Cuando entiendes estas poderosas Leyes Universales,
los muros, barricadas, ejércitos, guerras o cárceles ya no te parecen
necesarios, porque sabes que eres libre para crear tu mundo como quieres
que sea, mientras que los otros están creando un mundo como ellos han
elegido que sea, y esas elecciones no deben asustarte, no puedes
disfrutar de tu libertad absoluta sin este entendimiento.
En este mundo físico hay cosas con las que estás en
perfecta armonía y otras con la que estás en total desarmonía, y entre
medio hay algo de todo. Pero no has venido para destruir o albergar
aquello que no te gusta, pues eso cambia constantemente. Has venido para
identificarte, en cada momento, segmento a segmento, día a día, año
tras año, con lo que deseas, y a utilizar el poder de tu pensamiento
para enfocar tu vida en ello y permitir que la fuerza de la Ley de la
Atracción lo traiga hacia ti.
No somos vulnerables a las conductas ajenas
La razón por la que la mayoría de las personas no
están dispuestas a permitir lo que hacen otras es porque, en su falta
de entendimiento de la Ley de la Atracción creen incorrectamente que
las experiencias no deseadas pueden irrumpir en su vida. Cuando viven
esas experiencias, o ven a otros pasando por ellas, suponen que nadie
las elige deliberadamente, que la amenaza debe ser real. Temen que, sí
permiten a los demás comportarse de este modo, ello afectará a su
experiencia personal. En su falta de entendimiento de la Ley de la
Atracción se sienten vulnerables y están a la defensiva, por eso
levantan muros y reúnen ejércitos en torno a su vulnerabilidad, pero no
les sirve de nada. Pues ir en contra de estas cosas sólo crea más de lo
mismo.
No os estamos diciendo esto para que liberéis
vuestro mundo de todos estos contrastes, pues el contraste que
querríais eliminar es el responsable de la expansión de Todo-Lo-Que-Es.
Os lo decimos porque entendemos que es posible que viváis felices en
medio de esta enorme diversidad. Estas palabras son para ayudaros a
encontrar vuestra libertad personal, que sólo podréis experimentar
cuando entendáis y apliquéis las Leyes del Universo.
Hasta que no entendáis y apliquéis las dos primeras
Leyes, no podréis comprender el Arte de Permitir, pues no es posible que
estéis dispuestos a permitir que los demás hagan lo que deseen hasta
que no entendáis que lo que hagan o digan no puede afectaros. Porque lo
que sentís —lo que surge de vuestro Ser— es tan poderoso que, como
querréis conservarlo, no podréis ni permitiréis que nadie lo amenace.
Estas Leyes que os estamos presentando son
Eternas, lo cual significa que son para siempre. Son Universales, por
ende, está en todas partes. Son
Absolutas, tanto si las conocéis y aceptáis como si no.
Las reglas del juego de la vida
Cuando utilizamos la palabra Ley, no nos estamos
refiriendo a los acuerdos terrenales que muchos denomináis ley. Tenéis
la ley de la gravedad y la del espacio y el tiempo, también tenéis
muchas otras leyes, incluso algunas que controlan el tráfico y la
conducta de los ciudadanos. Pero cuando usamos la palabra Ley, estamos
hablando de esas Leyes Universales eternas y omnipresentes. Y no hay
tantas como creéis.
Si llegáis a entender y a aplicar estas Leyes
básicas, comprenderéis cómo funciona el Universo. Entenderéis por qué
os sucede lo que os sucede. Reconoceréis que sois vosotros quienes las
invitáis, creáis y atraéis, descubriréis que tenéis el control
deliberado de vuestra experiencia de la vida. En resumen, sólo entonces
os sentiréis libres, pues la libertad es comprender la razón por la que
pasan las cosas.
Aquí explicaremos las reglas de vuestro juego de la
experiencia física, y estamos contentos de hacerlo porque son las mismas
que para el juego de toda forma de vida, ya sea física o No-Física.
La Ley más poderosa de este Universo —la Ley de la
Atracción— sencillamente dice que todo objeto atrae aquello que se
asemeja a sí mismo. Habréis observado que cuando os empiezan a pasar
cosas malas parece que todo va de mal en peor. Por ejemplo, cuando os
despertáis contentos, tenéis un día más feliz. Sin embargo, cuando
empezáis la jornada discutiendo con alguien, el resto del día también es
negativo en muchos aspectos, ése es vuestro grado de conciencia en
relación con la Ley de la Atracción. Ciertamente, todo lo que
experimentáis —desde lo más evidente hasta lo más sutil— está bajo la
influencia tío esta poderosa Ley... Cuando piensas en algo que te gusta,
gracias a la Ley de la Atracción, empiezan a llegar otros pensamientos
similares. Cuando piensas en algo que te desagrado, gracias a la Ley de
la Atracción, también comienzan a llegar otros pensamientos similares; y
te encontrarás hablando de ello con otras personas hasta que estés
rodeado de un pensamiento cada vez mayor y más potente. A medida que
aumenta ese pensamiento, que va cobrando impulso, mayor es su poder y su
fuerza de atracción. Al entender esta Ley, podrás decidir si vas a
enfocar tus pensamientos sólo en lo que quieres atraer a tu experiencia
y apartar tu atención de aquellos pensamientos que no quieres que
lleguen a la misma.
La Ley de la Creación Deliberada la describimos de
este modo: empiezo a atraer aquello en lo que pienso. Atraigo con mayor
rapidez el objeto del pensamiento que despierta una emoción fuerte. Una
vez he lanzado con fuerza un pensamiento que evoca una emoción, al
esperar aquello en lo que he pensado, lo consigo.
El equilibrio de la Creación Deliberada tiene dos
caras, por así decirlo. Por una parte, está el pensamiento y, por la
otra, la expectativa, creencia o Permisión. Así que, cuando has pensado
en algo y lo esperas o estás convencido de que será, tienes la actitud
perfecta para recibir el objeto de tu pensamiento. Ésa es la razón por
la que obtienes lo que piensas, tanto si lo deseas como si no. Tus
pensamientos son poderosos, son imanes que atraen, que se atraen
mutuamente. Los pensamientos se atraen entre ellos y tú atraes a los
pensamientos al prestarles tu atención.
En general, es más fácil ver estas Leyes en
funcionamiento cuando observas la experiencia de otros: observarás que
los que más hablan de prosperidad gozan de ella. Los que más hablan de
salud también la tienen. Los que hablan de enfermedades están enfermos.
Los que hablan de pobreza son pobres. Es la Ley. No puede ser de otro
modo. Lo que sientes es tu punto de atracción, y por eso la
Ley de la Atracción se suele entender cuando te ves como un imán,
que atrae más y más de lo que siente. Cuando te sientes solo, atraes más
soledad. Cuando te sientes pobre, atraes más pobreza. Cuando te sientes
enfermo, atraes más enfermedad. Cuando te sientes desgraciado, atraes
más infelicidad. Cuando te sientes sano, vital y próspero, atraes más
de lo mismo.
Son las experiencias de la vida, no las palabras,
las que nos aportan conocimiento
Somos maestros, y en todas nuestras experiencias de
enseñar hemos aprendido este importantísimo hecho: las palabras no
enseñan. Es la experiencia de la vida la que te aporta el conocimiento.
