
LECCIÓN 6
La consciencia del mago es un campo omnipresente.
Las corrientes de conocimiento presentes en el campo
son eternas y fluyen para siempre.
En los momentos de revelación están contenidos siglos
de conocimiento.
Vivimos como ondas de energía en el vasto océano de la
energía.
Cuando dejamos de lado el ego, tenemos acceso
a la totalidad de la memoria.
Una mañana Arturo se despertó muy temprano, temblando en su cama de
paja, y vio a Merlín mirándolo
desde el otro lado de la cueva.
“Tuve un mal sueño”, murmuró el niño. “Era la última persona que
quedaba sobre la Tierra y caminaba por
bosques y calles totalmente desolados”.
“¿Sueño?”, dijo Merlín. “Eso no fue un sueño. Eres la última persona
sobre la Tierra”.
“¿Cómo puede ser eso?”, preguntó Arturo.
“¿Estarías de acuerdo en que la única persona sobre la Tierra
tendría que ser necesariamente la última?”
“Bueno, desde el punto de vista de tu imagen de ti mismo, a la cual
las personas del futuro han denominado
ego, tú eres el único”.
“¿Cómo puedes decir eso? Tú y yo estamos aquí juntos, ¿no es así? Y
hemos visitado aldeas y pueblos en
los cuales deben vivir cientos de personas.
Merlín sacudió la cabeza. “Si te miras honestamente, ¿qué eres? Una
criatura de experiencias que se
convierten constantemente en recuerdos. Cuando dices ‘yo’, te
refieres a ese paquete único de experiencias,
con toda su historia privada que nadie más puede compartir.
“Nada parece más personal que la memoria. Tú y yo hemos andado por
caminos diferentes, aunque
andamos juntos. No puedo mirar una flor sin tener una experiencia
que tú no compartes. No es posible
compartir verdaderamente con otra persona una sola lágrima o una
sonrisa.
Cuando Merlín terminó de hablar, Arturo se veía muy acongojado. “Lo
haces parecer como si todos
estuviéramos completamente solos”, dijo el niño.
“Yo no”, replicó Merlín. “La actividad del ego es la que te hace
sentir solo, sellándote en un mundo en el cual
nadie más puede entrar”. Viendo la tribulación de su discípulo,
Merlín suavizó la voz. “Y, no obstante, el ego se
puede dejar de lado. Ven conmigo”. Se levantó y llevó a Arturo
afuera de la cueva, hacia la oscuridad del
amanecer todavía lleno de estrellas.
“¿Cuán lejos crees que está esa estrella?”, preguntó señalando a
Canícula. Como era la mitad del verano,
Sirio se veía brillante y muy cerca del horizonte.
“No lo sé. Imagino que debe estar más lejos de lo que puedo medir o
siquiera imaginar”, contestó Arturo.
Merlín sacudió la cabeza. “No está a ninguna distancia. Piensa en
esto: para poder ver la estrella, su luz tiene
que entrar en tu ojo, ¿correcto? Los rayos de luz fluyen
continuamente de aquí para allá, como puentes
invisibles. ¿Qué es una estrella sino luz? Por lo tanto, si todo es
luz — tanto aquí como allá y también el puente
que une los dos puntos —‘ entonces no hay separación entre tú y la
estrella. Ambos son parte del mismo
campo unificado de luz”.
“Pero parece estar muy lejos. Después de todo, no la puedo arrancar
del firmamento”, objetó Arturo.
Merlín se encogió de hombros. “La separación es sólo una ilusión.
Pareces estar separado de mi y de las
demás personas porque tu ego asume la postura de que todos estamos
aislados y solos. Pero te aseguro que
si dejas de lado a tu ego, nos verás a todos rodeados por un solo
campo infinito de luz, el cual es la
consciencia. Cada uno de tus pensamientos nace en un vasto océano de
luz sólo para regresar a él, junto con
cada una de las células de tu cuerpo. Este campo de consciencia está
en todas partes, como un puente
invisible que une todo lo que existe.
“Entonces no hay nada tuyo que no sea parte de todos los demás —
salvo en la manera como lo ve el ego.
Tu tarea consiste en ir más allá del ego y sumergirte dentro del
océano de consciencia universal”.
Arturo estaba pensativo. “Tendré que reflexionar sobre lo que me has
dicho”.
“Hazlo”. Merlín bostezó. “Yo todavía tengo sueño”. El mago se volvió
para entrar en la cueva abrigada. “Ah, y
antes de que lo olvide, antes de acostarte nuevamente, ¿querrías
colgar esa cosa otra vez?”
“¿Cosa?” Arturo bajó la vista y para su sorpresa, vio que Canícula
había sido arrancada del cielo y estaba a sus pies.
Para Comprender la Lección
El ego se ha dedicado a escoger y rechazar experiencias, como lo
vimos anteriormente. Como consecuencia,
el ego produce aislamiento, puesto que todo aquello que escoge y
selecciona crea una brecha. Entre cada uno
de nosotros y las cosas que rechazamos hay una brecha. Entre usted y
yo también hay una brecha, porque
hemos decidido no tener la misma experiencia — nuestros egos están
separados.
