
QUINTO PASO — EL NACIMIENTO DEL BUSCADOR
“Durante mucho tiempo, el ego ha hecho lo que ha querido”, continuó
Merlín. “La pregunta ¿Qué es lo mejor
para mí? ha predominado por encima de todas las consideraciones; el
estrecho punto de vista individual ha
sido el único con visos reales. Eso es apenas natural. Como dije,
este mundo relativo tiene un propósito, a
saber: enseñarles a convertirse en individuos. Pero la
individualidad con el tiempo comienza a abrirse y a
ampliar sus horizontes. Podríamos predecir que, dado el libre
albedrío, los seres humanos se limitarían a
regodearse en un egoísmo cada vez mayor. Si el ego implacable y
controlador tuviera la última palabra, quizás
ése sería el desatino de los hombres; pero la alquimia funciona
invisiblemente, en los pasajes recónditos del alma.
“Con el tiempo, el dador da el siguiente paso para convertirse en
buscador. En esta fase, las preocupaciones
tradicionales y conocidas del ego se dejan de lado. El sentido del
‘yo’ comienza a crecer. Ahora la persona
ansía tener experiencias espirituales, y percibe una fuente de amor
y realización que ni siquiera el amor más
intenso de otra persona le puede dar.
Nuevamente, este giro produce un choque. En su mejor versión, el
dador es un filántropo. Comenzó dando
solamente a su familia y amigos, luego a las obras de caridad y a la
comunidad, pero al final su espíritu de dar
sólo se puede satisfacer cuando beneficia a toda la humanidad.
“Pero, ¿realmente puede uno dar algo de uno mismo a todos los seres
del mundo? Esta pregunta nos trae al
límite de la individualidad; es una pregunta que sólo un santo puede
responder. Por lo tanto, es natural que la
etapa de dar genere preguntas que no se pueden responder, preparando
así el terreno para un nuevo
nacimiento. El dador que deseaba abrazar al mundo descubre que éste
ya no es fuente de realización. Las
cosas que una vez le produjeron placer comienzan a parecer sosas; en
particular, la necesidad del ego de
recibir aprobación y de sentirse importante ya no engendra
satisfacción. Surge la sed de ver el rostro de Dios,
de vivir en la luz, de explorar el silencio de la consciencia pura —
el impulso del buscador puede asumir
muchas formas.
“Sin embargo, todos los buscadores comparten el sentimiento de que
el mundo material no es quizás el sitio
donde pueden realizar sus deseos. ¿Por qué sucede esto? ¿Acaso no
está Dios en todas partes, no está el
espíritu en el grano más pequeño de arena? Sí y no. Dios puede estar
en todas partes, pero eso de nada sirve
si no se puede ver dónde está. El buscador busca a fin de ver”.
“Creo que ésta es la etapa en la cual comienza la búsqueda del
Grial”, dijo Galahad.
“En efecto, para algunos mortales ésta es la etapa en la cual el
Grial se vuelve el símbolo de una necesidad
interior profunda”, replicó Merlín, “pero cada etapa ha sido una
búsqueda, hasta la pérdida de la inocencia.
Ustedes los mortales están obsesionados con dividir la realidad en
bueno y malo, santo y pecaminoso, divino y
no divino, cuando en realidad la vida es una corriente divina. Un
solo impulso, el impulso de poseer el
conocimiento completo y la realización completa, es el que empuja la
vida hacia adelante.
“Pero tienes razón en un sentido. Con el nacimiento del buscador
podemos dar por primera vez un nombre a
un deseo que ha permanecido anónimo hasta ahora. Trátese de Dios, el
Grial, un Ser divino o un espíritu, no
importa. Todos apuntan hacia una nueva necesidad profunda de escapar
de los límites impuestos por el tiempo
y el espacio. La esencia del ser humano no tiene fronteras. Ustedes
nacieron a una vida universal. El mundo
parece estar limitado por el tiempo y el espacio, pero eso es sólo
apariencia”.
“¿Por qué debemos dejarnos engañar por las apariencias?” preguntó
Percival.
“El universo no les oculta nada”, replicó Merlín. “No hay engaño. La
apariencia de limitación se produce
porque este mundo es una escuela o campo de entrenamiento. Y la
regla fundamental aquí es que tal como se
vean a ustedes mismos, así verán al mundo. Si ustedes se consideran
inferiores o indignos, ese solo juicio
mantendrá a Dios apartado de ustedes. Podrán decir que desean a
Dios, pero al mismo tiempo mantendrán
esos juicios en su contra”.
“Entonces Dios permanece alejado”, musitó Galahad con tristeza. “Y
la búsqueda del Grial no termina jamás.
Merlín lo miró con simpatía. “El espíritu no podría mantenerse
apartado aunque ustedes lo desearan, porque
todo es espíritu. No hay sitios secretos donde él no habite. En lo
que a Él concierne, no hay nada de malo en
ustedes.