Por eso, os animamos a reflexionar sobre vuestra experiencia de la
vida, para que recordéis las cosas que habéis experimentado antes y
empecéis a observar, a partir de ahora, la perfecta correlación entre
las palabras que estáis leyendo en este libro y vuestras experiencias.
Sólo cuando comencéis a daros cuenta de que la vida os da lo que habéis
estado pensando, querréis prestar atención a vuestros pensamientos (de
hecho, querréis controlarlos deliberadamente).
Controlar vuestros pensamientos os será más fácil
cuando toméis la decisión de que vais a hacerlo. Pensáis en cosas que no
queréis, principalmente porque no habéis entendido lo negativo que es
eso para vuestra experiencia. Los que no queréis esas experiencias
negativas, y los que queréis las experiencias positivas, una vez hayáis
reconocido que lo que no queréis sólo atrae más de lo que no queréis a
vuestra vida, no os costará controlar vuestros pensamientos, porque
vuestro deseo de hacerlo será muy fuerte.
En lugar de controlar los pensamientos, sentiré los
sentimientos
Controlar los pensamientos no es cosa fácil, pues
mientras los estás controlando, no tienes tiempo para pensar en ellos.
Por eso, en lugar de controlarlos, vamos a ofreceros otra alternativa
más eficaz. Algunas personas entienden que mientras son Seres físicos,
manifestándose en este aparato físico, simultáneamente hay una parte
—más amplia, sabia y antigua— que existe de forma paralela, y que esa
parte (a la que nos referimos como Ser Interior) se comunica con ellas.
Esta comunicación se produce de diversas formas. Puede presentarse como
un pensamiento claro y vivido —incluso a veces audible—, pero en todos
los casos viene en forma de emoción.
Antes de venir aquí acordasteis que existiría esa
comunicación con vuestro Ser Interior, y que ésta sería en forma
de sentimientos, de los que no se pueden pasar por alto, en lugar de un
estímulo en forma de pensamiento o de palabras que pueden olvidarse.
Pues cuando estáis pensando, puede que no siempre podáis recibir un
pensamiento distinto en el mismo momento. Al igual que cuando estáis
pensando o reflexionando profundamente no oís lo que os está diciendo
otra persona que está en la misma habitación. Por eso, el proceso del
sentimiento en forma de emoción es muy útil para la comunicación.
Hay dos tipos de emociones: las que hacen que os
sintáis bien y las que hacen que os sintáis mal. Y se acordó que las que
os hacen sentiros bien se presentarían cuando pensarais, hablarais o
hicierais aquello que estuviera en armonía con lo que queréis; a la vez
que se acordó que el sentimiento que os disgusta se presentaría cuando
hablarais, pensarais o actuarais en una dirección contraria a vuestras
intenciones. Por lo tanto, no es necesario que controléis vuestros
pensamientos, simplemente prestad atención a cómo os sentís. Cada vez
que tenéis una emoción negativa, reconoced que —en el momento que se
produce ese sentimiento— estáis deshaciendo vuestra creación. Cuando
sentís esa emoción negativa, estáis pensando en algo que no queréis y
estáis atrayendo su esencia a vuestra experiencia. La creación es el
proceso de atracción; cuando pensáis, atraéis el objeto de vuestro
pensamiento.
Cuando estoy tolerando a los demás, no estoy
permitiendo
Este ensayo está pensado para que entendáis que
nadie puede suponer una amenaza para vosotros. Puesto que cada ser
humano controla su propia experiencia. El Arte de Permitir dice: Yo soy
lo que soy y estoy dispuesto a dejar que los demás sean lo que son. Ésta
es la Ley que conduce a la libertad total: libertad de toda experiencia
no deseada y de cualquier respuesta negativa a una experiencia que no
apruebas.
Cuando decimos que es bueno ser un
Permitidor, muchos no entendéis lo que queremos decir, pues pensáis que
Permitir es tolerar. Entonces seguís siendo lo que sois (aquello que
según vuestras reglas es apropiado) y dejáis ser a los demás lo que
quieren ser, aunque no os guste. Tenéis sentimientos negativos, sentís
lástima por ellos, hasta puede que tengáis miedo de vosotros mismos,
pero aun así les dejáis ser, pero con tolerancia.
hacer
su creación, porque estás ampliando la vibración de atraer lo que no
desean.
Si vas a ver a unos amigos que están enfermos,
intenta imaginarles sanos. Observa que cuando enfocas tu atención en su
enfermedad, te sientes mal; pero cuando lo haces en su posible
recuperación, te sientes bien. Al centrarte en su Bienestar, permites
tu conexión con tu Ser Interior, que también les ve bien, y entonces
puedes influir en su mejoría. Cuando estás conectado con tu Ser
Interior, tu poder de influir es mucho mayor. Por supuesto, tus amigos
pueden elegir centrarse más en su enfermedad que en su recuperación, y
al hacerlo, pueden seguir enfermos. Si dejas que los pensamientos que
te provocan emociones negativas te afecten, su influencia en lo no
deseado será más fuerte que la tuya en lo deseado.
Elevo a los demás con mi ejemplo de Bienestar
No ayudarás a los demás con palabras tristes. No
les ayudarás a elevarse reconociendo que tienen lo que no desean, sino
siendo diferente. Les elevarás con el poder y la claridad de tu propio
ejemplo. Si estás sano, puedes estimular el deseo de estarlo. Si eres
rico, puedes estimular el deseo de prosperidad. Deja que sea tu ejemplo
el que los eleve, que sea lo que hay en tu corazón lo que lo haga. Les
ayudarás cuando te sientas bien con lo que piensas... Les deprimirás o
aumentarás su negatividad, cuando te sientas mal con tus pensamientos.
Así es cómo sabes si les estás ayudando o no.
Sabrás que has alcanzado el estado de Permitir
cuando estés dispuesto a permitir a otro, aunque esa persona no esté
dispuesta a hacer lo mismo contigo; cuando seas capaz de ser lo que
eres, aunque los demás no lo aprueben; cuando puedas ser tú mismo y no
sientas una emoción negativa por lo que los demás piensen de ti. Cuando
contemples este mundo y te sientas siempre feliz, serás un Permitidor.
Cuando puedas saber qué experiencias encierran felicidad y cuáles no —y
tengas la disciplina de participar sólo cuando hay alegría—, habrás
alcanzado la Permisión.
La diferencia sutil entre querer y necesitar
Al igual que a veces la diferencia entre emoción
positiva y negativa puede ser muy sutil, la diferencia entre querer
y necesitar también puede serlo.
Cuando enfocas tu atención en lo que quieres, tu
Ser Interior te ofrece una emoción positiva. Cuando la enfocas en lo
que necesitas, tu Ser Interior te ofrece una emoción negativa porque no
estás pensando en lo que quieres. Estás pensando en la ausencia de lo
que quieres y tu Ser Interior sabe que aquello en lo que piensas es lo
que atraes. Tu Ser Interior sabe que no quieres carencia, sabe que
quieres lo que deseas y te está ofreciendo la guía para que te des
cuenta de la diferencia.
