Llama Violeta

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EL SENDERO DEL MAGO

Segunda Parte

Lección 7

Deepak Chopra 

 

LECCIÓN 7

Cuando se limpian las puertas de la percepción,

comenzamos a ver el mundo invisible — el mundo del mago.

Hay un manantial de vida dentro de cada uno

de nosotros, a donde podemos ir en busca de limpieza

y transformación.

La purificación consiste en liberarse de las toxinas

de la vida: las emociones tóxicas, los pensamientos

tóxicos, las relaciones tóxicas.

Todos los cuerpos vivos, físicos y sutiles, son manojos

de energía que se pueden percibir

directamente.

Un día en que tanto Merlín como Arturo se abandonaban a la modorra de una tarde de estío, al lado de una

quebrada, Merlín dijo: “Cuando era niño, dentro de mucho tiempo en el futuro, leí un poema. Me pregunto si te

gustaría”. Arturo hizo como que dormía, con la mano sobre la cara para protegerse del sol de julio. Siempre

que Merlín hablaba del futuro como su pasado, el muchacho sentía la necesidad de concentrarse mucho para

no perder el hilo.

“No trates de hacer caso omiso de lo que digo”, prosiguió Merlín, “porque este poema es demasiado bello

para dejarlo pasar:

¿Qué tal si durmieras,

 y qué tal si, 

estando dormido

soñaras?

¿Y qué tal si,

 en tus sueños

volaras al cielo

 y de allí trajeras 

una rara y bella flor?

¿Y qué tal si, 

al despertar 

tuvieras esa flor 

en tu mano? 

¿Qué pasaría?

     

Para Comprender la Lección.

Mientras estamos despiertos mantenemos la atención fija sobre los objetos y los sonidos del mundo material,

de modo que es fácil suponer que el cuerpo físico es el único que poseemos. ¿Qué es un cuerpo? Según la

definición más amplia, es una colección de células que funcionan conjuntamente para formar una unidad más

grande. Siendo mucho más grande que la suma de sus panes, un cuerpo puede actuar, pensar y sentir de una

forma que le sería imposible hacerlo a una sola célula.

Apliquemos esta definición a un plano inesperado — el de los sentimientos. Todos los días experimentamos

sentimientos que son como células sueltas; si los reunimos todos, tendremos un cuerpo emocional. El cuerpo

emocional es, ante todo, una historia viva de todas las cosas que nos agradan y desagradan, además de

nuestros temores, esperanzas, deseos, etc. Si nuestro cuerpo emocional pudiese presentarse en un recinto,

nuestros amigos nos reconocerían inmediatamente, puesto que el cuerpo emocional aporta una gran parte de

nuestra identidad.

Hay otros cuerpos, también invisibles, que agregan a nuestra singularidad. Está el cuerpo de conocimiento

que ha venido creciendo desde nuestro nacimiento, al cual llamaremos el cuerpo mental. El conocimiento es

más sutil que las emociones, puesto que está constituido por conceptos abstractos. Pero más sutiles todavía

son las razones que tenemos para vivir, las creencias profundas sobre la existencia y la naturaleza de la vida

— todas ellas almacenadas dentro de nuestro cuerpo causal, esa parte de nosotros que nos permite

comprender la existencia. En él residen las semillas más profundas de la memoria y el deseo.

Todos esos cuerpos son únicos en cada persona. Una vez más, si nuestro cuerpo mental o causal pudiese

presentares en un recinto, seríamos identificables inmediatamente. Por lo tanto, la identidad — el sentimiento

de ser “yo— emana a partir de nuestra consciencia de esos cuerpos. Un mago sabe que esa luz fluye desde el

cuerpo más sutil hasta el más concreto. El “yo” con el cual nos identificamos tiene origen primero en nuestras

creencias y razones para vivir (cuerpo causal), las cuales dan lugar a las ideas (cuerpo mental) y a los

sentimientos (cuerpo emocional). Sólo al final de la secuencia el cuerpo físico recibe el impulso de la vida.

