quizá pensaras que tu ira estaba justificada, pero lo único
que yo conseguiría es unirme a tu cadena de dolor, lo cual no me
beneficiaría en absoluto.
-Pero Salomón
-protestó la niña-, creo que...
Sara, le
interrumpió Salomón, podríamos pasarnos todo el día y toda la noche
hablando sobre qué actos son justos y qué actos son injustos.
Podrías pasarte el resto de tu vida tratando de descifrar qué
conductas son correctas o incorrectas, y en qué circunstancias son
correctas o incorrectas. Pero yo he comprobado que todo el tiempo,
incluso estos momentos, que dedicamos a tratar de justificar el que
nos sintamos mal, es una pérdida de tiempo. Y también he comprobado
que cuanto antes consigo alcanzar ese punto en el que me siento
bien, más satisfecho me siento de mi vida y más cosas positivas
puedo ofrecer a los demás.
Así pues, a
través de muchos años de vida y experiencias, he llegado a la
conclusión de que puedo elegir unos pensamientos que cierren mi
válvula o unos pensamientos que la abran, pero en cualquier caso se
trata de una elección que sólo depende de mí. Por consiguiente, hace
tiempo que dejé de culpar a Jason y a Billy por lo ocurrido, porque
no me beneficia ni a mí ni a ellos.
Sara guardó
silencio. Tenía que meditar sobre lo que acababa de decide Salomón.
Había decidido que jamás perdonaría a Jason por la atrocidad que
había cometido, pero Salomón se negaba a compartir con ella ese
sentimiento de condena contra Jason.
Recuerda, Sara,
que si dejas que las circunstancias que te rodean controlen la forma
en que te sientes, siempre estarás atrapada. Pero cuando seas capaz
de controlar la forma en que te sientes -porque también controlas
tus pensamientos - te sentirás auténticamente liberada.
Sara recordó que
Salomón le había dicho en cierta ocasión algo parecido, pero
entonces no se enfrentaban a un hecho tan espantoso. Esto era
demasiado grave como para que
En este ancho
mundo, en el que millones de personas sostienen diversos criterios
sobre lo que está bien y lo que está mal, con frecuencia
presenciarás conductas que te parecerán impropias. ¿Vas a exigir que
todas esas personas cambien de forma de pensar
y de obrar sólo
para complacerte? ¿Es eso lo que querrías hacer, suponiendo que
pudieras?
La idea de que
todo el mundo se comportara de forma que la complaciera atraía a
Sara en cierto modo, pero en el fondo sabía que era imposible.
-Supongo que no.
¿Entonces qué
alternativa te queda? ¿Ocultarte en un rincón para evitar presenciar
conductas que puedan disgustarte, convertirte en una prisionera en
este maravilloso mundo?
Esa opción no le
apetecía nada, pero Sara reconoció ciertos vestigios de esa conducta
en un pasado no muy lejano, cuando solía apartarse, mentalmente, de
los demás, replegándose en sí misma y manteniendo a todos, o casi
todos, alejados de ella.
No eran unos
tiempos felices, recordó Sara.
Cuando consigas
mantener abierta tu válvula experimentarás una profunda alegría,
Sara. Cuando seas capaz de reconocer que millones de personas eligen
cosas distintas, sostienen opiniones distintas, tienen distintos
deseos, se comportan de forma distinta, y cuando comprendas que esto
contribuye a crear un todo más perfecto, que nada de ello representa
una amenaza para ti -porque lo único que te afecta es lo que hagas
con tu válvula - conseguirás vivir feliz y en libertad.
-Pero, Salomón,
Jason y Bil1y hicieron algo más que amenazarte. Te tirotearon.
¡Te mataron!
De modo que aún
no has superado eso, Sara. ¿Pero no ves que no estoy muerto?
Estoy vivo y
coleando. ¿Acaso creías que yo deseaba vivir eternamente dentro del
viejo y achacoso cuerpo de un búho?
Sara comprendió
que Salomón le estaba tomando el pelo, porque no parecía ni viejo ni
achacoso.
Sentí una gran
alegría cuando me desembaracé de ese cuerpo físico, sabiendo que
siempre que lo deseara podía derramar mi energía sobre otro más
joven, más fuerte, más ágil. -¿Pretendes decir que querías que Jason
y Billy te tirotearan?
Se trata de una
cocreación, Sara. Por eso dejé que me vieran. Para que cocrearan
esta importante experiencia. N o sólo por mí, sino también por ti,
Sara.
Sara se sentía
tan abrumada por todo lo ocurrido desde la muerte de Salomón que no
había tenido tiempo de reflexionar sobre cómo habían logrado Jason y
Bil1y dar con él.
Lo importante,
Sara, es que comprendas en primer lugar que todo va bien, al margen
de cómo lo veas desde tu perspectiva física. Y segundo, que cada vez
que abras tu válvula, sólo te ocurrirán cosas buenas.
Procura apreciar
a Jason y a Billy, como yo les aprecio. Te sentirás mucho mejor.
¡Ni en un millón
de años! , pensó Sara, sonriendo ante esa reacción negativa.
-Pensaré en ello,
porque tú me lo pides. Pero esto es muy diferente de 10 que yo solía
pensar. Siempre había oído decir que cuando alguien hace algo malo,
debe ser castigado por ello.
El problema con
esa forma de pensar, Sara, es que las personas no conseguís poneros
de acuerdo sobre lo que está bien y lo que está mal. La mayoría
creéis tener razón, por tanto los otros deben de estar equivocados.
Los seres físicos llevan muchos años matándose unos a otros,
discutiendo precisamente sobre esa cuestión. Pero pese a las
innumerables guerras y asesinatos que se han producido en tu planeta
a lo largo de los años, no habéis logrado poneros de acuerdo. Sería
preferible que prestarais atención a vuestras válvulas. La vida
sería infinitamente más agradable.
-¿Crees que las
personas aprenderán a mantener abiertas sus válvulas? ¿Crees que
todo el mundo aprenderá a hacerla? -preguntó Sara, impresionada por
la magnitud de esa empresa.
Eso no importa,
Sara. Lo único que importa es que aprendas a hacerla tú.
Eso no parecía
muy difícil.