Enfocar tu atención en una solución hace que
sientas una emoción positiva. Enfocarla en un problema hace que
sientas una emoción negativa, y aunque las diferencias sean sutiles, son
muy importantes, porque cuando sientes una emoción positiva, atraes a tu
experiencia lo que deseas. Cuando sientes una emoción negativa, atraes
a tu experiencia lo que no deseas.
Puedo crear deliberada, intencionada y gozosamente
Podríamos decir que un Permitidor es alguien que ha
aprendido la Ley de la Creación Deliberada y que ha llegado a un punto
en que ya no
deshace su creación. Crea deliberada, intenciona-ilu y gozosamente. Como
ves, la satisfacción sólo procede de un litio. Viene de desear, permitir
y recibir. A medida que avanzas tu esta experiencia de la vida física,
manteniendo tus pensamientos dirigidos hacia lo que deseas, dejando que
la poderosa ley de la Atracción trabaje a tu favor, trayéndote cada vez
más acontecimientos y circunstancias y otros Seres compatibles contigo a
tu experiencia, irás descubriendo que la espiral de tu vida es
ascendente y que se dirige hacia la felicidad y la libertad. ¿Tienes
preguntas respecto al Arte de Permitir?

Estoy viviendo el Arte de
Permitir
Jerry:
Sí tengo preguntas, Abraham. Para mí, el Arte de Permitir es el tema
más interesante.
Abraham:
Permitir es lo que has venido a enseñar en esta experiencia. Pero antes
de que puedas enseñar, has de saber. Normalmente este tema surge cuando
se plantea esta situación: «Alguien está haciendo algo que no me gusta;
¿cómo puedo conseguir que haga lo que a mí me gusta?» Y lo que se ha de
entender es lo siguiente: En lugar de intentar que todas las personas
hagan lo mismo o las cosas que ante gustan, es mucho mejor aceptar que
todo el mundo tiene derecho a ser, hacer o tener lo que desea; y que tú,
a través del poder de tus pensamientos, atraerás sólo lo que está en
armonía contigo.
¿Cómo puedo distinguir lo
que está bien de lo que está mal?
Jerry:
No
sabía nada del Arte de Permitir antes de conoceros, así que la forma en
que tomaba mis decisiones respecto a lo que estaba bien o mal para mí
era pensar en una acción en particular e intentar imaginar cómo sería
el mundo si todos la hicieran. Luego, si me parecía que el mundo sería
más feliz y más cómodo, seguía adelante con esa acción. Por el
contrario, si me parecía que sería un mundo en el que yo no querría
vivir si todos lo hicieran, desestimaba esa acción.
Pondré un ejemplo. Me
gustaba ir al río a pescar truchas, y al principio pescaba como la
mayoría de la gente. Cogía todos los peces que podía. Pero creo que
empecé a sentirme un poco incómodo al reflexionar si era correcto lo que
estaba haciendo y pensé: «¿Qué pasaría si todo el mundo hiciera lo
mismo?» Entonces imaginé que si todo el mundo pescara como yo,
acabaríamos con todos los peces de los ríos y luego nadie podría gozar
de ese placer. Al llegar a esa conclusión, decidí que no mataría ninguno
de los peces que pescara. Los pescaría con un señuelo y solamente
sacaría a un pez del agua si alguien me pedía alguno para comérselo.
Abraham:
Bien. Lo mejor que todos podemos ofrecer es el ejemplo de lo que somos.
Nuestras palabras, pensamientos y, por supuesto, nuestras acciones
pueden reforzarlo. Pero la clave para cualquiera de nosotros —en nuestro
deseo de mejorar el mundo— es tomar decisiones más claras respecto a lo
que queremos ser en cualquier momento, y luego serlo.
Lo que estabas haciendo con
tu ejemplo estaba en armonía con lo que estamos enseñando ahora. En
cuanto decidiste lo que querías, tu Ser Interior te ofreció la emoción
que te ayudó a reconocer que lo que ibas a hacer era correcto. Es decir,
en cuanto decidiste que querías mejorar este mundo, que querías aportar
en lugar de restar desproporcionadamente, toda acción que emprendías o
que tenías intención de emprender que no estuviera en armonía con esa
intención te hacía sentirte incómodo.
Exageraste tu deseo de que
el mundo fuera un lugar mejor al imaginar que todas las personas hacían
lo que estabas pensando, por lo tanto surgió una guía exagerada desde
tu interior. Es un buen sistema. No pretendías que todos lo hicieran;
sólo estabas usando la idea para aclararte si era bueno para ti. Fue un
buen plan.
Pero ¿qué pasa cuando veo
que los demás obran mal?
Jerry:
A mí me funcionó, mis días de pesca estaban llenos de una felicidad
espectacular. Pero seguía sintiéndome incómodo cuando veía que otras
personas mataban a los peces innecesariamente, sólo por diversión... o
por cualquier otra razón.
Abraham:
Bien. Ahora hemos llegado a una cuestión muy importante. Cuando tus
acciones estaban en armonía con tus intenciones, eras feliz. Pero
cuando las acciones de los otros no estaban en armonía con tus
intenciones, ya no lo eras. Entonces, lo que necesitas es plantearte
otras intenciones respecto a los demás. Un buen conjunto de intenciones
respecto a los demás es el siguiente: son lo que son, creadores de su
propia experiencia de la vida, que atraen hacia si, mientras que yo soy
el creador de mi experiencia, que atraigo hacia mí. Éste es el Arte de
Permitir... Cuando te repites esto varias veces, pronto reconoces que
en realidad no están interfiriendo en tu mundo del modo que crees que lo
hacen. Están creando su propio mundo. Y, para ellos, puede que no sea
caótico.
Lo difícil es cuando
contemplas tu mundo con escasez... cuando empiezas a pensar en términos
de cuántos peces hay o cuánta abundancia y prosperidad existe. Pues
entonces empiezas a preocuparte por si otras personas están malgastando
o estropeando, sin dejar nada para los demás o para ti.
Cuando entiendes que este
Universo... de hecho, esta experiencia física en la que estás
participando es abundante —y que no hay fin para esa abundancia— dejas
de preocuparte. Les dejas crear y que atraigan hacia ellos, mientras tú
creas y atraes hacia ti.
¿Desconocer lo indeseado
permitirá lo deseado?
Jerry:
Bueno, el modo en que resolví ese dilema en realidad se remonta a 1970,
y durante los nueve años siguientes, desconecté por completo mi entrada
de información de lo que denomino el mundo exterior. Desconecté la
televisión y la radio y dejé de leer periódicos, también dejé de
relacionarme con muchas personas que hablaban de cosas que no quería
oír. Una vez más esa decisión me funcionó. Funcionó tan bien que durante
ese período de nueve años conseguí excelentes resultados en el ámbito de
las relaciones personales que para mí eran importantes, recobré y
mantuve mi salud física y desarrollé interesantes recursos económicos.
Fue muy gratificante, era distinto a todo lo que me había sucedido
antes. Pero cerrarme de ese modo a las informaciones negativas y
mantener mi atención en mis intenciones era en realidad una forma de
esconder la cabeza bajo el ala, en lugar de lo que vosotros llamáis
Permitir.
