Llama Violeta

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PARTE V

El segmento de la intencionalidad
Libro la ley de atraccion- Eshter y Jerry Hicks

 

El proceso mágico del Segmento de la Intencionalidad

Jerry: Abraham, creo que la Ley de la Atracción, la Ciencia de la Creación Deliberada, el Arte de Permitir y, por último, el Proce­so del Segmento de la Intencionalidad son los ingredientes nece­sarios para hacer que todas las cosas sucedan. ¿Podríais hablar­nos del Proceso del Segmento de la Intencionalidad7.

Abraham: Cuando entiendas que eres el creador de tu experien­cia, querrás identificar con mayor claridad lo que deseas para per­mitir su llegada. Pues hasta que no te has detenido a identificar lo que realmente quieres la Creación Deliberada no es posible.

No quieres lo mismo en todos los segmentos de tu vida. De hecho, todos los días hay muchos segmentos que encierran mu­chas intenciones diferentes. Por lo tanto, el propósito de este en­sayo sobre el Segmento de la Intencionalidad es ayudaros a com­prender el valor que tiene deteneros muchas veces al día para identificar lo que más deseáis, a fin de enfatizarlo y darle más fuerza.

Hay muy pocas cosas que vivís durante el día que sean sólo el resultado de lo que habéis pensado hoy. Pero cada vez que os detenéis, segmento a segmento, e identificáis lo que deseáis en el momento en que os encontráis, estáis lanzando pensamien­tos que os preparan para vuestra futura experiencia cuando volváis a entrar en un segmento similar.

Por ejemplo, entras en tu vehículo y estás solo, por lo que pretender comunicarte con alguien o escuchar con claridad no es una intención importante. Pero la intención de que el tráfi­co sea seguro y fluido, de llegar fresco y a tiempo a donde va­yas son intenciones que se pueden colocar perfectamente en este segmento del día mientras vas de un lugar a otro. Identifi­car tu intención cuando entras en este segmento de conducir no sólo afecta a este segmento, sino que prepara el camino para tu futuro, para que en otras ocasiones, cuando entres en tu coche, ya hayas preparado o creado circunstancias y aconte­cimientos que sean de tu agrado.

Es posible que, al principio, aunque identifiques segmento a segmento lo que deseas, todavía esté en marcha la inercia de los pensamientos del pasado. Pero con el tiempo, a medida que vayas pensando en lo que quieres en cada segmento, te darás cuenta de que habrás preparado un camino que será muy de tu agrado. Entonces no tendrás que realizar tantas acciones para conseguir que las cosas sean como quieres.

Puedo Segmentar la intencionalidad de mi éxito

Técnicamente, todo vuestro poder creativo existe en el momento presente. Pero no sólo estáis proyectando en el presente, sino tam­bién en el futuro. Por eso, cuanto más os detengáis para identi­ficar lo que queréis en este segmento, más claro, grande y es­pléndido será vuestro futuro. Cada uno de vuestros momentos será mejor.

El propósito de este ensayo es ofreceros un proceso prácti­co para poder experimentar inmediatamente las principales Leyes del Universo, a fin de concederos un control deliberado y absoluto sobre vuestra vida. Aunque para algunos esto pueda parecer una afirmación un tanto pretenciosa, puesto que la mayoría piensa que no puede controlar las experiencias de su vida, nosotros queremos que sepáis que sí podéis.

Hemos venido a ayudar a los que estáis aquí enfocados ahora en vuestros cuerpos físicos, a que entendáis específica­mente cómo atraéis todo lo que atraéis, y para que entendáis que nada llega a menos que lo invitéis a través del pensamien­to. Una vez empiezas a contemplar tu experiencia de la vida y comienzas a ver la correlación absoluta entre lo que dices, piensas y obtienes, entiendes claramente que eres tú quien in­vita, atrae y crea tu experiencia física.

Ésta es la mejor de todas las épocas

Vivís en una época maravillosa, en una sociedad tecnológica­mente muy avanzada donde tenéis acceso a estímulos del pen­samiento procedentes de todas partes del mundo. Vuestro acceso a esa información supone un gran beneficio, pues os proporciona la oportunidad de expandiros, pero también es fuente de una gran confusión.

