Re-crea tu
realidad
Durante tu viaje
hacia la eternidad, a medida que avances hacia la Maestría, te
sobrevendrán muchos acontecimientos, circunstancias y situaciones,
algunos de los cuales podrías considerar desagradables. Lo primero
que hace la mayoría de la gente en estos casos es lo último que
debes hacer, o sea, tratar de averiguar su significado.
Algunas personas
creen que las cosas ocurren por un motivo, de modo que tratan de
desentrañarlo. Otras piensan que ciertos hechos son una "señal", de
modo que tratan de descubrir qué les indica.

De una u otra
manera, la gente trata de encontrarle significado a los
acontecimientos y experiencias de su vida. Sin embargo, lo cierto es
que no tienen ningún significado. ¿Quién lo ocultaría así? ¿y por
qué?
Si fuera para que
lo descubrieras, ¿no sería mucho más eficaz que fuera obvio? Si
Dios tuviera algo que decirte, ¿no sería mucho más fácil (además de
mucho más bondadoso) decírtelo sencillamente, en lugar de
convertirlo en un misterio que debes resolver?
Nada tiene
significado, salvo el significado que tú le quieras dar. La
vida no tiene significado.
A muchos les
cuesta aceptarlo, aunque es Mi mayor regalo. Al hacer
que la vida
carezca de significado, te brindo la oportunidad de dar significado
a cualquier cosa y a todas las cosas. Tus decisiones te definirán
respecto a todas las cosas de la vida. Éste es el medio por
el cual experimentas Quién Decides Ser.
Es una
autocreación, una re-creación de la mejor versión de la visión más
grande que hayas tenido sobre Quién Eres.
De modo que
cuando te ocurra algo en particular, no te preguntes por qué está
sucediendo. Elige por qué está sucediendo. Decide tú
por qué está sucediendo. Si no puedes elegir o decidir un propósito,
entonces invéntatelo. De todas formas lo estás inventando.
Tú pones las razones para hacer las cosas y el porqué las cosas
ocurren como ocurren. Sin embargo, la mayor parte del tiempo lo
haces de manera inconsciente. ¡Ahora decídete (y decide tu vida)
conscientemente!
No busques el
significado de la vida ni el de ningún acontecimiento, suceso o
circunstancia. Asígnale un significado. Luego anuncia y
declara, expresa y experimenta, satisface y conviértete en Quien
Decides Ser.
Si eres buen
observador, notarás que continuamente te colocas en la misma
situación o circunstancia a lo largo de tu vida, hasta que te
re-creas de nuevo.
Éste es el viaje
hacia la Maestría.
En su camino de
superación, el Maestro y el alumno saben que las ilusiones son
ilusiones, deciden por qué están ellos ahí y crean conscientemente
lo que experimentarán a continuación por medio de las ilusiones.
Al enfrentar
cualquier experiencia de la vida, hay una formula, un proceso,
mediante el cual también tú puedes avanzar hacia la Maestría. Sólo
declara lo siguiente:
1. Nada en mi
mundo es real.
2. El significado
de todo es el significado que yo le confiero.
3. Yo soy quien
yo digo que soy, y mi experiencia es la que yo digo que es.
Ésta es la manera
de trabajar con las ilusiones de la vida. Ahora daremos otro
vistazo a algunos ejemplos de la "vida real" y volveremos a
examinar algunas observaciones hechas anteriormente, pues al
recalcarlas se harán más claras.
Cuando te
enfrentes a la ilusión de necesidad, te podrá parecer que tu
experiencia es muy real.
La necesidad
se te presentará con uno de los siguientes disfraces: como tu
"necesidad", o como la "necesidad" de otros.
Cuando parece que
se trata de tu necesidad, sientes que es mucho más urgente. Puede
que te invada el temor, dependiendo de la naturaleza de la
necesidad que imagines;
Por ejemplo, si
imaginas que necesitas oxígeno, el pánico te invadirá de inmediato.
Ésta sería la consecuencia lógica, ya que piensas que tu vida corre
peligro. Sólo un verdadero Maestro, o alguien que haya tenido una
experiencia cercana a la muerte y esté seguro de que la muerte no
existe, puede permanecer tranquilo en estas circunstancias. Los
demás tienen que entrenarse para ello. Pero lo pueden lograr.
Lo irónico es
que precisamente lo que se necesita es tranquilidad.
Con ella se
propician pensamientos y acciones que provocan un resultado
apacible.
