Meditación sobre
las ilusiones
Se ha dicho que
cuando un ser humano alcanza la Maestría, nada lo hace infeliz.
También se ha dicho que existe un gran secreto que permite que los
Maestros lleguen a ese estado.
Ya te he hablado
de este secreto pero no lo he llamado "el secreto". De modo que,
quizá no hayas comprendido que esta información es la clave de todo.
Aquí te doy de
nuevo la información. He aquí el secreto:
No existe
separación.

Esta
información puede transformar la manera en que experimentas la vida.
Esta información se puede convertir en una simple afirmación que
incorporada a tu vida cotidiana, pondría tu mundo boca abajo:
Todos Somos Uno.
En realidad
lo que hace es ponerlo boca arriba, puesto que cuando te percates de
que sólo existe Una Cosa, una Única Realidad, Un Ser Único,
entonces comprenderás que, en cierto modo, el Ser Único hace y debe
hacer siempre su voluntad.
En otras
palabras, no existe el fracaso.
Cuando
alcances este nivel de claridad, también verás claramente que, al no
haber posibilidad de fracaso, el Ser Único no puede carecer de nada.
Por tanto,
no existe la necesidad.
Gracias a la
iluminación, de pronto todas las fichas de dominó caen una tras
otra. La construcción de sus ilusiones se derrumba. No se
desmoronan las ilusiones sino las estructuras mentales que ellas
fundamentan, o sea, las historias culturales sobre las cuales han
construido su vida.
Estas historias
son mitos, desde la historia sobre lo que supuestamente se necesita
para que la vida funcione, hasta la historia imaginaria de cómo
comenzó. No tiene nada que ver con la Realidad Máxima.
Para que tu
especie pueda progresar en su evolución, primero debe cancelar estas
historias. Puede lograrlo de diversas maneras; la más efectiva es
el silencio.
En el
silencio encontrarás tu verdadero ser. En el silencio escucharás la
respiración de tu alma y la de Dios.
Te lo he
dicho muchas veces y te lo diré una vez más: Me encontrarás en el
silencio.
Medita todos
los días. Pregúntate: ¿Puedes dedicar a Dios quince minutos por la
mañana y otros quince por la noche?
Si no puedes, si
no tienes tiempo, si tu horario es demasiado apretado, o
sencillamente tienes demasiadas cosas que hacer, entonces es que has
quedado atrapado en el Maya, en la ilusión, de un modo más profundo
de lo que te imaginabas.
Pero no es
demasiado tarde; nunca es tarde para alejarse de la ilusión, para
verIa como es ni para utilizarla con el fin de experimentar la
Realidad Máxima de Quién Eres Realmente.
Comienza por
apartar una pequeña parte de tus horas de actividad, con eso basta
para volver a comulgar conmigo.
Te convoco a
entrar en comunión con Dios. Te invito a vivir un encuentro con el
Creador.
En el momento de
la comunión, sabrás que la unidad es la verdad de tu ser. Y cuando
salgas de tu meditación, comprenderás y podrás deducir que la
negación de esta verdad es la que perpetúa los efectos negativos de
la ilusión.
La ilusión tenía
el propósito de ser tu alegría. Debía servirte como herramienta. Su
intención nunca era la de ser una carga, pesar, sufrimiento o
tribulación. Dejarás de percibirlo así cuando comprendas la Realidad
Máxima: no existe la separación.
No existe
separación de nada ni entre nada. Sólo existe la
unión. Sólo existe la Unidad.
No están
separados unos de otros, ni de ninguna parte de la Vida, ni de Mí.
Como no existe la
separación tampoco hay insuficiencia, ya que la Unidad que Existe se
basta a sí misma.
Como no existe la
'insuficiencia, tampoco hay requisitos, ya que cuando no se necesita
nada, no es necesario ningún requisito para obtenerlo.
Como no hay que
hacer nada, no habrá un juicio para ver si se ha cumplido o no.
Como no serán
juzgados, tampoco podrán ser condenados.
Como no serán
condenados, se darán cuenta por fin de que el amor es incondicional.
Como el amor es
incondicional, no existe nada ni nadie superior en el reino de Dios.
No existen clasificaciones ni jerarquías; no son más amados unos que
otros. El amor es una experiencia total y completa. No es posible
amar un poco o amar mucho. El amor no es cuantificable. Se puede
amar de formas diferentes pero no en grados diferentes.
Recuérdalo: el
amor no es cuantificable.
El amor está
presente o no lo está y, en el reino de Dios, el amor siempre está
presente, porque Dios no es el distribuidor del amor, Dios
es Amor.
Ahora bien, te he
indicado que tú y Yo somos U no, y es verdad. Estás hecho a mi
imagen y semejanza. Por lo tanto tú también eres amor. En una
palabra, eso Eres Realmente. Tú no eres el receptor del amor, sino
precisamente eso [el amor] que desearías recibir. Este es un gran
secreto -, conocerlo cambia la vida de las personas.
La gente dedica
toda su vida a buscar lo que ya tiene. Lo tiene, porque lo es.
Para tener amor
lo único que hay que hacer es ser amor.
Ustedes son mis
amados, todos y cada uno de ustedes. Nadie merece más amor que
nadie, puesto que nadie es más Yo que nadie, aunque algunos
Me recuerdan más y, por tanto, se acuerdan más de sí mismos.
De manera que no
te olvides de ti.
Amado mío, sé
amor.
Hazlo para
conmemorarme.
Como todos
ustedes son parte de Mí, parte del Cuerpo de Dios, al incorporar
a su memoria Quiénes Son Realmente, sucederá de modo literal:
volverán a formar parte de un solo cuerpo.
Un ser.
Recuérdalo.
Como no existe la
superioridad, no hay unos que sepan más que otros. Hay algunos que
recuerdan más que otros lo que siempre han sabido.

La ignorancia no
existe.
He venido para
decirte una vez más que ésta es la verdad: el amor es incondicional.
La vida es infinita. Dios no tiene necesidades. Y tú eres un
milagro. El milagro de Dios hecho hombre.
Esto es lo que
has deseado saber desde el principio. Es lo que siempre ha sabido tu
corazón y lo que tu mente ha negado. Es lo que te ha murmurado tu
alma una y otra vez, sólo para ser silenciada por tu cuerpo y por
los que te rodean.
Las mismas
religiones que te han invitado a conocerme te han pedido que Me
niegues, pues te han dicho que tú no eres Yo y que Yo no soy tú, y
que tan sólo pensarlo es un pecado.
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Te dicen que
no somos uno, sino Creador y criatura. Sin embargo, el que te
rehúses a aceptarme y a reconocerte como uno conmigo ha sido el
origen de todo el dolor y todas las penas de tu vida.
Te invito a
participar en un encuentro con el Creador. Lo encontrarás en tu
interior.

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