Utiliza las
ilusiones
Como preparación
para tu encuentro con el Creador, te será muy útil separarte de las
ilusiones, incluyendo la de que ambos están separados.
Este es el motivo
por el que estás aquí. Ése ha sido el propósito de toda esta
conversación con Dios. Pues ahora tratas de vivir con las
ilusiones y no en ellas. Y este intento sincero es, el que
te, ha traído hasta aquí, a recibir este mensaje.

Desde hace algún
tiempo fue evidente que había un defecto en las ilusiones. Esto les
debió demostrar que eran falsas. Pero los humanos sabían, en un
nivel muy profundo, que no podían abandonarlas o algo muy
importante llegaría a su fin.
y tenían razón.
Pero cometieron un error. En lugar de ver las ilusiones
como tales
y utilizarlas
para el fin que pretendían, pensaron que debían
corregir sus
defectos.
La respuesta no
era corregir el defecto, sino sólo observarlo y recordar así lo que
ya sabían en un nivel muy profundo. Y por esta razón no podían
abandonar las ilusiones sin que algo vital llegara a su fin.
Ya te lo he
explicado antes. Pero te lo explicaré una vez más ahora, por última
vez, para que tu recuerdo quede perfectamente claro.
Las ilusiones
existen para proporcionar un contexto concreto dentro del cual
puedan volver a crear la mejor versión de la visión más grande que
jamás hayan tenido sobre Quiénes Son.
El Universo en sí
es un contexto. Ésa es tanto su definición como su propósito.
Proporciona un medio donde expresar y experimentar la vida de forma
física.
Tú
eres una versión
concreta del mismo contexto, como todas las personas y todo lo que
las rodea. En 'otras palabras, una concreción de Dios.
Fuera del
contexto concreto, ustedes sólo pueden conocerse como Todo Lo que
Es. Y Todo Lo que Es no puede experimentarse a sí mismo, puesto que
no existe nada más.
Al no existir
nada que no seas tú, Lo que Eres deja de ser. No puede
experimentarse.
No puede
conocerse. Esto lo has escuchado muchas veces.
Ya te he dicho
que si no hubiera rapidez no habría "lentitud". Sin un arriba, no
habría un "abajo". Si no existe el aquí, no hay un "allá".
Sin ilusiones
no te encontrarías ni aquí ni allá, literalmente.
Así pues, tu
especie ha producido estas magníficas ilusiones colectivas. Han
creado un mundo, un Universo. Con ello han conseguido un contexto en
el que decidir y declarar, crear y expresar, experimentar y consumar
Quiénes Son Realmente.
Ustedes lo han
creado todo. Todos y cada uno de ustedes, como individualidades del
Todo Divino. Cada uno de ustedes intenta conocerse a sí mismo,
definirse a sí mismo.
¿Quién eres?
¿Eres bueno? ¿Eres malo? ¿Qué es lo "bueno"? ¿Qué es lo "malo"?
¿Eres pequeño? ¿Eres grande? ¿Qué es "grande"? ¿Qué es pequeño?"
¿Eres alguna de estas cosas? ¿Qué significa ser estas cosas? ¿Eres
de verdad maravilloso?
Ésta es la única
pregunta que Dios se formuló. ¿Quién soy yo? ¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo? ¿y quién decido ser ahora?
Esta es la única
pregunta que importa y ésta es la que emplea tu alma para decidir tu
vida, en cada instante.
No se trata de
saberlo, sino de decidirlo. Pues la vida no es un
descubrimiento, es una creación.
Cada acto es una
autodefinición.
Dios está en
proceso de crearse y experimentarse cada instante. Eso es lo que
ustedes hacen aquí. Utilizan la experiencia de lo que no son a
fin de experimentar Lo, que Son Realmente.
No
existe nada que
no seas tú. Lo eres todo, tú eres todas las cosas. Dios es la
totalidad, Dios lo es todo, Dios es todas las cosas. Sin embargo,
para que tú (Dios) puedas saber que parte de ello eres tú, debes
imaginar que hay partes que no son tú. Ése es el Gran Espejismo.
Ésas son las ilusiones de la vida.
Por tanto,
utiliza y agradece que haya ilusiones. Tu vida es un truco mágico
y tú eres el mago.
El
propósito del
viaje hacia la Maestría es expresar la gloria de Quién eres Tú
gracias a la confrontación con una ilusión. Por eso es importante
reconocer que las ilusiones pueden parecer muy reales.
Comprender que
las ilusiones son ilusiones es el primer paso para
utilizarlas con su propósito original, pero no es el único. El
siguiente paso es decidir qué significan las ilusiones.
Finalmente,
eliges el aspecto de la Divinidad (la parte de tu ser) que deseas
experimentar dentro del contexto concreto (lo que podría llamarse
"situación" o "circunstancia") en el que te encuentres (que has
creado).
A continuación
resumo este proceso:
A. Percibe las
ilusiones como son, ilusiones
B. Decide qué
significan
C. Re-créate de
nuevo
Existen muchas
maneras de utilizar y experimentar las diez ilusiones. Tal vez
prefieras percibirlas como realidades del momento presente o como
recuerdos del pasado. Ésta última forma es la que utilizan las
culturas y los seres avanzados.
Los seres muy
evolucionados son conscientes de las ilusiones y nunca les ponen
fin (recuerda, ponerles fin sería dar por terminada la vida tal como
la conoces), pero las experimentan como parte de su pasado y no de
su presente. Se exhortan entre sí a recordarlas, pero sin volver a
vivirlas como realidades del aquí y el ahora.
Sin embargo, ya
sea que las experimentes en el momento presente o como recuerdos del
pasado, lo importante es verlas como son, ilusiones. Entonces podrás
utilizarlas para lo que quieras.
Si tu propósito
es experimentar un aspecto específico de tu ser, las ilusiones son
tu herramienta. Cada ilusión se puede utilizar para experimentar
muchos aspectos de Quién Eres Tú y puedes combinar las ilusiones
para experimentar múltiples aspectos o, también, para experimentar
un mismo aspecto de diversas maneras.
Por ejemplo, la
primera y la cuarta ilusiones: necesidad e insuficiencia, se pueden
combinar para experimentar un matiz específico de tu verdadero ser,
que podrías llamar seguridad en ti mismo.
No puedes
sentirte seguro de ti mismo si no tienes motivos para ello. Al
utilizar la ilusión de necesidad e insuficiencia contemplas la idea
de que "no hay suficiente" y la superas: Al hacerla en repetidas
ocasiones, produces la seguridad en ti mismo, sabiendo que siempre
habrá suficiente de cualquier cosa que necesites. Esta experiencia
será verificada y apoyada por la Realidad Máxima.
Esto es lo que
significa la frase "recrear una idea". Te encuentras en el proceso
de volver a re-crearte, yeso sí que es realmente una recreación.
Pondré otro de
los infinitos ejemplos que hay. La segunda y la sexta ilusiones, el
fracaso y el juicio, se pueden combinar para provocar un efecto o
una experiencia específica. Te puedes imaginar que has fracasado y
luego juzgarte por ello, o aceptar el juicio de otros. Después
puedes superar tu "fracaso" agitando el puño hacia el cielo con una
actitud de "Ya verán" y un triunfo final.
Ésta es una
experiencia deliciosa que la mayoría de ustedes se ha concedido en
muchas ocasiones. Sin embargo, si pierdes de vista que el fracaso y
el juicio son ilusiones, podrías quedar atrapado en esas
experiencias y al final te parecerán duras realidades.
La manera de
alejarte de la "dura realidad" de la vida es alejándote de las
ilusiones y viéndolas como son en realidad.
Cualquiera de las
ilusiones se puede combinar con las demás. La separación con la
necesidad, la condenación con la superioridad, la ignorancia con la
superioridad, la insuficiencia y la condenación con el fracaso y así
sucesivamente. Cada ilusión por separado o combinadas entre sí son
como magníficos contextos contrastantes que te permiten
experimentar Quién Eres Realmente.
Muchas veces te
he dicho que en el mundo relativo no puedes experimentar Quién Eres
salvo en el espacio de lo que no eres. El propósito de las
ilusiones es proporcionar justo eso: un espacio, un contexto dentro
del cual experimentar tus diversos aspectos, así como la oportunidad
de elegir en un momento el Aspecto más Elevado que puedas concebir.
¿Lo comprendes
ahora? ¿Lo entiendes?
Bien. Ahora
analicemos las ilusiones una por una, con algunos ejemplos de cómo
se pueden utilizar para re-crearte de la manera que aquí he
descrito.