De hecho, todos damos por sentado que no hay forma de compartir las
experiencias, por lo menos no
plenamente. Yo no puedo entrar en las emociones, temores, deseos y
sueños de nadie, y nadie puede entrar
en los míos. Lo mejor que podemos hacer es tratar de construir
puentes de comunicación, los cuales suelen
ser demasiado débiles para sostenerse. Las cosas más íntimas de
nosotros mismos desde que nacemos —
nuestros recuerdos y experiencias — nos producen soledad y
aislamiento.
Sin embargo, el mago nunca está aislado, porque el ego no forma
parte de su percepción de las cosas. Ego
es aquella parte del yo que sentimos muy personal e imposible de
compartir. Merlín le dijo una vez a Arturo:
“Trata de olvidarme si puedes”.
“¿Qué?”, dijo Arturo sorprendido. “No podría olvidarte jamás — y no
deseo hacerlo”. Sintió angustia al pensar
que Merlín lo estuviera rechazando de alguna manera. “¿Tú deseas
olvidarme?”, preguntó.
“Definitivamente”, replicó tranquilamente el mago. “Verás, deseo que
seamos amigos, y si te recuerdo, ¿qué
tendré? No al verdadero tú, sino una imagen muerta. Eso es lo que es
un recuerdo, una cosa viva convertida
en imagen muerta. Pero mientras pueda olvidarte día tras día,
entonces despertaré para verte renovado al día
siguiente. Veré al verdadero tú, despojado de imágenes gastadas”.
Dejar al ego de lado significa dejar de lado a la memoria. Una vez
logrado eso, dejamos de sentimos
aislados. La mente individual reduce el alcance de nuestra
consciencia, hasta el punto de hacemos ver el
mundo como a través de un embudo. En el mundo del mago, todos
comparten la misma consciencia universal.
esta fluye eternamente y abarca todos los pensamientos, todas las
emociones y todas las experiencias. “En la
medida en que seas una sola persona”, decía Merlín, “serás como una
gota en el océano. En la medida en que
seas parte de la consciencia universal, serás todo el océano
“¿Acaso una sola gota no se deshace simplemente, perdiéndose en el
océano?”, preguntó Arturo.
“No, el individuo no puede desvanecerse jamás, ni siquiera a través
de la experiencia del océano de
consciencia”, le aseguró Merlín. “Puedes ser tú mismo y ser el Todo
al mismo tiempo. Aunque pueda parecerte
un misterio, así es”.
Para Vivir la Lección
Todos nos aferramos a la memoria porque ella nos define. Pero para
poner fin a la separación y el
aislamiento, debemos estar dispuestos a ver la irrealidad de la
memoria. Piense en alguien a quien conozca
bien — su esposo o esposa, un hermano o una amiga. Traiga a esa
persona a su mente con todo detalle y
pregúntese qué sabe en realidad sobre ella. Vaya más allá de los
simples hechos como el color de los ojos, el
peso, el oficio, o el sitio donde vive. Piense en cambio en los
rasgos más personales, como aquello que le
agrada y le desagrada, los recuerdos vívidos y las interacciones.
Cuando termine este ejercicio, podrá suponer que ha hecho un retrato
bastante exacto de esa persona. Sin
embargo, todo lo que vino a su mente salió de su memoria y, por lo
tanto, lo que ha descrito es su propio punto
de vista. Esa misma persona podría ser descrita de una manera
totalmente diferente desde otro punto de vista.
Lo que a usted le parece agradable puede ser desagradable para
otros, lo que para usted puede ser digno de
recordar otra persona puede querer olvidarlo.
No necesita ir demasiado lejos para reconocer que todos los
elementos de su descripción son
completamente relativos. Lo que para usted es alto, puede ser bajo o
corriente en opinión de otra persona, lo
pesado puede ser liviano, lo claro oscuro, lo amable, desagradable,
etc. Usted habrá descrito en realidad su
propio punto de vista, no a la persona. Además, sus experiencias con
esa persona son únicas, lo cual hace que
su descripción sea todavía más particular. Si todo lo que usted
creía saber sobre una persona termina
refiriéndose indirectamente a usted, es obvio que la memoria sirve
para aislar. Todos fragmentamos el mundo
de acuerdo con nuestra forma personal de percibirlo, creando cascos
de aislamiento que nadie puede penetrar,
por lo menos no totalmente.
Puesto que nuestro punto de vista es completamente relativo, no se
puede considerar real. La realidad no
depende de un punto de vista — sencillamente es. Y la mayoría de
nosotros, recluidos dentro de nuestro
mundo privado, no entramos en contacto con lo real con mucha
frecuencia. El hábitat de los sentidos es lo
irreal; el hábitat del mago es lo real. Es preciso mirar detrás del
telón de la memoria para comenzar a descubrir
el verdadero tejido de la realidad.