Vuestra capacidad para enfocar vuestra atención en un tema más conciso aporta claridad, mientras que vuestra capacidad para dispersar vuestros pensamientos en muchas cosas a la vez suele traer confusión. Sois Seres receptivos, vuestros procesos de pensamien­to son muy rápidos, y cuando sólo pensáis en una cosa, por el po­der de la Ley de la Atracción, tenéis la capacidad de conseguir ma­yor claridad hasta que la realizáis por completo. No obstante, debido a vuestro acceso a tantos estímulos del pensamiento, muy pocos permanecéis con la atención enfocada en un tema el tiem­po suficiente como para adelantar mucho en él. La mayoría estáis tan distraídos que no tenéis la oportunidad de desarrollar demasiado ningún pensamiento.

 

El propósito y el valor del Segmento de lo Intencionalidad

El Segmento de la Intencionalidad es el proceso de identifica­ción deliberada de lo que se desea específicamente en este momento del tiempo. Se realiza con la intención de salir de la confusión de lo que se considera la experiencia global de tu vida, de que seas consciente de lo que más deseas en este momento en particular. Y cuando dedicas un tiempo a identificar cuál es esa intención, invocas un gran poder del Universo y todo se canaliza en este momento específico en el que te encuentras.

Considera tus pensamientos como si fueran imanes. (De hecho, todo en el Universo es magnético, atrae hacia sí aquello que se le asemeja.) Así, siempre que contemples o te enfoques en un pensamiento negativo, aunque sea pequeño, por el poder de la Ley de la Atracción, aumentará. Si te sientes especial­mente decepcionado o triste, descubrirás que atraes a otras personas que se sienten de un modo similar, pues tu estado de ánimo es tu punto de atracción. De modo que si eres desgracia­do, atraes más de lo que te hace desgraciado. Mientras que si te sientes bien, atraes más de lo que consideras bueno.

Es importante que reconozcas el poder del momento pre­sente en el tiempo, puesto que atraes o invitas a tus experien­cias a las demás personas con las que te relacionas: aquellos que te rodean cuando conduces, la gente con la que tropiezas cuando estás comprando, la que ves al caminar, los temas de los que hablan los otros contigo, la forma en que te tratan en un restaurante, el camarero que te ha tocado que te sirva, el dinero que fluye a tu experiencia; tu aspecto físico y tu estado de salud, las personas con las que sales (esta lista podría seguir hasta incluir todo lo que hay en tu vida). La finalidad del Pro­ceso del Segmento de la Intencionalidad es dirigir claramente tu pensamiento hacia aquellas cosas que quieres experimentar identificando los elementos que son más importantes para ti en este segmento concreto de tu vida.

Cuando decimos que eres el creador de tu experiencia y que no hay nada en ella que no hayas invitado, a veces encon­tramos oposición. Ésta viene de que muchos tenéis cosas en la vida que no deseáis. Y por eso decís: «Abraham, yo no he podido crear esto que detesto». Estamos de acuerdo en que no lo has hecho a propósito, pero no lo estamos en que no lo hayas hecho. Pues a través del pensamiento —sólo por tu pensamiento— te pasan las cosas que te pasan. Pero hasta que no estés preparado para aceptar que eres el creador de tu experiencia, no podremos ofrecerte muchas cosas que tengan valor para ti.

La Ley de la Atracción actúa tanto si eres consciente de ella como si no, y el Segmento de la Intencionalidad te ayudará a prestar más atención al poder de tus pensamientos porque cuanto más lo aplicas deliberadamente, más detalles de tu vida reflejarán tu Intento Deliberado.

 Vuestra sociedad ofrece muchos estímulos para el pensamiento

Vivís en una sociedad que ofrece muchos estímulos para el pensamiento, y si estáis abiertos y receptivos a todos ellos, es muy probable que atraigáis más pensamientos, y por ende, más circunstancias, acontecimientos y personas de las que vuestro tiempo o ganas os permitirán tratar.

En tan sólo una hora de exposición a vuestros medios de comunicación, os veis afectados por una gran cantidad de estí­mulos y no es de extrañar que a menudo os sintáis totalmente desbordados y que muchos os cerréis en banda a todas esas cosas, porque son demasiadas y llegan muy deprisa.

Este Proceso del Segmento de la Intencionalidad te ofrecerá la solución, pues a medida que leas esto, una claridad absoluta sustituirá a tu confusión; tu sentimiento de estar fuera de con­trol se transformará por el de volver a tomar las riendas; y para muchos, la sensación de estancamiento cambiará por un glo­rioso y revitalizador movimiento rápido.