Los buzos lo
saben. Por eso aprenden a no sentir pánico cuando notan que se les
acaba el aire o cuando se les corta el oxígeno. Otros también han
aprendido a evitar el pánico en circunstancias que muchos
considerarían' tensas y aterradoras.
Hay situaciones
no tan extremadas, pero que también ponen en riesgo la vida y
pueden producir temor. Por ejemplo, enterarse de que se padece una
enfermedad terminal o sufrir un robo a mano armada. Con todo, hay
quienes han descubierto que podrían enfrentar impertérritos una
enfermedad mortal o la posibilidad de un acto de violencia contra su
persona. ¿Cómo lo logran? ¿Qué hay que hacer?
Todo depende de
la perspectiva.
De eso estamos
hablando: de tu perspectiva.
Ver la ilusión de
la muerte como tal, lo cambia todo. Saber que no tiene más
significado que el que tú le des, te permite elegir cuál darle.
Comprender que toda la vida es un proceso de re-creación te
proporciona el contexto donde experimentar Quién Eres en relación
con la muerte.
Jesús lo hizo y
asombró al mundo entero. También lo han hecho otros, pasando por la
muerte con una serenidad que asombra e inspira a quienes los
rodean.
Por debajo del
nivel de las experiencias que ponen en riesgo la vida, la necesidad
tiene mucho menos poder como ilusión. Por debajo del nivel del
dolor físico, casi no tiene poder.
A muchas
personas, aunque no a todas, les parece muy difícil soportar el
dolor físico. Quizá si alguien les dijera que "se trata de una
ilusión" durante un momento de dolor, reaccionarían de forma
diferente, pues muchas personas temen más al dolor o a la
posibilidad de sentir dolor, que a la muerte.
Sin embargo,
también es posible enfrentarse a esta ilusión. En la primera parte
de este mensaje expliqué la diferencia entre dolor y sufrimiento.
Los Maestros la conocen, igual que todo el que sabe que las
ilusiones de la vida son ilusiones en realidad.
La ilusión de
necesidad sugiere que para no sufrir, para ser feliz, no hay que
sentir dolor. Sin embargo, el dolor y la felicidad no se excluyen
mutuamente, como pueden atestiguar muchas mujeres que han dado a
luz.
Librarse del
dolor no es una necesidad: es una preferencia. Al convertir la
necesidad en una preferencia, te otorgas un poder extraordinario
sobre la experiencia que vives.
Incluso puedes
ejercer tu poder sobre el dolor; el poder suficiente para ignorado
casi del todo o, como suele suceder, hasta hacerlo desaparecer.
Muchas personas lo han demostrado.
Afrontar las
ilusiones de necesidad que están por debajo del nivel del dolor
físico es más sencillo todavía.
Tal vez pienses
que necesitas a una persona para ser feliz, un trabajo para tener
éxito, o alguna otra gratificación emocional o física para estar
contento. En ese momento debes notar que estás ahí, en ese instante,
sin lo que crees necesitar. Entonces, ¿por qué piensas que lo
necesitas?
Si lo analizas
detenidamente se revelará que no necesitas nada, ni siquiera para
ser feliz.
La felicidad es
una decisión, no una experiencia.
Puedes decidir
ser feliz sin aquello que creías necesitar, y serás feliz.
Éste es uno de los conceptos más importantes que has de comprender.
Por tanto, lo repetiré.
La felicidad es
una decisión, no una experiencia.
Puedes decidir
ser feliz sin aquello que creías necesitar, y ser feliz.
Tu
experiencia es el resultado y no la causa de tu decisión.
(Incidentalmente esto también se aplica al amor. El amor no es una
reacción, es una decisión. Cuando lo recuerdes te estarás
aproximando a la Maestría).
El segundo
disfraz de la necesidad, es la necesidad de los demás. Si no
percibes esta ilusión como tal, podrías quedar atrapado en el
constante afán de satisfacer las necesidades de los demás, en
especial de aquellos que amas: Tus hijos, tu cónyuge, tus amigos.
Esto puede
producir en ti y en la persona que recibe la ayuda, primero un
callado resentimiento y después estallidos de ira. Lo irónico, es
que al continuar satisfaciendo las necesidades de otras personas,
incluyendo (y quizá en particular) a tus hijos y tu pareja, más que
ayudarlos, los estás incapacitando, como ya señale con anterioridad.