Abraham:
Tiene mucho valor prestarle atención a lo que es importante para ti.
Cuando escondiste la cabeza bajo el ala, por así decirlo, cerrándote a
la mayoría de las influencias ex-
ternas, pudiste enfocar tu atención en lo que era
importante para ti. Cuando pensabas en algo, atraías poder, claridad y
resultados. Y al hacer eso, recibías satisfacción, esa satisfacción que
sólo procede del deseo, de permitir y de conseguir.
En cuanto a ser alguien que
ignoraba o que escondía la cabeza bajo el ala, sin prestar atención, en
lugar de ser un Permitidor, quizá no fuera como piensas... Prestar
atención a lo que es importante para ti es el proceso mediante el cual
permites a los demás que sean lo que quieren ser. Prestarte atención a
ti mismo, a la vez que dejas que los demás hagan lo mismo, es un proceso
muy importante en el arte de convertirse en un Permitidor.
Jerry:
En otras palabras, ¿queréis decir que como estaba esperando (aunque
nunca había oído hablar de esto antes) la Ley de la Atracción y el
Proceso de Creación Deliberada me funcionaron, y automáticamente pasé
al estado de Permitir?
Abraham:
Así es. Le estabas prestando atención a lo que era importante para ti,
por lo tanto atraías más de lo mismo, lo que hacía que ver la televisión
no fuera interesante y que leer los periódicos no fuera importante. No
es que te estuvieras privando de algo que deseabas, sino que por la Ley
de la Atracción estabas atrayendo más de lo que más deseabas.
Cuando ves en la tele o lees en los periódicos cosas que no te gustan y
que te hacen sentir una emoción negativa, estás obstaculizando la
llegada de lo que deseas.
¿Queremos todos permitir la
felicidad?
Jerry:
¿Pretendemos la mayoría de los seres que hemos adoptado esta forma
física entender el Arte de Permitir, o estáis insinuando
que sólo los que hablamos con vosotros queremos comprenderlo?
Abraham:
Todos los que estáis ahora en la Tierra con vuestros
cuerpos físicos antes de adoptarlos pretendíais comprender y ser
Permitidores. Pero la mayoría, desde vuestra perspectiva física, estáis
lejos de entenderlo o desearlo; más bien
intentaréis controlar a otro antes
que permitir que haga lo que
quiera. No es difícil aprender a controlar la dirección de tus
pensamientos, pero es totalmente
imposible controlar la dirección
de los de otro.
Pero ¿qué sucede cuando los
demás tienen experiencias negativas?
Jerry:
Entonces, ¿es este estado de Permitir que estamos buscando
desde algún nivel, un estado en el que podamos ver y ser
conscientes de lo negativo que nos rodea (o lo que nos parece
negativo desde nuestra perspectiva) y seguir siendo felices? ¿O es que
no veremos lo negativo? ¿O no lo consideraremos negativo?
Abraham:
Cuando enfocaste tu atención en las cosas que eran
importantes para ti, no
veías la televisión ni leías los periódicos,
disfrutabas con lo que estabas haciendo. Estabas prestando
tu atención a lo que te importaba y la Ley de la Atracción te
aportó cada vez más fuerza y
claridad. Por eso, lo otro simplemente
no llegó a tu experiencia, porque no encajaba con tus
intenciones de crecimiento y de
éxito.
Cuando tienes claro lo que
quieres, no tienes que forzarte a
seguir el camino, pues por la Ley de la Atracción, lo sigues
deforma natural. Por lo tanto no es difícil ser un Permitidor. Todo
llega de manera fácil y sencilla porque no estás interesado en todas
esas cosas que nada tienen que ver con lo que deseas.
Vuestra televisión, aunque os ofrece mucha información valiosa, también
transmite muchas noticias que poco tienen que ver con nada de lo que
queréis en vuestra experiencia de la vida. Muchos os sentáis a mirarla
simplemente porque está ahí, porque no habéis tomado ninguna otra
decisión, y ver la televisión no suele ser un acto deliberado, sino una
acción por defecto. Y en ese estado de 110-intencionalidad, de
no-decisión, te estás abriendo a dejarte influenciar por lo que estén
transmitiendo. Por eso, eres literalmente bombardeado con los
estímulos de pensamientos negativos de lo que ocurre en el mundo, y
como no has tomado ninguna decisión en cuanto a lo que quieres pensar al
respecto, acabas absorbiendo en tu experiencia muchas cosas que no has
elegido.
Esto
es crear por defecto: pensar en algo sin hacerlo deliberadamente...
pensar en ello, y por consiguiente, atraerlo tanto si lo quieres como si
no.
Sólo
buscaré lo que quiero
Jerry:
Abraham, ¿cómo podéis decirme que consiga y mantenga este estado de
Permisión que deseo, a pesar del hecho de que soy consciente de que hay
muchas personas a mi alrededor que, desde su perspectiva> experimentan
sufrimiento o lo que yo denomino negatividades?
Abraham:
Te sugerimos que tomes una decisión, la decisión de que, hagas lo que
hagas en el día de hoy, te relaciones con quien te relaciones, tu
intención principal sea buscar las cosas que quieres ver. Y cuando ésa
sea tu intención predominante, por la Ley de la Atracción
atraerás sólo las cosas que quieres atraer y verás sólo lo que quieres
ver.
Un
tamiz selectivo como modo de atracción selectivo
Cuando predomine tu intención de atraer sólo lo que deseas, te
convertirás en un tamiz selectivo. Atraerás sólo aquello que quieres.
Observarás selectivamente. Al principio te darás cuenta de que todavía
atraes algunas cosas que no serán de tu agrado porque los pensamientos
y creencias anteriores ya habían tomado impulso antes de que llegara
este momento. Pero con el tiempo, cuando el Bienestar sea tu intención
predominante al comienzo de cada día durante un mes o dos, empezarás a
observar que hay pocas cosas en tu vida que no sean de tu agrado, pues
tu impulso, tu pensamiento, te habrá llevado más allá de lo que está
sucediendo en el presente.
Es
difícil ser un Permitidor cuando ves que alguien que tienes cerca hace
algo que puede ser una amenaza para ti o para otra persona. Por eso
dices: «Abraham, no os entiendo cuando aseguráis que puedo alejar las
cosas que no quiero con mi pensamiento, que puedo conseguir lo que
quiero a través de mis pensamientos y que no he de actuar». Nosotros
respondemos que a través de vuestros pensamientos invitáis, pero que lo
que vivís hoy es el resultado de los pensamientos que habéis tenido
antes, al igual que lo que pensáis hoy es lo que proyecta vuestro
futuro. Vuestros pensamientos de hoy preparan vuestro futuro, y cuando
éste llegue, viviréis los resultados de lo que pensáis ahora, al igual
que hoy experimentáis el fruto de lo que pensasteis antes.