La primera
ilusión, La Necesidad, se puede utilizar para experimentar el
enorme aspecto de Quién Eres Realmente, que podrías definir como
aquello que no requiere de nada.
No necesitas de
nada para existir y no necesitas nada para continuar existiendo
siempre. La ilusión de necesidad crea un contexto
donde-experimentarlo. Cuando sales de la ilusión puedes
experimentar la Realidad Máxima. La ilusión crea un contexto dentro
del cual puedes comprender la Realidad Máxima.
La Realidad
Máxima es que todo lo que crees que necesitas, ya lo tienes. Existe
dentro de ti. De hecho, eres tú. Eres lo que necesitas y, por
tanto, tú te proporcionas todo lo que necesitas en cualquier
momento. Esto significa que no necesitas nada. Para comprenderlo y
conocerlo mediante la experiencia, debes ver la ilusión de necesidad
como una ilusión. Debes salir de ella.
Para salir de la
ilusión de necesidad debes mirar lo que crees que necesitas, o sea,
con lo que no crees contar, y después notar que, aunque no lo
tengas, aún estás aquí.
Las
implicaciones de esto son enormes. Si estás aquí, en este momento,
sin aquello que crees necesitar, entonces, ¿por qué crees
necesitarlo?
Ésa es la
pregunta clave que abrirá el cerrojo de la puerta dorada, la puerta
que conduce a todo.
La próxima
vez que imagines que necesitas algo, pregúntate: "¿Por qué pienso
que necesito esto?"
Ésta es una
pregunta muy liberadora. Es la libertad expresada en seis palabras.
Si miras con
claridad, te darás cuenta de que no necesitas "eso", sea lo que sea,
que nunca lo necesitaste y que te lo has estado inventando todo.
Ni siquiera
necesitas el aire que respiras. Lo descubrirás en el momento en que
mueras. El aire es algo que sólo tu cuerpo necesita, y tú no eres tu
cuerpo.
Tu cuerpo es algo
que tienes; no es algo eres. Es una herramienta maravillosa. Sin
embargo, no necesitas tu cuerpo actual para continuar con el proceso
de la creación.
Si bien esta
información puede ser agradable en un nivel esotérico, posiblemente
no te ayude a aliviar el temor de perder tu cuerpo, tu familia y la
circunstancia en la que te encuentras. Una manera de aliviar dichos
temores es a través del desapego, la práctica de los Maestros. Los
Maestros aprenden a alcanzar el desapego antes de tener pruebas de
que la vida del cuerpo es una ilusión. Los que no operan en el nivel
de Maestría suelen necesitar la experiencia de lo que llaman muerte
para tener esta evidencia.
Una vez que estés
separado de tu cuerpo (o sea, cuando hayas "muerto"), te darás
cuenta de inmediato de que ese estado no es la experiencia
terrorífica sobre la que 'has oído hablar, sino que es una
experiencia gloriosa. También verás que es infinitamente mejor que
permanecer atado a tu forma física, sin importar qué apegos
pudiera haber creado recientemente. Entonces el desapego te
resultará sencillo.
No obstante,
puedes llegar a ser un experto en la Vida mientras conservas
tu forma física, y no es necesario que esperes hasta eliminarla
para conocer la gloria de la vida y Quién Eres. Puedes lograrlo al
experimentar desapego antes de morir. Y puedes lograrlo
mediante el simple hecho de alejarte de la ilusión de necesidad.
Este alejamiento
se logra gracias a una comprensión más profunda de la vida y la
muerte, incluyendo el conocimiento de que la muerte, tal como la has
concebido, no existe, y que la Vida continúa para siempre. Cuando lo
comprendas, te será posible desapegarte de cualquier cosa,
incluyendo la propia Vida, pues sabrás
que podrías hacer
esos vínculos otra vez, así como otros que quizás hayas pensado que
nunca más experimentarías,
ya que la vida
continúa infinitamente.
Podrás
experimentar todos tus apegos terrenales en lo que denominas "el
más allá",
o en cualquier
vida futura,
y así te darás
cuenta de que no has perdido nada en absoluto. Poco a poco te
liberarás de tus vínculos conforme adquieras mayor conciencia de las
extraordinarias oportunidades para la expansión y el crecimiento
constantes que te ofrece la Vida interminable.
Sin embargo,
nunca dejarás de amar aquello que has amado, en ésta o en otras
vidas, y experimentarás la Unidad total con ellos en el nivel de
Esencia en cualquier momento que desees,
Si llegaras a
extrañar a alguien que aún viva con un cuerpo físico en la Tierra,
podrás estar en su compañía con la velocidad del pensamiento.
Aunque llegaras a
extrañar a alguien que ya se haya separado de su cuerpo, un ser
amado que haya muerto antes que tú, volverás a encontrárlo después
de tu muerte si así lo decides, o en cualquier momento que desees,
también con la velocidad de tu pensamiento.
Eso es solamente
parte de la maravilla de tu porvenir. Te diré mucho más en un
mensaje futuro que trata sobre la experiencia de morir con Dios.
No puedes morir
sin Dios, pero puedes imaginar que así sucede. Éste es tu infierno
imaginario, el temor que ha engendrado todos los demás temores que
has experimentado. Pero no tienes nada qué temer y no necesitas
nada, pues no sólo es imposible que mueras sin Dios, sino que
también es imposible que vivas sin Dios.
Esto se debe a
que Yo soy tú y tú eres Yo, no hay separación entre nosotros. No
puedes morir sin Mí, porque "sin Mí" no es un estado en el que te
puedas encontrar nunca.
Yo soy Dios y soy
Todo lo que Existe. Como tú eres parte de Todo lo que Existe, Yo
soy lo que eres tú. No existe una parte de ti que no sea yo. Y
si Todo Lo que Es siempre te acompaña, entonces no necesitas nada.
Esa es la verdad de tu ser. Cuando lo comprendas a fondo, vivirás en
tu cuerpo de una manera completamente diferente. No tendrás miedo de
nada y este valor te producirá su propia bendición, pues la ausencia
de temor crea la ausencia de algo a qué temer.
Por el contrario,
la presencia del temor atrae hacia ti aquello que temes. El temor
es una emoción muy fuerte, y una emoción tan fuerte (energía en
movimiento) es creativa. Por eso inspiré la frase: "A lo único que
le temo es al miedo".
Para vivir sin
temor hay que comprender que todos los resultados de la vida son
perfectos, incluyendo el que te inspira más miedo: la muerte.
Aquí te lo
manifiesto. Ahora te doy esta información. Si analizas
detenidamente tu vida, verás que siempre tuviste lo que necesitabas
para llegar al siguiente momento y para llegar aquí, donde te
encuentras en este momento. Prueba de ello es que estás aquí.
Es evidente que nunca has necesitado nada más. Quizás hayas deseado
algo más, pero no lo has necesitado. Todas tus necesidades han
sido satisfechas.
Esta revelación
es asombrosa y siempre cierta. Toda apariencia que indique lo
contrario es un Testimonio Equivocado Manifestándose como Objeto
Real (TEMOR). Sin embargo, "No temas, pues Yo estoy contigo".
Cuando comprendas
que todo tiene resultados perfectos y que no hay nada que temer,
verás las situaciones que antes definías como atemorizantes bajo
una luz completamente diferente. De hecho, las verás en medio de
la luz y no en medio de la oscuridad, y comenzarás a considerar
tus temores como aventuras.
Este cambio de
contexto puede modificar tu vida. Podrás vivir sin temor y podrás
experimentar la gloria para la que fuiste creado. Ver la ilusión de
necesidad como tal te permitirá utilizada para su propósito
original, como una herramienta para experimentar la gloria y para
saber Quién Eres Realmente.
Por ejemplo,
utilizar la ilusión de que necesitas tu cuerpo te motiva a
protegerlo, a cuidado, a asegurarte de no maltratado. De esta
manera, 'el cuerpo puede ser empleado para alcanzar la máxima gloria
para la que fue destinado.
El empleo de la
ilusión de que necesitas una relación te motiva a proteger la
relación, a cuidada, a asegurarte que no sea maltratada. De esta
manera, la relación puede ser utilizada para la máxima gloria para
la que fue destinada.
