Llama Violeta

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¿Es la meta de la felicidad lo bastante importante?
Libro la ley de atracción- Eshter y Jerry Hicks

 

Jerry: Puesto que no sé conscientemente cuáles son estas nie­tas individuales específicas, ¿puede haber alguna más importante que la de ser feliz?

Abraham: Has dado con la forma de saber cuáles eran tus intenciones desde tu perspectiva interior. Es decir, has di­cho: «Puesto que no sé conscientemente cuáles son estas metas individuales específicas». La razón por la que no lo sabes conscientemente es porque no había metas específi­cas. Antes de tu nacimiento físico tenías intenciones generales, como ser feliz, ayudar a elevarse a los demás, evolucionar siempre..., pero los procesos o vehículos específicos a través de los cuales logras todas estas cosas has de decidirlos aquí y aho­ra. Esta vez eres el creador.

¿Cómo podemos reconocer que estamos creciendo?

Jerry: Veamos la intención que habéis mencionado: crecer. ¿Cómo podemos reconocer que estamos creciendo?

Abraham: Puesto que eres un Ser que busca el crecimiento, tendrás una emoción positiva siempre que reconozcas que es­tás creciendo y una emoción negativa cuando te estanques. Como verás, no necesitas un reconocimiento consciente de los pensamientos e intenciones de tu perspectiva interior, pero tienes una comunicación. Todos los Seres físicos se comunican con su Ser Interior a través de las emociones, así, siempre que tu emoción es positiva sabes que estás en armonía con tus intencio­nes internas.

¿Cuál puede ser una medida válida de nuestro éxito?

Jerry: ¿Qué es lo que desde vuestra perspectiva No-Física con­sideráis una medida válida de nuestro éxito respecto a lo que estamos haciendo aquí?

Abraham: Tenéis muchas formas de medir vuestro éxito. En vuestra sociedad, vuestros dólares son una medida de éxito, vuestros trofeos también lo son, pero desde nuestra perspecti­va la existencia de una emoción positiva es vuestra mayor me­dida de éxito.

 

¿Podemos segmentar la intencionalidad para acelerar nuestras manifestaciones?

Jerry: Este proceso del Segmento de la Intencionalidad no sólo puede acelerar todo lo que queremos, sino que puede hacer que la experiencia que estamos viviendo sea más placentera y que esté más dentro de nuestro control consciente (y por con­siguiente que sea más exitosa). ¿Se trata de eso?

Abraham: Sin duda, cuando exponéis conscientemente vues­tras intenciones, está «más dentro de vuestro control cons­ciente» lograr vuestros objetivos. La alternativa es no tomar ninguna decisión respecto a lo que queréis y, por consiguien­te, en vuestra confusión, atraer un poco de todo; y al hacerlo, habrá cosas que os gustarán y cosas que no. La clave del Pro­ceso del Segmento de la Intencionalidad es que siempre atraes lo que quieres deliberadamente. Ya no creas por defecto, ya no atraes lo que no quieres.

 

Tienes razón cuando dices que puedes acelerar el proceso, pues es tu claridad la que lo acelera. Por supuesto, cuando mueves tierra de un lugar a otro (o cualquier otra cosa) estás creando físicamente, pero no accederás al poder del Universo a menos que tus pensamientos despierten emociones. Cuando la emoción está presente —tanto si es positiva como negati­va—, es porque has accedido al poder del Universo.

Cuando realmente deseas algo, llega muy rápido. Cuando realmente no deseas algo, también te llega muy rápido. La idea del Segmento de la Intencionalidad es exponer tu pensamiento de lo que quieres, enfocarte en él con la máxima claridad, en este momento, para que puedas despertar la emoción. Tu claridad acelera la velocidad

Meditaciones, talleres y los procesos del Segmento de la Intencionalidad

Jerry: Quisiera aclarar algunos términos con vosotros. Hay tres Procesos diferentes. Uno al que llamáis Segmento de la Intencionalidad. Otro al que denomináis Taller. Y el otro del que habláis a veces, con las palabras que usan otras perso­nas, que es la Meditación. ¿Podríais aclarar las diferencias y los propósitos de estos tres procesos?