 La confusión se debe a querer abarcar demasiadas cosas al mismo tiempo, mientras que la claridad surge de ser más selecti­vos en los pensamientos, y todo ello gira en torno a la Ley de la Atracción. Cuando empezáis a pensar en algo, la Ley de la Atracción inmediatamente comienza a trabajar para aportar más estímulos de pensamientos respecto a ese tema. A medida que vas de un pensamiento a otro, y a otro, la Ley de la Atrac­ción te va ofreciendo más y más pensamientos afines. Ésta es la razón por la que a menudo os sentís abrumados, pues por la Ley de la Atracción habéis invocado información sobre bastan­tes temas importantes.

En muchos casos, esa información se presentará desde el pasado; en muchos otros, procederá de las personas que tenéis cerca, pero el resultado final será el mismo: estáis considerando demasiadas cosas y no avanzáis en ninguna dirección. El resultado, por supuesto, es la frustración o la confusión.

De la confusión a la claridad y a la creación deliberada

Cuando eliges algún tema importante sobre el que quieres re­flexionar, la Ley, el Universo, te traerá más pensamientos espe­cíficos. Pero en lugar de que te lleguen muchos pensamientos procedentes de muchas direcciones —incluso hasta conflictivas y opuestas—, tanto los pensamientos como los aconteci­mientos que atraigas estarán en armonía con el pensamiento principal. Entonces, sentirás claridad y, lo que es más impor­tante, que avanzas en tu creación. Cuando barajas muchos te­mas al mismo tiempo, en general no avanzas con la suficiente fuerza hacia ninguno de ellos, pues tu atención y tu poder están dispersos, mientras que si te centras en lo que es más importante en un momento dado, avanzas con fuerza hacia ello.

Dividir mis días en Segmentos de Intencionalidad

El punto en el que te encuentras ahora, desde el cual percibes conscientemente, es un segmento. Tu día se puede dividir en mu­chos segmentos y no hay dos personas que tengan los mismos segmentos. Un día, tus segmentos pueden ser diferentes del si­guiente, y es normal. No es necesario tener un horario fijo de seg­mentos. Sin embargo, es importante que identifiques cuándo pa­sas de uno a otro, y por consiguiente, de un grupo de intenciones a otro.

Por ejemplo, cuando te levantas por la mañana, estás entran­do en un nuevo segmento. El tiempo que estás despierto en la cama antes de levantarte es un segmento; el que empleas para prepararte para tu siguiente actividad es un segmento... Cuando entras en tu coche, es otro segmento y así sucesivamente.

Siempre que te das cuenta de que pasas a un nuevo seg­mento de tu vida, si te detienes un momento y expones en voz alta o mentalmente lo que más deseas, a medida que vayas avanzando en ese segmento, gracias a la poderosa Ley de la Atracción, empezarás a solicitar pensamientos, circunstancias, acontecimientos e incluso conversaciones o acciones de otros que estarán en armonía con tu intención.

Cuando te das cuenta de que estás entrando en otro seg­mento y avanzas identificando tus principales intenciones en él, evitarás la confusión de ser arrastrado por la influencia de los demás o por la confusión de dejarte llevar por tus nada de­liberados hábitos de pensamiento.

Actúo y creo en muchos niveles

En cada segmento de tu experiencia de la vida actúas en mu­chos niveles. Haces cosas. (Hacer es una poderosa forma de crear.) Hablas de cosas en el segmento. (Hablar es una podero­sa forma de crear.) Y piensas en cosas. (Pensar es una poderosa forma de crear.) Dentro de cada segmento también puedes te­ner en cuenta lo que está sucediendo en el presente; puede que consideres lo que te ha sucedido en el pasado o lo que va a sucederte en el futuro.

Cuando piensas en lo que quieres en tu futuro, empiezas a atraer la esencia de lo que deseas. Pero como tu presente todavía no está preparado para ello, no es probable que llegue en ese mo­mento, pero empieza el avance. Ya medida que avanzas hacia ese futuro, también se desarrollan los acontecimientos y circunstan­cias en las que has pensado.