Esta verdad se
aplica a todo aquello que imagines necesitar. Utiliza la
imaginación. Úsala de la manera más práctica. Pero recuerda que
sólo te beneficias cuando percibes que es una ilusión. Tan pronto
creas que la ilusión es real, entonces conviertes la precaución
(aplicación muy útil de la ilusión) en temor, y comienzas a
aferrarte. El amor se convierte en una posesión y ésta se convierte
en una obsesión. Has caído en la trampa del apego. Te has perdido en
la ilusión.
Y cuando te
pierdes en la ilusión de necesidad, estás perdido de verdad, pues
ésta es la mayor ilusión de todas. Es la primera ilusión y la más
convincente. En élla se basan todas las demás. Lo que Eres es lo que
carece de necesidades y Lo que Eres es lo que se
encuentra perdido.
A menudo se dice
que alguien está tratando de "encontrarse a sí mismo". Es una
gran verdad. Todos ustedes están tratando de encontrarse. Sin
embargo, no se encontrarán fuera de ustedes; lo que buscan sólo se
encuentra en su interior.
Recuerda lo que
te he dicho: si no buscas en tu interior, vivirás vacío.
Sólo dentro de ti
puedes encontrar la respuesta a la pregunta, "¿Por qué pienso que
necesito a esta persona, lugar o cosa fuera de mí?" Sólo en tu
interior podrás recordar que no es así. Entonces comprenderás a qué
me refería cuando dije, "Estaba perdido, pero alzara me he
hallado".
Lo que
encontrarás es tu verdadera identidad. Has utilizado la primera
ilusión para experimentarte como un ser Divino que no necesita Si
estás unido a algo durante mucho tiempo, llegará un momento en que
dejes de notar que existes "tú". La idea de "ti" como entidad
separada irá desapareciendo.
Las personas que
están juntas durante mucho tiempo suelen sentido. Comienzan a perder
su propia identidad. Esto es hasta cierto punto estupendo, pero
deja de serIo cuando la unión no tiene fin, pues la unión en
ausencia de separación no es nada. No se experimenta como éxtasis,
sino como vacío. Sin ninguna separación en absoluto, la Unidad es
nulidad.
Por ello he
inspirado que se escriba lo siguiente: permitan que haya espacio
entre ustedes. Beban de un cáliz lleno, pero no del mismo cáliz. Los
pilares que sostienen un edificio están separados, como también lo
están las cuerdas del laúd, aunque se estremezcan con la misma
música. Durante toda la vida hay una alternancia de unión y
separación. Es el ritmo propio de la vida. De hecho, es el ritmo que
crea a la Vida misma.
Te lo digo una
vez más: la vida, como todas sus partes, es un ciclo.
Un ciclo de ir,
venir, ir, venir. Juntos, separados, juntos, separados.
Incluso cuando
algo está separado, sigue estando unido, pues no puede separarse en
realidad, sino únicamente crecer. Por tanto, aún cuando algo parece
estar aparte, sigue formando parte, lo cual significa
que de ninguna manera está apartado.
Todo tu Universo
estuvo unificado más allá de la comprensión, compactado en un punto
infinitesimalmente más pequeño que el punto final de esta oración.
Luego explotó, pero en realidad no se separó, sólo se volvió más
grande.
Dios no puede
desmembrarse. Quizá parezca que nos hemos apartado,
pero tan sólo nos hemos convertido en una parte. Volvemos a
percibir nuestra Unión intrínseca cuando renovamos nuestra
membresía, es decir, cuando recordamos.
Cuando veas a
alguien que parezca estar separado de ti, míralo profundamente.
Mira su interior. Si lo haces durante un buen rato captarás
su esencia.
Y entonces te
encontrarás a ti mismo allí esperando.
Cuando veas las
cosas de tu mundo (alguna parte de la naturaleza, u otro aspecto de
la vida) que te parezcan separadas de ti, míralas con profundidad.
Mira el centro de ellas. Míralas así durante un buen rato y
captarás su esencia.
Y entonces te
encontrarás a ti mismo allí esperando.
En ese momento
sentirás la unión de todas las cosas. Y a medida que aumente tu
sensación de unión, desaparecerán el sufrimiento y el pesar de tu
vida, pues el sufrimiento es la respuesta a la separación y el pesar
es el anuncio de su verdad. Sin embargo, es una verdad falsa. Es
algo que sólo aparenta ser verdad. Fundamentalmente, no es verdad.
La verdadera separación de alguien o de algo no es posible en
realidad. Es una ilusión. Es una ilusión maravillosa, pues permite
experimentar el éxtasis de la unión; sin embargo, es una ilusión.
Utiliza la
ilusión de separación como si fuera una herramienta en las manos de
un artista. Elabora tu experiencia de unión absoluta mediante esta
herramienta y empléala también para volver a crear la experiencia
una y otra vez.
Cuando no te veas
más que a ti mismo dondequiera que mires, estarás viendo a través
de los ojos de Dios. Y conforme tu sentido de Unión crezca, el dolor
y la desilusión desaparecerán de tu vida.
Recuérdalo.
Conforme tu sentido de Unión crezca, el dolor y la desilusión
desaparecerán de tu vida
Puedes utilizar
la cuarta ilusión, la ilusión de insuficiencia para experimentar la
abundancia.
Dios es abundante
y tú también. En el Jardín del Edén lo tenías todo, pero no lo
sabías. Experimentabas la vida eterna, pero no importaba. No te
impresionaba porque no experimentabas nada más.
El Jardín del
Edén es un mito, pero el propósito de la historia era trasmitir una
gran verdad. Cuando lo tienes todo y no lo sabes, no tienes nada.
La única manera
en la que puedes saber lo que significa tenerlo todo es que, en
algún momento, no lo tengas todo. De aquí surge la ilusión de
insuficiencia.
El
propósito de tu
insuficiencia era el de ser una bendición mediante la cual pudieras
conocer y experimentar la plena y verdadera abundancia. Sin
embargo, es necesario salir de la ilusión, verla como tal y
alejarse de ella, para tener esta experiencia.
He aquí la manera
en la que puedes salir de la ilusión de insuficiencia: abastece la
insuficiencia que ves siempre que la veas fuera de ti. Ahí es donde
yace la ilusión: fuera de ti. Si la ves fuera de ti, abastécela.
Si ves personas
que tengan hambre, aliméntalas. Si ves personas que necesiten
vestimenta, vístelas. Si ves personas que necesiten albergue,
albérgalas. Entonces sentirás que no tienes ninguna insuficiencia.
No importa lo
poco que tengas de alguna cosa, siempre encontrarás a alguien que
tenga menos. Encuentra a esa persona y ofrécele parte de tu
abundancia.
No trates de ser
el recipiente, sino la fuente. Lo que desees, ayuda a que lo obtenga
otra persona. Haz que lo que quieras experimentar le suceda a algún
otro. Al hacerla recordarás que todo el tiempo has tenido esas
cosas.
Por eso se dice:
"Haz a los demás lo que desearías que te hicieran a ti". De modo que
no vayas por ahí preguntando, "¿Qué vamos a comer? ¿Qué vamos a
beber?" Mira a las aves en el aire. No siembran ni cosechan, ni se
reúnen en graneros, y sin embargo, reciben alimento. ¿Quién gana
algo por estar preocupado?
Y no pregunten,
"Cómo nos vestiremos?" Miren cómo crecen los lirios del campo. No
se esfuerzan ni se agitan. Sin embargo han de saber que ni siquiera
Salomón en toda su gloria estuvo ataviado como ellos.
Por tanto,
primero busca el reino de los cielos y todo lo demás se te dará por
añadidura.
¿Cómo se busca el
reino de los cielos? Llevando el reino de los cielos a los demás.
Siendo el reino de los cielos, en el que otros puedan encontrar
refugio y fortaleza. Dando el reino de los cielos y todas sus
bendiciones a toda vida que te encuentres. Pues lo que brindes a
los demás será aquello en lo que te convertirás.
Recuérdalo.
Lo que brindes será aquello en lo que te conviertas.
La quinta
ilusión, la del requisito, se utiliza para descubrir que no es
necesario hacer nada para saber y experimentar Quién Eres
Realmente.
Realizando
las cosas que imaginas como requisitos para mantener la vida puedes
darte cuenta de que ninguno de ellos es necesario.
Pregunta a
los ancianos. Pregunta a quienes han seguido los cánones
establecidos y obedecidos las reglas. Te responderán con tres
palabras. "Desobedece las reglas".
No dudarán. Su
consejo será rápido y claro.
"No respetes los
límites".
"No tengas
miedo".
"Escucha a tu
corazón".
"No permitas que
nadie te diga qué hacer".