Cuando veas a
“alguien” necesitado, utiliza la ilusión para expresar la parte de
ti que deseas experimentar. Tal vez elijas lo que llamas
compasión, generosidad, bondad, ó tu propia abundancia, o todo lo
anterior. Sin embargo, que te quede bien claro que nunca haces nada
para nadie. Memoriza esta frase: Todo lo que hago, lo hago por
mí.
Este es uno de
los conceptos más importantes que has de comprender, Por lo tanto lo
repetiré:
Todo lo que hago,
lo hago por mí.
Ésta es también
la verdad de Dios. La única diferencia es que Dios lo sabe.
No existe otro
interés más que el propio. Esto se debe a que todo lo que existe es
el Ser. Tú eres U no con todo y no hay nada que no seas tú. Cuando
esto te quede claro, cambiará tu definición acerca de qué es ser
interesado.
Cuando enfrentes
la ilusión de fracaso, te podrá parecer que tu experiencia es muy
real.
El fracaso se
te presentará con uno de los siguientes disfraces: tu "fracaso" y
el "fracaso" de los demás.
Cuando pases
por algo que aparenta ser un fracaso, pronuncia de inmediato las
tres declaraciones de la verdad máxima:
1. Nada en mi
mundo es real.
2. El significado
de todo es el que yo le confiero.
3. Yo soy quien
yo digo que soy y mi experiencia es la que yo digo que es.
Ésta es la trina
verdad, o la Santísima Trinidad.
Decide lo que
significa tu experiencia de fracaso. Decídete a decir que tu fracaso
es un éxito. Luego, ante el fracaso, re-créate de nuevo. Decide
Quién Eres en relación con la experiencia que estás viviendo. No te
preguntes por qué la estás teniendo. No hay más porqué
que el que tú le des.
Dite entonces:
“He tenido esta experiencia para dar un paso más hacia el éxito que
deseo. Esta experiencia se me ha dado como un regalo. La abrazo, la
atesoro y aprendo de ella.”
Recuerda que te
dije que todo aprendizaje es un recuerdo.
Por ello, celebra
el fracaso. En tu planeta hay empresas sabias que lo celebran.
Cuando cometen un “error”, cuando lo descubren y cuándo experimentan
un “fracaso”, el jefe invita a todos a festejarlo. Ese jefe
comprende lo que aquí te estoy diciendo, y sus empleaos se echarían
por él al agua helada. No habrá nada que no hagan, pues les ha
creado un ambiente de seguridad y de éxito en el cual pueden
experimentar la parte más estupenda de ellos mismos y de su
creatividad.
Cuando te
enfrentes a la ilusión de separación, te podrá parecer que tu
experiencia es muy real.
La separación se
te presentará con uno de los siguientes disfraces: tu "separación" o
la "separación" de otros. Podrás sentirte terriblemente desconectado
de Dios. Podrás sentirte totalmente separado de tus congéneres. Y
podrás sentir que los demás están totalmente separados de ti. Esto
podría crear las ilusiones de soledad o de depresión, que son más
pequeñas.
Cuando pases por
algo que aparente ser separación, pronuncia de inmediato las tres
declaraciones de la verdad máxima:
1. Nada en mi
mundo es real.
2. El significado
de todo es el significado que yo le confiero.
3. Yo soy quien
yo digo que soy y mi experiencia es la que yo digo que es.
Con esto se
invoca el triple proceso:
A. Percibe la
ilusión como tal.
B. Decide qué
significa.
C. Re-créate de
nuevo.
Si te sientes
solo, ve tu "soledad" como una ilusión. Decide que tu soledad
significa que no te has acercado lo suficiente al mundo que te
rodea. ¿Cómo puede alguien sentirse solo en un mundo lleno de
personas solas? Entonces, decide re-crearte de nuevo como alguien
que se acerca a los demás con amor.
Hazlo durante
tres días y tu estado de ánimo cambiará por completo. Hazlo durante
tres semanas y tu anterior soledad desaparecerá. Hazlo durante tres
meses y nunca volverás a estar solo.
Y entonces
comprenderás que toda tu soledad fue una ilusión, y que tu la
controlas por completo.
Incluso quienes
se encuentran en prisión o en una cama del hospital, completamente
aislados de los demás, pueden cambiar su experiencia externa
modificando su realidad interna. Se logra mediante la comunión con
Dios, justamente la experiencia a la que te conduce este libro. Pues
una vez que te reúnas con el Creador que está dentro de ti, no
volverás a necesitar de nada fuera de ti para dejar de sentirte
solo.
