Llama Violeta

Llama Violeta


 

 
 
 
 
 

El petróleo y la luz al final del túnel...

 

Que nuestra ciudad vibró al pulso del petróleo no es novedad, que su estado de ánimo subía y bajaba hasta hace poco al ritmo en que se cotizaba el barril de crudo en la bolsa, tampoco, no son pocos los que se desayunaban cada mañana pendientes de estas noticias, y se iban a dormir en la noche con la visión de un futuro incierto, pero debido a que día tras día las cosas no hacían sino empeorar, hasta los más optimistas desistieron de esperar que ocurriera algo positivo, y lentamente, una realidad del color del devaluado mineral fue quitando espacio a la esperanza y el pesimismo y la desazón se hicieron más visibles deambulando por las calles, con cada empresa que cerraba sus puertas y los carteles de no hay vacantes como mensaje de despedida, caía aún más bajo la autoestima popular, un clima de densa depresión se hizo rey en el lugar, producto de esa pesada tristeza de estar sin trabajo, el dolor de muchos de encontrarse súbitamente con el lado oscuro de la vida, la pobreza, en esta tierra hasta hace poco en vías de prosperidad hacía aún más desconcertante la situación, no obstante esto, y aún en el ojo de la tormenta, hoy puede verse una luz al final del túnel, y aunque tenue y algo difusa todavía, pareciera marchar a paso firme, pero como no quiero pecar de iluso cabe hacerse la pregunta, ¿será un tren que viene de frente, Un espejismo producto del deseo o una posibilidad cierta que comienza a vislumbrarse?, soportada por algunos datos que incipientemente se comienzan a visualizar y optimista por vocación, elijo creer esto último, y aunque este optimismo parezca pegado con plasticola y prendido con alfileres de madera, bien valdría la pena echar un vistazo a una serie de indicios que cualquier modesto observador de la realidad podría inferir, aunque antes de abordarlos sería pertinente echar un vistazo retrospectivo a algunos de los factores fundamentales desencadenantes de esta crisis petrolera a escala mundial que tanta congoja produjo en nuestra región, ya que si comprendemos qué la produjo será más fácil predecir cómo y cuándo comenzará a revertirse esta tendencia.

Todo comenzó allá a fines del 97 en el otro extremo del planeta, y el detonante decisivo fue cuando Japón y los llamados tigres del sudeste asiático desembocaron en una recesión como no se veía en la región por décadas, sus industrias que eran consumidoras de un porcentaje importante de la producción mundial de crudo redujeron sus demandas, ésto además de arrastrar a una caída general en el crecimiento de la economía del resto del mundo, ya absolutamente globalizado e interdependiente, también llevó a consumir menos petróleo al resto de las economías mundiales, hay que pensar que la industria en general consume mucha energía eléctrica y esta es producida en su mayoría por centrales térmicas, que funcionan en base a combustibles fósiles, gas oíl fundamentalmente, otras a gas, a esto se le sumó la autorización de la O.N.U. para que Irak pudiera exportar parte de su producción con fines humanitarios a pesar del bloqueo económico impuesto por los EEUU para comprar medicinas y alimentos básicos, la cual había estado ausente del mercado tras la guerra del golfo, esto empujó aún más los precios hacia abajo, a esto también se le sumó un invierno relativamente benigno en el hemisferio norte, cuya calefacción funciona básicamente a base de electricidad y gas(derivados del petróleo)y como si le faltara algo a esta serie de eventos negativos, el broche final fue que los países productores de petróleo para compensar la caída de los precios internacionales comenzaron una carrera brutal de sobreproducción, saturando el mercado de petróleo barato, de este modo, de los 20 dólares que aproximadamente costaba el barril en algo más de un año el precio se desplomó a $ 9, y a ese precio, sólo lograron sobrevivir activamente las grandes petroleras mundiales, con ventas a gran escala, eficientes y con bajos costos de producción, no YPF S.A., con altos costos de extracción, un petróleo de menor calidad y por lo tanto, menor valor en el mercado, que ni aún con el profundo proceso de reconversión hacia la eficientización y calidad total llegó a compensar, como así tampoco rescatarla de las voraces garras del mercado, pagando el precio por ser demasiado chica entre las grandes de ser adquirida por la española Repsol.

Estas fueron básicamente las condiciones que produjeron la baja del precio del petróleo, luego de varios intentos sin éxito, los países de la OPEP lograron finalmente ponerse de acuerdo para llevar el precio del barril por encima de los 20 dólares, para ello contribuirían con una menor producción de crudo al mercado. La crisis asiática ya está terminando y lentamente las economías de esa región se están recuperando, y aunque el invierno en el hemisferio norte no llegó y no sabemos como incidirá, es claro que los dos factores más gravitantes son favorables y determinantes, hoy el barril de crudo roza los 21 dólares y todo parece indicar que ese será el precio promedio de fluctuación, ya que parece haber un cierto consenso internacional para mantenerlo, y eso permitiría ser sensatamente optimista, no obstante, esta no es la cuestión de fondo de esta modesta reflexión, más allá de que para los primeros meses del año próximo seguramente REPSOL-YPF S.A. asignará mayores partidas presupuestarias para la exploración y perforación petrolera y la situación laboral comience lentamente a revertirse en la región, parece obvio decir que las cosas ya no volverán a ser como antes, muchos elementos del contexto han cambiado o están en vías de hacerlo, y sería muy necio de nuestra parte resistirnos al cambio, la burbuja protectora en la que vivíamos a reventado y el sueño terminó, se desnudó una verdad sabida y temida por todos(quizas por eso ignorada), que vivíamos de prestado, mientras el país se caía a pedazos por las recesiones aquí apenas lo notábamos bajo el ala protectora de YPF o del boom petrolero, nos dormimos, no supimos diversificar nuestra economía y por ende las fuentes laborales y ese es el precio que estamos pagando, y curiosamente, por ello es que hoy hay más razones para la esperanza quizás, ya que si somos capaces de aprender de nuestros errores y de ver mas allá del dolor de esta situación, una vez que la crisis termine no volveremos a cometerlos, no sea cosa lector que, el árbol nos tape el bosque y no podamos ver que toda dificultad trae consigo la semilla de una nueva habilidad, y que toda habilidad nos otorga con más merecimiento la libertad y oportunidad de ensanchar nuestros horizontes y de vivir y ser mejores, y si somos capaces de lograr esto, entonces el dolor no habrá sido en vano.

 

 

 

 

 Víctor Hugo Villacorta

E-mail: vhvillacorta@hotmail.com

 
 
 

El petróleo y la luz al final del túnel...