Abraham: Cada uno de estos procesos tiene una intención di­ferente. Por lo tanto, tu pregunta es muy apropiada para nues­tro tema del Segmento de la Intencionalidad, pues cuando estás a punto de entrar en alguno de estos tres procesos, es una bue­na idea saber por qué lo vas a hacer y qué es lo que esperas reci­bir.

Meditar, utilizando tus palabras, es un segmento en el que intentas acallar tu mecanismo de pensamiento consciente para sentir tu Mundo Interior. Es un momento para distraerse o de­sapegarse de lo físico, para poder sentir qué sucede más allá de este plano. Hay diferentes razones para este desapego, y es im­portante que cuando entres en ese segmento identifiques la ra­zón. La finalidad en este segmento de la Meditación puede ser sencillamente desapegarte del mundo que te confunde y mo­lesta. Necesitas un tiempo para renovarte. Os animamos a me­ditar con la intención de que podáis abrir vuestro corredor para que realicéis la fusión del Yo Interior que existe en la Di­mensión Interior con el yo físico consciente que mora en vues­tro cuerpo físico. La Meditación es apartar la atención del mun­do físico consciente y sintonizar con el Mundo Interior.

El Proceso del Taller es un segmento donde intentas pensar de manera específica y concisa en los detalles de lo que deseas y atraer claridad mediante la Ley de la Atracción. En otras pala­bras, quieres reflexionar sobre tu deseo de forma tan específi­ca que invocas el poder del Universo para acelerar tu creación. El Taller es el momento en que guías tus pensamientos en la di­rección de tu deseo específico, sintonizándolos en este mo­mento, con los deseos que la vida te ha ayudado a identificar. En tu mundo físico, no puedes tener una experiencia física sin que la hayas creado antes en el plano del pensamiento. Así el Ta­ller es donde piensas deliberadamente y donde empiezas la atrac­ción deliberada de lo que deseas.

El proceso del Segmento de la Intencionalidad simplemente es reconocer que estás entrando en un segmento donde lo que pre­tendes es diferente de lo último que has hecho, y luego te detienes a identificar lo que deseas ahora. El Segmento de la Intencionali­dad es el proceso mediante el cual eliminas los obstáculos principales para tu Creación Deliberada: como la influencia de otras personas que pueden tener diferentes intenciones o la de tus propios hábitos.

 ¿Cómo puedo empezar a ser feliz conscientemente?

Jerry: Os he oído sugerir que lleguemos a sentirnos felices an­tes de empezar a pensar en algo intencionadamente, ¿Podríais darnos distintas formas de generar conscientemente el senti­miento de felicidad o de la emoción positiva?

Abraham: Antes de hacer eso queremos hablar del gran valor que tiene ser feliz. Sois como imanes y vuestro estado de áni­mo es vuestro punto de atracción. De modo que si estáis tristes, si pensáis en lo que no queréis (que es lo que os aportará el sentimiento de infelicidad), estaréis atrayendo más de lo que no queréis. Es muy importante ser feliz, porque sólo siendo fe­lices podéis atraer lo que deseáis, pero además también es el es­tado más natural de ser. Si no os permitís ser felices os estáis alejando de quiénes-sois-realmente.

 Cuando observáis que en este momento sois felices, identi­ficad qué cosas son las que pueden estar influyendo en esa felicidad. Para muchas personas puede ser escuchar música que esté en armonía con el momento; para otras, estar con su mas­cota, pasear, hacer el amor o jugar con un niño. A otras les pue­de inspirar leer un libro o hablar con un amigo que tenga el don de ayudarles a elevarse. Hay muchas formas.

Es importante encontrar cosas que podáis utilizar para ele­varos y conectar de inmediato con esa felicidad. Observad qué es lo que os ayuda a sentiros bien y recordarlo, entonces, cuando os sintáis especialmente animados, utilizad ese objeto para co­nectar con vuestra felicidad.

 ¿Qué pasa cuando quienes me rodean son infelices?

Jerry: Habéis dicho que podemos ser felices casi en cualquier circunstancia. Pero ¿cómo podernos conseguirlo cuando esta­mos viendo a alguien que está experimentando condiciones extraordinariamente negativas?