Nuestro pasado, presente y futuro, una misma cosa
Siempre estáis pensando y no podéis desconectaros del pasado, presente
y futuro, pues son una misma cosa; están unidos en el continuo del
pensamiento. Por ejemplo, estás caminando por la calle y te encuentras
con una pelea —un hombretón está golpeando a otro mucho más pequeño—, y
a medida que te acercas, te inunda una emoción negativa. Cuando piensas:
«Voy a apartar la mirada; me voy a marchar como si esto no hubiera
sucedido», sientes una emoción terriblemente negativa, porque no
quieres que hagan daño al más pequeño. Luego piensas: «Bueno, iré y le
ayudaré». Pero también sientes una emoción negativa, porque no quieres
que te hagan daño o perder tu propia vida. Entonces dices: «Abraham,
¿qué hago?» Nosotros respondemos que estamos de acuerdo. En este
ejemplo, no hay una buena elección, en ese momento has de esforzarte
mucho debido a que no habías preparado el camino en el pasado.
Si
en el pasado, al comienzo de cada día, hubieras deseado seguridad,
armonía, relacionarte con personas que fueran afines con tus
intenciones, te prometemos que no estarías ante esa incómoda situación.
Por eso, te decimos que te enfrentes a ello ahora de la forma que
desees, pero si hoy empiezas a preparar tus pensamientos para el futuro
no tendrás que verte ante otra incómoda situación en la que, hagas lo
que hagas, no te sentirás bien.
¿Debo permitir las injusticias que veo?
Hasta que no entiendas cómo consigues lo que tienes, te costará mucho
aceptar la idea de Permitir, porque habrá muchas cosas en este mundo que
no te gustarán y dirás: «¿Cómo puedo permitir esta injusticia?» Y
nosotros te decimos que la permites reconociendo que no forma parte de
tu experiencia. Y que, en la mayoría de los casos, no es asunto tuyo. No
te toca hacer nada. Es la creación, atracción y experiencia de otros.
En
lugar de intentar controlar las experiencias de todos los demás (lo cual
es imposible por más que lo intentes), trata de controlar tu
participación en esas experiencias. Al plantearte una imagen clara de la
vida que quieres vivir, estás preparando un camino sin baches y
agradable para ti.
Mi
atención a lo no-deseado crea más no-deseado
Atraes a través de tu pensamiento. Obtienes aquello en lo que piensas,
tanto si lo deseas como si no. Cuando te fijas en los conductores
temerarios, atraes más conductores temerarios a tu experiencia. Cuando
prestas atención a los que no te están ofreciendo un buen servicio,
atraes más personas de ese tipo a tu vida. Aquello a lo que le prestas
atención —especialmente tu atención emocional— es lo que atraes a
tu experiencia.
¿Afecta a mi salud el Arte de Permitir?
Jerry:
Abraham, me gustaría hablar de lo que yo llamo experiencias cotidianas
de la vida real, y que vosotros me contarais un poco cómo veis el Arte
de Permitir en estas condiciones particulares. En primer lugar, quiero
hablar de la salud física. Durante muchos años yo padecí una grave
enfermedad cuando era pequeño. Al final llegó un momento en mi vida en
que quise poner punto final a esa situación, y desde entonces puedo
decir que gozo de una salud excelente. ¿Cómo encaja el Arte de
Permitir en esa situación de pasar de la enfermedad
extrema a la salud extrema?
Abraham:
Cuando tomas una decisión sobre algo, cumples con la mitad de la
ecuación de la Creación Deliberada. Piensas con emoción, que es la
clave de desear. La otra parte de la ecuación es Permitir o esperar y
dejar que se produzca... Así, cuando dices «Quiero y permito, por
consiguiente es», tu creación de lo que deseas será muy rápida.
Literalmente, estás permitiéndote tenerlo al no ofrecer resistencia, al
no apartarlo con otros pensamientos.
Nos
habrás oído decir que cuando eres capaz de Permitir., no tienes
emociones negativas. El estado de Permitir es liberarse de la
negatividad; por consiguiente, cuando te propones deliberadamente tener
algo y sólo tienes emociones positivas al respecto, estás en el estado
de Permitir que se produzca. Entonces, lo tendrás.
Para
estar sano en lugar de enfermo, has de pensar en salud. Cuando tu cuerpo
está enfermo, es más fácil observar la enfermedad, por lo tanto se
requiere deseo, enfoque y voluntad para ver más allá de lo que está
sucediendo en el presente. Al imaginar un cuerpo más saludable en el
futuro o al recordar una época en que estabas más sano, en ese momento,
tu pensamiento se acopla a tu deseo y permites una mejora de tu
condición física. La clave es conseguir pensamientos que te ayuden a
sentirte mejor.
Permitir: de la pobreza extrema al bienestar económico
Jerry:
El siguiente tema del que me gustaría hablar es de la riqueza y la
prosperidad. En mi infancia era pobre, viví en gallineros, tiendas de
campaña, cuevas, etc. Luego, en 1965, encontré el libro Piense y hágase
rico, que me ayudó a ver las cosas de un modo distinto, y a partir de
ese día mi economía entró en una espiral ascendente. De vivir en mi
furgoneta Volkswagen, pasé a ingresar una suma anual de seis cifras y
luego de siete.
Abraham:
¿Qué piensas que sucedió para que se produjera ese cambio de perspectiva
cuando leíste el libro?
Jerry:
Bueno, lo que más recuerdo es que por primera vez en mi vida de adulto
empecé a enfocar mi atención sólo en lo que quería, con mayor o menor
exclusividad. Pero me gustaría escuchar vuestra opinión respecto a ese
fenómeno.
Abraham:
Alcanzaste la comprensión de que podías tener todo lo que quisieras. El
deseo ya existía gracias a las experiencias de tu vida, pero al leer el
libro creíste que era posible. El libro hizo que empezarás a.
permitir que tu deseo se hiciera realidad.
Permitir:
relaciones y el arte del egoísmo
Jerry:
Otra área muy importante de la que me gustaría hablar es la de las
relaciones. Ha habido momentos en los que me ha sido difícil permitir
que mis amigos tuvieran sus propios pensamientos y creencias y sus
actividades «inapropiadas».
Abraham:
¿Cuando utilizas la palabra permitir en este sentido a qué te
refieres?
Jerry:
Sentía que ellos debían pensar y actuar como yo quería. Y cuando no lo
hacían, me sentía muy mal, a veces hasta me enfadaba.
Abraham: Entonces, cuando observabas lo que hacían o
decían, sentías una emoción negativa, señal de que no estabas en un
estado de Permitir.
¿No
es inmoral el arte del egoísmo?
Jerry:
En aquellos tiempos me consideraba muy altruista y dadivoso. Es decir,
no me veía como una persona egoísta, por lo tanto también esperaba que
los demás fueran generosos. Y el hecho de que no fuera así me molestaba
mucho. Entonces descubrí el libro de David Seabury The Art
ofSelfishness (El valor de ser uno mismo) y me hizo ver el egoísmo
desde otra perspectiva, y pude entender mejor mi negatividad.
Abraham:
Es importante que te permitas prestar atención a lo que deseas. Hay
personas que llaman a eso egoísmo, y lo hacen con desaprobación o
juzgando. Nosotros, sin embargo, os decimos que si no tenéis una visión
saludable de vosotros mismos, si no os permitís desear y esperar
recibir lo que queréis, nunca crearéis deliberadamente y nunca tendréis
una experiencia en verdad satisfactoria.
