Percibe las
ilusiones como ilusiones
¿Cómo puedes
percibir la ilusión como una ilusión cuando parece tan real? Y, ¿por
qué parece tan real si es una ilusión?
Tu especie se
hace estas preguntas conforme se va adentrando en la experiencia de
su evolución consciente. Ahora recibirás las respuestas y saldrás de
la ilusión de la ignorancia.

Te daré las
respuestas para que las analices.
Recuerda, como
con todos los mensajes de Dios, que lo que lees es valioso, pero no
infalible. Reconoce que tú eres tu máxima autoridad. Ya sea que leas
el Talmud o la Biblia, el Bhagavad Gita o el Corán, el Pali Canon o
el Libro del Mormón, o cualquier texto sagrado, no otorgues la
autoridad a alguien que" no seas tú. Más bien adéntrate en tu propio
ser para decidir si la verdad que has encontrado armoniza con la
verdad que encuentres en tu corazón. De ser así, no le digas a los
demás, "Este libro contiene la verdad". Di: "Este libro contiene la
verdad para mí."
Y si los demás te
preguntan por tu manera de vivir a raíz de la verdad que has
encontrado dentro de ti, asegúrate de decir que tu camino no es el
mejor, sino que es sólo un camino más.
De esto trata
este mensaje. Es tan sólo otra manera de ver las cosas. Si te hace
ver el mundo con mayor claridad, perfecto. Si te acerca a tu verdad
interior, qué bien. Pero cuidado con no convertido en tu "escritura
sagrada", pues entonces simplemente habrás sustituido una creencia
por otra.
No pretendas
encontrar nuevas creencias, sino ser consciente de lo que ya sabes.
Usa cualquier herramienta siempre que te ayude a recuperar la
conciencia. Comprende que vives en una ilusión y que nada de ella es
real. Sin embargo, la ilusión indica lo que es real y te puede dar
una experiencia de ello.
¿Cómo puedes
darte cuenta de que la ilusión es tal si parece tan real?
¿Y por qué parece
tan real si es una ilusión?
Responderé
primero a la segunda pregunta.
La ilusión parece
muy real porque muchas personas creen que no se trata de una
ilusión.
En su mundo de
Alicia en el país de las maravillas, todo es como ustedes creen que
es. Existen miles, millones de ejemplos. He aquí dos de ellos:
Antes pensaban
que el Sol giraba alrededor de la Tierra y para ustedes, así era.
¡Todo demostraba que así era! Estaban tan seguros de esta verdad que
desarrollaron la ciencia de la astronomía a partir de ella.
Una vez pensaron
que todas las cosas físicas se movían de un punto a otro a través
del tiempo y del espacio. ¡Toda su evidencia lo demostraba! Estaban
tan seguros de esta verdad que elaboraron un sistema de física a
partir a ella.
Ahora escucha con
atención. La maravilla de estas ciencias y de estos sistemas es que
funcionaban.
La astronomía que
crearon basándose en su creencia de que la Tierra era el centro del
Universo explicaba los fenómenos visuales que percibían en el
movimiento de los planetas a través del cielo nocturno. Sus
observaciones apoyaban esta creencia, creando lo que ustedes llaman
conocimiento.
La física que
crearon basándose en sus creencias sobre las partículas de materia
explicaba los fenómenos visuales que percibían en el mundo físico.
También aquí sus observaciones apoyaban sus creencias, creando lo
que ustedes llaman conocimiento.
Sólo después,
cuando estudiaron con más atención lo que veían, cambiaron de
opinión. Sin embargo, ese cambio de opinión no fue fácil.
A los primeros
que lo sugirieron los tacharon de herejes o, en tiempos más
recientes, de insensatos o equivocados. Sus ideas sobre la nueva
astronomía en la que la Tierra giraba alrededor del Sol, o sobre la
física cuántica, en la que las partículas de materia no se movían en
línea continua a través del tiempo y el espacio sino que
desaparecían en una parte y reaparecían en otra, se consideraron
blasfemias espirituales y científicas. Quienes propusieron estas
teorías fueron desalentados, denunciados e incluso condenados a
muerte por sus creencias.
La mayoría
insistió en que su teoría era la que reflejaba la verdad. Después de
todo, ¿no la apoyaban todas las observaciones? Sin embargo, ¿qué
surgió primero, la creencia o la observación? Ésa es la pregunta
esencial. No deseaban hacerse esa pregunta.
