
POR QUÉ NECESITAMOS A LOS MAGOS
Durante treinta años he reflexionado acerca de los magos. He
visitado Glastonbury y el occidente de
Inglaterra, he escalado el Tor y he visto la colina donde
supuestamente descansan el rey Arturo y sus
caballeros. Pero algo más místico, la necesidad de la
transformación, me hace volver nuevamente a la magia.
Año tras año he sentido que nuestra época necesita de ese
conocimiento más que nunca. Ahora que soy
adulto, dedico mi vida profesional a hablar y escribir sobre la
forma de alcanzar la libertad plena y la
realización. Pero apenas hace poco me di cuenta de que todo el
tiempo he estado hablando de alquimia.
Finalmente decidí que una forma interesante de abordar este tema
sería a través de una de las relaciones
más maravillosas que se haya registrado nunca, la que existió entre
Merlín y el joven Arturo en la cueva de
cristal. En este libro, la cueva se presenta como un sitio
privilegiado dentro del corazón humano. Es un refugio
seguro donde hay una voz sabia que no conoce el temor, y al cual no
llega la agitación del mundo exterior. En
la cueva de cristal siempre ha existido y existirá un mago — lo
único que hay que hacer es entrar en ella y
escuchar.
Hoy en día la gente vive en el mundo de los magos tanto como lo
hicieron las generaciones pasadas. Joseph
Campbell, el gran estudioso de la de mitología, decía que cualquier
persona que espera en una esquina a que
el semáforo pase a verde para cruzar la calle, en realidad está
esperando entrar en el mundo de los actos
heroicos y la acción mítica. Lo que sucede es que no vemos nuestra
oportunidad, y cruzamos la calle sin ver la
mítica espada en la roca al lado del andén.
El viaje hacia lo milagroso comienza aquí. Este es el mejor momento
para comenzar. El sendero del mago no
existe en el tiempo — está en todas partes y no está en ninguna
parte. Nos pertenece a todos y no le
pertenece a nadie. Así, éste es sólo un libro acerca de cómo
recuperar lo que ya es nuestro. Como dice la
primera frase de la primera lección: Hay un mago dentro de cada
uno de nosotros un mago que lo ve y lo
sabe todo.
Ésta es la única frase del libro que se debe aceptar como un acto de
fe. Una vez que descubramos nuestro
mago interior, la enseñanza vendrá por sí sola. Durante muchos años,
este tipo de aprendizaje espontáneo ha
sido el centro de mi vida diaria: observar y esperar a oír lo que mi
gula interior tiene que decir. No existe otra
forma de aprendizaje más fascinante. He oído la voz de Merlín en el
sonido de una risa en el aeropuerto, en el
susurro de los árboles al caminar hacia la playa, y hasta en la
televisión. Una estación de autobuses puede
convertirse en la cueva de cristal cuando se tiene la llave.
¿Por qué necesitamos seguir el sendero del mago? Para elevamos sobre
lo ordinario y lo confuso, y
encontrar la clase de trascendencia que solemos relegar al campo de
lo mítico, pero que en realidad tenemos a
mano, aquí y ahora. Estar vivos significa ganamos el derecho a decir
lo que deseamos decir, a ser lo que
deseamos ser, y a hacer lo que queremos. Camelot era el símbolo de
esta forma de libertad. Por eso volvemos
nuestros ojos sobre ese sitio mágico con nostalgia y admiración. La
vida ha sido difícil desde entonces.
Una vez, un discípulo preguntó a su maestro: “¿Por qué siento esta
opresión tan grande, como si quisiera
gritar?” El maestro lo miró y le dijo: “Porque todo el mundo se
siente igual”.
Todos nosotros deseamos crecer en amor y creatividad, explorar
nuestra naturaleza espiritual, pero muchas
veces erramos el objetivo. Nos encerramos en nuestra propia cárcel.
Sin embargo, hay quienes han roto el
encierro que comprime la vida. Rumi, el poeta persa, decía: “Somos
espíritu incondicionado atrapado por las
condiciones, como el Sol en un eclipse”.
Ésa es la voz de un mago que no creía que los seres humanos
viviésemos limitados en el tiempo y el
espacio. Sólo estamos eclipsados temporalmente. El propósito de
aprender de un mago es encontrar al mago
que llevamos dentro. Una vez hallado el guía interior, nos habremos
encontrado a nosotros mismos.