Abraham: Puedes ser feliz sólo cuando piensas en lo que quieres. Así, puedes ser feliz bajo todas las condiciones si tienes la sufi­ciente claridad y fuerza para prestar atención sólo a lo que de­seas.

Jerry: Pero ¿y si te ves obligado a estar de vez en cuando con algunas personas con las que tienes que decir o hacer cosas que no te gustan, y todavía quieres complacerles porque te sientes culpable cuando no haces o eres lo que ellas quieren?

Abraham: Es cierto. Es más difícil seguir siendo feliz o positivo cuando estás rodeado de otras personas infelices o que quieren algo diferente de lo que quieres darles. Lo que hemos observa­do cuando nos relacionamos con Seres físicos es que, aunque tengas una experiencia que dure sólo cinco o diez minutos, y que lo que experimentes pueda ser desagradable o molesto, la mayor parte de tu emoción negativa no se produce durante los minutos que dura esa experiencia, sino durante las horas que le das vueltas al asunto en la cabeza después de que haya sucedido. En general, pasas mucho más tiempo pensando en la cosa negati­va que ha sucedido que en el hecho cuando gstá sucediendo.

La mayor parte de tu emoción negativa se podría eliminar si en esos momentos que estás solo te enfocaras en lo que quie­res pensar ahora. Luego, en esos breves encuentros, en esas pe­queñas partes de la experiencia de tu vida donde realmente pa­deces el acoso de otro, tendrás mayor capacidad para no fijarte en él y, con e] tiempo, por la Ley de la Atracción ya no atraerás esas experiencias, porque esos pensamientos ya no estarán ac­tivos en tu interior.

¿Puedo segmentar la intencionalidad de las interrupciones no planificadas?

Jerry: Veamos una situación en que las personas realmente de­seen sentir un progreso ordenado, pero sus intenciones suelen verse frustradas por lo que yo denomino interrupciones no pla­nificadas. ¿Qué clase de Segmento de la Intencionalidad sugerís en una situación como ésta? Abraham: Por supuesto, a medida que tu Segmento de la Inten­cionalidad se va definiendo, y mejores en él, irás teniendo me­nos interrupciones. Has fomentado esas interrupciones por carecer del Segmento de la intencionalidad en el pasado.

Cuando empieces el día visualizando experiencias que fluyen libremente, ya habrás eliminado algunas de esas inte­rrupciones. En cuanto al resto, puedes afrontarlas segmento a segmento, simplemente diciendo al comienzo de cada interrupción: Esto será breve y no voy a dejar que se estropee mi li­nea de pensamiento. No voy a perder la inercia que he puesto en marcha. Me enfrentaré a esto con la mayor rapidez y eficacia y seguiré con lo que estaba haciendo.

¡Puede el Segmento de lo intencionalidad expandir mi tiempo útil?

Jerry: Con el paso de los años he dicho: desearía que hubiera mucho más de mí para poder experimentar todas las cosas mara­villosas que me gustaría. ¿Hay alguna forma en que podamos utilizar el Segmento de la Intencionalidad para tener más expe­riencias, es decir, para que podamos hacer más de las cosas que queremos hacer?

Abraham: Cuando tengáis más práctica con vuestro Segmento de la Intencionalidad, descubriréis que tendréis muchas más horas al día para hacer lo que os gusta.

Muchas de las cosas que deseáis no se han manifestado porque no habéis sido bastante claros en vuestros pensamien­tos y por eso no las habéis atraído. De modo que el Segmento de la Intencionalidad, os proporcionará lo que estáis buscando en esta pregunta. Cuando tienes claro lo que deseas y no te contradices con pensamientos opuestos, permites que las Leyes del Universo hagan su trabajo y no sientes que tengas que realizar tantas acciones para compensar los pensamientos inapropiados. Al ofrecer un pensamiento deliberado alimentas el poder del Universo, y necesitas mucho menos tiempo para conseguir muchas más cosas.

¿Por qué todas las personas no crean su vida deliberadamente?

Jerry: Puesto que todos tenemos la oportunidad de crear lo que realmente queremos —a propósito— o crear por defecto y recibir indiscriminadamente lo que deseamos y lo que no de­seamos, entonces ¿por qué la mayoría de la gente elige crear por defecto?