¿Es posible que
vean sólo lo que quieren ver? ¿Será que observan lo que esperan
observar? O más concretamente, ¿no será que pasan por alto lo que no
esperan observar?
La respuesta es
sí.
Incluso hoy,
cuando la ciencia moderna, cansada de los errores del pasado,
promete observar primero y sacar conclusiones después, no se puede
confiar en sus conclusiones: a ustedes les es imposible ver con
objetividad.
La ciencia ha
declarado que nada de lo observado permanece inalterado por el
observador. La espiritualidad lo señaló hace siglos y ahora la
ciencia por fin lo ha aceptado. Los doctores y los laboratorios han
aprendido que en sus investigaciones importantes, las pruebas
clínicas deben efectuarse doblemente a ciegas para poder garantizar
en cierta medida su precisión.
La experiencia
humana considera todas las cosas dentro del contexto de lo que cree
comprender. Es inevitable. No saben proceder de otro modo.
En otras
palabras, ven la ilusión desde dentro de la ilusión.
Por consiguiente,
todas tus conclusiones se basan en una ilusión. Así que cada
conclusión es una ilusión.
Que ésta sea tu
nueva perspectiva, así como un recordatorio constante:
Cada conclusión
es una ilusión.
Regresemos a la
primera pregunta. ¿Cómo puedes darte cuenta de que la ilusión es tal
cuando parece tan real?
Acabas de
aprender que la razón por la que parece real no es porque lo sea,
sino porque crees firmemente que lo es. Por lo tanto, para modificar
tu forma de ver la ilusión, tienes que cambiar tus creencias al
respecto.
En el pasado, te
dijeron que era necesario ver para creer. Pero ahora te han
propuesto una nueva idea: que creer es ver. Y quiero decirte que es
verdad.
Si cuando
confrontas la ilusión, aceptas que se trata de una ilusión, la
podrás ver como tal, a pesar de que te parezca real. Así podrás usar
la ilusión para el fin que pretende: ser una herramienta para
experimentar la Realidad Máxima.
Te acordarás de
crear la ilusión. Harás que sea lo que tú deseas que sea, en vez de
atestiguar su aparición como crees que tiene que ser, basándote en
la aceptación de que "así son las cosas".
Pero, cómo puedes
hacerlo?
Ya lo estás
haciendo. Como no lo sabes y estás tomando decisiones inconscientes
en lugar de conscientes, realmente no tomas decisiones. La mayor
parte del tiempo simplemente aceptas las decisiones de los demás.
Has preferido
elegir lo que otros han elegido. Así pues, vuelves a vivir la
historia cultural de sus antepasados, como a su vez hicieron ellos,
retrocediendo hasta la séptima generación.
El día que dejes
de elegir lo que otros han decidido por ti, será el momento de tu
liberación.
Entonces no
escaparás de la ilusión, pero te liberarás de ella. Saldrás de la
ilusión, pero continuarás viviendo con ella, libre de su control
sobre ti o tu realidad.
Una vez que
comprendas el propósito de la ilusión, no decidirás dar la por
terminada hasta que tu objetivo individual no sea satisfecho.
Tu propósito no
es tan sólo conocer y experimentar Quién Eres Realmente, sino
también crear Quién Serás en el Futuro. Tu objetivo consiste en
volver a crearte en cada Momento del Presente, en la próxima y mejor
versión de la visión más maravillosa que jamás hayas tenido acerca
de Quién Eres. Éste es el proceso al que han denominado evolución.
Este proceso no
tiene por qué afectarte negativamente. Puedes estar en este mundo
sin pertenecer a él.
Cuando lo
entiendas comenzarás a percibir el mundo como tú lo elijas.
Comprenderás que la experiencia misma es una acción y no una
reacción; algo que estás creando, no experimentando.
Cuando asimiles
esto, tu vida cambiará. Cuando haya suficientes personas que lo
entiendan, tu planeta cambiará.
Todos los que han
comprendido este secreto han sido catalogados de Maestros. Los que
lo han enseñado reciben el nombre dé avatares. Y los que lo han
vivido son llamados bienaventurados.
Por tanto,
bienaventurado seas.
Para vivir como
un Maestro iluminado, debes volverte hereje y blasfemo, pues no
creerás en lo mismo que creen los demás, y ellos negarán tu nueva
verdad cuando tú niegues su antigua verdad.