Como decía Merlín: “Los mortales creen que son máquinas físicas que aprendieron a pensar. En realidad son

pensamientos que aprendieron a crear una máquina física”.

Para Vivir la Lección.

En términos prácticos, este conocimiento tiene implicaciones enormes. Si usted supone que es ante todo un

ser físico, vivirá la vida de manera muy diferente de quien supone que es ante todo un ser sutil.

Arturo y Merlín regresaban a casa de un viaje a través del espeso bosque que constituía el dominio del

mago. Como de costumbre, Arturo estaba mucho más cansado que Merlín después de estos esfuerzos, de

modo que se acostó debajo de un árbol para dormir un rato. Pero no acababa de cerrar los ojos cuando sintió

que le chuzaban las costillas.

“¿Qué pasa?”, Refunfuñó medio dormido. “Déjame dormir”. Chuzándolo de nuevo con una vara de avellano,

Merlín sacudió la cabeza. “Necesitas tu fuerza para el último tramo a casa. Si duermes quedarás agotado”.

“¿Agotado? Por eso mismo es que trato de dormir un poco”, respondió Arturo.

“Ah, pero estás mucho más activo cuando duermes que cuando estás despierto”, dijo Merlín. Sabia que esto

picaría la curiosidad de Arturo quien, después de unas cuantas vueltas en el blando césped, se sentó. “¿Qué

clase de actividad realizo durante el sueño? ¿Por qué no soy consciente de ella?”, preguntó.

“Toda clase de actividades”, replicó Merlín como quien no quiere la cosa. “Durante el sueño, tu cuerpo físico

descansa y repara sus fuerzas. En los sueños, tu cuerpo emocional realiza sus deseos, temores, esperanzas y

fantasías. Tu cuerpo causal regresa al mundo de la luz, considerado por algunos como el cielo. Pero para otras

personas, es la solución repentina a un problema o una idea que sale de la nada cuando despiertan. Todas

éstas son formas de calibrar nuevamente la compleja coordinación entre todos tus cuerpos.

“El acto más creador que podrás emprender jamás será el de crearte a ti mismo. Eso ocurre en incontables

planos, visibles e invisibles. Hace acopio de toda la inteligencia del universo y condensa miles de millones de

años de conocimiento en cada segundo de vida.

“¿No te das cuenta”, dijo Merlín a su pupilo, “que la historia del universo ha hecho posible que estemos aquí

en este segundo? Somos los hijos privilegiados de la creación para quienes todo esto fue hecho”.

Si la fuente verdadera del ser está en el mundo sutil invisible y no en el físico, entonces el cuerpo realmente

no está hecho de células. Estas no son los elementos fundamentales de la vida, como tampoco lo son los

átomos y las moléculas en los cuales se pueden descomponer las células. El cuerpo está construido sobre

abstracciones invisibles denominadas información y energía — las cuales están presentes en el ADN (Ácido

Desoxirribonucleico).

Pero el mago penetra todavía más adentro del mundo invisible porque sabe que las creencias más profundas

son las fuerzas creadoras más poderosas. Nuestro cuerpo físico surgió del impulso de vida contenido en el

ADN. Sin ese impulso, la información y la energía son inertes. Asimismo, los pensamientos y las emociones

fluyen hacia el mundo a partir de los impulsos invisibles de inteligencia de los cuales está hecho el más sutil de

los cuerpos, el cuerpo causal.

Según los magos, la razón por la cual todos dormimos en la noche es para poder ordenar todos esos cuerpos

después del esfuerzo que nos representa estar despiertos y activos.

Pero la actividad más sutil de todas se realiza en el silencio puro. La próxima vez que usted note un momento

fugaz de silencio totalmente carente de pensamientos, deseos o sentimientos, no lo considere como un

momento de distracción.

  Su consciencia se habrá deslizado por entre las grietas de los cuerpos físico, emocional, mental y

causal. En el silencio profundo regresamos a la causa última, al Ser puro.

Allí nos encontramos frente a frente con el útero de la creación, la fuente de todo lo que ha sido, es o será, que es, simplemente, nuestro propio yo.