Veamos aquí algunos textos de Los
dragones del Edén, otro de los magníficos libros escritos por Carl
Sagan. En éste nos habla de la evolución sufrida por nuestro cerebro, así
como de los comportamientos sociales y éticos que hemos ido adquiriendo los
humanos a lo largo de nuestra evolución e historia.Dionís T.C.
<<Casi todos los organismos terrestres
actúan en buena medida conforme al legado genético de que son portadores y
que ha sido "previamente transmitido" al sistema nervioso del individuo
siendo la información extragenética recogida en el curso de su vida un
factor secundario.
Sin embargo, en el caso del hombre y de los demás mamíferos sucede
exactamente lo contrario. Sin desconocer el notable influjo del legado
genético en nuestro comportamiento, nuestros cerebros ofrecen muchísimas más
oportunidades de establecer nuevos modelos de conducta y nuevas pautas
culturales en cortos periodos de tiempo que en cualquier otro ser
vivo.>>(Pág.14)
<<Pero el libro de la vida es muy pródigo y,
así, una molécula de ADN cromosómico del hombre está integrada por unos
cinco mil millones de partes de nucleótidos. Las instrucciones genéticas de
los restantes taxones terrestres están escritas en el mismo lenguaje y con
el mismo código. Es evidente, pues, que este lenguaje genético común
constituye un indicio de que todos los organismos de la Tierra tienen un
solo antecesor, de que en el planeta se produjo una única manifestación de
vida hace aproximadamente cuatro mil millones de años.>>(Págs.28-29)
<<Quisiera hablar sin reticencias acerca de
las repercusiones que tiene en el plano social la aseveración de que el
cerebro del reptil influye en los actos del hombre. Si la conducta
burocrática está esencialmente regulada por el complejo R, ¿significa esto
que no hay esperanza para el futuro humano? En el hombre, el neocórtex
representa alrededor del 85 por 100 del cerebro, lo que refleja en cierta
medida su importancia comparado con el cerebro posterior, el complejo R y el
sistema límbico. Tanto la neuroanatomía, como la historia política y la
propia introspección ofrecen pruebas de que el ser humano es perfectamente
capaz de resistir el apremio de ceder a los impulsos emanados del cerebro
del reptil. Es impensable, por ejemplo, que el complejo R pudiera registrar,
y mucho menos concebir, la Declaración de los Derechos Humanos contenida en
la Constitución norteamericana. Es precisamente nuestra adaptabilidad y
largo proceso de maduración lo que impide que aceptemos servilmente las
pautas de conducta genéticamente programadas de que somos portadores, y ello
de forma más manifiesta que en las restantes especies. Pero si bien el
cerebro trino constituye un buen modelo del comportamiento del hombre, no
podemos ignorar el componente reptílico de la naturaleza humana, sobretodo
en lo que atañe a los actos rituales y jerárquicos.>>(Pág.68)
<<Muchas facetas del comportamiento de los
animales tienden a refrendar la noción de que las emociones intensas son
básicamente privativas de los mamíferos y en menor grado de las aves. Las
similitudes de las reacciones emotivas de los animales domésticos y las del
hombre me parecen obvias. Es de sobras conocida la notoria tristeza que
invade a las hembras de muchos mamíferos cuando se les arrebatan las crías.