Negarás que sea
real el mundo que experimentan los demás, como hicieron los que
negaron que la Tierra era plana. Igual que entonces, te opondrás a
lo que parece indiscutible, según las apariencias. Igual que en
aquellos tiempos, esto provocará discusiones y desacuerdos; te
embarcarás en mares tempestuosos para descubrir horizontes
infinitos. Y como entonces, descubrirás un nuevo mundo.
Es el mundo que
estabas esperando y al que estabas destinado, desde el comienzo de
los tiempos. También el tiempo es una ilusión, de modo que lo más
correcto es decir "desde el comienzo de la ilusión".
Recuerda: la
ilusión no es algo que sobrellevas, sino algo que eliges. No tienes
que vivir la ilusión si no lo deseas.
Estás aquí porque
así lo deseas. Si no lo desearas, no estarías aquí. Sin embargo, has
de saber que la ilusión en la que vives es creada por ti, no la crea
nadie más para ti.
Quienes no desean
tomar la responsabilidad de su vida dicen que Dios es quien la crea
y que no les queda más remedio que aguantarse.
No obstante, Yo
te digo que el mundo en el que vives es así porque así lo han
elegido. Cuando ya no deseen que el mundo sea de este modo, lo
cambiarán.
Ésta es una
verdad que muchos no pueden aceptar, pues para aceptarla tendrían
que reconocer su complicidad, yeso es algo a lo que no están
dispuestos. Preferirían ponerse en el papel de víctimas renuentes en
lugar de ser co-creadores involuntarios.
Es comprensible.
No podrías perdonarte si pensaras que tu mundo es producto de tu
propia creación, de tu propia voluntad y de tus deseos. Y, ¿por qué
no podrías perdonarte? Porque piensas que Yo no te perdonaría.
Te han enseñado
que hay cosas "imperdonables". Y, cómo te vas a perdonar algo que
Dios no te perdonaría? No puedes. De modo que optas por lo segundo.
Niegas haber tenido nada que ver con ello. Niegas tener la
responsabilidad de algo que piensas que Yo consideraría un pecado
imperdonable.
Qué idea tan
retorcida porque, si ustedes no crearan el mundo tal cual es,
entonces, ¿quién? Si alguien dice que Dios creó los horribles
defectos del mundo, enseguida salen a defenderme. "No, no, no",
dicen. "Dios le dio al hombre libre albedrío. El hombre es quien ha
provocado estas cosas".
Sin embargo
también niegan cuando Yo digo: "Tienen razón. Yo no he creado y no
creo su vida, tal cual es. Ustedes son los creadores de su propia
realidad".
Pretenden salir
airosos en ambos casos. Ni Dios ni ustedes crearon esas cosas.
Ustedes y Yo nos limitamos a observarlas con tristeza.
Pero cuando la
vida los hace sentir enojo o frustración, algunos cambian de
canción. Cuando las cosas se ponen realmente mal, optan por culparme
a Mí.
"¿Cómo puede
permitir Dios que esto suceda?" Reclaman. Algunos hasta agitan el
puño hacia el cielo.
La ilusión se
vuelve confusión. El mundo no sólo es cruel, sino que ha sido creado
por un Dios cruel y desalmado.
Para apoyar esta
idea, tienen que partir de la base de que están separados de Dios,
puesto que ustedes nunca crearían un mundo cruel y desalmado. Se
imaginan a un Dios capaz de hacer lo que ustedes nunca
harían y piensan que están sometidos a Sus caprichos.

Eso lo han hecho,
por medio de la religión.
Sin embargo,
todavía encuentran una contradicción más, ya que el Dios de sus más
relevados razonamientos tampoco haría estas cosas. Entonces, ¿quién?
¿Quién sigue haciéndolas? Alguien debe ser el responsable, pero,
¿quién?
Aquí entra
Satanás.
Para resolver la
contradicción de que un Dios amoroso haga cosas tan poco amorosas y
para escapar de sus propios actos, crearon un tercer personaje.
El chivo
expiatorio perfecto: el diablo.
Por fin se
entiende todo. Existe otro ser que se interpone entre lo que ustedes
desean y lo que Yo deseo, y que nos amarga a todos la existencia.
Ustedes no son
los responsables de que el mundo en el que viven sea insensible y
carente de afecto. Ustedes no lo hicieron así.
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Tal vez digas:
Bueno, quizá sí haya participado en su creación hasta cierto punto,
pero no fue por mi culpa; "el diablo me obligó". Una frase cómica se
ha convertido en tu teología.
¿O será que tu
teología se ha convertido en una frase cómica? Sólo tú puedes
decidirlo.

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