Al final de tu
vida sabrás que nada de lo que has hecho tiene importancia, sólo
importará quién fuiste al hacerla.
¿Has sido feliz?
¿Has sido bondadoso? ¿Has sido amable? ¿Has sido atento, compasivo
y considerado con los demás? ¿Has sido generoso, compartido y, sobre
todo, amoroso?
Descubrirás que a
tu alma le interesa quién has sido y no qué has hecho.
Y descubrirás que después de todo, que tu alma es Quien Eres.
Sin embargo, la
ilusión de requisito, la idea de que hay cosas que debes hacer,
puede servirte para motivar tu mente mientras tienes cuerpo. Es útil
siempre y cuando comprendas hasta cierto punto que se trata de una
ilusión y que nadie tiene que hacer nada que no desee.
Para la mayoría
de la gente, esta verdad es al mismo tiempo asombrosamente
liberadora y atemorizante. El temor radica en que, si a ustedes en
realidad se les permitiera hacer todo lo que desearan, no harían
nada de lo que en realidad deben hacer.
¿Quién sacaría la
basura? Es en serio.
¿Quién se
ocuparía de lo que nadie desea hacer?
Ésa es la
pregunta y ése es el temor. Piensan que si se les dejara solos,
nadie haría lo que hay que hacer para que la vida siguiera su curso.
Este temor es
infundado. Descubrirán que ustedes son seres más bien admirables. E
incluso en comunidades donde no hubiera reglas, reglamentos ni
requisitos, seguiría habiendo mucha gente que hiciera lo necesario.
De hecho, serían pocos que no lo hicieran, pues se sentirían
incómodos al destacar por su falta de contribución.
Y eso sería lo
que cambiaría si no hubiera reglas, reglamentos ni requisitos. No
cambiaría lo que se hace, sino por qué se hace.
Cambiaría el
"porqué" de lo que se hace.
En lugar de hacer
las cosas porque se les dice que deben hacerlas, las harán porque
así lo decidirán, como expresión de Quiénes Son.
Ésta es la única
razón verdadera para hacer cualquier cosa, pero invierte todo el
paradigma de hacer y ser. Los seres humanos han construido este
paradigma así: uno hace algo, luego uno es algo. Con el nuevo
paradigma: uno es algo, luego hace algo.
Uno no es
feliz, luego hace lo que hace una persona feliz. Uno es
responsable, luego hace lo que hace una persona responsable. Uno
es bondadoso" luego hace lo que hace una persona bondadosa.
Uno no actúa con
responsabilidad para ser responsable. Uno no actúa con bondad para
ser bondadoso. Esto sólo conduce al resentimiento ("¡Después de todo
lo que he hecho!"), pues uno supone que todos sus actos
serán recompensados.
Y han deducido
que el propósito del Cielo es éste justamente.
El Cielo estaba
reservado como recompensa eterna por las cosas que hubieran hecho en
la Tierra, y por no hacer las cosas que se suponía que no "debían
hacer". De modo que decidieron que también debía haber un lugar para
la gente que no hiciera cosas buenas, o que hiciera lo que no debía,
y a este lugar lo llamaron Infierno.
Ahora he venido a
decirte esto: el Infierno no existe. El infierno es un
estado. Es la experiencia de la separación de Dios y la
idea de que están separados de su propio ser y de que nunca pueden
volver a unirse. El infierno es tratar de encontrarse a uno
mismo, toda la eternidad.
Lo que llaman
Cielo también es un estado del ser.
Es la experiencia de Unión, el éxtasis de la reunificación con Todo
lo que Es. Es el conocimiento del verdadero Yo.
No hay requisitos
para alcanzar el Cielo, porque el Cielo no es un lugar al que se
llega, sino el lugar en el que uno se encuentra siempre.
Sin embargo, pueden estar en el Cielo (Unidad con el todo) y no
saberlo. De hecho, la mayoría de ustedes está ahí.
Esto no puede
cambiar por algo que hagas. Sólo puede cambiar por algo que seas.
A esto me refiero
cuando digo: "No necesitas hacer nada". No debes hacer nada, sólo
ser.
Y no deben ser
nada más que Uno.
Lo asombroso es
que cuando eres Uno con todo, terminas haciendo todas las cosas
que pensabas que "debías hacer" a fin de recibir la recompensa
que creías que debías ganarte con mucho esfuerzo. Se convierte en tu
voluntad natural hacer por otros y para otros sólo las cosas que
harías por y para ti. Y no harías a otros lo que no querrías que te
hicieran a ti. Cuando eres Uno, realizas esto, o más bien, haces
realidad la idea de que no existe ningún "otro".
No obstante, ni
siquiera el ser "Uno" es un "requisito". No se te puede exigir que
seas lo que ya eres. Si tienes los ojos azules, nadie te puede
obligar a tenerlos. Si mides 1.80, nadie te puede obligar a medirlo.
Y si eres Uno con el todo, no se te puede exigir que lo seas.
Por tanto, no hay
requisitos.
No existe el
requisito.
¿Quién
establecería los requisitos? ¿Ya quién se le exigirían? Sólo
existe Dios.
Soy el que Soy y
no hay nada más.
Utiliza la
ilusión del requisito para darte cuenta de que no puede haber nada
que se requiera en realidad. No puedes conocer y experimentar la
carencia de requisitos si no hay nada más que carencia de
requisitos.
Por consiguiente,
tratarás de imaginar que necesitas cumplir con ciertos requisitos.
Ustedes lo han
hecho muy bien. Han creado un Dios que les exige la perfección y que
les ordena que sólo se aproximen a Él de cierta manera, por medio de
rituales determinados, explicados con gran detalle. Deben decir las
palabras exactas y perfectas, y hacer las cosas exactas y perfectas.
Deben vivir de determinada manera.
Puesto que han
creado la ilusión de que existen estos requisitos para conseguir Mi
amor, ahora comienzan a experimentar el regocijo indescriptible de
saber que nada de esto es necesario.
Lo confirmarán
cuando noten que estas "recompensas" a menudo le son otorgadas a la
gente sin importar "si hacen lo que deben" o no. Lo mismo se aplica
a lo que imaginan que son sus "recompensas" en el más allá. Sin
embargo, su experiencia en el más allá no es un premio, es un
resultado. Es el resultado natural de un proceso natural llamado
vida.
Cuando esto te
quede claro, comprenderás por fin el libre albedrío. Entonces sabrás
que tu naturaleza es la libertad. Nunca más confundirás el amor con
el requisito, pues el amor verdadero no requiere de nada.
Recuérdalo.
El amor verdadero no requiere de nada.
La sexta ilusión,
la del juicio, puede servir para experimentar la maravilla de que
nadie, ni tú ni Dios emite juicios.
Has elegido crear
la experiencia del juicio para poder gozar de la maravilla de un
Dios que no emite juicios y para comprender que los juicios son
completamente imposibles en el mundo de Dios. Sólo experimentando
tú mismo la tristeza y la destrucción del juicio podrás descubrir de
verdad que se trata de algo que el amor nunca podría generar.
Esto lo percibes
mejor cuando otras personas te juzgan, pues nada es más doloroso que
el juicio.
El juicio hiere
profundamente cuando los que te juzgan están equivocados, pero
hiere aún más cuando están en lo cierto. En ese momento, el juicio
de los demás nos hace pedazos, rasgando las fibras del alma.
Basta con
experimentado una vez para saber que el juicio nunca es producto
del amor.
Al crear su mundo
ilusorio, tu especie ha producido sociedades en las que el juicio no
sólo es aceptado sino también esperado. Incluso han creado todo un
sistema que llaman "justicia" a partir de esta idea de que alguien
puede considerados "culpables" o "inocentes".
Esto te digo: A
los ojos de Dios, nadie es culpable nunca y todos son inocentes
siempre. Esto se debe a que Mis ojos ven más que los tuyos. Mis ojos
ven por qué piensan ustedes las cosas y por qué las hacen. Mi
corazón sabe que tan sólo han interpretado mallas cosas.
He inspirado a
que sea dicho: "Nadie hace nada incorrecto, si se toma en cuenta su
modelo del mundo". Ésta es una gran verdad. He inspirado a que sea
dicho: "La culpa y el temor son los únicos enemigos del hombre". Es
una gran verdad.
En las sociedades
sumamente evolucionadas, ninguno de sus miembros es juzgado o
encontrado culpable de nada. Tan sólo se observa lo que hicieron y
se les hace ver el resultado y e! impacto de sus acciones. Se les
permite que decidan qué hacer al respecto, si es que desean hacer
algo. Los demás no les hacen nada. No le hacen nada a nadie. La idea
de! castigo es algo que simplemente no se les ocurre pues e! mismo
concepto les resulta incomprensible. ¿Por qué querría lastimarse e!
