Los mitos son el
sostén de la Historia y la Historia es el sostén de las ilusiones.
Ésta es la superestructura de su cosmología. Éstos son los
fundamentos de su razonamiento. Y todos son falsos.
La muerte no
existe. Decir que existe la muerte es como decir que tú no existes,
y tú eres la Vida misma.
Decir que existe
la muerte es como decir que Dios no existe, y Dios es todo lo que
existe (Dios es justamente eso). Y si todo forma parte de una unidad
(lo cual es cierto), si algo muere, todo muere, Dios también. Si
algo muere, Dios muere.
Esto, claro, no
puede ser. Por lo tanto, debes saber lo siguiente: la muerte y Dios
se excluyen mutuamente. No es posible que existan a la vez.
Si la muerte
existe, Dios no existe. O Dios no es todo lo que existe. Dicha
conclusión da lugar a una pregunta interesante. ¿Existe algo que no
sea Dios?
Si crees que
existe Dios, pero también algo que no sea Dios, entonces puedes
creer en muchas cosas. No sólo en la muerte, sino en el diablo y en
todo lo que se te ocurra.
Por otro lado, si
crees que Dios es la energía de la Vida y que la energía nunca muere
sino que sólo se transforma; que esa energía Divina no sólo se
encuentra dentro _de todo, sino que lo es todo; y que es la energía
que da forma a aquello que ha tomado forma, entonces estás a un paso
de comprender que la muerte no puede ni podrá existir.
Ésta es la
verdad. Yo soy la energía de la Vida. Yo soy el que da forma a
aquello que ha tomado forma. Todo lo que ves es Dios, con formas
diferentes. Todos ustedes son Dios, en formación. O, dicho de otro
modo, ustedes son información de Dios.
Ya te lo he dicho
antes, pero ahora tal vez lo puedas comprender de verdad.
He reiterado
muchas cosas en nuestras conversaciones; y lo he hecho a propósito
para que asimiles por completo todos los conceptos expuestos, antes
de que intentes entender los siguientes.
Quizás alguien
desee avanzar más rápido. Tal vez piense "Bien, ¡ya lo entendí!" Sin
embargo, ¿realmente lo entiendes? La vida que llevas es la
demostración de lo que has entendido y lo que no. Es el reflejo de
tus razonamientos más profundos.
Si en tu vida
gozas de alegría constante y dicha absoluta, es que ya lo has
entendido. Significa que tu vida no tiene las condiciones que causan
dolor, sufrimiento y desilusión. En realidad significa que vives con
alegría a pesar de las condiciones. Tu percepción no se basa en
condiciones.
Eso es amor
incondicional, del cual te he hablado muchas veces. Quizá lo sientas
respecto a otra persona, o por la Vida misma.
Cuando sientes un
amor incondicional por la Vida, entonces amas la vida tal y como es,
en este momento y lugar. Esto sólo es posible cuando "ves
perfección".
Te digo que todo
y todos son perfectos. Cuando lo comprendas, estarás alcanzando la
Maestría. Sin embargo, sólo lo comprenderás cuando sepas exactamente
cuál es el motivo de la gente, cuál es el propósito de todo lo que
existe bajo el cielo.
Por ejemplo,
cuando entiendas que el motivo de que repita los puntos principales
de este diálogo es que te adentres en tus propios razonamientos y
que te acerques cada vez más a la Maestría, entonces te encantará
que te lo repita, porque comprenderás su beneficio. Abrazarás el
regalo.
Con ello podrás
vivir con ecuanimidad este momento y todos los momentos de tu vida,
sin importar lo desagradables que te parecieran antes. Te sentirás
ecuánime incluso en los momentos previos a tu muerte, pues podrás
ver que también tu muerte es perfecta.
Dominarás el uso
de la ecuanimidad cuando comprendas que en cada momento algo muere.
Cada momento es el fin de tu vida anterior y el comienzo de una
nueva vida, tal como decidas que sea.
En cada instante
te vuelves a crear, sea de manera consciente o inconsciente; a
sabiendas o no de lo que está ocurriendo.
No necesitas
enfrentar el momento de lo que antes denominabas "muerte" para
experimentar más vida. Puedes experimentar más vida cada vez que así
lo desees, de cientos de maneras diferentes, cien veces diferentes,
al momento de tu nacimiento, al momento de tu muerte, o en cualquier
momento.