Místicos, monjes,
comunidades religiosas y devotos espirituales de todos los tiempos
lo han comprobado. El éxtasis interior de la comunión espiritual y
la Unión con la creación (¡eso soy Yo!) no tiene parangón en el
mundo exterior. Todo lo que hago, lo hago por mí. En efecto,
la separación es una ilusión.
Asimismo verás
todo como ilusorio y como un regalo bendito, lo cual te permitirá
elegir y experimentar Quién Eres Realmente.
Presentemos unos
cuantos ejemplos más utilizando algunas ilusiones (podemos utilizar
cualquiera de ellas, pues la fórmula es siempre la misma).
Cuando te
enfrentes a la ilusión de la condenación, te podrá parecer que tu
experiencia es muy real. La condenación se te presentará con uno de
los siguientes disfraces: tu propia "condenación" y la de los demás.
Cuando te
enfrentes a la ilusión de superioridad, te podrá parecer que tu
experiencia es muy real. La superioridad se te presentará con uno de
los siguientes disfraces: tu propia "superioridad" o la de los
demás.
Cuando te
enfrentes a la ilusión de ignorancia, te podrá parecer que tu
experiencia es muy real. La ignorancia se te presentará con uno de
los siguientes disfraces: tu propia "ignorancia" y la de los demás.
¿Puedes apreciar
el patrón? ¿Comienzas a vislumbrar, antes de que Yo te lo señale,
alguna manera positiva de utilizar estas ilusiones?
Cuando pases por
la condenación de los demás, te sentirás tentado a condenar. Cuando
los demás se enfrenten a la condenación, se sentirán tentados a
condenarte.
Cuando confrontes
la superioridad de los demás, te sentirás tentado a considerarte
superior. Cuando los demás confronten tu superioridad, se sentirán
tentados a considerarse superiores a ti.
¿Puedes
apreciar el patrón? ¿Comienzas a vislumbrar, antes de que Yo te lo
señale, alguna manera positiva de utilizar estas ilusiones?
Es importante que
veas el patrón. Con él han recubierto la estructura de su cultura.
Por ello ustedes experimentan su realidad colectiva tal como se
presenta sobre su planeta.
No necesitas que
Yo te ofrezca más ejemplos de cómo alejarte de estas ilusiones y de
cómo utilizarlas. De hecho, si continúo dándote ejemplos concretos,
te volverás dependiente de Mí. Sentirás que no puedes comprender o
saber cómo re-crearte de nuevo ante las experiencias cotidianas de
la "vida real". Y comenzarás a rezar. Exclamarás: "¡Dios mío,
ayúdame!", y luego Me darás las gracias si las cosas marchan bien, o
me maldecirás si no es así, como si Yo concediera algunos deseos y
negara otros... o, peor aún, como si Y o concediera los
deseos de algunos y negara los de otros.
Esto te digo:
la labor de Dios no es conceder o denegar deseos. ¿Con qué bases
lo haría? ¿Bajo qué criterios?
Entiende
esto, aunque no entiendas nada más: Dios no necesita nada.
Si no
necesito nada, por tanto no tengo criterios bajo los cuales decidir
si tu obtienes o no algo.
Esa decisión es
tuya.
Puedes tomar esa
decisión consciente o inconscientemente.
La has tomado
inconscientemente durante siglos; más bien, durante milenios. La
puedes tomar conscientemente de la siguiente manera:
A. Percibe la
ilusión como tal.
B. Decide qué
significa.
C. Re-créate de
nuevo.
Utiliza las
siguientes declaraciones de la verdad máxima como instrumentos para
lograr lo anterior:
1. Nada en mi
mundo es real.
2. El significado
de todo es el significado que yo le confiero.
3. Yo soy quien
yo digo que soy y mi experiencia es la que yo digo que es.

El mensaje que he
dejado aquí para ti es tu intento de poner en palabras los
complejos conceptos que comprendes intuitivamente en un nivel
profundo e interior de conciencia.
La palabra ha
llegado para ti y a través de ti. Si no tienes cuidado, te parecerá
que va destinada a otra persona o que llegó por medio de otra
persona. Eso es una ilusión.
Tú has traído
esta experiencia, la has traído a través de ti. Es un proceso de
remembranza.
|
Ahora tienes la
oportunidad de transformar la palabra en experiencia física al
reemplazar tus ilusiones para vivir una nueva realidad. Ésta es la
transformación de la vida en tu planeta a la cual me he referido.
Por ello inspiré a decir: "Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre
nosotros".

|
|