Ser Único? Si hubiera hecho algo dañino, ¿porqué querría dañarse
otra vez? ¿Cómo se corregiría un primer daño ocasionando otro? Es
como si uno se lastimara e! dedo de! pie y luego volviera a
golpearse como represalia.
Por supuesto que
en una sociedad que no se ve a sí misma como una sola cosa y no se
considera una con Dios, esta analogía no es lógica. En dicha
sociedad, e! juicio es lo más lógico.
El juicio no es
lo mismo que la observación. Una observación es tan sólo mirar, sólo
ver qué sucede. Por otra parte, el juicio consiste en decidir que
debe suceder algo más, según lo observado.
Observar es
atestiguar. Juzgar es llegar a una conclusión. Es agregar un "por
consiguiente" a la oración. De hecho, se convierte en una
sentencia, a menudo pronunciada sin misericordia.
El juicio
endurece el alma, pues marca al espíritu con una ilusión de quién
eres, ignorando la realidad más profunda.
Yo nunca te
juzgaré; jamás. Pues, incluso si cometieras cierto acto, Mi actitud
sería la de ver sencillamente lo que sucede. No sacaría
conclusiones acerca de Quién Eres. De hecho, es imposible sacar
conclusiones acerca de Quién Eres, pues el proceso de crearte tú
mismo nunca concluye. Eres una obra que se está efectuando. No has
terminado de crearte y nunca terminarás.
Nunca eres quien
eras hace un instante. Y Yo nunca te veo de esa manera, sino más
bien como quien eliges ser en este momento.
He inspirado a
otros a que lo describan así: Estás creándote continuamente a
partir de infinitas posibilidades. Te estás re-creando
constantemente como la mejor versión de la visión más grande que
jamás hayas tenido sobre Quién Eres. A cada momento vuelves a nacer.
Y lo mismo sucede con los demás.
En el momento en
que lo comprendas verás que juzgarte tú mismo o juzgar a otro no
tiene caso, pues aquello que juzgas ha dejado de ser en el
mismo momento en el que lo estás juzgando. Ha concluido incluso en
el momento en el que llegas a tus propias conclusiones.
En ese momento
renunciarás por siempre a tu idea de un Dios que juzga, pues sabrás
que el amor nunca puede juzgar. Conforme se incremente tu
conciencia, comprenderás todo el impacto de esta verdad: la
autocreación nunca termina.
Recuérdalo.
La autocreación nunca termina.
Puedes utilizar
la séptima ilusión, la de condenación, para experimentar el hecho
de que no mereces más que alabanzas. Esto es algo que no puedes
descifrar, pues vives muy adentro de tu ilusión de condenación. Sin
embargo, si vivieras en el corazón de la alabanza en cada instante,
no la experimentarías. Los elogios no tendrían significado para ti.
No sabrías lo que son.
La gloria de la
alabanza se pierde cuando todo lo que hay son alabanzas. Sin
embargo, has exagerado este concepto, llevando la ilusión de la
imperfección y la condenación a nuevos niveles en los que
consideras que la alabanza está mal, sobre todo la autoalabanza. No
debes alabarte a ti mIsmo, ni darte cuenta (mucho menos anunciar)
la gloria de Quién Eres. Y debes ser moderado al elogiar a los
demás. Tu especie ha llegado a la conclusión de que la alabanza no
es buena.
La ilusión de
condenación también es la manera en que tu especie anuncia que
ustedes y Dios pueden ser dañados. Claro está, la verdad es todo lo
contrario, pero ustedes no podrían entenderlo, ni experimentarlo si
no hubiera cualquier otra realidad. De modo que han creado otra
realidad en la que el daño sí es posible y la condenación es la
prueba de ello.
Repito que la
idea de que ustedes, o Dios, pueden ser dañados es una ilusión. Si
Dios es el Todo en el Todo (y lo Soy) y si Dios es el Más Poderoso
(y lo Soy) y si Dios es el Ser Supremo (es verdad), entonces no es
posible que Dios sea lastimado o dañado. Y si ustedes fueron creados
a Mi imagen y semejanza (y así es), entonces tampoco pueden ser
lastimados o dañados.
La condenación es
un artificio que han creado para ayudarse a experimentar esta
maravilla produciendo un contexto en el cual pueda adquirir
significado esta verdad. Es una de tantas ilusiones menores que
surgen cada día a partir de las diez ilusiones. La primera ilusión
(que afirma que Dios y ustedes necesitan algo) es la que provoca
esta ilusión, específicamente que si no obtienen lo que necesitan,
Dios y ustedes serán lesionados, heridos o dañados.
Esto establece el
marco perfecto para la retribución. Y ésta no es una ilusi6n
pequeña, sino muy grande.
Nada ha captado
tan plenamente la imaginación de tu especie como la idea de que
existe el Infierno, de que existe un lugar en el Universo al que
Dios condena a los que no obedecen sus leyes.
Retratos
espeluznantes y horripilantes de este espantoso lugar aparecen en
los frescos plasmados en los techos y los muros de las iglesias de
todo el mundo. Imágenes igualmente perturbadoras adornan las
páginas de los textos de catecismo distribuidos entre los niños,
para atemorizados mejor.
Y mientras que
gente buena, practicante, ha creído durante siglos en los mensajes
que transmiten estas imágenes, sucede que el mensaje es falso. Por
esto inspiré al papa Juan Pablo II a que manifestara durante una
Audiencia Papal en el Vaticano (el 28 de julio de 1999) que el uso
"incorrecto de imágenes bíblicas no debe crear psicosis o ansiedad":
las descripciones bíblicas del Infierno son simbólicas y
metafóricas.
Inspiré al Papa a
que explicara que "el fuego inextinguible" y "el horno abrasador" de
los que habla la Biblia "indican la total frustración y vacuidad de
una vida sin Dios". Y también que el infierno es el estado de
separación de Dios, un estado causado no por un Dios castigador
sino más bien autoinducido.
La función
de Dios no es la de retribuir o castigar a nadie y el Papa lo
aclaró durante su Audiencia.
Aún así, la idea
de un Dios que condena ha sido una ilusión útil. Ha creado un
contexto dentro del cual se pueden experimentar todas las cosas y
muchos aspectos del ser.
El temor, por
ejemplo. Y el perdón, la compasión y la misericordia.
Un hombre
condenado comprende, en su nivel más profundo, la expresión de la
misericordia. Lo mismo sucede con la persona que condena o que
concede el perdón.
El perdón es otro
matiz de la expresión del amor que a tu especie le ha beneficiado
experimentar. El perdón sólo lo experimentan las culturas jóvenes y
primitivas (las culturas avanzadas no lo necesitan, pues comprenden
que, como no puede haber ningún daño, el perdón no es necesario),
pero tiene un gran valor dentro del contexto de la evolución, el
proceso a través del cual las culturas maduran y crecen.
El perdón les
permite sanar casi toda herida psicológica, emocional, espiritual y
hasta física, que ustedes imaginan que les han ocasionado.
El perdón es una gran cura. Literalmente, pueden perdonar hasta
alcanzar la salud. Pueden perdonar hasta alcanzar la felicidad.
Su uso de la
ilusión de la condenación ha sido muy creativo, produciendo muchos
momentos en su vida y, en la historia de la humanidad, en los que
pueden expresar perdón. Lo han experimentado como un aspecto del
amor divino, acercándolos cada vez más a la verdad, tanto del amor
como de la propia Divinidad.
Una de las
historias más famosas de perdón que ha logrado lo anterior es la de
Jesús que perdona al hombre que está crucificado junto a Él,
revelando así la verdad eterna de que todo aquél que busca a Dios
jamás será condenado. Esto significa que nadie es condenado
jamás pues al final todos buscan a Dios, aunque no lo llamen así.
El infierno es la
experiencia de separación de Dios.
Sin embargo, cualquiera que no desee experimentar la separación
eterna no necesita experimentarla. Sólo tiene que desear
la reunión con Dios para que se produzca.
Esta es una
afirmación extraordinaria y la voy a repetir.
Sólo es necesario
desear la reunión con Dios para que ésta se produzca.
El perdón nunca
es necesario, puesto que nunca se puede cometer ninguna ofensa
contra la Divinidad, ni la Divinidad puede ofender, ya que es Todo
lo que Es. Esto es algo que comprenden las culturas avanzadas.