Cuando no te aceptas a ti mismo, no sueles aceptar a los demás. En
general el que más desaprueba una cualidad en sí mismo la observa en
los demás y también la desaprueba. Así, al aceptarte, aprobarte,
apreciarte y permitirte estás dando el primer paso para apreciar,
aprobar y aceptar a los demás.
Eso
no significa que debas esperar hasta que, según tus principios, seas
perfecto, o que lo sean los otros, según los suyos, pues no existe esa
perfección, ya que sois Seres cambiantes en constante evolución. Eso
significa buscar e intentar ver en ti lo que quieres ver o intentar
verlo en los demás.
A
menudo se nos acusa de enseñar el egoísmo y estamos do acuerdo en que lo
hacemos. Todo lo que percibís lo hacéis desde la perspectiva del yo,
y si no sois lo bastante egoístas como para insistir en esta
conexión o sintonización con vuestro Ser Interior más sabio y
vasto, no tendréis nada que ofrecer a los demás. Al ser lo bastante
egoístas como para importaros cómo os sentís, podéis utilizar vuestro
Sistema de Guía para sintonizar con la poderosa Energía de la
Fuente; entonces, todo aquel que sea lo bastante afortunado como
para ser el objeto de vuestra atención se beneficiará.
Cuando alguien te desaprueba, demuestra sus propias carencias
Si
otras personas ven algo en ti que no aprueban, lo más normal es que
notes su desaprobación en sus ojos y que sientas que has hecho algo mal.
Nosotros te decimos que no es que tú hayas hecho algo mal, sino que
ellos tienen en sus vidas alguna carencia. Es su incapacidad de
Permitirlo que despierta su emoción negativa, no tu
imperfección. Del mismo modo, cuando sientes una emoción negativa porque
has visto algo en otros que no quieres ver, no es en ellos donde hay
algún problema, sino en tí.
Por
eso cuando tomes la decisión de ver sólo lo que te gusta, empezarás a
ver sólo eso, y todas tus experiencias te aportarán emociones positivas
porque la Ley de la Atracción atraerá sólo lo que está en armonía
con lo que deseas. Al comprender el poder de tus emociones puedes
dirigir tus pensamientos y ya no necesitas que los demás se comporten de
una forma diferente para que te sientas bien.
Pero
¿qué pasa cuando alguien viola los derechos de otro?
Jerry:
Éste es otro tema que me ha causado mucho malestar en el pasado y me
refiero a nuestros mutuos derechos: derechos sobre la propiedad,
territoriales o a nuestra propia tranquilidad. Resumiendo: me enfadaba
muchísimo cuando veía que se violaban los derechos de otra persona o
cuando veía que alguien le arrebataba alguna propiedad a otro. También
tenía muchos conflictos respecto a quiénes se debía dejar entrar en
nuestro país y a quiénes no. ¿Por qué se deja entrar a una persona y a
otra no? Pero después de conoceros, empecé a ver todas esas cosas que
se hacían como «juegos», más o menos como «acuerdos», tácitos o no. Me
encontré algo mejor al no sentir su sufrimiento. Pero ¿puedo llegar a no
sentir ninguna emoción negativa cuando veo que alguien viola los
derechos de otro? ¿Puedo observar lo que están haciéndose mutuamente y
pensar: «Os estáis haciendo lo que habéis elegido haceros»?
Abraham:
Sí. Cuando entiendas que las personas se atraen mutuamente por el poder
de sus pensamientos, te sentirás radiante en lugar de sentir lástima
por lo que pueda sucederles, porque comprenderás que están madurando la
emoción negativa o positiva, según el pensamiento que hayan elegido.
Por supuesto, la mayoría no entienden por qué les sucede lo que les
sucede. Y ésa es la razón por la que hay tantas personas que se
consideran víctimas. Creen que son víctimas porque no entienden cómo
les vienen las cosas. No entienden que las invitan a través de su
pensamiento o atención. Puede que te ayude darte cuenta de que cada
experiencia ayuda a aclarar un deseo.
No
hay escasez de nada
Ahora que has mencionado los derechos territoriales. Nosotros
tenemos un punto de vista bastante diferente del «territorio» del que
tenéis los que estáis en vuestra forma física, porque en vuestro mundo
físico seguís viendo limitación. Creéis que sólo hay cierta cantidad de
espacio, que al final os será arrebatado y que no hay suficiente.
Con
vuestra actitud limitada, con vuestro sentimiento de escasez, en lugar
de abundancia, al observar que no hay suficiente espacio, dinero o salud
para todos» tenéis una razón para estar en guardia. Desde nuestra
perspectiva, no hay limitación de nada, sino un flujo constante de
abundancia de todo. Hay suficiente para todos. Cuando entendéis eso, no
se plantean sentimientos de limitación, de escasez o de necesidad de
protección o de defender los derechos territoriales.
Por
la Ley de la Atracción sois atraídos los unos a los otros. Aquí,
desde nuestra perspectiva No-Física, la «Familia de Abraham» está unida
porque, en esencia, somos lo mismo, y en nuestra similitud nos hemos
atraído mutuamente. Por lo tanto, no hay ningún guardián de la puerta.
No hay guardias para alejar a los que no están en armonía con nosotros,
pues ya no se sienten atraídos porque no les prestamos nuestra
atención, lo mismo sucede con vuestro entorno. Aunque no lo veáis con
la misma claridad que nosotros, las Leyes actúan para vosotros
con la misma perfección que lo hacen para nosotros. Tenéis muchas
explicaciones físicas para las cosas, explicaciones que aunque en parte
puedan ser ciertas no son completas. Es decir, cuando describís cómo el
agua llega hasta vuestro vaso señalando el grifo y la llave de paso,
nosotros os decimos que hay mucho más que todo eso. Cuando nos explicáis
que tenéis agresores que viven en la Tierra a quienes les gustaría
arrebataros todo lo que tenéis, nosotros os decimos que no pueden hacer
tal cosa. A menos que los invitéis a vuestro pensamiento, los agresores
no formarán parte de vuestra experiencia. Ésa es la Ley, en
vuestro entorno físico y también en el nuestro No-Físico.
¿Tiene algún valor perder la vida?
Jerry:
¿Nos habéis dicho que gracias a estas experiencias de la vida es cómo
aprendemos nuestras lecciones? Pero cuando una persona pierde su vida
física en el proceso de alguna experiencia violenta, ¿ha aprendido
alguna lección?
Abraham:
No se os ofrecen «lecciones». No nos gusta mucho esa palabra, pues suena
como si hubiera algún orden que debierais aprender, y no hay nada de
eso. Vuestra experiencia de la vida os aporta conocimiento, sois cada
vez más sabios y os expandís más a través de ese conocimiento.
Lo
que debéis entender antes de que podáis apreciar el valor, incluso
cuando se pierde la vida física, es que estáis aportando a una
experiencia mucho mayor que la que conocéis como vuestra experiencia
colectiva en este cuerpo físico. Todo lo que vivís ahora contribuye a un
conocimiento aún mayor. Por eso, incluso cuando sois apartados de
vuestro enfoque a través de este cuerpo, todo lo que hayáis
experimentado aquí pasará a formar parte de ese conocimiento más grande
que poseéis. Por lo tanto, sí, es valiosa una experiencia que hasta
puede arrebataros la vida física. Nada es gratis.