Abraham: La mayoría crean sus experiencias por defecto por­que no entienden las Leyes, no saben que tienen esas elecciones. Han llegado a creer en el destino o en la suerte. Dicen: «Ésta es la realidad, así son las cosas». No entienden que pue­den controlar su experiencia con sus pensamientos. Es como si estuvieran jugando a un juego del que no conocen las reglas y se cansaran porque creyeran que no tienen control sobre ese juego.

Es muy importante que dirijas tu atención consciente a lo que deseas, de lo contrario puedes verte arrastrado por la influencia de las cosas que te rodean. Sufres el bombardeo de los estímulos dé­los pensamientos y a menos que expongas claramente lo que te importa, puedes notar el estímulo del pensamiento de otro que a lo mejores irrelevante para ti.

Si no sabes lo que quieres, es aconsejable que expongas tu intención: quiero saber qué es lo que quiero. Cuando expones tu deseo, empiezas a atraer información, oportunidades y mu­chas cosas entre las que elegir, y desde ese repertorio de ideas que fluyen hacia ti, se te aclarará lo que realmente quieres.

Gracias a la Ley de la Atracción, es más fácil observar las co­sas que ya existen que elegir un pensamiento diferente. Cuan­do las personas observan lo que ya existe, la Ley de la Atracción trae más de lo mismo, y con el tiempo, la gente acaba creyendo que no tiene control sobre nada.

A muchos se os ha enseñado que no podéis elegir, que no tenéis derecho a hacerlo o que no sois aptos para saber lo que es apropiado para vosotros. Con el tiempo y con la práctica, os daréis cuenta de que vuestros sentimientos os indicarán si vuestra elección es apropiada, pues cuando elegís la dirección de vuestros pensamientos de acuerdo con vuestra perspectiva más amplia, vuestra felicidad es la confirmación de que éstos son correctos.

¿Qué importancia tiene desear en nuestra experiencia?

Jerry: ¡Tendríais algo que decirle a la persona que ni siquiera se plantea «Quiero saber lo que quiero», y que, de hecho, dice: «De momento, no quiero nada» o «Me han enseñado que de­sear es malo» y se encuentra en una especie de estado inerte y apático?

Abraham: ¿No es el deseo de no desear —a fin de alcanzar un es­tado más elevado— también un deseo? Desear es el comienzo de toda Creación Deliberada. Por lo tanto, si te niegas a permitirte desear, estás rechazando el control deliberado de tu experiencia de vivir Sois Seres físicos, pero tenéis una Fuerza Vital, una Fuerza Energía, una Fuerza Dios, una Fuerza Energía Creativa, que flu­ye hacia vosotros desde vuestra Dimensión Interior. Vuestros mé­dicos, a pesar de todos sus conocimientos, no saben mucho de ella. Saben que algunas personas la tienen y otras no. Simple­mente dicen: «Esta persona está muerta, no tiene Fuerza Vital». La Fuerza Vital Creativa llega a vosotros por vuestra proyección hacia aquello que dirigís la atención. En otras palabras, es el pro­ceso mediante el cual vuestro pensamiento atrae lo que deseáis.

Cuanto más pensáis en lo que deseáis, más lo activa la Ley de la Atracción y podéis sentir la fuerza de la inercia de vuestros pensamientos. Cuando no pensáis en lo que deseáis o cuando sí lo hacéis, pero inmediatamente pensáis en su ausencia, estáis obstaculizando el impulso natural del pensamiento.

Ese «estado inerte y apático» que estás describiendo viene provocado por la constante ralentización de vuestro pensa­miento debido a vuestras afirmaciones contradictorias.

¿Por qué la mayoría se conforma con tan poco?

Jerry: Abraham, vivimos en una nación donde casi todo el mundo puede comer todos los días y tiene las necesidades bá­sicas cubiertas. La mayoría de las personas sale adelante de un modo u otro. Pero conozco a gente que dice: «Tengo bastante para salir adelante, pero no consigo que mis deseos sean lo bastante fuertes como para atraer algo importante o especial a mí vida». ¿Qué le diríais a una persona en esa situación?

Abraham: No es que no desees más, sino que te has convenci­do de que no puedes tener más. Por eso quieres evitar la de­cepción de querer algo y no conseguirlo. No es porque no lo quieras que no lo recibes, sino porque estás enfocando tu aten­ción en no tenerlo. Y por la Ley de la Atracción atraes aquello en lo que piensas (no tener lo que quieres).