¿Quién perdonaría a quién? ¿y por qué razón?
¿Acaso la mano
perdona al dedo del pie por tropezarse? ¿El ojo perdona a la oreja?
Desde luego que
la mano puede consolar al dedo. Puede sobado, ayudado y sanado.
Pero, tiene que perdonado? ¿O tal vez la palabra perdón es
sólo un sinónimo de la palabra consolar en el lenguaje del
alma?
He inspirado la
frase: amor significa no tener que pedir perdón.
Cuando su cultura
también lo comprenda, nunca más se condenará a sí misma ni a otros
por aquellos momentos en los que el alma "se tropieza con algo".
Nunca más abrazarán un Dios vengativo, iracundo, censor, que los
condene a torturas eternas por algo que, para Dios sería menos que
un tropezón del dedo del pie.
En aquél momento
renunciarán para siempre a su idea de un Dios condenador, pues
sabrán que el amor nunca condena. Entonces no condenarán a nadie y
a nada, obedeciendo así Mi mandato: No juzguen ni condenen.
Recuérdalo.
No juzgues, ni condenes.
Puedes utilizar
la octava ilusión, la ilusión de condicionalidad para experimentar
un aspecto tuyo que existe sin condiciones, y que por esa misma
razón, puede amar sin condiciones.
Tú eres un ser
incondicional, pero no puedes saberlo porque no existe ninguna
condición en la que no seas incondicional. Por tanto, no estás en
ninguna condición.
Esto es la verdad
literal. No te encuentras en condiciones de hacer nada. Sólo puedes
ser. Sin embargo, sólo ser no te satisface. Por este motivo
has creado la ilusión de condicionalidad. Es el concepto que expresa
que una parte de ti, una parte de la vida, una parte de Dios,
depende de otra para ser.
Ésta es una
ramificación o una expansión de la ilusión de separación, la cual a
su vez surge de la ilusión de necesidad, que es la primera ilusión.
En realidad sólo hay Una ilusión y todas las demás ilusiones son una
expansión de ella, como un globo que se infla.
A partir de la
ilusión de condicionalidad se creó lo que denominan relatividad.
El calor y el frío, por ejemplo, en realidad no son opuestos,
sino exactamente lo mismo, en condiciones diferentes.
Todo es lo mismo.
Sólo hay una energía y es la energía llamada Vida, que aquí es
sinónimo de la palabra "Dios". A la vibración propia y específica
de esta energía la llaman condición. En ciertas condiciones ocurren
ciertas cosas que parecen ser lo que ustedes llaman verdad.
Por ejemplo,
arriba es abajo y abajo es arriba, en determinadas condiciones. Los
astronautas aprendieron que, en el espacio interplanetario, las
definiciones de "arriba" y "abajo" desaparecían. La verdad
cambiaba debido a que las condiciones cambiaban.
Las condiciones
cambiantes creaban la realidad cambiante.
La verdad no es
más que una palabra que significa "lo que es así en este momento".
Sin embargo, lo que es "así" siempre está cambiando. Por lo tanto,
la verdad siempre está cambiando.
Su mundo lo ha
demostrado así. Su vida se lo ha demostrado.
El proceso de la
Vida es de hecho el cambio. Reducida a una sola palabra, la vida es
cambio.
Dios es Vida. Por
tanto, Dios es Cambio.
En una palabra,
Dios es Cambio.
Dios es un
proceso:
no un ser, sino
un proceso.
Y a ese proceso
se le llama cambio.
Quizá algunos
prefieran la palabra evolución.
Dios es energía
en evolución, o Lo que se Convierte.
Lo que se
Convierte no requiere de condiciones especiales para convertirse.
La vida simplemente se convierte en lo que se convierte, y ustedes,
con el fin de definirla, describirla, cuantificarla, medirla e
intentar controlarla, le adjudican ciertas condiciones.
Sin embargo,
la Vida no tiene condiciones, simplemente es. La Vida es lo que es.
YO SOY LO QUE
SOY.
Ahora puedes
comprender por completo y por primera vez esta antigua y enigmática
afirmación.
Cuando sepas que
es necesario que parezcan existir ciertas condiciones para que
puedas experimentar la ausencia de condicionalidad (o sea,
para que puedas conocer a Dios), bendecirás las condiciones de tu
vida y todas las que hayas experimentado. Estas condiciones te han
permitido percibir que eres más grande que cualquiera de ellas y más
grande que todas juntas. Tu vida te lo ha demostrado.
Considéralo por
un momento y verás que es verdad. Imagina una situación en la que te
hayas encontrado, en la que hayas imaginado encontrarte. ¿Alguna
vez te has elevado por encima de ella y has descubierto que la has
superado? En realidad, no la has superado en absoluto. Nunca
estuviste en esa condición. Sencillamente te negaste a creer que
esa condición eras tú. Te viste como algo superior, ajeno a
ella.
"Yo no soy mi
condición", tal vez hayas afirmado. "Yo no soy este impedimento, no
soy mi trabajo, no soy mi riqueza ni la carencia de ella. Yo no soy
esto. Éste no Soy yo".
La gente que lo
ha declarado ha producido experiencias extraordinarias en su vida,
con resultados extraordinarios. Ha utilizado la ilusión de
condicionalidad para re-crearse de nuevo, en otra versión mejor de
la visión más grande que haya tenido sobre Quién Es.
Debido a esto,
hay quienes han bendecido precisamente las condiciones de !a vida
que otros han condenado. Pues han abrazado estas condiciones como un
gran regalo, lo cual les ha permitido ver y declarar la verdad de su
ser.
Cuando tú
bendices las condiciones de tu vida, las cambias, pues les pones un
nombre diferente al que aparentan, y a la vez te llamas a ti mismo
de manera diferente a lo que pareces.
Es esta etapa en
que comienzas a crear conscientemente y no sólo a notar las
condiciones y circunstancias de tu vida, descubres que siempre has
sido y siempre serás el que percibe y define cada condición. Lo que
una persona percibe como pobreza, otra puede percibirlo como
abundancia. Lo que una persona define como derrota, otra puede
definirlo como victoria (como te sucederá a ti cuando decidas que
cada fracaso es en realidad un éxito).
Experimentarás tu
propio ser como el creador de todas las condiciones, el que las
"imagina" si así lo prefiere (pero sólo si lo prefieres),
puesto que la verdadera condicionalidad no existe.
En ese momento
dejarás de culpar a cualquier otra persona, lugar o cosa de tu vida
por vivir tu experiencia. Y toda tu experiencia cambiará, el
pasado, el presente y el futuro cambiará. Sabrás
que nunca has sido víctima en realidad y al saberlo crecerás. Al
final, descubrirás que no existen víctimas.
Recuérdalo.
No hay víctimas.
La novena
ilusión, la de superioridad, sirve para experimentar que nada es
superior a nada y que la inferioridad es asimismo ficción. Todas las
cosas son iguales. Sin embargo, no puedes comprender que todas las
cosas son iguales cuando todo lo que hay es igualdad.
Si todo es igual,
nada es igual, pues la idea de "igualdad" no se puede percibir si
sólo hay una cosa y equivale a sí misma.
Una cosa no puede
ser "desigual" a ella misma. Si tomas algo y lo divides en partes,
las partes equivalen al todo; no son menos que el todo sólo por
estar separadas.
Sin embargo,
la ilusión de desigualdad permite que cada una de las partes se
perciba a sí misma como la parte que es, en lugar de
percibirse a sí misma como el todo. Ustedes no se pueden ver como
partes a menos que se vean apartados. ¿Entiendes? No te puedes
concebir como parte de Dios a menos que te imagines que estás
aparte de Dios.
En otras
palabras, no Me podrás ver a menos que te alejes y Me mires. Sin
embargo, no te puedes alejar para mirarme si piensas que tú eres
Yo. De modo que, debes imaginar que no eres Yo para
experimentarme.
Eres igual a Dios
y esta igualdad con Dios es algo que anhelas experimentar. No eres
inferior a Dios ni a ninguna otra cosa, pero no lo puedes saber ni
experimentar dentro de un contexto en el que nada es superior. Por
ello has creado la ilusión de superioridad, para descubrir que eres
igual a todo; es decir, que no eres superior a nada.
Tu unidad con
Dios no se puede experimentar fuera de un contexto en el que es
posible la ausencia de unión, o sea, la separación. Debes
encontrarte en ese contexto, lo que aquí hemos denominado
ilusión, para conocer la verdad que existe fuera de la ilusión.
