
LECCIÓN 8
El poder es una espada de doble filo. El poder del ego busca
controlar y dominar El poder del mago
es el poder del amor
El asiento del poder está en el yo interior
El ego nos persigue como una sombra oscura.
Su poder intoxica y crea adicción, pero en últimas
destruye.
El choque eterno del poder termina en la unidad.
La tristeza se apoderó de Arturo al acercarse el momento de
abandonar a Merlín. Tenía casi quince años y
rara vez había departido con otras personas. “¿Estás triste por ir a
vivir entre ellos?”, preguntó Merlín.
“Después de todo, perteneces a su especie”.
Arturo apartó la mirada. “Estoy triste, pero ésa no es la razón”.
“Entonces, ¿cuál es?”
“Deseo preguntarte algo pero no sé cómo, o si debería hacerlo”.
“Hazlo”.
Había duda en los ojos del muchacho. “No es acerca de ninguna de tus
lecciones. Más que nada, deseo
saber... eso es si quisieras decírmelo...” Calló, incapaz de
proseguir.
“¿Tal vez deseas saber cómo es estar enamorado?”
Arturo asintió, feliz de verse salvado por la intuición de Merlín.
El viejo mago reflexionó unos momentos y dijo:
“Ante todo, no te avergüences, porque en realidad has tocado un tema
verdaderamente importante. Hay algo
acerca del amor que no es posible expresar con palabras, pero ven
conmigo”.
Merlín condujo a Arturo a un claro del bosque donde brillaba el Sol
del medio día. Merlín hizo aparecer una
vela encendida, la cual sostuvo frente al Sol. “¿Puedes ver si está
encendida o no?”, preguntó.
“No”, dijo Arturo. La luz del Sol era tan brillante que impedía ver
la llama de la vela.
“Pero mira”, dijo Merlín. Arrimó una bola de algodón a la llama, y
ésta se prendió inmediatamente.
“¿Qué tiene eso que ver con el amor?”, preguntó el muchacho. Merlín
no respondió. Se limitó a exprimir dos
gotas del jugo de una genciana silvestre sobre los dedos del
muchacho. “Prueba”, le ordenó.
Arturo hizo un gesto. “Es muy amargo”.
Merlín lo llevo a un lago y le ordenó que se lavara las manos.
“Ahora prueba el agua”, le dijo. “¿Hay algún
rastro del sabor amargo?”
“No”, admitió Arturo. “¿Pero qué tiene esto que ver con el amor?”
Tampoco esta vez respondió Merlín sino
que se adentró más en el bosque. “Siéntate y quédate quieto”, le
dijo suavemente al muchacho. Arturo
obedeció. Tras un momento, un ratón se aventuró a campo abierto; una
sombra se proyectó sobre él, pero
antes de que pudiera moverse, cayó presa en las garras de un águila,
la cual remontó el vuelo hasta su nido en
los peñascos.
Desconcertado, Arturo dijo: “Pero dijiste que me enseñarías sobre el
amor. ¿Qué tienen que ver con él todas
las cosas que me has mostrado?”
“Escucha”, dijo el maestro. “Al igual que la llama que se toma
invisible ante el Sol, tu ego se disolverá en
medio de la fuerza abrumadora del amor. Como el sabor amargo que
desaparece una vez diluido en el lago, la
amargura de tu vida será tan dulce como las aguas más frescas cuando
se mezclen con el amor. Y al igual que
la presa devorada por el águila, tu importancia parecerá un punto
minúsculo en el ojo del amor que te devora”.
Para Comprender la Lección.
El poder del amor es el poder de la pureza. La palabra amor se
utiliza de muchas maneras, pero para el
mago es sagrada, porque para él amor es “aquello que disuelve todas
las impurezas, dejando sólo lo verdadero
y real”. “Mientras temas, no podrás amar de verdad”, advirtió
Merlín. “Mientras sientas ira, no podrás amar
verdaderamente. Mientras sientas el egoísmo del ego, no podrás
sentir verdadero amor”.
“Entonces, ¿cómo podré amar?”, preguntó Arturo, sabiendo que el
temor, la ira y el egoísmo eran cosas que
experimentaba con bastante frecuencia.
“Ah, ése es el misterio”, replicó Merlín. “Por impuro que seas, el
amor te buscará y trabajará en ti hasta que
puedas amar”.
El amor busca la impureza a fin de deshacerla. No existe una persona
sin amor — solamente hay personas
que no pueden sentir la fuerza del amor. Invisible y siempre
presente el amor es más que una emoción o un
sentimiento; es más que placer o incluso éxtasis. Tal como lo ven
los magos, el amor es el aire que respiramos,
es la circulación en cada célula. El amor lo impregna todo a partir
de su fuente universal. Es el culmen del
poder porque, sin necesidad de fuerza, el amor lo atrae todo hacia
sí. Incluso en el sufrimiento, el poder del
amor continúa su trabajo, lejos de la vista del ego y de la mente.
Comparadas con el amor, todas las demás
formas de poder son débiles.