Siempre que quieres algo y dices: «Pero yo lo quería y no lo conseguí», tu atención se centra en la ausencia de lo que de­seas y, por la Ley, atraes no conseguirlo. Siempre que piensas en lo que deseas, estás entusiasmado, excitado y tienes una emoción positiva; pero cuando piensas en que no lo tienes, sientes una emoción negativa, decepción. La decepción que estás sintiendo es tu Sistema de Guía Emocional que te dice: «Lo que estás pensando no es lo que deseas». Nosotros te dirí­amos que te permitas desear un poco, que pienses en lo que quieres, que sientas la emoción positiva que proviene del de­seo y deja que desaparezca la decepción. Al pensar en lo que quieres, lo atraerás.

Hablad con nosotros respecto a Priorizar nuestras intenciones

Jerry: Nos habéis dado a Esther y a mí un proceso con el que hemos obtenido grandes resultados, me gustaría que lo elabo­rarais un poco más. Es el proceso que llamáis Priorizar nuestras intenciones.

Abraham: Aunque no seáis conscientes de todas vuestras in­tenciones en un momento dado, a menudo tenéis muchas otras que se refieren a ese momento en el tiempo. Por ejemplo, estás hablando con tu pareja y quieres que haya una comuni­cación clara, quieres elevarte tú y que se eleve ella... y puede que quieras influir en tu pareja para que desee lo mismo. Re­sumiendo, que quieres armonía. Es importante que identifiques qué intenciones deseas cum­plir antes, porque cuando das prioridad, prestas tu atención ex­clusiva a lo que es más importante; y cuando lo haces, infundes fuerza a la intención que más te importa.

Por ejemplo, has empezado el día, pero no has identificado tus segmentos con claridad. Te has caído de la cama, como ha­cen un gran número de personas, y has pasado de una cosa a otra, te has sometido a los impulsos y deseos ajenos o has su­cumbido a los de tus propios hábitos. Suena el teléfono; tus hi­jos te piden esto y aquello; tu pareja te acribilla a preguntas, no tienes nada claro, pero vas tirando a lo largo de un día que, para la mayoría, es bastante normal.

Ahora estás en medio de una discusión en la que no has te­nido tiempo para identificar lo que quieres y, digamos, que no estás de acuerdo ni con tus hijos, ni con tu pareja, ni con nadie, no importa quién sea. Sientes «señales de alarma» procedentes de tu Ser Interior. La emoción negativa aumenta por una serie de razones: estás enfadado contigo mismo por estar en este embro­llo sin tener las ideas claras, pero aparte de eso estás triste porque no estás de acuerdo con lo que pretende la otra persona, con lo que dice o desea.

Si te detienes en ese segmento y te planteas: «¿Qué es lo que quiero de esta situación?», puede que te des cuenta de que tu intención predominante es sentir armonía, llevarte bien con tu esposa, hijos, etc. Es decir, tener una relación armoniosa es mucho más importante que ese asunto insignificante. Y cuan­do reconoces que la armonía es lo que más deseas, de pronto lo tienes claro; tu emoción negativa desaparece y haces una afir­mación como la que sigue: «Espera, hablemos. No quiero dis­cutir, puesto que eres mi mejor amiga. Quiero que reine la ar­monía. Quiero que seamos felices juntos». Cuando haces esta afirmación, desarmas a la otra persona. Le recuerdas que ésa también es su principal! intención. Ahora desde tu nuevo enfo­que de priorizar la intención, que es la armonía, puedes tener una nueva visión del tema menos importante que estáis tra­tando.

A continuación os daremos una afirmación que, si la re­petís al principio de todos los segmentos de vuestra experien­cia de la vida, os será de gran ayuda: Al entrar en este segmen­to de esta experiencia de mi vida, mi intención es ver lo que quiero ver. Y lo que esta afirmación hará —cuando os relacio­néis con los demás— es ayudaros a ver que queréis armonía, elevarles, exponer vuestra idea de forma clara y estimular su deseo con otro que sea afín al vuestro. Esta afirmación os será muy útil.