Uno se pregunta por la intensidad de estas emociones. ¿Acaso los caballos
albergan a veces sentimientos de fervor patriótico?¿Experimentan los perros
hacia el hombre un cierto arrobo parecido al éxtasis religioso?¿Qué otra
clase de intensas y recónditas emociones albergan los animales que no
comunican con nosotros?>>(Págs.70-71)
<<Quizá la muestra más palpable y curiosa de
la importancia que reviste este fiar al hallazgo de la hembra al sentido
olfativo con fines de propagación de la especie nos lo proporciona un
escarabajo que vive en Sudáfrica, el cual, durante el invierno se guarece en
un hueco excavado en el suelo. Con la llegada de la primavera se caldea la
tierra y emergen los insectos. Pero lo curioso es que los escarabajos machos
asoman, aturdidos, unas semanas antes que las hembras. En esta misma región
de Sudáfrica crece una especie de orquídea que desprende un aroma idéntico
al de la sustancia sexual emanada por el escarabajo hembra. Lo cierto es que
la evolución de la orquídea y del escarabajo ha coincidido en la producción
de una molécula básicamente igual. Resulta, además, que el escarabajo macho
es extremadamente "corto de vista", y los pétalos de las orquídeas presentan
una configuración que el miope insecto confunde con una hembra de la especie
en postura sexualmente receptiva. Por espacio de varias semanas el insecto
macho se despacha a gusto con las orquídeas, e imaginamos a las hembras
abandonando su refugio invernal heridas en su amor propio y justamente
indignadas. Entretanto, las orquídeas han sido fecundadas por polinización
cruzada gracias a los enardecidos insectos machos, que, confundidos, hacen
ahora cuanto pueden para asegurar la pervivencia de su especie. Con ello,
uno y otro organismo logran su objetivo. (Digamos de pasada que no conviene
a las orquídeas mostrarse demasiado irresistibles, ya que si los escarabajos
no pudieran luego reproducirse entre sí aquellas se verían en grave
trance).>> (Pág.74)
<<Sin embargo, a la vez que conviene retener
estas puntualizaciones, creemos que es útil una primera aproximación que
considere que los aspectos rituales y jerárquicos de nuestras vidas están
muy influenciados por el complejo R y que ambos son también patrimonio de
nuestros antepasados reptiloides; que los rasgos altruistas, emocionales y
religiosos de nuestras vidas se hallan localizadas en buena medida en el
sistema límbico, y que los compartimos con nuestros ascendientes mamíferos
no pertenecientes al orden de los primates, y hasta es posible que con las
aves; y que el intelecto o la razón es una función del neocórtex que en
cierto grado compartimos con los primates superiores y con cetáceos como los
delfines
y las ballenas. Si bien la conducta ritual, las emociones y la función
discursiva son todos ellos aspectos muy significativos de la naturaleza
humana, cabe afirmar que el rasgo más específico del hombre es su capacidad
de raciocinio y formulación de abstracciones. La curiosidad y el afán de
resolver dilemas constituyen el sello distintivo de nuestra especie. Por
otra parte, las actividades que mejor identifican al hombre como ser
pensante son las matemáticas, la ciencia, la técnica, la música y las artes,
una gama de temas algo más amplia de lo que normalmente se incluye bajo el
epígrafe de las "humanidades". Ciertamente, tomado en su acepción más
corriente, este término refleja una singular estrechez de miras acerca de lo
genuinamente humano. La matemática entra en el capítulo de las humanidades
con el mismo derecho que la poesía. Por lo demás, las ballenas y los
elefantes pueden ser tan "humanos" como el hombre.>> (Pág.84)
<<Que yo sepa, el alumbramiento es normalmente
doloroso en una sola de los millones de especies animales que se pueblan en
la tierra: la del ser humano. Posiblemente ello sea consecuencia del
reciente incremento de la capacidad craneal. El cráneo de los hombres y
mujeres de nuestros días posee doble capacidad que el cráneo del
H.Habilis. El alumbramiento es doloroso porque la evolución del cráneo
humano ha sido espectacularmente rápida y reciente. El anatomista
norteamericano C.Judson Herrick aludió al desarrollo del neocórtex en los
siguientes términos: "su formidable crecimiento en la última fase
filogenética constituye uno de los ejemplos más llamativos de transformación
evolutiva que conoce la anatomía comparada".>>(Pág.98)
Textos extraídos de
Los dragones del Edén; Carl Sagan; Ed. Crítica.
Más textos de
LOS
DRAGONES DEL EDÉN.
LOS DRAGONES DEL
EDÉN, de Carl Sagan. (continuación)
<<No resulta difícil imaginar que el
lenguaje por señas o por ademanes fuese sustituido gradualmente, y
finalmente suplantado de lleno, por el lenguaje oral, que en un principio
tal vez consistiera en simples sonidos onomatopéyicos, es decir, imitativos
del sonido del objeto o de la acción que estamos expresando. Los niños
llaman a los perros "guauguaus". En casi todos los lenguajes del hombre el
término que el niño utiliza para decir "madre" parece una evocación del
sonido que emitía inadvertidamente mientras era amamantado. Pero lo
importante es que todos estos hechos no pueden haberse producido sin una
reestructuración del cerebro.>> (Pág.107)
<<A la sazón disponemos de un nutrido acopio
escrito y filmado de conversaciones en Ameslan y otros lenguajes por señas
con Washoe, Lucy, Lana y otros chimpancés estudiados por los Gardner y
diversos investigadores. Algunos chimpancés poseen un repertorio de cien a
doscientos términos y, además, son capaces de distinguir entre diversos
modelos de sintaxis y reglas gramaticales. Y lo que es más significativo: se
han mostrado singularmente ingeniosos en la construcción de vocablos y
expresiones de nuevo cuño.