“¿Eres tan poderoso como un rey?”, preguntó Arturo a Merlín.
“¿Por qué crees que un rey pueda tener poder alguno?”, preguntó
Merlín a su vez. “El rey recibe su poder de
sus súbditos, los cuales se pueden rebelar en cualquier momento y
arrebatárselo. Por esa razón todos los
reyes viven atemorizados — saben que todo lo que poseen realmente es
prestado. El siervo más pobre del
país es más rico que el rey — hasta que entrega su poder y se
inclina ante él”.
El verdadero poder es interior. Poder ver el mundo a la luz del
amor, la cual sólo puede venir de adentro, es
vivir sin temor, en una paz imperturbable.
El amor tiene muchos secretos que escapan a la atención de la gente.
A fin de recibir amor, primero hay que
darlo. Para aseguramos que otra persona nos ame incondicionalmente
primero debemos eliminar todas las
condiciones. Para aprender a amar a otro primero debemos amamos a
nosotros mismos. Muchas de estas
cosas parecen obvias. Sin embargo, ¿por qué no actuamos de
conformidad?
La respuesta del mago es que debemos desenterrar el amor, quitarle
todas las capas de ira, temor y-
egoísmo que lo tapan con si fueran manos de pintura vieja. Para
lograr una vida plena de amor debemos
purificar nuestra vida. No existe una forma correcta o incorrecta de
aproximarnos al amor. “Una persona que
busca desesperadamente el amor”, decía Merlín, me recuerda al pez
que busca desesperadamente el agua”.
La vida puede parecer muy carente de amor, pero es sólo el ojo de
quien percibe, no el mundo “allá afuera”,
el que priva a una persona del amor.
El primer paso para lograr el amor como un aspecto completo,
inalterable de la vida, consiste en redefinir
aquello que llamamos amor en este momento. La mayoría de nosotros
pensamos que el amor es una atracción
hacia otra persona, una fuerza cálida que nos hace sentir
importantes para otro, un placer y un deleite, o un
sentimiento o emoción muy poderosa. Aunque el amor está presente en
todas esas definiciones, el mago diría
que en el mejor de los casos éstas son parciales.
“El amor, como ustedes los mortales lo definen, está condenado a
desvanecerse y perecer”, decía Merlín. “Lo
que ustedes llaman amor va y viene. Pasa de un objeto de deseo a
otro. Se convierte prontamente en odio si el
deseo no se cumple. El verdadero amor no puede cambiar, no tiene
nada que ver con un objeto y no puede
transformarse en otra emoción, puesto que, para comenzar, no es una
emoción”.
Si descartamos todos los tipos falsos o superficiales de amor, ¿qué
nos queda? Podemos vislumbrar la
respuesta cuando comenzamos a aceptamos a nosotros mismos. Puesto
que es una fuerza interior, el amor se
percibe primero adentro, dirigido hacia nosotros mismos. “Los
mortales viven ansiosos, inquietos y angustiados
con el amor”, dijo Merlín. “Si no pueden poseer al objeto de su
amor, sienten que van a morir. Pero el amor no
puede producir inquietud, no el verdadero amor, porque éste nunca
busca salir. El ser amado más deseado es
una extensión de ti mismo. El amor que piensas obtener de otra
persona saca a flote una limitación de tu propia
consciencia. Para un mago, todas las formas de amor provienen del
yo”.
“Eso suena en extremo egoísta”, objetó Arturo.
«Confundes el yo con el ego, cuando en realidad el yo es espíritu”,
replicó Merlín. “El egoísmo viene del ego,
el cual siempre desea poseer, controlar y dominar. Cuando el ego
dice: ‘Te amo porque eres mío’, está
haciendo un planteamiento de dominio y posesión, no de amor. Quienes
han aprendido a amar realmente, se
han deshecho primero del egoísmo. Sólo entonces comienza una
experiencia completamente diferente”.
“¿Y cómo es esa experiencia?”, preguntó Arturo. “¿La conoceré algún
día?”
“Un día, cuando hayas superado esta fiebre de ansiedad, verás una
pequeña luz en tu corazón. Al principio
será apenas una chispa, después la llama de una vela y finalmente
una hoguera gigantesca. Entonces
despertarás y la llama devorará al Sol, a la Luna y a las estrellas.
En ese momento no habrá otra cosa que
amor en el cosmos, aunque todo estará aún dentro de tu propio
corazón”.

Para Vivir la Lección.
El proceso de dejar el ego de lado se cumple por etapas —son muchas las
capas de aislamiento, temor,
costumbre, egoísmo e ira que nos impiden experimentar el amor tal y como
lo conoce el mago. La mente
puede ser la primera en asumir el liderazgo para aprender a entrar en
contacto con la fuerza universal del
amor. La mente puede adoptar un nuevo punto de vista, y entonces podemos
proceder a reeducar las emociones.
