-Había empezado a
pillar la onda. Llevo toda la semana practicando. Al principio me
costó bastante, pero luego me resultó más fácil. Hoy, lo apreciaba
todo hasta que llegué a la escuela y vi a Lynn y a Tommy metiéndose
otra vez con el pobre Donald.
¿Y qué ocurrió?
-Que me enfadé.
Me enfadé tanto que les grité.
Quería que
dejaran a Donald en paz, para que pueda ser feliz. He vuelto a meter
la pata, Salomón. Me uní a su cadena de dolor. No he escarmentado.
Odio a esos chicos, Salomón. Son asquerosos.
¿Por qué les
odias?
-Porque me han
amargado un día perfecto. Me había propuesto apreciar a todas las
personas y los objetos que viera hoy. Cuando me desperté esta
mañana, aprecié mi cama, mi desayuno, a mis padres e incluso a Jason.
De camino a la escuela vi muchas cosas que aprecié, pero esos chicos
lo han estropeado todo, Salomón. Han conseguido que vuelva a
sentirme mal. Como antes de que aprendiera a apreciar las cosas.
No me extraña que
estés enfadada con ellos, Sara, pues has caído en una trampa
terrible. La peor trampa que existe en el mundo.
Sara se asustó al
oír esas palabras. Había visto las trampas caseras que construían
Jason y Billy Y había liberado a muchos de los ratoncitos, ardillas
y pájaros que ellos gozaban capturando. La idea de que alguien la
hiciera caer en una trampa la aterrorizaba.
-¿Una trampa? ¿A
qué te refieres, Salomón? Verás, Sara, cuando tu felicidad depende
de lo que otras personas hagan o dejen de hacer, estás atrapada,
porque no puedes controlar lo que piensen o hagan. Descubrirás la
auténtica libertad - una libertad que ni siquiera imaginas cuando
descubras que tu felicidad no depende de otros. Tu felicidad sólo
depende de aquello a lo que decidas prestar atención.

Sara escuchó en
silencio mientras unos gruesos lagrimones rodaban por sus sonrosadas
mejillas.
En estos momentos
te sientes atrapada porque crees que no pudiste haber reaccionado de
forma distinta ante lo ocurrido. Cuando ves algo que te hace sentir
incómoda, reaccionas de acuerdo con las circunstancias. Crees que
sólo puedes sentirte mejor si las circunstancias son mejores. Y como
no puedes controlar las circunstancias, te sientes atrapada.
Sara se enjugó el
rostro con la manga. Se sentía profundamente turbada.
Salomón tenía
razón. Se sentía atrapada. Y deseaba liberarse de esa trampa.