Debes estar en el mundo, pero sin pertenecer a él.

Asimismo, tu
igualdad con Dios, con todo y con todos en la vida, no es algo "experimentable"
a no ser que, y hasta que, comprendas la desigualdad.
Por eso han
creado la ilusión de superioridad.
La idea de
superioridad aporta otro beneficio. Al imaginar que eres superior a
las condiciones y circunstancias de tu vida, puedes experimentar el
aspecto de tu ser que es más grande que todas esas condiciones y
circunstancias, lo que señalé con anterioridad.
Hay una parte
maravillosa de ti a la que puedes recurrir cuando te enfrentes a
condiciones y circunstancias negativas. A esto, algunos lo llaman
valor. La ilusión de superioridad le ha resultado muy útil a tu
especie mientras ha vivido dentro de la ilusión más grande llamada
Vida en el Reino Físico, pues le ha' dado la fortaleza para elevarse
por encima de las circunstancias negativas y superadas.
Cuando percibas
esta ilusión como tal, comprenderás que no hay ninguna parte
de ti superior al Todo, pues cada parte de ti es Todo. Entonces no
recurrirás al valor, sabrás que tú eres el valor. No
recurrirás a Dios, pues sabrás que eres el aspecto de
Dios al que has apelado.
Tú eres el que
llama y a quien llaman. Eres el que provoca cambios y el que cambia.
Eres el creador y la criatura. El comienzo y el fin. El alfa y el
omega.
Eso eres, pues es
lo que Yo soy. Y tú estás hecho a Mi imagen y semejanza.
Tú eres
Yo. Yo soy Tú. Me muevo dentro de ti, como tú, y a través de ti. En
ti tengo Mi ser.
En todos y en
todas las coséis.
Por lo tanto,
ninguno de ustedes es superior a otro, no puede ser. Sin embargo,
ustedes han creado la ilusión de superioridad con el fin de
descubrir su propio poder y, por extensión, el poder de todos los
demás; su unidad e igualdad con Dios y con todos, así como la unidad
e igualdad de todos con Dios y con los demás.
Sin embargo,
deben saber que la ilusión de superioridad es muy peligrosa, si lo
que desean es eliminar el dolor y el sufrimiento de los seres
humanos.
Ya te he
explicado que el dolor y el sufrimiento se evitan cuando
experimentan la Unión mutua y con Dios. La ilusión de superioridad
niega esta unión y crea una separación todavía mayor.
La superioridad
es la idea más seductora que haya influido en la experiencia
humana. Puede generar gran satisfacción cuando uno es el que se
considera superior. Sin embargo, puede provocar una enorme
infelicidad cuando otro afirma que es superior a uno.
De modo que ten
mucha precaución con esta ilusión pues es muy influyente. Has de
comprenderla a fondo y por completo. La idea de superioridad puede
ser un gran regalo en el mundo de la experiencia relativa, como ya
te he enseñado. De hecho, puede proporcionarte fortaleza y valor
para que te veas y te experimentes como un ser más grande que sus
circunstancias, mayor que sus opresores, más de lo que tú pensaste
nunca. No obstante, puede ser insidiosa.
Incluso las
religiones, las únicas instituciones que supuestamente fueron
creadas para acercarlos a Dios, han utilizado con demasiada
frecuencia la superioridad como su instrumento principal. Muchas
han declarado: "Nuestra religión es superior a esa otra". Con estas
palabras, los han separado del sendero de Dios, en vez de unirlos.
Todos los
estados, naciones, razas, géneros, partidos políticos y sistemas
económicos, han intentado usar su supuesta superioridad para ganarse
atención, respeto, aceptación, solidaridad, poder o simplemente,
adeptos. Lo que han provocado con la utilización de este
instrumento no ha sido nada superior.
Sin embargo, la
mayoría de la especie humana parece estar ciega o permanece
curiosamente callada. No puede ver que su conducta basada en la
superioridad produce en realidad todas las formas de inferioridad. O
lo ve y se rehúsa a admitirlo. El resultado es que continúa el ciclo
en el cual se proclama superioridad para justificar las acciones y
luego se padecen los resultados inferiores de las mismas.
Hay una manera de
romper este ciclo.
Ve la ilusión
como tal. Comprende y sabe al fin que Todos Somos
Uno. La especie
humana y toda la Vida son un campo unificado. Todo es Una Sola
Cosa. Por tanto, no hay nada superior a nada y nada superior a
ti.
Esta es la verdad
esencial de la experiencia de la vida. ¿Es superior un tulipán a una
rosa? ¿Son las montañas más majestuosas que el mar? ¿Cuál copo de
nieve es el más magnífico? ¿Será posible que todos sean magníficos y
que, celebrando juntos su magnificencia, creen un espectáculo
prodigioso? Entonces se funden unos con otros y con la Unidad. No
obstante, nunca se van. Nunca desparecen. Nunca dejan de ser.
Únicamente cambian de forma. Y no sólo en una ocasión, sino
en repetidas ocasiones: de sólido a líquido, de líquido a vapor,
de lo visible a lo invisible, para elevarse una vez más y luego
regresar con nuevas expresiones de imponente belleza y maravilla.
Ésta es la Vida que nutre la Vida.
Eso eres tú.
La metáfora está
completa.
La metáfora es
real.
Lo harás real
en tu experiencia cuando decidas sin más que es verdad
Y actúes como
corresponde. Ve la belleza y la maravilla de todas las vidas con las
que entres en contacto. Pues cada uno de ustedes es realmente
maravilloso, y ninguno es más maravilloso que el otro. Y algún día
todos se fundirán en la Unidad y sabrán que juntos forman un solo
arroyo.
El
saberlo hará
cambiar la totalidad de su experiencia en la Tierra. Cambiará su
política, su economía, sus interacciones sociales y la manera en la
que educan a sus jóvenes. Les ofrecerá al fin el Cielo en la Tierra.
Cuando vean que
la superioridad es una ilusión, sabrán que la inferioridad también
es una ilusión. Entonces sentirán el esplendor y el poder de la
igualdad de unos con otros, y con Dios. Se ampliará tu idea de
ti mismo y el propósito de la ilusión de superioridad se habrá
cumplido. Pues cuanto mayor sea la idea que tienes de ti, mayor
será tu experiencia.
Recuérdalo.
Cuanto mayor sea la idea que tienes de tí mayor será tu
experiencia.
La décima
ilusión, la de ignorancia, ha provocado que pienses que no sabes
todo esto; que todo lo que te acabo de decir es nuevo para ti y que
no lo puedes comprender.
Esta ilusión te
permite continuar viviendo en el Reino de la Relatividad. Sin
embargo, no tienes que seguir viviendo como hasta ahora, con dolor y
sufrimiento, lastimándote y lastimando a los demás, esperando a que
lleguen mejores tiempos o tu recompensa eterna en el Cielo.
Puedes gozar de tu Cielo sobre la Tierra. Puedes vivir en
tu propio Jardín del Edén. Nunca fuiste expulsado. Yo nunca te haría
eso.
Esto lo sabes. En
tu corazón, ya lo sabes. Así como sabes de la Unidad de la humanidad
y de toda la vida. Como sabes de la igualdad de todo y que el amor
es incondicional. Sabes todas estas cosas y más y conservas esta
información en lo más profundo de tu alma.
La ignorancia es
una ilusión. Utilizas la ilusión con sabiduría cuando la ves
como tal, cuando sabes que no es verdad que no sepas.
Sabes... y sabes que sabes.
Esto es lo que se
dice de todos los Maestros.
Saben que
saben y utilizan su conocimiento para vivir con el mundo
ilusorio en el que se han colocado y no en él. Por eso en tu
mundo parece como si fueran magos que crean y utilizan fácilmente
todas las ilusiones de la Vida.
"No saber" es una
ilusión espléndida y útil. Te permite volver a saber, volver a
aprender, volver a recordar una vez más. Te permite volver a
experimentar el ciclo, convertirte en un copo de nieve.
La ilusión de
no saber te permite saber lo que sabes. Si lo sabes todo y sabes que
lo sabes, entonces no puedes saber nada.
Estudia esta
verdad a fondo y la comprenderás.
Bríndate la
ilusión, pues, de que ignoras algo. Lo que sea. En ese
momento, podrás percibir lo que no ignoras, y lo que sabes
de repente te resultará evidente.