¿Cuál es la base del nuevo punto de vista de la mente? Sencillamente que
la fuerza del amor está presente
en todas partes, y que podemos estar seguros de que traerá orden y paz a
nuestra vida. Ensaye el siguiente
ejercicio: salga en la noche y contemple el firmamento sembrado de
estrellas. Durante siglos, la humanidad ha
visto esa escena y ha contemplado su increíble estructura y belleza. Es
un ejemplo perfecto del orden de la
naturaleza — mirando el cielo en la noche podemos apreciar el paso del
tiempo a través de miles y millones de
años, el cual ha nutrido cada pequeño paso de la vida del universo,
desde la organización del primer átomo de
hidrógeno hasta la formación de las estrellas y el advenimiento del ADN.
Ni siquiera un hilo se ha perdido
durante ese enorme intervalo de tiempo; cada trozo de información y
energía ha evolucionado de manera tal
que ha hecho posible que usted, cl observador, pueda asomarse a un
cosmos que es el cuadro vivo de todo su
pasado.
Las fuerzas del universo son inmensas, infinitamente más grandes de lo
que la mente puede comprender y,
no obstante, el proceso que dio lugar a los átomos de hidrógeno, las
estrellas y el ADN fue extremadamente
delicado. Las cosas habrían podido tomar un rumbo muy diferente — de
hecho, infinidad de rumbos — y el
resultado no habría sido lo que reconocemos como nosotros mismos. Los
elementos que permiten que este
acto de equilibrio suceda son la organización y la inteligencia. Según
la perspectiva del mago, el orden no
puede brotar simplemente del azar; es innato en la creación. Así, las
fuerzas titánicas que giran en el cosmos
no están en pugna recíproca; pueden existir y evolucionar como parte de
la tendencia de la naturaleza a crecer.
Ahora tomemos todas estas cualidades juntas: orden, equilibrio,
evolución e inteligencia. Lo que tenemos es
una descripción del amor. No el ideal popular, sino el amor del mago— la
fuerza que sostiene la vida y la nutre.
Es ahí cuando la mente comienza a darse cuenta de que la fuerza del amor
es real. En la vida moderna nos
hemos acostumbrado al azar, a la noción de que la vida es precaria y se
encuentra amenazada a cada
instante. Pero la historia de la vida nos demuestra que ha sobrevivido
durante miles de millones de años; de
hecho, parece crear las condiciones para su propia supervivencia por
medio de una inteligencia profunda jamás
amenazada. Por hostiles que sean las condiciones, la vida es
inextinguible.
Podemos aplicar este conocimiento a nuestra propia vida. Imaginemos el
puro comienzo de ella, cuando en
contra de millones de obstáculos, un solo espermatozoide logró fecundar
un óvulo en el útero de nuestra
madre. Toda nuestra identidad actual se forjó a partir de ese acto. Las
probabilidades contrarias a ese suceso
único lo hacen parecer casi imposible, pero sucedió sin esfuerzo alguno.
Asimismo, e! ambiente ha lanzado
contra nosotros millones de ataques, desde contaminación, radiación y
mutaciones aleatorias a nivel celular;
cualquiera de esos ataques pudo haber acabado con nuestra probabilidad
de sobrevivir en cualquier momento,
desde la concepción hasta ahora. Sin embargo, la inteligencia y el poder
organizador presentes dentro d e
nosotros han superado esos obstáculos sin esfuerzo, a pesar de que la
mente consciente piensa que es
necesario sostener una lucha para mantener la vida. En realidad, la
mente consciente no podría prever o
planear la forma de concebir, mantener o defender a la vida de tan
grandes peligros.
Ahora, si es posible que estos actos sucedan con tanta facilidad a nivel
inconsciente y celular, ¿por qué no
podría pasar lo mismo en el plano consciente? ¿Puede verse a usted mismo
montado sobre la cresta de la ola
de la vida? De hecho, eso es lo que usted hace en este preciso momento.
Sus impulsos personales para
pensar, actuar y sentir son como la cresta de una ola que cae
constantemente hacia el futuro y, no obstante, se
renueva permanentemente desde abajo — la fuerza del amor que mantiene
constantemente la vida es como la
marejada del océano que renueva cada ola.
Al reconocer esto damos el primer paso hacia la confianza. Sí fuerzas
titánicas como la gravedad y las
gigantescas energías que dan luz a las estrellas pueden coexistir sin
destruirse entre si, entonces es posible
mantener nuestra propia vida. El temor y la duda nos dicen lo contrario;
nuestra arraigada creencia en la lucha
se basa en la noción de que, si no lucháramos por sobrevivir, seríamos
aplastados por la indiferencia aleatoria
de la naturaleza. El mago nos abre un camino diferente, invitándonos a
entrar en un mundo donde el temor, la
violencia y la destrucción son reflejo de nuestras propias creencias
erróneas.
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A la luz de la confianza, a medida que ésta se desarrolle
lentamente con el tiempo, reconoceremos que somos hijos
privilegiados del universo, que estamos completamente a
salvo y totalmente respaldados, y que somos plenamente
amados.

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