Así cuando Washoe vio por primera vez a un pato en un estanque dijo
mediante señas, "pájaro de agua", que corresponde al término utilizado en
inglés y en otros idiomas, pero que el chimpancé improvisó para la ocasión.
La hembra Lana no había visto otros frutos de forma esférica que las
manzanas, pero como sabía indicar por señas el nombre de los colores
principales, un día en que vio a uno de los cuidadores comer una naranja,
señaló con los correspondientes ademanes: "manzana color naranja". Después
de probar una raja de sandía, Lucy la llamó "bebida con azúcar" y "fruta
líquida"; pero cuando sintió el escozor del primer rábano que cataba, dijo
entonces que se trataba de "comida que duele y hace llorar". Cuando a Washoe
le pusieron una muñequita en la taza que sostenía, dijo mediante señas:
"niño en mi bebida". A este último chimpancé se le enseñó a representar la
palabra "sucio" siempre que se hacía las necesidades encima o en un mueble,
y el animal extrapoló el término aplicándolo de manera genética a cualquier
tipo de exceso. En presencia de un Rhesus (mono común) con el que no
simpatizaba, repitió machaconamente: "mono asqueroso, mono asqueroso, mono
asqueroso". A veces decía cosas como: "Sucio Jack, bebida con trampa". En un
momento de tedio y de inspiración a la vez, Lana aprostrofó a su cuidador
llamándole "cagarruta verde".>>(Págs.115-116)
<<Al parecer los sueños son básicamente una
función de los mamíferos y, lo que es más, en el hombre el reposo nocturno
acompañado de sueños es más intenso durante el periodo posnatal. Aristóteles
afirmó con bastante contundencia que los lactantes no sueñan. Por el
contrario, se ha comprobado que en muchos casos pasan soñando la mayor parte
del tiempo. Los neonatos alumbrados dentro del plazo de gestación normal
sueñan, por lo que toca al estado de ensoñación REM, durante más de la mitad
del tiempo en que están dormidos. Los lactantes nacidos con unas pocas
semanas de antelación sueñan durante las tres cuartas partes o más del
tiempo total dedicado al sueño, y en la fase intrauterina, es muy probable
que el feto esté soñando todo el tiempo. (Ciertamente, se ha observado que
los gatitos acabados de nacer permanecen mientras duermen sumidos en la fase
REM.)En tal caso, la recapitulación vendría a indicar que la ensoñación es,
básicamente, una función propia de los mamíferos que se configuró en una
etapa primeriza de la evolución.>> (Págs.153-154)
<<Se han llevado a cabo estudios
estadísticos de las categorías más comunes de los sueños, estudios que, por
lo menos hasta cierto punto, deberían aclarar la naturaleza de los mismos.
En el curso de una encuesta llevada a cabo entre estudiantes universitarios
en torno al contenido de los sueños, el orden resultante, tomado como base
las cinco temáticas más frecuentes, fue el siguiente: 1) Caídas; 2) ataques
o persecuciones; 3) repetidos y frustrados intentos de llevar a cabo una
tarea o una empresa; 4) sueños relacionados de una manera u otra con los
estudios; 5) experiencias sexuales diversas. El sueño reseñado con el número
cuatro parece guardar relación específica, justificada por lo demás, con el
grupo objeto del muestreo. En cuanto a los restantes, si bien forman parte
de la experiencia vital de los estudiantes, por lo general se aplican
también a muchas personas que no lo son.
El temor a las caídas guarda clara relación con nuestros orígenes
arbóreos y sin duda es un temor que compartimos con el que sienten otros
primates. En efecto, para el que vive en un árbol el modo más simple de
morir es, sencillamente, olvidar el riesgo que corre de caerse. Por lo que
toca a las otras tres categorías de sueños más corrientes, ofrecen especial
interés por cuanto corresponden a funciones agresivas, jerárquicas,
ritualísticas y sexuales; en suma, todo lo que es dominio del complejo R.
