
-¿Pero qué
significa esa expresión, Salomón?
La gente utiliza
esa expresión para indicar que las cosas que se asemejan se juntan.
Las cosas y seres que se asemejan se atraen mutuamente.
-¿Como se juntan
los petirrojos, los cuervos o las ardillas?
Más o menos.
Todas las cosas que se asemejan lo hacen, Sara. Pero la semejanza no
siempre radica en lo que tú crees. Por lo general no es tan evidente
que pueda distinguirse a simple vista.
-No lo entiendo,
Salomón. Si no puede verse, ¿cómo sabemos si unas cosas se asemejan
o son distintas?
Lo presientes,
Sara. Pero requiere práctica, y antes de practicarlo debes saber lo
que buscas, y como la mayoría de las personas no conocen las reglas
más elementales, no saben lo que deben buscar.
-¿Como las reglas
de un juego, Salomón?
Más o menos. En
realidad, sería más preciso llamarlo «la ley de la atracción
universal», según la cual todos los cuerpos semejantes se atraen
mutuamente.
-« ¡Dios los cría
y ellos se juntan!» -exclamó Sara alegremente. Había oído a su madre
decirlo a veces, pero no se había parado a pensar en lo que
significaba y jamás se le habría ocurrido que pudiera aplicarse a su
amistad con un búho.
Eso es, Sara. La
ley de la atracción universal afecta a todas las personas y todos
los objetos en el Universo.
-Pero no acabo de
entenderlo, Salomón. Explícamelo, por favor.
Mañana, a medida
que transcurra el día, observa las pruebas de esta ley. Mantén los
ojos y los oídos bien abiertos, y, sobre todo, presta atención a
cómo te sientes mientras observas los objetos, las personas, los
animales y las situaciones que te rodean.
Diviértete con
esto, Sara. Mañana seguiremos hablando del tema.
Hummm, Aves del
mismo plumaje, Dios los cría y ellos se juntan..., pensó Sara.
Mientras no
cesaba de dar vueltas en su cabeza a esas palabras, una numerosa
bandada de gansos que se hallaban en el prado alzaron el vuelo y
pasaron sobre ella. A Sara le encantaba observar a esos gansos de
invierno, los cuales al volar trazaban unos dibujos asombrosos en el
cielo. No dejaba de ser una casualidad, pensó sonriendo, que Salomón