Te lo prometo:
Vas a sentir más vida cuando te mueras físicamente y con ello te
convencerás, más que nunca, de que sí hay más vida, que la vida
sigue y que jamás termina. En ese instante te darás cuenta de que
nunca hubo insuficiencia de vida y de que nunca hubo insuficiencia
de la materia de la vida.
Eso desvanecerá
la cuarta ilusión para siempre. Pero puedes lograrlo antes del
momento de tu muerte y ése es el mensaje que aquí te doy.
La manera de
producir más vida es experimentar más muerte. ¡No permitas que la
muerte ocurra una sola vez en tu vida! Experimenta cada momento de
la vida como una muerte, pues así cambiará realmente la idea que
tienes de ella y aceptarás que es tan sólo el fin de una experiencia
y el comienzo de otra.
Cuando lo logres,
podrás celebrar un pequeño funeral por cada instante que ha pasado,
por lo que ha muerto. Y podrás mirar al frente y crear el futuro,
comprendiendo que hay futuro, que hay más Vida.
Cuando lo
comprendas, desaparecerá la idea de que no hay suficiente y podrás
comenzar a emplear cada dorado instante del presente de una forma
nueva, con una nueva comprensión y una apreciación más profunda; con
mayor conciencia y más discernimiento, y tu vida nunca volverá a ser
igual.
Una vez que
entiendas que siempre hay Vida, aprenderás a aprovechar la ilusión
de insuficiencia de vida. La ilusión te servirá de ayuda, en lugar
de ser un obstáculo, cuando recorras el sendero de regreso a casa.
Puedes relajarte;
ya sabes que tienes más tiempo, a pesar de la ilusión de que el
tiempo se está agotando. Puedes crear con gran eficiencia, pues
sabes que tienes más Vida, a pesar de la ilusión de que tu vida se
acaba. Puedes encontrar paz y alegría, a pesar de la ilusión de que
no hay suficiente de lo que crees necesitar, pues ahora sabes que sí
hay suficiente. Hay suficiente tiempo, suficiente vida y suficiente
materia de vida para que puedas vivir con felicidad eternamente.
Cuando te
permitas concebir que hay suficiente de lo que considerabas
insuficiente, comenzarán a ocurrir cambios extraordinarios en tu
manera de vivir.
Cuando entiendas
que hay suficiente, dejarás de competir con los demás. Dejarás de
competir por el amor, el dinero, el sexo, el poder o cualquier cosa
que antes creías era insuficiente. ¡Se acabó la competencia!
Esto lo
transforma todo. Ahora, en lugar de competir con los demás para
obtener lo que desees, comenzarás a regalarlo. En lugar de pelear
por conseguir más amor, empezarás a dar más. En lugar de luchar para
logra/más éxito, te cerciorarás de que los demás lo tengan. En lugar
de esforzarte por detentar el poder, comenzarás a otorgárselo a los
demás.
En lugar de
buscar afecto, atención, satisfacción sexual y seguridad emocional,
descubrirás que tú eres la fuente de todo ello. Darás a los demás
todo lo que alguna vez deseaste. Y lo asombroso es que, en la medida
en que des, también recibirás. De repente tendrás más de lo que
regales.
El motivo es muy
claro. No tiene nada que ver con que tus actos sean "moralmente
correctos", "espiritualmente iluminados" ni "La Voluntad de Dios".
Se debe a una verdad muy sencilla: No hay nadie más. Sólo existe
Uno.
Sin embargo, la
ilusión indica que no es así. Dice que están separados entre sí y
separados de Mí. Muestra que no hay suficiente, ni siquiera de Mí,
de modo que, debes tomar medidas para obtenerlo. Dice que serás
vigilado muy de cerca para que así sea y que, si no lo haces, serás
condenado.
No parece un acto
muy amoroso. Y, sin embargo, si algo han enseñado todas sus culturas
es que Dios es Amor. Amor Supremo. Amor Absoluto. Amor Incalculable.
No obstante, si Dios es Amor, ¿cómo puede existir la compensación?
¿Cómo nos puede sentenciar Dios a una tortura eterna fuera del
alcance de cualquier descripción?
Los seres humanos
comenzaron a formularse estas preguntas.
Era evidente que
la séptima ilusión tenía un defecto. Esto debió poner en evidencia
que la idea de condenación era falsa, pero ustedes sabían, en un
nivel muy profundo, que no podían abandonar la ilusión o algo muy
importante llegaría a su fin.
Una vez más,
tenían razón. Pero también aquí cometieron un error.