Esto es lo
asombroso de la humildad. Aquí radica el poder de la frase: "Aquí
hay algo que no sé, y saberlo podría cambiarlo todo". Esta sencilla
frase podría sanar el mundo.
La búsqueda
de la humildad es la búsqueda de la gloria.
Y, según tu
teología, no podría haber mejor instrumento para el progreso. He
inspirado a que se dijera que lo que el mundo necesita es un poco de
"teología de la humildad". Un poco menos de confianza en que lo
saben todo y un poco más de voluntad por continuar la indagación,
por reconocer que puede haber algo que no saben, cuyo
conocimiento podría cambiarlo todo.
Te repito que no
saber conduce a saber. Saberlo todo conduce a no saber nada.
Por eso la
ilusión de ignorancia es tan importante. Y lo mismo sucede con todas
las ilusiones. Son la clave para experimentar Quién Eres Realmente.
Te abrirá las puertas del Reino de lo Relativo al Reino de lo
Absoluto. La puerta que conduce a todo.
No obstante, como
son diez ilusiones, cuando te embarga la ilusión de ignorancia,
cuando se convierte en tu experiencia absoluta, en tu realidad
omnipresente, entonces ya no te es de utilidad. Entonces eres como
el mago que olvida sus propios trucos. Te conviertes en alguien
engañado por sus propias ilusiones. Entonces debes ser "rescatado"
por otro, por alguien que pueda ver más allá de la ilusión, que te
despierte y te recuerde Quién Eres Realmente.
Este alma de
verdad será tu salvador, de la misma forma que tú puedes ser el
salvador de otros cuando simplemente les recuerdes Quiénes Son
Realmente, cuando los devuelvas a sí mismos. "Salvador" es tan sólo
un sinónimo de "recordatorio". Es alguien que te ayuda a que
renueves tu mente y que reconozcas una vez más que eres miembro del
Cuerpo de Dios.
Haz esto por los
demás. Pues eres el salvador de la actualidad. Eres mi amado, en
quien he puesto mis complacencias. Tú eres a quien he enviado para
traer a los demás a casa.
Por lo tanto, sal
de la ilusión, pero no te alejes de ella. Vive con ella, pero no en
ella. Hazlo y te encontrarás en este mundo sin pertenecer a él.
Conocerás tu propia magia, y lo que sabes crecerá, cada vez será
mayor tu idea de tu propia magia, hasta que un día comprendas que
tú eres la magia.
Recuérdalo.
TÚ eres la magia.
Cuando emplees la
ilusión de ignorancia, ya no viviéndola, sino utilizándola,
reconocerás y admitirás que aún queda mucho que no sabes (que no
recuerdas); sin embargo, precisamente esa humildad te elevará de la
humildad provocando que comprendas más, recuerdes más, adquieras
más conciencia. Ahora estarás entre los cognoscenti: los que
saben.
Recordarás que
simplemente utilizas ilusiones para crear un contexto concreto en
el cual puedes experimentar, y no sólo conceptualizar, cualquiera de
los innumerables aspectos de Quién Eres. Comenzarás a utilizar este
campo con textual de forma consciente, como un artista que emplea un
pincel para producir obras de arte maravillosas y para crear
momentos intensos y extraordinarios, llenos de gracia, en los cuales
te podrás conocer mediante la experiencia.
Si quisieras
experimentarte como perdón, por ejemplo, podrías combinar las
ilusiones de juicio, condenación y superioridad. Proyectándolas
delante de ti, de repente encontrarás (crearás) en tu vida personas
que te brinden la oportunidad de exhibir perdón. Puedes agregar
además la ilusión de fracaso, proyectándola sobre ti, para
intensificar la experiencia. Finalmente, puedes utilizar la ilusión
de ignorancia para fingir que no sabes que estás haciendo todo esto.
Si quisieras
experimentarte como compasión o como generosidad, podrías combinar
las ilusiones de necesidad e insuficiencia para crear un contexto en
el cual expresar aquellos aspectos de la Divinidad que hay en ti.
Entonces podrás encontrarte caminando por la calle, abordado por
mendigos. Y quizá te digas: qué extraño, nunca había visto mendigos
en esta esquina.
Sientes compasión
por ellos y te tocan el corazón. Sientes que te mueve la
generosidad, buscas en tu bolsillo y les das algo de dinero.
O tal vez un
pariente te llame y te pida ayuda financiera. Puedes elegir sentir
cualquiera de los aspectos de tu ser en ese momento. Pero en esta
ocasión eliges la bondad, la generosidad y el amor. Le contestas,
"Claro, cuánto necesitas?"
Pero ten cuidado,
porque si no lo tienes, no comprenderás cómo entraron a tu vida el
mendigo de la calle o el pariente al teléfono. Olvidarás que tú
los pusiste ahí.
Si te hundes
demasiado en la ilusión, olvidarás que tú has convocado a
todas las personas, todos los lugares y todos los sucesos de tu
vida. Olvidarás que están ahí para crear la situación perfecta, la
oportunidad perfecta, para que te conozcas de determinada manera.
Olvidarás mi
mayor enseñanza: No les he enviado más que ángeles.
En tu historia,
puedes considerar a mis ángeles como villanos. Si no tienes cuidado,
te verás tomo la víctima y no como el beneficiario de los muchos
momentos de gracia que han entrado a tu vida. No todos fueron
bienvenidos desde el principio, pero todos guardan un regalo para
ti.
También puedes
decidir convertirte en beneficiario de otra manera que la que habías
elegido en un principio. Por ejemplo, puedes decidir que no sólo
deseas experimentar la compasión, sino también el poder y el
control. Le seguirías regalando dinero al mismo mendigo, pasando por
la misma esquina todos los días a la misma hora, hasta que los dos
hubieran establecido un ritual. Es posible que le siguieras dando
dinero a ese pariente, enviándole un cheque por correo cada mes,
hasta que los dos establecieran un ritual.
Ahora tú tienes
el control. Tienes el poder. Les has quitado el poder;
literalmente les has arrebatado el poder para re-crear sus propias
vidas, a fin de que te puedas sentir glorificado, gratificado y
poderoso. De repente no pueden salir adelante sin ti. Ni el mendigo
ni el pariente, quienes subsistieron en el planeta durante años sin
tu ayuda, pueden salir adelante sin ti. Los has vuelto seres
disfuncionales y has creado una relación disfuncional con ellos.
En lugar de
ayudarlos a salir del pozo en que estaban, cavaste un hoyo más
profundo. Les quitaste la pala de las manos y la tomaste en las
tuyas.
Entonces presta
mucha atención a tu motivación para hacer cualquier cosa. No dejes
de observar tus planes. Vigila de cerca qué aspecto de tu ser
experimentas. ¿Hay alguna manera de que lo experimentes sin restarle
poder a los demás? ¿Hay alguna manera de recordar Quién Eres sin
incitar a otra persona a que olvide Quién Es?
Estas son algunas
de las maneras en las que puedes utilizar las diez ilusiones, así
como las innumerables ilusiones subyacentes. Ahora ves, ahora
comprendes, ahora recuerdas cómo se utilizan las ilusiones.
Recuerda lo que
ya te expliqué. No es necesario usar ahora las ilusiones para crear
un contexto en el que puedas experimentar aspectos más elevados de
tu ser. Los seres avanzados no sólo se separan de las ilusiones,
sino que también se alejan de ellas. En otras palabras, dejan atrás
las ilusiones y sólo utilizan el recuerdo de ellas para crear
ese contexto.
Ya sea que las
uses como recuerdo o en forma física en el momento presente, las
emplearás todos los días. Sin embargo, si no utilizas las ilusiones
de manera consciente, si no sabes que las has estado creando
y por qué lo has hecho, podrías imaginar que eres el efecto de tu
vida, en lugar de su causa. Podrías pensar que la vida te sucede y
no que tú la provocas. Tal vez esto era lo que no sabías, pero
saberlo quizá lo cambie todo. Tú eres la causa de todo lo que ocurre
en tu vida.
Lo
comprenderás a la perfección cuando te separes de las ilusiones.
Lo experimentarás
en tu cuerpo, en el nivel celular, cuando experimentes la
comunión con Dios.
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Esto es lo que
todas las almas anhelan. Esto es el propósito máximo de la vida. Te
encuentras en un viaje hacia la Maestría y de regreso a la Unidad,
para descubrir la maravilla y la gloria de Dios dentro tu propia
alma y expresarla a través de ti, como tú, de mil maneras, a
lo largo de millones de momentos, durante innumerables vidas que se
prolongan hasta la eternidad.

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