Otro dato significativo de la encuesta mencionada es que casi la mitad de
los individuos interpelados dijeron haber soñado con serpientes, el único
animal, aparte del hombre, que goza de categoría propia en la lista de los
veinte tipos de sueños más comunes. Ciertamente, es posible que muchos
sueños relacionados con ofidios puedan interpretarse sin más en función de
las tesis freudianas. Sin embargo, dos tercios de los encuestados
mencionaron de manera explícita que habían tenido sueños relacionados con la
experiencia sexual. Habida cuenta de que, según Washburn, los primates no
adultos muestran un miedo congénito a las serpientes, parece lógico
preguntarse si el mundo de la ensoñación no proyecta directa e
indirectamente, la antigua hostilidad entre reptiles y mamíferos.>>
(Págs.155-156)
<<1.Suele decirse de la marihuana que
potencia nuestra apreciación y facultades en el orden musical, de la danza,
el arte, el reconocimiento de configuraciones y signos y receptividad de la
comunicación de carácter no verbal. Que yo sepa, nunca se ha dicho de esta
droga que mejore la capacidad para leer y comprender a Ludwig Wittgenstein o
Emmanuel Kant, calcular la resistencia de los puentes o computar las
transformaciones de Laplace. A menudo, el sujeto incluso tiene dificultades
para plasmar sus ideas por escrito de una manera coherente. Me pregunto, si,
más que intensificar, los cannabinoles (ingredientes activos de la
marihuana) no se limitan a anular la actividad del hemisferio derecho y
permitir el encendido de las luces de la imaginación. Puede que este sea,
también, el objetivo de los estados de meditación que preconizan muchas
religiones orientales.>> (Pág.174)
<<El habla humana se regula en el neocórtex.
De ahí se infiere que uno de los pasos esenciales en la evolución del hombre
debió ser el trasvase del control del habla desde el sistema límbico a los
lóbulos temporales del neocórtex, transición de la comunicación a través del
instinto a la comunicación por conducto de un proceso analítico. Con todo,
la notable capacidad de los simios para acrecentar su repertorio gestual,
así como los indicios de la laterización detectados en el cerebro del
chimpancé, denotan que la adquisición voluntaria de un lenguaje simbólico
por parte de los primates no es una innovación moderna, sino que, antes
bien, se remonta a muchos millones de años atrás, en sincronía con los
indicios que aporta el examen de los moldes de la cara interna de los
cráneos fósiles sobre la existencia del área de Broca en los especímenes de
Homo habilis.
Las lesiones que sufre el cerebro del mono, concretamente las partes que
regulan el habla del hombre, no menoscaban las vocalizaciones instintivas de
estos animales. Por todo ello parece lógico concluir que el surgimiento del
lenguaje humano presupone la formación de un conglomerado cerebral
enteramente nuevo más que un mero reajuste de los dispositivos del sistema
límbico que generan los gritos y las llamadas.
(...) Los indicios de que disponemos parecen indicar que los antecesores del
hombre en la tierra hace varias decenas de millones de años poseían un
neocórtex, con la salvedad de que los hemisferios derecho e izquierdo
llevaban a cabo funciones comparables y redundantes. Desde entonces, la
postura erecta, el uso de herramientas y el lenguaje han sido factores que
se han dado impulso mutuo. Así, un pequeño progreso en la facultad de
expresión oral se traducía en una mejora progresiva de las hachas de mano, y
a la inversa. Parece que el correspondiente proceso de cerebración se ha
producido previa especialización de los dos hemisferios en el pensamiento
analítico.>>(Págs.178-179)
<<Por regla general, las sociedades humanas
no son innovadoras, sino más bien jerárquicas y ritualistas. Cualquier
sugerencia de cambio se acoge con recelo, ya que implica la incómoda
transformación futura del ritual y la jerarquía imperantes, es decir, la
sustitución de una serie de rituales por otra o, tal vez, por una sociedad
menos estructurada y regida por un número inferior de rituales. Sin embargo,
llega un momento en que es preciso que las sociedades cambien. "Los dogmas
de un pasado tranquilo son insuficientes para un presente tumultuoso",
aseveró Abraham Lincoln. Buena parte de las dificultades que surgen al
intentar reestructurar las sociedades norteamericanas y de otros pueblos
arrancan de la resistencia que oponen los grupos que tienen intereses
creados en el statu quo. Es probable que una transformación profunda
de la sociedad obligue a los que ocupan el pináculo de la jerarquía a
descender muchos peldaños, lo cual les irrita y les mueve a ofrecer
resistencia.>> (Pág.195)
<<Existen muchos otros ejemplos de desapego
hacia todo lo nuevo en las sociedades de corte tradicional, y podrían
abstraerse numerosos casos ilustrativos repasando las vidas de personajes
como Leonardo, Galileo, Erasmo, Darwin o Freud.>> (Pág.196)
Textos extraídos de Los dragones del Edén; Carl Sagan; Ed.Crítica.
Más textos de
LOS DRAGONES DEL EDÉN.