“Déjenme hablarles más acerca del buscador, porque ésta es la etapa
de la alquimia que atrae al mago hacia
ustedes y también es la etapa para la cual los mortales están menos
preparados. Desde que eran lactantes,
ustedes han deseado cada vez más cosas. El buscador es simplemente
aquel cuyos deseos se han ampliado
hasta el punto de no estar satisfecho sino hasta que se encuentre
frente a frente con Dios. Este deseo no es
más ‘elevado’ que el de querer Juguetes o dinero o fama o amor. Los
juguetes, el dinero, la fama y el amor
eran el rostro de Dios cuando eran lo más importante para ustedes.
Cualquier cosa que en su opinión pueda
traerles la paz y la realización es su versión de Dios. Sin embargo,
a medida que maduran de una fase a la
otra, se acercan más a la verdadera meta; su imagen de Dios se hace
cada vez más verdadera, más cercana a
su naturaleza de espíritu puro. Pero en cada paso hay divinidad”.
“¿Estás diciendo que cualquiera que desee robar o asesinar está
siguiendo un impulso divino? Después de
todo, esos también son deseos”, anotó Percival.
“El amor es universal y, por lo tanto, no toma partido”, replicó
Merlín. “Es probable que al ego no le agrade
este hecho y diga, ‘Merezco el amor de Dios pero esa persona que
está allá no’. Dios no ve las cosas así. El
ladrón provoca la pérdida de los bienes; el asesino provoca la
pérdida de la vida. Mientras esas pérdidas sean
reales para ustedes, entonces obviamente condenarán a la persona
responsable de causarlas. Pero, ¿acaso el
tiempo mismo no acabará por desposeerlos de sus bienes y de la vida
al final? ¿También el tiempo es un
delincuente? Hay un punto de vista desde el cual el pecado es una
ilusión. Nada de lo que ustedes llaman
pecado puede mancillar en lo más mínimo el amor de Dios”.
“¿Obtienen automáticamente los buscadores las visiones y
experiencias que desean?”, preguntó Galahad.
“Cada cual recibe la versión de lo divino que concibe en su mente.
Algunos ven a Dios en visiones, otros en una flor.
Hay muchas clases de buscadores. Algunos necesitan actos milagrosos
de intervención y redención, otros
siguen una fuerza invisible que habla a través de los sucesos más
corrientes. El buscador sencillamente está
motivado por la sed de una realidad superior. Eso no significa que
la etapa anterior de dar desaparezca. Pero
ahora el dar sucede sin motivación egoísta, ahora brota de la
compasión.
“Por primera vez se pone en tela de juicio la opinión de que el ego
es todopoderoso y lo sabe todo. Por lo
tanto, el nacimiento del buscador puede ser tremendamente
turbulento. Imagínense como un coche tirado por
caballos. Durante la mayor parte del tiempo no hay cochero y los
caballos han llegado a creerse dueños del
coche. Entonces llega el día en que una voz suave, salida del
interior del coche, susurra: ‘Deténganse’. Al
principio, los caballos no oyen la voz, pero esta repite:
‘Deténganse’. Sin poder dar crédito a sus oídos, los
caballos galopan con mayor velocidad, sólo para demostrar que no
tienen amo. La voz interior no utiliza la
fuerza; no protesta. Solamente continúa repitiendo: ‘Deténganse’.
“Eso es lo que sucede dentro de ustedes. El coche es su yo, los
caballos son el ego, la voz que sale de
adentro es el espíritu. Cuando el espíritu se anuncia en escena, al
principio el ego no escucha porque está
seguro de su poder absoluto. Pero el espíritu no emplea el tipo de
poder al cual está acostumbrado el ego. El
ego está habituado a rechazar, a juzgar, a separar y a tomar lo que
considera que le pertenece. El espíritu es
sencillamente la voz suave del Ser, afirmando lo que es. Con el
nacimiento del buscador, ésa es la voz que
comienza a dejarse oír. Pero deben estar preparados para la reacción
violenta del ego, el cual no está
dispuesto a renunciar a su poder sin dar batalla”.
“¿Cómo puede terminar esa batalla si el espíritu no tiene poder?”,
preguntó Percival.
“Dije que el espíritu no utiliza el poder al cual está acostumbrado
el ego. Con el tiempo aprenderás que el
espíritu no es otra cosa que poder, un poder de infinito alcance. Es
un poder organizador que mantiene en
perfecto equilibrio a todos y cada uno de los átomos del universo.
Comparado con él, el poder del ego es
absurdamente limitado y trivial. Sin embargo, este conocimiento
llega únicamente tras renunciar a la necesidad
del ego de controlar, predecir y defender. Su poder se limita a esas
tres cosas. Si su ego pudiese renunciar a
ellas de una vez, no habría necesidad de pasos ulteriores en el
camino del crecimiento; el nacimiento del
buscador sería suficiente.
“Pero las cosas no suceden así. La voz del espíritu anuncia que hay
una realidad superior. Ascender a ella es
otra cuestión”.