Mis pensamientos de hoy preparan mi futuro

Éste es el proceso al que nos referimos como Preparar: en el presente piensas en tu futuro para que, cuando éste llegue, ya esté preparado para ti. Por lo tanto, gran parte de lo que expe­rimentas hoy es el resultado de los pensamientos que tuviste ayer y antes de ayer y el año anterior y el otro...

Todo pensamiento que se dirige hacía lo que quieres en tu fu­turo es muy beneficioso. Todo pensamiento sobre lo que no quieres es perjudicial.

Cuando piensas en vitalidad y salud —y fe deseas y esperas en tu futuro—, estás preparando eso para ti. Pero cuando te preocupas por el declive o la enfermedad, también estás prepa­rando eso en tu futuro.

El Segmento de la Intencionalidad te ayudará tanto si estás en  el presente, pensando en tu presente, como si estás en tu pre­sente, pensando en tu futuro. Para cada uno de estos casos, es­tarás creando deliberadamente. Ése es el propósito del Proceso del Segmento de la Intencionalidad. Tanto si pretendes hacer o decir algo intencionadamente en el momento presente, como si estás preparando tu futuro, es muy importante que lo hagas a propósito.

Cuando entras en tu coche, si expones tu intención delibe­rada de tener un viaje seguro, literalmente atraerás las circuns­tancias que lo harán posible. Por supuesto, si también lo habías pensado deliberadamente al comienzo de muchos otros viajes si, en tu pasado, cuando veías tu futuro, habías deseado y espe­rado seguridad, esas intenciones expuestas con anterioridad ya habrán empezado a preparar tu futuro y tu Segmento de la In­tencionalidad estará ahora contribuyendo a esa intención... re­forzándola.

Puedo prepararme para la vida o para vivir por defecto

Si no habías preparado nada y no tienes una intención delibe­rada en este segmento, vives por defecto, y así, existe la posibili­dad de que seas arrastrado por la confusión o las intenciones de otro. Dos Seres que van en vehículos separados que llegan a un mismo lugar al mismo tiempo y colisionan... son dos Seres que no habían pensado intencionadamente en la seguridad. Vivían por defecto y ahora se encuentran atrayéndose mutuamente, en medio de su confusión.

Si quieres y esperas recibir el objeto de tu intención, así será. Pero si no dedicas un tiempo a pensar en lo que quieres, estás atrayendo, por la influencia de otros o por la de tus propios hábi­tos antiguos, todo tipo de cosas que puede que no desees. Estamos de acuerdo en que atraes cosas por accidente o por defecto que te gustan, al igual que hay cosas que también atraes, no inten­cionadamente, pero sí por defecto, que no te gustan; pero no es muy satisfactorio atraer por defecto. La verdadera felicidad de la vida se encuentra en la Creación Deliberada.

Lo que siento es lo que atraigo

Ésta es la clave de la Creación Deliberada: considérate un imán, que atrae hacia sí el modo en que se siente en cualquier mo­mento del tiempo. Cuando sientes claridad y control, atraes circunstancias de claridad. Cuando te sientes feliz, atraes cir­cunstancias de felicidad. Cuando te sientes sano, atraes circuns­tancias saludables. Cuando te sientes amado, atraes circunstan­cias de amor. Literalmente, tu estado de ánimo es tu punto de atracción. El valor del Segmento de la Intencionalidad es que te detengas muchas veces durante el día y digas: Esto es lo que quie­ro de este segmento de mi experiencia de la vida. Lo quiero y lo es­pero. Cuando pronuncias esas poderosas palabras, te conviertes en lo que denominamos un Tamiz Selectivo y atraes a tu expe­riencia lo que deseas.

El Universo —en realidad, el propio mundo en que vives— está lleno de todo tipo de cosas. Habrá unas que te gustarán mucho, y otras que no te gustarán tanto. Pero todo lo que lle­ga a tu experiencia es porque lo has invitado a través de tus pensamientos. Y si te tomas tu tiempo, varias veces al día, para identificar lo que quieres y exponer la afirmación de tu deseo o expectativa, adquirirás el control magnético de tu propia ex­periencia. Ya no serás la «víctima» (en realidad, eso no existe), ni tampoco atraerás no deliberadamente o por defecto. Una vez empieces a segmentar tu día, para identificar varias veces lo que quieres, Atraerás Deliberadamente. Ésa es una experiencia

gozosa.

 

¿Qué es lo que quiero ahora?