Soy
la culminación de muchas vidas
Jerry:
¿Estáis diciendo que perder la vida es una experiencia que de algún modo
contribuye a la experiencia global de ese Ser más vasto?
Abraham:
Sí, así es. Has perdido tu vida física en muchas ocasiones. Has vivido
miles de vidas. Ésa es la razón por la que tu entusiasmo por vivir es
tan grande. No podríamos expresar en palabras todas las veces que habéis
vivido, y mucho menos detallarlas; habéis tenido tantas experiencias que
el recuerdo de todas ellas no haría más que confundiros y estorbaros.
Además, no nacéis en este cuerpo físico para recordar lo que ha pasado
antes, porque no queréis distraeros con todos esos recuerdos. Tenéis
algo mucho mejor que eso: tenéis un Ser Interior que es la
culminación de todas esas experiencias de vidas pasadas.
Del
mismo modo que ahora sois la culminación de todo lo que habéis vivido,
no sirve de mucho que os sentéis a hablar de todo lo que hicisteis
cuando teníais 3, 10 o 12 años. Por supuesto, sois lo que sois
debido a todo eso... pero seguir mirando hacia atrás y revivir esas
experiencias no aporta mucho a lo que sois ahora.
Cuando aceptáis que sois Seres magníficos y altamente evolucionados y
cuando sois conscientes de vuestros sentimientos, disfrutáis de los
beneficios de vuestro Sistema de Guía Emocional —para saber si lo
que vais a hacer es adecuado— que se basa en observar cómo os sentís.
Sois
Seres físicos, y conocéis al yo físico, pero la mayoría no os conocéis
desde vuestra perspectiva más amplia. El yo físico es espléndido e
importante, pero también es una extensión de ese otro yo más vasto,
grande, sabio y antiguo. Ese Yo Interior tomó la decisión de
venir aquí a enfocarse en este cuerpo porque quería que la experiencia
de esta vida contribuyera a la expansión de su propio conocimiento
¿Por qué no recuerdo mis
vidas pasadas?
Antes de venir aquí
acordaste que no tendrías recuerdos —memoria liada, confusa, molesta—
de todo lo que habías vivido antes, pero que tendrías un sentido, una
Guía procedente de tu interior. También acordaste que la Guía sería en
forma de emociones, que se manifestaría en forma de sentimientos. Tu Ser
Interior no puede responder con un pensamiento en el mismo momento en
que estás pensando y, por eso, acordó ofrecerte un sentimiento para que
supieras en el acto si lo que estás pensando, diciendo o haciendo es
apropiado en el contexto de tus intenciones más importantes.
Cada vez que planteas una
intención consciente de algo que deseas, tu Ser Interior analiza todos
los detalles. Cuando eres más deliberado en lo que ofreces, en la forma
de intención —«Quiero, tengo la intención y espero»—, tu Ser Interior
asimila todo eso para ofrecerte una Guía más clara, específica y
apropiada.
Muchos Seres físicos, al no
entender que son los creadores de su propia experiencia, no se plantean
intenciones deliberadas. Se resignan a aceptar lo que viene, sin
entender que han sido ellos quienes lo han atraído. Pero bajo esas
condiciones es más difícil permitir, porque te consideras una víctima.
Sientes que eres vulnerable, que no controlas nada, y que has de estar
en guardia por lo que pueda pasar, sin comprender que eres tú mismo
quien invitas todo lo que viene. Por eso, es esencial que entiendas
cómo llegan las cosas a tu vida antes de que puedas aceptarte o aceptar
a los demás.
¿Qué
pasa cuando la sexualidad se convierte en una experiencia violenta?
Jerry:
Otro tema que me causa malestar es la moralidad respecto a las
prácticas sexuales. Ahora he llegado a aceptar las elecciones sexuales
de los demás, pero todavía me siento mal cuando alguien usa la fuerza
contra otra persona en cualquier área. ¿Puedo hacer algo para
que, hagan lo que hagan, tanto si utilizan la fuerza como si no, no
afecte a mi pensamiento?
Abraham:
No importa cuál sea el tema, es importante que entiendas que no hay
víctimas. Sólo co-creadores.
Todos sois como imanes que atraéis a vosotros el objeto de vuestro
pensamiento. Si alguien piensa o habla mucho de violación, es muy
probable que sea la «víctima» de tal experiencia. Porque la Ley
atrae la esencia de aquello en lo que piensas.
Cuando piensas sintiendo una emoción, inicias un proceso de
creación y luego esperas, así que ésa se convierte en tu
experiencia. Hay muchas personas que lanzan creaciones que nunca
reciben en su experiencia porque sólo hacen la mitad de la ecuación. La
lanzan con el pensamiento, incluso con un pensamiento emocional, pero
luego no esperan y, por lo tanto, no reciben. Esto es así para
las cosas que deseas, al igual que lo es para las que no
deseas.
¿Cuáles son mis expectativas respecto a este tema?
Hemos dado el ejemplo de ir a ver una película de terror donde tienes
estímulos muy claros y vividos a través del sonido y la imagen. Ahora
has lanzado una creación de ese escenario al pensar en él, con
frecuencia con mucha emoción, pero cuando te marchas del cine,
dices: «Sólo era una película, eso no me pasará a mí». Por lo tanto, no
completas la parte de las expectativas.
Observad que en vuestra sociedad, cuanto más se habla de cualquier tema,
más expectativas tiene el público de que dicho tema se produzca.
Del mismo modo, cuanto mayores son las expectativas de las
personas respecto a algo, mayor es la probabilidad de que atraigan ese
algo.
No
pienses en lo que no deseas, y no lo experimentarás. No hables de lo que
no quieres, y no lo atraerás a tu vida. Cuando entiendes eso, al
observar a otros que tienen experiencias que no deseas, no sentirás una
emoción tan negativa, porque entenderás que están en su proceso de
recibir la comprensión de cómo llegan las cosas a su vida.
Bien, es cierto que nadie es feliz viendo cómo violan, roban o asesinan
a otra persona. No son experiencias agradables. Pero cuando llegas a
entender cómo atraes los acontecimientos, ya no piensas en ello y
tampoco serás la persona que contempla todo eso.
Atraes a tu experiencia aquello en lo que piensas. La televisión te
confunde porque, cuando la enciendes con la intención de entretenerte,
los telediarios te dan noticias horribles sobre todo lo malo que está
pasando. Pero si —hagas lo que hagas— tienes la intención de ver sólo
aquello que quieres ver, serás atraído a la televisión antes de la hora
de las noticias.
Estoy preparando mi futuro en este momento
Cuando lees algo en un periódico o revista que te despierta una emoción
negativa, puedes apartarlo inmediatamente en lugar de seguir leyendo y
recibir más emoción negativa, pues la
Ley de la Atracción
está contribuyendo al tema.
Pero aparte de eso, en este momento, cuando pretendes atraer sólo
aquello que deseas, has de empezar a preparar tus acciones futuras para
que éstas no sean tan radicales. No te sentirás atraído hacia la
televisión, ni hacia los periódicos, sino que, gracias a la Ley de la
Atracción, te sentirás atraído hacia el objeto de tu intención
deliberada.