La razón por la que el Segmento de la Intencionalidad es tan efi­caz es porque hay muchos temas en los que puedes pensar, pero cuando intentas pensar en todos a la vez, te abrumas y te confundes. El valor de exponer una intención segmento a seg­mento es que cuando enfocas tu atención con más deteni­miento en los pocos detalles de este momento, permites que la Ley de la Atracción responda con más fuerza, y es menos pro­bable que te confundas más con pensamientos contradictorios de duda, preocupación o escasez.

Por ejemplo, cuando suena el teléfono, al descolgar puedes decir: «Buenos días». Y cuando oyes quién es, dices: «Hola, un segundo por favor», y te dices a tí mismo: ¿Qué es lo que más deseo conseguir de esta conversación? Quiero elevar a la otra per­sona. Que me entienda. Que me entienda y que sienta mi in­fluencia positiva en la dirección de mi deseo. Que mis palabras la estimulen y entusiasmen. De hecho, quiero que esta conversación tenga éxito. Entonces, cuando vuelves a ponerte al teléfono, ya estás preparado. Y ahora la otra persona responderá mucho más acorde con lo que deseas, que si no te hubieras tomado tu tiempo.

Cuando alguien te llama, sabe lo que quiere. Por eso, has de tomarte unos segundos para identificar qué es lo que quie­res. De otra forma, por el poder de su influencia podrá obtener lo que desea y tú no.

Si deseas muchas cosas a la vez, estarás confundido. Pero cuando enfocas tu atención en los detalles más importantes de lo que quieres en cada momento en particular, tienes claridad, poder y rapidez. Ésa es la finalidad del Proceso del Segmento de la Intencionalidad: detenerte cuando entras en un nuevo seg­mento e identificar qué es lo que más deseas para poder prestarle tu atención y por lo tanto darle fuerza.

Algunos os centráis en unos segmentos de vuestra expe­riencia cotidiana, pero pocos permanecéis mucho tiempo atento. Así, para la mayoría, identificar los segmentos y la in­tención de identificar lo que es más importante para vosotros dentro de ellos, os pondrá en la situación de atraer deliberada­mente o crear en cada uno de ellos a lo largo del día. No sólo descubriréis que sois más productivos, sino también más feli­ces. Pues al pensar deliberadamente y luego permitiros recibir, encontraréis una gran satisfacción.

Sois Seres que buscan el crecimiento y cuando avanzáis sois más felices que cuando os sentís estancados.

Un ejemplo de un día en el Segmento de la Intencionalidad

Éste es un ejemplo de un día en el que no sólo eres consciente de cada segmento nuevo en el que entras, sino que también ex­pones cuáles son tus intenciones en cada uno.

Por ejemplo, empieza este proceso al final del día antes de irte a dormir. Reconoce que entrar en el estado de sueño será un nuevo segmento de la experiencia de la vida. Cuando te es­tiras, colocas la cabeza en la almohada y te dispones a dormir, y expón tu intención para ese momento: Mi intención es que mi cuerpo se relaje por completo. Mi intención es levantarme des­cansado, fresco y con ganas de empezar el día.

A la mañana siguiente cuando abres los ojos, te das cuenta de que has entrado en un nuevo segmento de tu vida y que el tiempo que estás en la cama hasta que te levantas es un segmento. Expón tu intención para ese tiempo: Mientras estoy aquí en la cama, quiero tener una idea clara del día de hoy. Quie­ro sentir entusiasmo y alegría por este nuevo día. Entonces, mientras todavía estás en la cama, sientes esa renovación y exuberancia por el día que va a empezar.

Cuando te levantas, entras en otro segmento. Éste puede ser el segmento en el que te preparas para la jornada. Así que mientras te cepillas los dientes y te duchas expones tu nueva intención: Quiero reconocer mi hermoso cuerpo y sentir aprecio por lo bien que funciona. Voy a arreglarme bien para tener el me­jor aspecto posible.

Cuando te preparas el desayuno, tu intención es: Elegiré y prepararé esta maravillosa y nutritiva comida. Me relajaré y me la comeré con alegría, dejando que mi cuerpo la digiera y proce­se perfectamente. Elegiré la comida que sea más conveniente para mi cuerpo en esta hora del día. Me sentiré saciado y renovado con estos alimentos. Cuando expongas esta intención, observarás que mientras comes te sientes más rejuvenecido, satisfecho y renovado. Disfrutarás más de la comida que si no hubieras puesto ninguna intencionalidad.

Cuando subes a tu coche y te pones en marcha hacia tu destino, haz que tu segmento de la intencionalidad en ese momento sea ir de un lugar a otro con seguridad, sentirte revigorizado y feliz en tu viaje, y sé consciente de las intenciones de los otros conductores, para que puedas fluir en el tráfico con seguridad y agilidad.

Cuando salgas del coche, entrarás en otro segmento. De­tente un momento e imagínate caminando desde donde estás hasta donde pretendes ir. Visualízate sintiéndote bien cuando caminas, ten la intención de desplazarte con agilidad y seguri­dad de un lugar a otro. Procura respirar profundamente y sen­tir la vitalidad de tu cuerpo, y trata de sentir la claridad de tu mecanismo de pensamiento... Expón la visión o tu intención para el próximo segmento en el que vas a entrar. Imagínate sa­ludando a los empleados o al jefe... Visualízate ayudando a los demás a que se eleven, con una sonrisa siempre a punto. Re­conoce que todas las personas con las que te encuentras no tienen una intención deliberada, pero sé consciente de que gracias a tu intención deliberada tendrás el control de tu vida y no te vencerá la confusión, la intencionalidad o la influencia de los demás.

A medida que transcurre tu día en el Segmento de la Inten­cionalidad, notarás la fuerza y la inercia que adquieren tus in­tenciones, y te sentirás gloriosamente invencible. Cuanto más te ves ejerciendo el control creativo de tu vida, más sentirás que no hay nada que no puedas ser, hacer o tener.

Para el Segmento de la Intencionalidad, lleva siempre una libreta de notas

Como es natural, los segmentos no serán como los hemos ex­puesto, ni serán iguales de un día a otro. En tan sólo unos po­cos días te será muy fácil identificar cada segmento nuevo y qué es lo que más deseas de él, hasta que pronto serás capaz de esperar buenos resultados de cada segmento del día.

A algunas personas les resulta útil llevar una libreta de no­tas y pararse a identificar el segmento, a la vez que escriben una lista de intenciones en ella. Puesto que escribir algo en un pa­pel es tu forma más potente de enfocar tu atención, cuando empieces a aplicar este Proceso del Segmento de la Intencionali­dad puede que la libreta te sea muy útil.

 ¿Tienes alguna pregunta respecto a este tema del Segmento de la Intencionalidad7.

¿No hay una meta que alcanzar?

Jerry: Abraham, para mí el Segmento de la Intencionalidad me parece el vehículo ideal para la aplicación (y realización) prác­tica al instante de la Ley de la Atracción, la Ciencia de la Crea­ción Deliberada y el Arte de Permitir. En otras palabras, al apli­car de inmediato nuestro conocimiento consciente de estas Leyes (que vuestras enseñanzas nos han aclarado) con este Pro­ceso del Segmento de la Intencionalidad, podemos descubrir en­seguida por nosotros mismos cómo pueden afectar nuestros pensamientos a nuestras manifestaciones.

He equiparado el Segmento de la Intencionalidad con una serie de pequeñas metas (o intenciones) de las cuales podemos esperar sus manifestaciones casi al instante y de manera cons­ciente. Esto me plantea la siguiente pregunta: ¿existe una meta (o intención) básica o general que debamos completar en esta vida?

Abraham: Así es. Al igual que la finalidad del Segmento de la Intencionalidad es prestar atención a las cosas más inmediatas que estás viviendo, tu intención cuando adoptaste este cuerpo físico está en el otro extremo, por así decirlo. En otras palabras, estás aquí ahora, con la intención de conseguir lo que más de­seas, sin embargo, el presente está bajo la influencia de los pen­samientos que tuviste respecto a este momento incluso antes de que nacieras. Cuando viniste a este cuerpo físico desde esa otra perspectiva interior y más amplia, tenías intenciones, pero las que ahora dominan son las que tienes desde esta perspecti­va física consciente.

No eres una marioneta que actúa sólo por lo que había pensado con anterioridad. Puedes elegir en cada momento, decidir qué es lo más apropiado para ti desde tu perspectiva en constante evolución, pues has evolucionado respecto al Ser que eras antes de adoptar este cuerpo, ya que esta experiencia de la vida ha contribuido en esa perspectiva.