La razón por
la que muchos os sentís atraídos por objetos que no pretendíais es
porque no tenéis una intención deliberada.
No expresáis
las suficientes veces lo que queréis y por lo tanto atraéis algo
de todo. Cuanto más deliberado eres a la hora de pensar en lo que
deseas, más preparas el camino y menos acción necesitarás para alejar
las cosas que no quieres. La televisión no te tenderá emboscadas, por
así decirlo, ni tampoco lo harán los depredadores de tu sociedad, pues
el Universo habrá preparado algo distinto para ti.
¿Qué pasa con los niños
¡nocentes?
Jerry:
Muchas personas aceptarán la premisa básica de crear a través del
pensamiento, Abraham, pero el punto donde veo que muchas personas se
quedan encalladas, por así decirlo, o que les cuesta entender vuestras
enseñanzas es en lo que respecta a los niños. Entonces preguntan: «¿Qué
pasa con los niños inocentes? ¿Cómo pueden tener pensamientos que les
deformen el cuerpo, les causen enfermedades o alguna invasión violenta
de sus cuerpos?»
Abraham:
Se debe a que los bebés han estado rodeados de personas que han tenido
esos pensamientos y están recibiendo la esencia de los mismos.
Jerry:
¿Algo así como la telepatía?
Abraham:
Así
es. Mucho antes de que el niño empiece a hablar, piensa. Pero no puedes
saber el grado de claridad de su pensamiento, porque todavía no ha
aprendido a comunicarse verbalmente contigo. No puede comunicar sus
pensamientos.
Jerry:
El niño no piensa en palabras. Es cierto, puedo notar que los
bebés piensan mucho antes de que puedan verbalizarlo.
Abraham:
El niño piensa y recibe el pensamiento vibratorio que le ofreces desde
el día en que entra en este entorno. Ésta es la razón por la que las
creencias se transmiten con tanta facilidad de padres a hijos, de
generación en generación. El niño recibe la vibración de tus miedos y
creencias, aunque no los ver-balices. Si quieres hacer algo muy
valioso para tu hijo, piensa únicamente en lo que deseas y ese bebé
recibirá sólo pensamientos positivos.
¿No
deberían los demás satisfacer sus acuerdos conmigo?
Jerry:
Abraham, respecto a Permitir, todavía tengo en mi mente un viejo
refrán que dice: Uno tiene derecho a hacer lo que quiera (que
para mí era «Permitir») siempre y cuando no interfiera en los planes
de otro, o dicho de otro modo, tu libertad termina donde empieza
la del otro.
Si voy por la vida dejando que los demás sean y tengan lo
que quieran, si eso interfiere en algo que previamente hemos acordado, a
veces es difícil no recordar ese acuerdo y querer que cumplan con sus
responsabilidades.
Abraham:
Mientras te siga preocupando que otro interfiera en tu experiencia o que
su libertad afecte a la tuya, no comprenderás realmente cómo llegan las
cosas a tu vida. Hoy puedes empezar a pensar y a atraer sólo lo que
deseas. Tu pregunta se ha planteado porque ayer o en algún momento de tu
pasado no entendías esto y estabas invitando —por medio de tu
pensamiento— a aquellas personas que limitaban tu libertad. Por eso,
ahora es el momento de preguntarte: « ¿Qué puedo hacer al respecto?»
Si
en tu experiencia hay personas que limitan tu libertad de una manera
molesta, aparta tu atención de ellas y se marcharán, y en su lugar
llegarán las personas que te hacen sentirte cómodo y que están en
armonía contigo. Pero lo que suele suceder es que cuando limitan tu
libertad, cuando hacen cosas que no quieres que hagan, les prestas tu
atención. Te enfadas cada vez más y entonces, por la Ley de la
Atracción, atraes más de la esencia de lo que detestas, hasta que
hay más de una persona así en tu experiencia. Te aparecen dos, tres o
más... Aparta tu atención de lo que no te gusta, ponía en lo que
te gusta y cambiarás el sentido de la inercia. No lo conseguirás
enseguida, pero empezará a cambiar.
Si
cada mañana durante 30 días empiezas diciendo: Tengo la intención de
ver, quiero ver y esperar, independientemente de con quién trabaje, con
quién hable, de dónde esté, y de lo que esté haciendo... voy a ver lo
que quiero ver, cambiarás la inercia de la experiencia de tu vida.
Todo lo que no te gusta desaparecerá de tu experiencia y será
reemplazado por las cosas que te gustan. Así es. Es la Ley.
Nunca conseguiré lo incorrecto... o sí
Cuando decimos que desde tu perspectiva No-Física, desde la perspectiva
de la que gozabas antes de adoptar este cuerpo físico, tu intención era
ser Permitidor y comprender el Arte de Permitir, lo que
queremos que entiendas es que nunca alcanzarás por completo esta meta.
No eres como una mesa que se puede imaginar y luego se fabrica. Estás en
un estado ininterrumpido de convertirte en algo. Estás en un proceso de
crecimiento eterno. Pero siempre eres lo que eres en este momento.
Has
de entender las Leyes del Universo hasta ser uno con ellas. Has
de entender por qué te suceden las cosas y no sentirte una víctima o
vulnerable a los antojos de los demás.
Es
difícil que entiendas estas cosas cuando estás en medio de lo que
parecen ser dos mundos: el mundo que has creado antes de entender esto y
el que estás en proceso de crear ahora que lo comprendes con mayor
claridad. Así, algunas de las cosas que están en tu experiencia en
estos momentos son porque lo que habías preparado o pensado en el pasado
no encaja muy bien en lo que quieres ahora. Sabemos que es un poco
desagradable estar en esta etapa transitoria, pero ese malestar irá
desapareciendo a medida que se vaya aclarando lo que quieres. Gran parte
del impulso que habían tomado las cosas debido a tus pensamientos del
pasado irá perdiendo fuerza.
Cuando estás en un estado de emoción positiva y de considerar sólo lo
que estás haciendo, pensando o hablando, estás Permitiéndote ser.
Cuando estás en un estado de emoción positiva respecto a tu visión de
la experiencia de otro, estás Permitiendo ser a otro. Es así de
fácil... no puedes tener una emoción negativa respecto a ti mismo y
estar en el estado de Permitirte ser.
Un
Permitidor es alguien que siente una emoción positiva, lo que
significa que has de tener control sobre lo que prestas tu atención. Eso
no quiere decir que pongas al mundo entero a raya para que todo y todos
sean como tú quieres. Significa que eres capaz de ver y por lo tanto de
solicitar al Universo, a tu mundo, a tus amigos, aquello que está en
armonía contigo, a la vez que dejas que otras partes pasen por tu lado
sin que te percates de ellas, por lo tanto, sin atraerlas ni invitarlas
a tu vida. Eso es Permitir.
Y
les diremos a vuestros amigos que Permitir es el estado más
glorioso de Ser que alcanzaréis jamás a largo plazo y de manera
continuada. Pues cuando sois Permitidores, vuestra espiral es
ascendente, pues ninguna emoción negativa puede desequilibraros y
haceros bajar. No hay movimiento hacia atrás en el péndulo. ¡Siempre vas
hacia arriba!